miércoles, 1 de febrero de 2023

UN DOMINGO DE RAMOS EN SAN ESTEBAN

Traemos a estas páginas un curioso documento, fechado el 26 de marzo de 1840, en el que la hermandad solicita al provisor del arzobispado realizar estación de penitencia desde la iglesia de San Esteban en la tarde del Domingo de Ramos de aquel año. En este escrito es significativo cómo nuestra hermandad reivindica que, tal como indicaban nuestras reglas de 18181, la hermandad tenía fijado el día de salida en la tarde del Jueves Santo y que, a pesar de esta eventualidad que planteaba sólo para aquella Semana Santa, no renunciaba de ninguna de las maneras a ese lugar. De hecho, no pocas veces la autoridad daba sitio a los Gitanos en la tarde del Miércoles Santo llegándose a pleitear en varias ocasiones para reclamar el lugar que nos correspondía en la tarde del Jueves Santo2. Para contextualizarlo, la cofradía no realizaba estación de penitencia desde 18323, y en abril de 1837 se había trasladado desde el Convento del Pópulo, desacralizado con la desamortización de Mendizábal a la parroquia San Esteban4. El documento viene firmado por el hermano mayor José de Campos5, quien en 1860 firmó la petición de traslado de San Esteban a San Nicolás y cuya familia estuvo presente en la hermandad durante tantos años6.

Como se aprecia al margen del documento, la autoridad eclesiástica, en concreto D. Juan Baquerizo Peña, nombrado provisor tras el destierro del Cardenal Cienfuegos, accedió el 1 de abril con su firma a aquella insólita salida el Domingo de Ramos. Eso sí, puntualizando que no se perjudicara a las hermandades que tenían la costumbre de salir ese día. Habría que aclarar que el cabildo de toma o señalamiento de horas, en el que se dirimían los conflictos entre las cofradías por su prioridad de paso en sus respectivas estaciones de penitencia, se celebraba entonces el mismo Martes Santo, y no es hasta 1880 cuando pasa a la mañana del Sábado de Pasión. De manera que parece que, con esta decisión de salir el Domingo de Ramos, nuestra hermandad pretendía evitar aquellos dimes y diretes tan frecuentes en aquel cabildo, y que solían acabar en costosos pleitos.


AGAS, Fondo Arzobispal, Srcc. III, sign.: 10022, expte. 2 © Cabildo Catedral de Sevilla

Aquí la trascripción del documento:

Señor Provisor

Los que suscriben Presidente, Alcaldes, Mayordomo, y Secretarios de la antigua Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud y María Santísima de las Angustias, establecida actualmente en la Iglesia Parroquial de San Esteban, a V.S con el mayor respeto hacen presente: Que para tributar culto a Dios nuestro Señor en sus sagradas imágenes y cumplir con lo prevenido en su regla, han determinado en Cabildo General, hacer estación con las mismas en el próximo Domingo de Ramos a la Santa Iglesia Catedral en el modo, y forma acostumbradas. Tienen derecho a verificar este devoto acto a la hora de tercia del Jueves Santo, según dicha regla. Sin renunciarlo, antes bien protestando una, dos y tres veces, y las demás necesarias no perjudicarlo en lo más mínimo, y que se aprovecharán de él cuando les acomodare, este año por circunstancias particulares han elegido el expresado día.

Ya tienen permiso del Señor Alcalde 1º Constitucional, según se acredita con certificación que exhiben para los fines convenientes: por tanto=

Suplican a VS que habiéndola por exhibida, y devolviéndosele después, se sirva concederles su licencia, facilitándoles otra en que se inserte a la letra esta instancia, y el decreto que recayere. Así lo esperan de la justificación de VS= Sevilla 26 de marzo de 1840.

Por el Hermano Mayor José de Campos      Por el Mayordomo

Jose de Mesa                                                 José de Góngora

Sevilla 1 de abril de 1840.

Concédese la licencia que se solicita por lo que respecta a esta Jurisdicción Ordinaria Eclesiástica, sin perjuicio de la hora y lugar que deben ocupar las hermandades que tienen costumbre de hacer su estación el Domingo de Ramos a la Santa Iglesia Catedral y sin que pueda alegar de posesión en ningún tiempo su suplicante, dándosele certificación de este decreto por la Notaría de Gobierno.

Fdo: Dr. Baquerizo 


En el vuelto de este documento se le concedió licencia a la hermandad de la Amargura de San Juan de la Palma guardando la hora y lugar que le correspondía. Esta cofradía trasladó finalmente su salida al Martes Santo por las lluvías en el Domingo de Ramos, en la que tampoco pudo salir por las mismas razones. De aquel Domingo de Ramos se hizo eco José Bermejo en sus Glorias religiosas de Sevilla, donde señalaba que aquella estación fue “con mucho lucimiento y gran número de nazarenos, llevando la vara de hermano mayor el intendente de rentas”7.

Además, Félix González de León también escribió sobre ello, comentando que “en esta ocasión una imagen de San Juan acompañó a la Virgen de las Angustias”8.


Sevilla en Abril. Revista Ilustrada de los Festejos. 1928.
Adquirida por José Luis Dorado Mallén y Juan Carlos Vázquez Alejo.


1. Archivo de la Hermandad Sacramental de los Gitanos. Libro de Reglas de la Hermandad de los Gitanos y enmiendas de las mismas.1818-1819.

2. Un apresurado Miércoles Santo en el Pópulo

3. Suplemento al Diario de Sevilla de comercio, artes y literatura. Miércoles 11 de abril de 1832. Aparece nuestra cofradía como la primera en hacer estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo; completaban ese día los Panaderos y Vera-cruz.

4. VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, José. Anales de Sevilla: reseña histórica de los sucesos políticos, hechos notables y particulares intereses de la tercera capital de la monarquía, metrópoli andaluza de 1800 a 185. Página 471.

5.ROLDÁN BARRAGÁN, Cristóbal. "Pinceladas biográficas de un Hermano Mayor". Hermandad Sacramental de los Gitanos - Cuaresma 2014.  2014. pp 70-71

6. El último de los Campos

7. BERMEJO CARBALLO, José. Glorias religiosas de Sevilla. Noticia histórico-artística de todas las cofradías de penitencia, sangre y luz fundadas en la ciudad de Sevilla. Edición comentada, 2013. Coordinación Rafael Jiménez Sampedro. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Salvador. Colaborador del capítulo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, establecida en la iglesia parroquial de San Román. Página 304.

8. Archivo Histórico Municipal de Sevilla., sección XIV (Crónicas Sevillanas de González de León), tomo 44 (1840), pág. 30.


domingo, 1 de enero de 2023

EN TIEMPOS DEL BEATO MARCELO SPÍNOLA

El dato nos lo apunta el periodista Gil Gómez Bajuelo en un artículo que publicó ABC en 1944: "La protección de los prelados a las cofradías sevillanas", que termina con una referencia al que fuera cardenal D. Marcelo Spínola y Maestre, en la que se nos indica:

«Él colmó de gracias espirituales e indulgencias a una Hermandad tan popular como la de Nuestro Padre Jesús de la Salud. Digamos para más rápida comprensión, la Hermandad de "Los Gitanos". Solía el cardenal, citar a los "cañís" en el Palacio Arzobispal, tres o cuatro veces al año. Ellos le daban cuenta de la marcha de la Hermandad, de sus anhelos, de sus apuros. El cardenal les acompañaba con frecuencia en sus funciones. Y de nuevo, los rostros de bronce, en respetuosa actitud, decoraban la puerta del palacio. Muchas veces se le oyó decir al gran cardenal con acento de emoción: -¡Qué honroso me encontraría, si en cada pueblo de mi diócesis, hubiera una cofradía de "morenos"!» (1)


Foto del palacio arzobispal tomada entre 1880 y 1900 por el catalán Josep Esplugas Puig.



Marcelo Spínola llega a Sevilla para hacerse cargo del arzobispado el 13 de febrero de 1896, en los días previos a iniciarse la cuaresma, y se encuentra con una hermandad de los Gitanos que el año anterior no ha podido realizar su estación de penitencia, agobiada por los gastos y deudas que le habían supuesto el realizarla de 1891 a 1894. Son años, recordemos, en los que se había adquirido una valiosa túnica bordada para el Señor de la Salud y una bonita saya para la Virgen de las Angustias, ambas atribuidas a Rodríguez Ojeda, se había conseguido un palio de plata de roultz procedente de la Macarena, y se mejoró el patrimonio de la corporación empeñándose con bordadores y cereros, porque la subvención municipal no daba para tanto. En esa misma cuaresma de 1896, la hermandad tiene que escribir hasta tres veces al ayuntamiento. Una solicitando la subvención, otra pidiendo que se le aumente la cantidad de cuatrocientas pesetas que les han asignado a quinientas, cosa que se le deniega, a pesar de que es la cantidad con la que se ha subvencionado a otras hermandades, alguna incluso de un solo paso, y finalmente se oficia para que los almacenes municipales presten unos tablones con los que construir la rampa de salida a las puertas de San Román. Al final se consiguió realizar la estación de penitencia, y parece que muy dignamente, porque el periódico La Andalucía, escribe en su crónica del Domingo de Resurrección: "Ya no puede decirse que exista cofradía pobre, pues hasta la de San Román este año se ha presentado con un verdadero esplendor y lujo" (2)

No fueron sin embargo tiempos fáciles para Spínola en cuestión de cofradías: El orden de paso actual de la madrugada no estaba aún fijado, y es precisamente en los años en que pastorea el no siempre dócil rebaño hispalense, concretamente en 1899, cuando se produce la alteración que aún sufre nuestra corporación, aunque a ello dedicaremos capítulo aparte. Conocidos son los incidentes producidos entre las hermandades del Gran Poder y de la Macarena en los que Spínola tuvo que intervenir propiciando la famosa concordia entre ambas corporaciones en 1903. Precisamente de ese año, de una semana después de la firma de dicha concordia, es el documento que hoy queremos traer a estas páginas. Se trata de un escrito dirigido conjuntamente por nuestra hermandad y la del Calvario a Don Marcelo Spínola, con el fin de que igualmente medie con las hermandades que les anteceden, para que estas adelanten sus horarios y no se les cierre a ellas la catedral o tengan que pasar precipitadamente por sus naves (3). De hecho, en el año de 1901 la hermandad sufrió el desagradable incidente de encontrarse las puertas de la Santa Iglesia Catedral cerradas. El documento dice así:

Excmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo de esta Diócesis.

Excmo. y Rvmo. Sr.

Los que suscriben en nombre y representación de la Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Nuestra Señora de las Angustias y la del Santísimo Cristo del Calvario y Nuestra Señora de la Presentación que hacen estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral en la Madrugada del Viernes Santo tienen la honra de dirigirse a V.E.R. con todo respeto y filial devoción para manifestarle: Que con esta fecha han oficiado a las Hermandades de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción, a la de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora del Mayor Dolor y Traspaso, y a la del Santísimo Cristo de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza, que anteceden en su estación a las que representamos, en el propio Viernes Santo de Madrugada, en súplica para que respectivamente se sirvan adelantar la hora de salida que vienen usando a fin de que las hermandades recurrentes puedan visitar el Santo Monumento con la devoción debida, según les prescriben á cada una sus reglas, lo cual no pueden efectuar por regirse aquellas Hermandades para su salida por las mismas horas que en lo antiguo, cuando eran las únicas que verificaban su estación en la Madrugada del Viernes Santo.

Es muy sensible Excmo. y Rvdmo. Señor para las hermandades que tenemos el honor de representar el verse privadas del acto solemne de visitar el Santo Monumento de la Catedral, único y exclusivo fundamento de su salida en procesión de penitencia, ó al verificarlo, hacerlo precipitadamente y sin la devoción con que deben verificarse actos tan solemnes, cuando con solo adelantar una hora la salida de las Hermandades que van en primer término, y exijir que todas fueran consecutivas durante la estación remediarían los perjuicios que sufren las Hermandades exponentes cuya petición, es notorio, no va contra ningun derecho ni prerrogativa, pues solamente tiende a que puedan practicar este devoto ejercicio, las Hermandades de nueva creación, y á introducir esa pequeña modificación en las horas de salida de las referidas Hermandades en bien general y conforme a las circunstancias presentes.

Esperamos Excmo. y Rvdmo. Sr que las referidas Hermandades accederán á nuestra solicitud, por estimarla equitativa y justa, pero para que el bien general que perseguimos tenga éxito más seguro

Suplicamos a V.E.R. que si encuentra méritos suficientes para ello se digne interceder en favor de nuestra petición cerca de las Hermandades de referencias, interesándoles al propio tiempo para que vayan en su estación una inmediatamente después de la otra, por orden de prelación, lo que es también indispensable para que todas las Hermandades que hacen estación el repetido Viernes Santo de madrugada, visiten con la devoción y recojimiento que el acto requiere el Santo Monumento de la Santa Basílica.

Gracias que no dudan merecer de la bondad y rectitud de V.E.R. cuya importante vida guarde Dios Nuestro Señor muchos años.

Sevilla, 31 de Marzo de 1903.

Por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud        Por la Hermandad del Calvario
Por no saber firmar el Hno. Mayor lo hace                            El Hno. Mayor
P.O. Felipe Tirado 
 
(4)                                                                              Felipe Pachón


Ciento veinte años después, lee uno la prensa cofrade y parece que seguimos en las mismas. El orden de la madrugá no se toca, y este Viernes Santo entraremos en la carrera oficial más tarde, ya en plena mañana del Viernes Santo. Y eso siempre que se cumplan los horarios y no suframos el sempiterno parón al que estamos por lo visto condenados. Al paso que vamos ¿Volverán a cerrarnos la Catedral? El cuerpo de nazarenos ya sabe lo que es tener que dejar la Catedral a prisa y corriendo, incluso dar paso a nuestro palio apartándonos para que salga antes que nuestros nazarenos.

Don Marcelo Spínola fue beatificado por Juan Pablo II en 1987. Quizás haya que encomendarse a aquel "arzobispo mendigo", para que se acuerde de los descendientes y herederos de la fe de aquellos "morenos" que acudían a la plaza de la Virgen de los Reyes a contarle sus ilusiones y sus cuitas. A ver si por fin se llega a un arreglo de la madrugá en el que no salgamos como siempre perdiendo.


1.- ABC, edición de Sevilla del 2 de abril de 1944, página 16. 
2.- LA ANDALUCÍA. Edición del 5 de abril de 1896, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
3.- Por estas fechas debió de ocurrir el incidente con la hermandad protagonizado por el provisor del arzobispado D. Jerónimo Älvarez Troya, que pretendió cerrarle las puertas de la catedral a nuestra cofradía, anécdota que recoge el canónigo y literato Juan Francisco Muñoz y Pabón en su obra "En el Cielo de la Tierra", y que en su día publicamos en el blog, en la entrada "Muñoz y Pavón, de Madrugada".
4.- Felipe Tirado Álvarez, que firma por orden del hermano mayor, al no saber éste hacerlo, era un impresor con domicilio en el número 18 de la calle Peñuelas. Desconocemos si ocupaba algún cargo en la Junta de Gobierno.

jueves, 1 de diciembre de 2022

VELADA GITANA EN EL PASEO DE CRISTINA

Traemos hoy al blog un singular festejo celebrado por la hermandad en los Jardines de Cristina en 1908. El paseo o salón de Cristina, inaugurado por el asistente Arjona en 1830, era a principios del siglo XX una importante zona de recreo de la ciudad. Se extendía todavía entonces desde el palacio de San Telmo hasta la Torre del Oro, y estaba ocupado por quioscos de bebidas y puestecillos en los que los sevillanos podían refrescarse en las calurosas noches de estío, en una época en la que eso de veranear estaba reservado a la aristocracia. Era además este paseo el camino de ida y vuelta hasta la calle San Fernando y la fábrica de tabacos de las cigarreras que vivían en Triana, tanto de las que cruzaban el entonces único puente, como de las que para ahorrarse la caminata recurrían al barquero para que las llevara desde el final de la calle Betis a la otra orilla, y entre las cigarreras nunca faltaron gitanas. Y bueno... para la mayoría de aquellos antiguos hermanos, que vivían en el viejo arrabal y guarda, es indudable que aquel bonito paraje les quedaba mucho más cerca que San Román.


El Paseo de Cristina, Sevilla. Fototeca del Instituto de Patrimonio Cultural de España.


Consultando la hemeroteca, resulta que El Correo de Andalucía informaba el domingo 12 de julio de aquel 1908 sobre una insólita cabalgata que se paseó por la ciudad la noche anterior:

"Cabalgata.- Anoche recorrió algunas calles de esta capital una cabalgata anuncio de los festejos que la hermandad de Cofradía de San Román, conocida por la de los "Gitanos", ha empezado á celebrar en el paseo de Cristina.

Acompañaba a la carroza, que iba exornada con trofeos militares y otros efectos, una banda de música.

A dicho paseo, donde se está celebrando la velada, concurrió numeroso público, durando la animación hasta las primeras horas de la madrugada" (1).

Otro periódico, El Noticiero Sevillano, informa igualmente del evento.

"Anoche comenzó en el paseo de Cristina la velada organizada por la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Nuestra Señora de las Angustias, de San Román. Dicho paseo, que estaba exornado e iluminado, se vio muy concurrido durante las primeras horas de la noche.

Por los alrededores del paseo desfiló una cabalgata con una banda de música y con una carroza anunciadora de la velada" (2).


Recorte de "El Noticiero Sevillano", edición de 12 de julio de 1908. Hemeroteca Municipal.


Pero es el diario El Liberal el que hace la crónica más extensa, y nos aclara con que fines se organizó:

"Anoche se inauguró en los jardines de Cristina la Velada que ha sido organizada á beneficio de los pobres de la parroquia de San Román.

No siempre estas festividades de parroquias han de verificarse en los alrededores del templo mismo, que muchas veces no reunen condiciones, y los organizadores de San Román buscaron sitio amplio como el paseo de Cristina, que con este motivo se vio ayer regularmente concurrido.

El paseo que da frente á San Telmo se hallaba iluminado con farolillos a la veneciana y adornado con algunas banderas y escudos, que tan traídos y llevados son en estos festivales.

En dicho lugar se han instalado algunos puestos de juguetes, turrones, avellanas y buñuelos.

A la entrada del salón de Cristina hay una máquina de caballitos, y en el salón varios puestos de refrescos, la caseta de la tómbola, donde se rifan los objetos donados, un tablado para la música y un cinematógrafo, donde anoche se exhibieron variados cuadros.

Hoy domingo habrá en el paseo de Cristina, por la tarde, concurso de bellezas infantiles, y por la noche concierto por la banda y cinematógrafo.

La velada á beneficio de los pobres de la parroquia de San Román continuará los días 13 y 14, celebrándose además un concurso de mantones de Manila, y el último día, por la noche, habrá fiesta andaluza, á la que concurrirán parejas de cante y baile.

Las citadas noches se repetirán los conciertos musicales, las exhibiciones de vistas en el cinematógrafo y fuegos artificiales" (3).


Cigarreras embarcando hacia la Fábrica de Tabacos. Fototeca del Instituto de Patrimonio Cultural de España.


¿Quién nos puede decir leyendo todo esto que la hermandad de los Gitanos de entonces, a pesar de sus dificultades económicas, no sabía organizar bien las cosas? ¡Lástima que no aparezca una foto de aquella velada! ¡Quién tuviera una máquina del tiempo para poder contemplar aquella añeja estampa! Debió de ser como un anticipo de la velá de Santa Ana, sólo que celebrada en la otra orilla: Farolillos de colores, bellezas gitanas ataviadas con sus mantones, el puestecito de buñuelos quizás de una joven Rosario Vega Vargas, conocida como la "Buñolera de la Reina", la chiquillería pendiente de montarse en el tiovivo, los mayores asombrados ante el moderno invento del cinematógrafo, los fuegos artificiales reflejándose en la orilla del río... ¿Y quien cantaría y bailaría en aquel improvisado tablao? Sin duda la flor y nata de los flamencos de la Triana de la época. Yo no sé cuanto recaudarían para los pobres de San Román, pues libros de cuentas de esos años no quedan en nuestro archivo, pero que se lo pasaron en grande ¡Eso seguro!


1.- El CORREO DE ANDALUCÍA. Edición del 12 de julio de 1908, página 2. Año X. Núm 3221. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
2.- EL NOTICIERO SEVILLANO. Edición de la mañana del 12 de julio de 1908, página 1. Año XVI. Núm. 6337. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
3.- EL LIBERAL. Edición de la mañana del 12 de julio de 1908, página 1. Año VIII. Núm. 2670. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).







martes, 1 de noviembre de 2022

LA VIEJA DEUDA DEL ANTICUARIO

Allá por 1913 era hermano mayor de nuestra corporación D. Antonio García Sánchez. Lo sabemos por un curioso escrito que encontró Juan Carlos Vázquez Alejo en el archivo general del arzobispado de Sevilla, en el que se hace mención de una deuda sin saldar de la hermandad de la que ya hablamos en estas páginas. Pese a lo delicado del asunto, prometimos en su día detenernos en este documento de 1922, que es todo un estudio sociológico de la hermandad de hace justo un siglo, y hoy vamos a hacerlo (1).

Antonio García Sánchez nació en la collación de San Vicente, donde se bautizó en 1881, pero pronto, ya en los años de las primeras salidas procesionales desde San Román, es un chiquillo huérfano de madre al que encontramos en los censos municipales viviendo en el 128 de la calle Sol, al amparo de su abuela, doña Pilar de los Reyes Vargas, una cigarrera  natural de Carmona y viuda de Juan García García, esquilador. La abuela debió de preocuparse bastante por hacer de su nieto un hombre de provecho. Antonio fue a la escuela, y cuando sale de ésta, comienza a trabajar en una fábrica de sombreros. Se casó con una gitanita de la calle Verónica, Magdalena Camacho Vargas. En las Guías de Sevilla y su provincia de Vicente Gómez Zarzuela aparece años después afincado en la calle Gerona, y se le califica como "industrial". El padrón municipal de 1920 nos da más noticias de su industria. Es anticuario. Este ascenso social puede que fuera decisivo para que le hicieran hermano mayor de la cofradía. Bajo su mandato se contrata con el dorador José Rodríguez Carrera la reforma y dorado del paso adquirido a finales del siglo anterior a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro y Nuestra Señora del Valle. El documento de 1922 localizado por Juan Carlos nos cuenta como el 8 de noviembre de 1913 se formalizó un contrato para la restauración de dicho paso "firmando en representación de la Hermandad el Hermano Mayor D. Antonio García Sánchez, que vive actualmente en calle Gerona nº 14, el Mayordomo D. Juan José Niño (hoy difunto) y D. Antonio Moreno Vega, que firmó a ruegos del Mayordomo por no saber este hacerlo" (2).


Fragmento del escrito de 1922 conservado en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla.

El pago de las trescientas pesetas en que se acordó la obra se haría en cuatro plazos de setenta y cinco, "cuyos tres primeros se cumplieron religiosamente", pero hubo elecciones, cambio de junta de gobierno, y el último pago se demoró. Comienzan las visitas del maestro dorador a Triana, a la calle Pureza, al domicilio del anciano ex-mayordomo Juan José Niño López, a quien debieron amargar los últimos días de su existencia, pues fallece por estas fechas, pero cuatro años después todavía andaba reclamando el dorador la cantidad que le faltaba por cobrar. Reunido con los hermanos "en un casinito de la calle San Jacinto", le dijeron que celebrarían un cabildo para ver la forma de saldar el débito, y efectuado éste, "contestaron que la situación económica de la hermandad era muy precaria, pero que prometían tan pronto tuvieran medios abonar dicha deuda". La corporación se había embarcado en nuevos compromisos de pago. Sobre 1916 llega el antiguo palio de Monte-Sión, aunque de momento no hay dinero ni para cambiarle el escudo (3), y por las mismas fechas se adquiere un manto bordado de salida, también de segunda mano, pues parece ser que era el diseñado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda y bordado por las hermanas Antúnez para la Virgen del Rosario de la Macarena (4).

Acudió el dorador a la mediación de una persona que era toda una autoridad en la Triana de la época, el relojero y platero del Altozano D. Cándido Sánchez Rodríguez, pero ni por esas. Tan aburrido estaría el artesano de fracasar en sus intentos, que encargó a su hermano del asunto y se desentendió de hacer más gestiones. El hermano del dorador tuvo otras entrevistas con miembros de junta "en el establecimiento de bebidas antigua de Castellano", en el mercado de Triana, "pues en este establecimiento tienen su punto de reunión".


Vista del Altozano, la antigua capilla del Carmen y el mercado desde el puente de Triana a principios del siglo XX.


Llegado 1920, se encontró el hombre -dice que "casualmente"- con un digno beneficiado de la Santa Iglesia Catedral. Se lamentó del asunto y el eclesiástico le entregó una tarjeta del procurador D. Felipe Pachón, para que presentara demanda. La idea era que le retuvieran a la hermandad la subvención que el ayuntamiento concedía para la estación de penitencia.

A todo esto, nuevas elecciones y nuevo hermano mayor. El que cesa dice que a él no le hablen más del asunto, y que todo se debe a la mala administración del de la calle Gerona, con quien se entrevista el hermano del dorador. Nuestro anticuario le dice "que estaba dispuesto a recibir en su casa a cuantas personas le pregunten o pidan datos acerca de su gestión y cuentas durante el tiempo que tuvo el cargo, y a ir donde sea preciso ante persona o autoridad que le llame". Parece que estaba muy seguro de sus cuentas. Después de todo, en su mandato todo se había pagado a tiempo. El problema era haber dejado un plazo para la junta que lo había de sustituir. En todas las cofradías, y en todas las épocas, a ninguna junta de gobierno le ha gustado tener que dedicarse a pagar las deudas contraídas por una anterior, pero habría que recordar que en esas fechas los mandatos eran anuales. Se elegía nueva mesa de gobierno tal como entraba la cofradía, a efectos de que fuera la encargada de organizar la salida del año siguiente, y ese corto periodo de tiempo no siempre bastaba para llevar a cabo mejoras de importancia.

Después de tantas demoras y ya plantados en 1922, el hermano del dorador -que debía de ser peor que el cobrador del frac- llegaría a la exasperación cuando otro nuevo hermano mayor le contestó a sus últimos requerimientos diciéndole que "la deuda era muy vieja". Acude al bufete del abogado D. Manuel Blasco Garzón, pero como le resulta violento demandar a una cofradía, dirige al arzobispado este escrito fechado el 31 de mayo de aquel año en el que cuenta todas estas peripecias. No sabemos como acabó el asunto. Suponemos que, como siempre, los hermanos harían un esfuerzo a costa del sustento de sus familias, se rascarían los bolsillos, y el débito se saldaría sin pasar a mayores. También es verdad que sólo conocemos los hechos expuestos por una parte, y que quizás ese exagerado retraso en el pago tuviera otro trasfondo que el escrito del hermano del dorador no saca a la luz. Probablemente algún descontento con el trabajo realizado. El caso es que, como dijimos al principio, el documento no tiene desperdicio para conocer algo más la hermandad de hace cien años.


1.- Véase en este blog la entrada "Un Mayordomo de Romancero".

2.- A.G.A.S  Justicia y Hermandades. Expediente. 38 signatura 15898.

3.- VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. "Sobre la evolución histórica del Paso de Palio en Los Gitanos (II)". Anuario de la Hermandad de los Gitanos. Cuaresma 2020. Págs. 152-155. También publicado en este blog.

4.- RIOS DELGADO, Rafael: "¿Un manto macareno en Algeciras?" en elninofrito.blogspot.com, 25 de julio de 2012.


sábado, 1 de octubre de 2022

LA REVISTA LUCES DE SEVILLA Y LA HERMANDAD DE LOS GITANOS

Hace un par de años, José Luis Dorado y yo adquirimos entre los dos una revista de 1953 en un anticuario, donde nos llamó la atención la ilustración que venía en la primera página. Se trata sin dudas de una costumbrista representación de nuestra cofradía a principios del siglo XX. Podemos apreciar que es el antiguo Señor de la Salud, sobre lo que parece la canastilla del paso adquirido a la hermandad del Valle. En la esquina inferior del dibujo, realizado a plumilla, viene la firma de “Boni”, quien pensamos que no puede ser otro que el pintor, cartelista y delineante Guillermo Bonilla García, autor de la policromía de Nuestro Padre Jesús de la Salud, diseñador del antiguo paso Cristo estrenado en 1946, y que probablemente firmara con este seudónimo sus obras menores. Esta autoría nos la confirmó la recuperación del pergamino donde se nombraba a Maruja Queipo de Llano camarera de honor perpetua, también realizado por Bonilla, que contiene una acuarela en la que aparece la misma escena y los mismos personajes en idéntica actitud (1).




"Luces de Sevilla", revista dedicada a exaltar las fiestas primaverales de la ciudad, tenía un importante vínculo con la hermandad. Su director y propietario era nada más y nada menos que José Vega Niño, antiguo factótum de la cofradía, aunque ya por las fechas estaba apartado del gobierno de la misma. La dirección literaria corría a cargo del redactor jefe de Radio Nacional de España en Sevilla, el periodista Remigio Ruiz Fernández. El número en cuestión se editó en la imprenta Morón, en el número 14 de la calle Sol, pero como domicilio de la publicación figura el del mismo José Vega Niño, que vivía por entonces en el número 63 de la calle Betis (2).  




Hoy queremos traeros al blog dos textos de esta revista dedicados de algún modo a nuestra hermandad, que precisamente aquel año cumplía sus dos siglos de existencia. Uno primero, es del poeta Juan Rodríguez Mateo (1888-1962), y en él hace un elogio de las antiguas saetas, finalizando con una letra por dicho cante dedicada al Señor de la Salud. El segundo, titulado "Paresito Güeno", también ofrecido a nuestro Cristo, es una sencilla composición de una desconocida Lucía Morón, aunque sospechamos que su verdadero autor bien pudiera ser el propio Vega Niño, que recurría al mismo estilo en sus aficiones poéticas. Para terminar, os dejamos una foto de la Virgen de las Angustias realizada por Juan José Serrano, que figura como una de las ilustraciones de la revista, en la que nuestra titular aparece luciendo un manto prestado por la hermandad del Baratillo, cofradía a la que pertenecía Guillermo Bonilla, y a cuyo Cristo, tallado por Ortega Bru, también le realizó la encarnadura.



La Saeta

La saeta es el cantar más emotivo, más hondo, más ingenuo y a la vez más sublime de todos los cantes andaluces. La saeta es el corazón del pueblo, traspasado por el dolor divino, del que brotan lágrimas fervorosas, que cuajadas en dardos fulgurantes, penetran profunda y suavemente en las entradas de la noche velada por los martirios y entenebrecida por la muerte de Nuestro Señor, en la semana de su Pasión Gloriosa. La saeta genuinamente popular, surge espontánea de los labios contraídos por el misterio de la dolorosa belleza de las sagradas imágenes en su devoto tránsito procesional por las calles del pueblo. Desde el borde de una acera, desde el refugio de un portal, tras una reja recatada, desde el barandal de un balcón orlado de geranios, una voz temblorosa- quiebra el ritmo silencioso del "paso" resplandeciente de cirios y flores, esparciendo en su torno la dulzura de sus amargas y serenas armonías.

En nuestros tiempos, difundida por radio y divulgada por la resonancia de la Semana Santa sevillana, ha adquirido popularidad un estilo de saetas, en los atormentados jipíos, los desgarradores acentos, los lamentos desencadenados o entretejidos, propios de otros cantes siriguiyas gitanas, martinetes aunque armonizados con gran fuerza emotiva, contrastan fundamentalmente con la hondura serena y luminosa de la saeta vieja, que aún conserva, vista y luce sus galas en las ingenuas procesiones pueblerinas.

En la luz del alba del Viernes Santo, al paso del Señor de la Salud, tiembla la voz escalofriante de algún gitano fervoroso que dejó el martillo y apagó la fragua para encender la llama de su pecho y repiquetear ante su Cristo la oración de su especial saeta:

¡Ay, Cristo de los Gitanos,

el Hijo de la más Buena!

¡Cómo resbala tu pena

por el cobre de tus manos 

y por tu cara morena!

J.Rodríguez-Mateo


Paresito Güeno

M'han dicho, Pare bendito, que un verso yo te escribiera, los gitanitos que vienen roando er mundo a mi lao, porque se creen, ¡probesitos!, que eso lo jase cualquiera, y no saben, Paresito, que si yo escribí supiera no sería, como semos, de los malos despreciaos. 

¿Cómo escribí lo que eres, Paresito bendesío, caminito der Carvario, con er peso de la Crú? ¿Cómo expresá lo que vales, escarsito, esmoresío? ¿Cómo desí lo que expresa por las espina jerío, er Señó de los Gitanos, er Cristo de la Salú?

Y entre cien túnicas blancas y morás, yo te buscaba y te he encontrao, Paresito, pleno de amor y de fe, pa vé, Paresito güeno, si la inspiración encontraba, pa vé si viendo tus ojos me inspiraba de una vé. 

Y mirándote he sentío el vibrar de la trompeta, el redoble de tambores y el murmureo populá, y la vó de un gitanito cantarte una saeta, ha llegao a los luseros, como un lírico cometa, y s'ha metío en mi arma y m'ha jecho llorá.

Y yo que apenas me canto por humildes soleares, he sentío una vergüenza...¡y jasta envidia a la par! ar vé que er mundo te canta, Dios bendito, Santo Pare, con una voz que en la tierra naide habrá que la compare, ¡y a pesá de sé gitano, yo no te la sé cantá!

Pero si sirve la sangre, Paresito, de mis venas, pa escribí lo que me inspira tu divina majestad, yo te escribo ¡Pare nuestro!, amparo de nuestras penas, y te digo: Paresito...¡quién te supiera cantá!


Lucía Morón


María Santísima de las Angustias en los años 40. 
Fotografía de Serrano. Revista Luces de Sevilla. 


1.- Véase la entrada del blog MARUJA Y EL SELLO DEL GENERAL, en la que figura dicho pergamino.
2.- Libro de hermanos diligenciado en abril de 1949 por el secretario José María de la Concha Meneses. Archivo de la Hermandad Sacramental de los Gitanos.

jueves, 1 de septiembre de 2022

UN MAL ENTENDIDO FOLKLORE

A partir de 1942 nuestra hermandad se enfrentó a un serio contratiempo. Hacía ya décadas que las autoridades eclesiásticas se habían propuesto erradicar los componentes más festivos de nuestra semana mayor, atajando así mismo comportamientos que, indudablemente, no eran los más apropiados para esta conmemoración religiosa, y que en cualquier caso desdecían el carácter penitencial de las cofradías. Los años republicanos, con su exaltación de lo popular, significaron quizá un retroceso en esta línea de actuación, pero tras la guerra civil, con la implantación de lo que se vino a llamar el “nacionalcatolicismo”, y con el riguroso Cardenal Segura pastoreando firmemente la diócesis, se iba a tratar de imponer a toda costa el buen orden y la compostura en las procesiones, utilizándose para ello medidas ejemplarizantes en las que, todo sea dicho, no siempre se midió a todo el mundo con el mismo rasero. 

Para todo ello, el palacio arzobispal iba a contar con un instrumento adecuado. En febrero de 1941, a solicitud del ayuntamiento, se había constituido la llamada Comisión de Cofradías, órgano que en un principio estaba destinado a estudiar el reparto entre las hermandades de la subvención municipal. Al contrario que su inmediato precedente, la Federación de Hermandades y Cofradías, que se había ensayado durante la república, esta comisión se destacó por un fuerte intervencionismo de la jerarquía eclesiástica, de modo que hasta su mismo presidente debía de ser un sacerdote delegado directamente por el arzobispado. Se puso al frente de la misma a D. Jerónimo Gil Álvarez, que en su juventud fue mayordomo del Calvario, y que tanto tuvo que ver en el orden procesional de la madrugá. Su inspiración se va a dejar sentir en la elaboración del reglamento de dicha comisión aprobado en octubre de 1941. En el artículo 1º.a) del mismo se establece como uno de los fines principales del mismo “contribuir celosamente a que las estaciones de penitencia se efectúen con la debida compostura y religiosidad”.

En la Semana Santa del 42 la comisión comenzó a imponer sus medidas correctivas, en algún caso con consecuencias muy duras, como pasó con la entonces recién creada hermandad de Jesús Despojado, a la que se le retiraron las reglas y se le nombró una junta gestora que no llegó a tomar posesión de su cargo, lo que llevó a esta corporación a la práctica extinción.

Entre las hermandades de la madrugada, la de Triana y la de los Gitanos fueron igualmente sometidas a un expediente disciplinario, que en nuestro caso concluyó el 16 de septiembre de ese año con un decreto del vicario general del arzobispado, en el que se ordenaba el cese inmediato de la junta de gobierno en funciones y se nombraba una comisión gestora. Dicha gestora debía de estar presidida por el cura párroco de San Román, D. Abraham Pérez Herrero, “y formada exclusivamente de gitanos, formando parte de ella Antonio Vega de los Reyes, Diego Vargas García, José Vega Niño, Juan José Bermúdez Vargas y otros hasta el número de veinte, con las condiciones de que sean personas solventes en el orden moral y religioso y tengan la autorización de esta Jurisdicción Eclesiástica” (1).

El hecho de que se especificara que la comisión gestora había de estar formada exclusivamente por gitanos parece indicar que quizás estos eran los que menos protagonismo habían tenido en el desorden, en unos años en los que se permitía salir de nazarenos hasta a personas que no eran hermanos ni protectores, los llamados "simpatizantes", para así ayudar a paliar los gastos de la salida procesional.


El coadjutor de Santa Catalina, D. Aurelio Martín Bogarín, departe con un nazareno de Los Gitanos y otro de la Macarena durante el regreso de la cofradía por la calle Martín Villa. Fotografía de autor anónimo de la Fototeca Local de Morón, publicada en el Anuario de 2020 por José Manuel García Rodríguez (2).

Además de velar por el orden de la procesión en las futuras estaciones de penitencia, el citado decreto encomendaba a la gestora la elaboración y presentación de unos nuevos estatutos a la aprobación del ordinario. La hermandad se regía todavía por las viejas reglas de 1818, que ya habían quedado desfasadas en la práctica, e incluso derogadas en parte por las distintas disposiciones que se habían venido dictando por el arzobispado. Buena prueba de esta inadecuación la da el hecho de que, aunque desde 1929 se utilizaban por nuestros nazarenos las túnicas actuales, las antiguas ordenanzas, todavía vigentes, aún disponían como hábito reglamentario en la estación de penitencia la vieja túnica de holandilla negra. No se le pasó por alto este detalle al señor vicario, que en uno de los apartados de su decreto sancionador ordenaba restablecer el antiguo hábito –quizás pensando que el vestirlos de negro obligaría a una mayor seriedad a los nazarenos más revoltosos- aunque matizaba después que “en caso de imposibilidad pondrán en la actual un distintivo especial y visible que impida el que forme parte en su procesión otros nazarenos provenientes de otras cofradías de igual manera de vestir”. 

En otros apartados de este decreto se sancionaba a la hermandad con una multa de mil pesetas, cantidad  importante en aquella época y que venía a coincidir con lo que se recibía de subvención del ayuntamiento. También se le obligaba a cambiar el itinerario de regreso, haciéndola volver por la plaza de la Alfalfa en lugar de por la calle Tetuán, como era entonces tradicional en nuestra cofradía. Para terminar, y en un tono que suponía una muy seria advertencia –más si pensamos lo que pasó con la hermandad de Jesús Despojado- se añadía que “Si en la próxima salida procesional de esta Cofradía en la Semana Santa próxima venidera no se garantizara suficientemente el orden y la compostura de la procesión, prohibiremos su salida, y si se repitieran los desórdenes llegaremos, si necesario fuera, a la extinción total de la Cofradía”.

Un mes después de la publicación del decreto, quedaba aprobada la composición final de la nueva junta gestora, en la que, junto a los ya citados Antonio Vega de los Reyes, Diego Vargas García, José Vega Niño y Juan José Bermúdez Vargas, se añadían los nombres de Francisco Antúnez Garrido, Joaquín Serrano Filigrana, Manuel Filigrana Heredia, Juan Caballero Heredia, Antonio Filigrana Lérida, Antonio Vega Niño, Santos Bermúdez Vargas, Miguel Niño Rodríguez, Diego Serrano Vargas, Manuel Ríos Vargas, Javier Lérida Vargas, Rufino Moreno Moreno, Manuel Camacho Vargas, Manuel Rodríguez García, Joaquín Serrano Bermúdez y Diego Jiménez García. 

En la Semana Santa de 1943, al caer un fuerte aguacero en la madrugada del Viernes Santo, desistieron de hacer estación las hermandades del Silencio, Gran Poder, Macarena y Calvario. Las dos cofradías que habían sido sancionadas el año anterior, Triana y la nuestra, decidieron en sus respectivos cabildos efectuarla, aunque retrasando la hora de salida. En Santa Catalina, antes de salir, se juramentaron los hermanos ante el Señor para no abandonar la cofradía en ningún momento, aunque arreciaran las lluvias. Las crónicas de prensa de aquel año destacaban el recogimiento de los nazarenos de ambas hermandades, señalando que se había acabado con “un tipismo que era accidente y no fondo, como se ha demostrado.” (3).

Es en este contexto en el que tenemos que entender el documento que hoy traemos a estas páginas. Un artículo aparecido durante la cuaresma de 1945 en la Hoja del Lunes (4), en el que su autor, el militar, caballero mutilado de guerra, y poeta sevillano Manuel Enrique Torres Clavijo, trata de hacer, no sin cierto paternalismo, una defensa a ultranza de nuestra cofradía y de la religiosidad de los gitanos. Dice así:

COFRADIAS SEVILLANAS

LOS GITANOS

En la madrugada del Viernes Santo, llena de humildad interior y exteriormente, hace estación de penitencia al templo metropolitano la Real Cofradía de Nazarenos del Señor de la Salud y de su Santísima Madre, advocada en sus Angustias.

Es una Cofradía pobre, económicamente; pobre por sí y pobre porque lo son también sus cofrades, gitanos en su mayoría (los Vega, los Heredias, los Román (5), los Torres, y los Jiménez). No hay ningún gitano millonario, como no lo hay blasfemo.

El vulgo populachero ha hecho en torno al desfile procesional de las Santísimas Imágenes de Los Gitanos un falso escándalo de falta de recogimiento, y es que por su sólo nombre creen los que no conocen su interior, la Reglas de la Cofradía, ni sus piadosos cultos, ni la abnegación y sacrificio que supone rehacer por dos veces la Hermandad, desde las Veneradas Imágenes hasta la Cruz de guía, que el carácter gitano puede ostentar su alegría peculiar junto al dolor de su Virgen. Los gitanos tienen su corazón y un hondo sentimiento de fe, absoluto e intangible. Tras el ciclón que levantó la horda, arrasando y destruyendo hasta los cimientos de la iglesia de San Román, templo de la Hermandad, forma parte del recorrido la parada ante lo que fueron ruinas ennegrecidas para rezar, presididos por sus Santas Imágenes, un Santo Rosario de desagravio, de rodillas, llenos de unción y compunción los gitanitos. Y con un silencio absoluto. Protestación de pública fe, aunque nunca un gitano pecó de irreligión.

La falta de respeto, triste es decirlo: parte del pueblo, no del de Sevilla, sino de este heterogéneo, falto de piedad y carente de respeto, turista y divertido, que trastoca el sentir del sevillano, y que espera ver el desfile de los "Gitanos" por si alguno en su sayal de penitencia lleva escondida una guitarra.

Los "Gitanos" quieren cumplir con su deber. Este año, ellos y la señorita Maruja Queipo de Llano, camarera de honor perpetua de la "Señora", (los gitanos la llaman así), han ofrecido a sus Sagradas Imágenes un solemne quinario, una función de Instituto, una procesión claustral y una Salve solemnísima a la "Señora", y como complemento, una misa de Comunión general. Lo mismo que los demás en cuanto a cantidad de fieles, piedad y recogimiento.

Y todo el poco dinero que los gitanos tienen lo han dedicado al culto de sus Imágenes durante el año. La Cofradía no es una forma ocasional de manifestación en la madrugada del Viernes Santo; es, para ellos, un culto más, y también los gitanos son hijos de Dios. Quizás los procedimientos porque ellos llevan sus penas con una alegría característica, que no se compone de vino y cante, sino de estoica y alegre resignación, pensando que Dios las dispuso. 

Yo soy testigo. Volvía a desfilar, tras el último incendio, con una pobreza decente, la Cofradía "gitana". (¿Por qué no?.) Yo no sé porque los labios sonríen con la pobreza, pero sí sé que a la exclamación indiscreta y forastera, después de desfilar las anteriores Cofradías, llenas de lujo y riqueza, de: "¡Qué pobre va "esta" Virgen!", una voz gitana contestó "¡Pero es la más bonita del mundo...!"; y fue a decir algo más, pero no pudo, estaba llorando; miró a su Virgen "nueva" y siguió su ruta triste el nazareno.

¡Los gitanos son muy "probes", Señor! No estrenan más que las velas, pero sus luces parpadeantes, las últimas de la madrugada del Viernes Santo, son reflejos de las llamas de fe de unos corazones que nunca Te traicionaron.

M. E. TORRES CLAVIJO


1.- Decreto de la Vicaría General del  Arzobispado de Sevilla de 16 de septiembre de 1942. Archivo de la Secretaría de la Hermandad de los Gitanos.

2.- GARCÍA RODRÍGUEZ, JOSÉ MANUEL/SIERRA LOZANO, JUAN MANUEL. "Dos fotografías inéditas del Señor de la Salud localizadas en Morón de la Frontera". Anuario de la Hermandad Sacramental de Los Gitanos. Cuaresma 2020. Página 142.

3.- Diario ABC, edición de Sevilla del 24 de abril de 1943. Página 4.

4.- La Hoja del Lunes. Edición del 12 de marzo de 1945. Página 6.

5.- Torres Clavijo introduce erróneamente el apellido Román entre los propios de los gitanos por la popularidad del activísimo "hermano protector" José Román Gutiérrez, muy conocido en la Sevilla cofrade de la época por su pertenencia a la Hermandad de los Gitanos.


lunes, 1 de agosto de 2022

MARÍA LA PAJARITA Y SU CRISTO

Es conocida por todos los hermanos de la Sacramental de los Gitanos la leyenda de María "La Pajarita", aquella mujer que tuvo un papel relevante en la fundación de la hermandad, al donar la antigua efigie del Señor de la Salud. El primero en recoger esta tradición oral que, un siglo y algunos años después de los sucesos, debía de circular aún entre los hermanos, fue don José Bermejo y Carballo, que dice textualmente:

«La Imagen del Señor, titular de esta Hermandad es de singular hermosura y de mucha devocion. Sobre su procedencia ó adquisicion dicen algunos hermanos, como cosa tradicional, que fué donada por una mujer, conocida por María La Pajarita cuyo marido, por su pobreza, habiendo ido á America, de cocinero en un buque, hizo allí caudal. Y volviendo á Sevilla en el tiempo en que se trataba de la fundación de esta Hermandad, como él y su mujer eran personas devotas, ricas y sin hijos, tomaron parte en la empresa, y entre otros donativos hizo ésta el de la expresada Efigie» (1).

Aquel cocinero de un buque se llamaba Sebastián Miguel de Varas y Miranda, y su mujer, María García, que era apellido harto frecuente entre los gitanos trianeros y sevillanos de la época. El más numeroso, conforme a los censos de gitanos, tras el de Vargas. Se conoce que en 1748, un año antes de la gran redada contra los gitanos, ya estaban el fundador y su señora de vuelta en Sevilla, por su participación como padrinos en el bautizo de un chavorrillo en la real parroquia de Santa Ana, documento que localizó el historiador Juan de Dios Ruiz Sambruno, y que en su día se publicó en el boletín de la hermandad (2). Lo que no se sabe es cómo les afectó a ambos la orden de prisión general contra los gitanos. Quizás se libraron si aún estaban en América cuando se hace el censo de la población gitana en 1746, porque éste es el que se utilizaría para hacer la gran redada. Entre las medidas que acompañaban a la orden de prisión y trabajos forzados contra los castellanos nuevos estaba la incautación de todos sus bienes, y habrían perdido toda su pequeña fortuna ganada allende los mares, lo que parece que no sucedió. Sí que están los dos, ya ancianos, en el censo de gitanos que mandó hacer Carlos III tres décadas después de la fundación de la corporación, en 1783, aunque Sebastián Miguel, que figura con la profesión de “navegante”, aparece con sólo su segundo apellido, Miranda. Quizás por un error del funcionario, o porque nuestro fundador, escarmentado como tantos gitanos de la utilidad que había tenido el censo del 46, quisiera estar lo menos identificado posible.

Pero volviendo a la leyenda, al relato que transcribió Bermejo añade sólo unos años después Luis Pérez Porto algunos detalles que ofrecen importantes matices, seguramente tras consultar a las mismas fuentes, los descendientes de las familias gitanas que habían fundado la hermandad:

«Se desconoce quien fuera el autor de la Sagrada imágen del Señor, que es muy devota y según nos aseguran fué traida a esta ciudad y donada a la hermandad por una mujer conocida con el nombre de "María La Pajarita", la que no teniendo dinero para su manutención se fué a América con su esposo, y habiéndose hecho allí de fortuna volvió a esta ciudad con la expresada efigie al mismo tiempo que se fundó esta hermandad y como no tenían hijos y eran personas de devoción se las donó a los cofrades» (3).


La antigua efigie retratada de cuerpo entero en lo que parece ser un patinillo en el interior de San Román.


Así pues, según contaban los antiguos hermanos, y seguramente de forma muy singular los integrantes de la familia Campos, que prácticamente se habían ido legando la hermandad de padres a hijos, el Señor vino de América con la Pajarita. Esto se conciliaba con la también tradicional atribución de su autoría a Martínez Montañés, cuyo taller trabajó para destacadas ciudades de ultramar un siglo antes de la fundación. Otros adjudicaban la talla de nuestro antiguo titular a Pedro Duque Cornejo, que parece que también tiene algunas obras en Hispanoamérica.

Los modernos historiadores de arte, a partir de Antonio Torrejón Díaz (4), atribuyen la hechura de nuestros dos antiguos titulares a José Montes de Oca, y se puede decir que con la antigua Virgen, tan parecida a la Piedad servita, hay pocas dudas, pero ¿y el Cristo? Torrejón pensaba que ambas imágenes eran las que Montes de Oca talló para el trianero convento del Espíritu Santo en 1738, contratadas en escritura pública por el prior del referido cenobio Baltasar José de Frías, pero hay dos detalles que nos plantean serias dudas. ¿Cómo es que un convento que con vanas excusas no quiere dar cobijo a una recién creada hermandad de castellanos nuevos, deja que se lleven al del Pópulo dos valiosas tallas que su antiguo prior ha comprado sólo quince años antes? Y además, aquel Nazareno que Montes de Oca gubió para el Espíritu Santo era un Cristo de las Tres Caídas. El profesor Jesús Porres Benavides planteó recientemente la idea de que aquel Tres Caídas del Espíritu Santo sea el que llegó a Madrid procedente de una familia sevillana, y que hoy recibe culto en la catedral de la Almudena bajo la advocación del Cristo de las Misericordias (5).


Cristo de las Misericordias, venerado en la madrileña Catedral de la Almudena, y atribuido por Jesús Porres Benavides a José Montes de Oca.

En cualquier caso, de una imagen que desapareció entre las llamas, y a la que sólo conocemos por fotografías, nunca podremos tener certezas. Me contaba no hace mucho mi amigo Pepe Vega, como su padre, el inolvidable hermano Francisco Vega Moreno "Francisquito", tantos años vestidor de nuestro Cristo, recordaba como el antiguo tenía en la espalda pintado en rojo una especie de sello o anagrama, que si hoy hubieran tenido la oportunidad de estudiarlo los modernos historiadores de arte quizás nos hubieran sacado de dudas. Pero eso ya no puede ser.

A lo mejor sea nuestra querencia por las historias y leyendas de nuestros mayores, pero la verdad es que uno ve en las viejas fotografías las prodigiosas manos de aquel Nazareno, y no cabe otra cosa que pensar que, si no las talló Montañés, lo hizo otro "Dios de la madera" a su altura, y que aquella María La Pajarita, esposa de Sebastián Miguel de Varas, hizo a la hermandad el más hermoso y valioso regalo que recibió a lo largo de su historia. 


Comparativa de las manos de nuestro antiguo Cristo con las de Jesús de Pasión, obra de Montañés.



1.- BERMEJO Y CARBALLO, José. "Glorias religiosas de Sevilla o noticia histórico descriptiva de todas las cofradías de penitencia, sangre y luz fundadas en esta ciudad". Sevilla, 1882. Página 258.

2.- RUIZ SAMBRUNO, Juan de Dios. "Sobre Gitanos sevillanos del siglo XVIII y su Hermandad". Boletín número 38, de noviembre de 2003, conmemorativo del CCL aniversario. Páginas 23-29.

3.- PÉREZ PORTO, Luis C. "Relación é historia de las Cofradías Sevillanas desde su fundación hasta nuestros días". Sevilla, 1908. Página 147.

4.- TORREJÓN DÍAZ, Antonio. "Montes de Oca. Escultor". Páginas 81 y 82.

5.- PORRES BENAVIDES, Jesús. "Una posible obra del escultor José Montes de Oca (ca 1676-1754)". Boletín de Arte nº 36. Universidad de Málaga, 2015. Páginas 231-234.