viernes, 1 de octubre de 2021

EL AÑO DEL SALVADOR

En la esperada y ansiada estación de la primavera no siempre nos augura esas magníficas noches y radiantes mañanas de Viernes Santo, como pudimos disfrutar de la última que nos regaló el Señor. En los últimos años sí que nos hemos visto envueltos en contratiempos en forma de lluvia como en 2018 o en 2013, acabando nuestra cofradía refugiada en la siempre hospitalaria iglesia de la Anunciación.

Tenemos que retroceder varias décadas atrás para hablar de otra situación similar, pero quedando refugiada en otro templo. Concretamente al año 1969. En los días previos a la salida habían acontecido algunas anécdotas: El palio se tuvo que montar al revés, con la bambalina con el escudo de Castilla de frontal, y la del escudo de los agustinos haciendo de trasera, debido al deterioro del bordado de este último. El Jueves Santo la hermandad recibió de hermano honorario al capitán general de la región Manuel Chamorro Martínez, con imposición de insignia de oro. Así también durante el acto de aquella mañana hizo presencia el cardenal arzobispo, José María Bueno Monreal 1.

El capitán general Manuel Chamorro Martínez con vara ante el palio de la Virgen de las Angustias 
tras prestar juramento como hermano de honor. Fotógrafo Valentín Monterroso. Archivo J.L. Dorado


Manolo Moreno recibiendo en San Román al Cardenal Bueno Monreal el Jueves Santo de 1969.
Fotógrafo Valentín Monterroso. Archivo J.L. Dorado

Ya haciendo crónica de aquella madrugada, sobre la 1:00 las lluvias intermitentes propiciaron la no salida de la Macarena2. Sí lo hicieron el resto de hermandades de la jornada, haciéndolo nuestra cofradía a las 3:00 de la mañana. Así se recogía en prensa3:

"A las tres de la madrugada, el barrio de San Román se había vestido de percal, peinado con tufos y teñido de color moreno, para presenciar la salida de la Hermandad de los Gitanos, con Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, cofradía que, cada año, aumenta en orden y devoción su cuerpo de nazarenos. El que los hermanos discurran de forma ejemplar no quita para que el pueblo, que venera a las imágenes y sabe de la prosapia cañí de la cofradía, haga salida como de la entrada un espectáculo en el que se mezcla el fervor con el entusiasmo, ante la contemplación de la serena belleza de la Virgen de las Angustias, Madre de Dios y de los gitanos, la imagen bonita para la que los "calés" tienen las mejores saetas, los mas puros requiebros y las frases más devotas. La lluvia impidió que ocurriera ese tradicional suceso que comienza con el terremoto de entusiasmo en la Plaza del Duque y va cobrando intensidad en la Campana y resto de la carrera oficial. La cofradía de los Gitanos, cuando entró por la calle Sierpes, optó por desviar su camino y dirigirse al templo parroquial del Divino Salvador, para dar albergue a sus imágenes. Más tarde, regresó al templo de San Román y, la mañana azul, permitió que el delirio de los gitanos y el gozo de los "payos" se fundieran para ofrecer estampas de gran colorido y devoción en nuestra Semana Santa. (...) A las cuatro y media, en la Campana, pidió permiso para pasar por la carrera oficial el Calvario, siguiéndole la de Triana y los Gitanos. Esta última se desvió por Cerrajería y Cuna con dirección al templo parroquial del Divino Salvador, donde estuvo refugiada una hora larga, regresando al templo de San Román sin hacer estación en la Santa Iglesia Catedral."

Nuestro Padre Jesús de la Salud protegido con plásticos por la lluvia.
Fotógrafo desconocido. Archivo J. L. Dorado.

En esta primera foto de la estación de penitencia vemos in situ el momento en que el agua sorprende a la cofradía. El Señor cubierto con un chubasquero y el paso con algunos plásticos van por el número 10 de la calle Cerrajería, entonces edificio en construcción, a fin de buscar refugio en el Salvador.

Nuestro Padre Jesús de la Salud subiendo por la calle Villegas tras salir del Salvador.
Foto de Justo Rodríguez Nieto. Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo.

La segunda de las fotografías, nos muestra ya en la mañana del Viernes Santo y tras el fin de la lluvia, el paso de Nuestro Padre Jesús de la Salud aún en la plaza del Salvador encaminado hacia la calle Villegas, fotografiado desde el interior de las verjas del Colegial del Divino Salvador. En décadas pasadas, la cofradía a su itinerario de regreso a San Román tomaba el Salvador como camino de paso aunque en dirección contraria a como lo vemos en esta foto, continuando por calle Cuna4, donde tenían lugar las acostumbradas saetas de Pepe Valencia5.


María Santísima de las Angustias tras salir del Salvador.
Foto de Justo Rodríguez Nieto. Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo.

Y en ésta última, observamos minutos más tarde el palio de María Santísima de las Angustias a pocos metros de haber bajado la "rampla" del Salvador, con la fachada de la iglesia de la Paz de la orden de San Juan de Dios al fondo. Por la luz de las dos últimas fotos, parece que a pesar de haber terminado la lluvia sigue estando nublado el cielo.

Y es que, ¡hasta estas cosas se echan de menos!
 

1. Hemeroteca ABC de Sevilla. Viernes 4 de abril de 1969. Edición de Andalucía. Página 43. "En el templo de San Román".

2. Hemeroteca ABC de Sevilla. Domingo 6 de abril de 1969. Edición de Andalucía. Página 75. 

3. Ibídem.

4Hemeroteca ABC de Sevilla. Jueves 3 de abril de 1969. Edición de Andalucía. Página 30. El recorrido de vuelta de la cofradía ese Viernes Santo era: Placentines, Francos, Villegas, Salvador, Cuna, Laraña, Encarnación, Imagen, San Pedro, Alhóndiga, Terceros, Sol, San Román.

5 . HOMENAJE A PEPE VALENCIA