viernes, 4 de diciembre de 2015

CARMEN DÍAZ Y LA HERMANDAD DE LOS GITANOS



En ese callejón de Enladrillada que recibe el nombre de Sánchez de Castro, a la sombra de la torre de San Román, nació en 1896 la actriz Carmen Díaz Gálvez, figura insigne del teatro costumbrista de los años veinte y treinta, y preferida de los hermanos Álvarez Quintero para la interpretación de sus papeles femeninos. Se formó en la compañía de la célebre María Guerrero, pero pronto crearía la suya propia, con la que recorrió prácticamente todos los escenarios españoles.

Cuando la Hermandad de los Gitanos lo perdió prácticamente todo en el aciago y alevoso incendio de San Román, la actriz sevillana hacía ya mucho tiempo que había dejado atrás aquel callejoncito en el que la Casa de Andalucía en Madrid y el Ateneo de Sevilla habían mandado colocar en 1931 un azulejo señalando el lugar de su nacimiento, pero la artista tuvo un enorme detalle ayudando a la cofradía que había sido su vecina de la infancia, y de cuyos perdidos Titulares seguro que guardaba un devoto recuerdo.

El 1 de mayo de 1937, en el Teatro San Fernando, y con el patrocinio de María Queipo de Llano, camarera de la Virgen, Carmen Díaz representó la obra de los Álvarez Quintero “Mariquilla Terremoto” a beneficio de la corporación gitana. La crónica del diario ABC nos describe la sala de la calle Tetuán engalanada con mantones de Manila, y de cómo en uno de los entreactos de la representación la Hermandad correspondió a la generosidad de la actriz con un ramo de flores.




Un año después, el 17 de mayo de 1938, tras la accidentada primera salida procesional del Señor de la Salud, y con la Hermandad acuciada por el pago del palio que se había estrenado aquella pasada madrugada de Viernes Santo, la actriz organizó otro espectáculo benéfico en el mismo teatro que supondría otro alivio para la maltrecha economía de nuestra corporación.

El programa, en el que se anunciaba la asistencia del General Jefe del Ejército del Sur, D. Gonzalo Queipo de Llano, incluía la actuación de los principales componentes de la compañía teatral, entre ellos el popularísimo cómico Miguel Ligero. Ofrecieron Carmen y Miguel Ligero lo más granado de su repertorio. En primer lugar la escena del juicio de “Morena Clara”, obra de Antonio Quintero que Carmen había estrenado en el teatro unos años antes, y que en 1936 había sido llevada al cine por Florián Rey, con Imperio Argentina y el propio Miguel Ligero como protagonistas. Se representó posteriormente el acto primero de “Gracia y Justicia”, la pieza que entonces estaba en candelero y que se presentaba como continuación de la primera.


Para el fin de fiesta se contó con el baile de Rafael Ortega y de Custodia Romero, conocida por su belleza sin igual como “La Venus de Bronce”, acompañados por el cante de Pepita Molina, “incomparable estrella de la canción gitana”. El afamado Rafael Ortega Monge, primo de Rafael el Gallo y del malogrado Joselito, era desde luego hermano de la Hermandad. En el archivo de nuestra secretaría se conserva su hojilla de inscripción, en la que aparece domiciliado en la calle Peral nº 47, en plena Alameda de Hércules.



No nos consta el montante de lo recaudado, pero si que podemos ofrecer como curiosidad el precio de las localidades: Plateas con cinco entradas, 30’00 pesetas; Butaca de patio, 5’00 pesetas; Entresuelo, 3’00 pesetas; Delantero de anfiteatro, 2’00 pesetas; Anfiteatro, 1’50 pesetas; Delantero de primera grada, 1’00 pesetas; y Primera grada, 0’75 pesetas. A tenor de lo que contaba la crónica escrita en ABC al día siguiente fue todo un éxito.


Carmen Díaz, que había inaugurado el Teatro de la Exposición Iberoamericana -el actual Lope de Vega-, se retiró de los escenarios tras la guerra, y sólo regresó para inaugurar también el Álvarez Quintero en 1953. Murió en Castilleja de la Cuesta en 1979. Quede pues en el recuerdo de la Hermandad el generoso gesto de esta artista en tiempos tan difíciles como aquellos.