lunes, 1 de julio de 2024

UNA JUNTA Y SUS DIPUTADOS EN 1902

No era muy usual en los albores del siglo XX que la prensa, al escribir de cofradías, se detuviera a detallar los nombres de los integrantes de sus mesas de gobierno. Si aparecía alguno era el del hermano mayor. o todo lo más el mayordomo, pero el diario El Liberal, en su edición de 25 de marzo de 1902, tratando de nuestra hermandad y tras hacer un esbozo de su historia, sí que nos ofrece no sólo los nombres de la junta, sino también el de los de los diputados que iban a llevar el orden de la cofradía en la calle. Es verdad que sólo mencionan los primeros apellidos, cosa que hemos intentado solventar recurriendo a los padrones municipales de la época. Dice así:


El Liberal, 25 de marzo de 1902.


La hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud no llevará a cabo el presente año ninguna reforma importante, estrenando solamente los respiraderos de uno de los pasos.

Los cargos de la cofradía los ocupan los individuos siguientes:

Hermano mayor, don Juan José Nisto.

Segundo hermano mayor, don Joaquín Serrano.

Mayordomo, don Nicolás Moreno.

Primer secretario, don Juan Vega; segundo secretario don Joaquin Serrano.

Teniente hermano mayor, don Manuel García.

Primer Consiliario, don Manuel Vega; segundo, don José Lérida; tercero, don Manuel Rodríguez.

Diputados de insignias: don Nicolás Moreno, don Rufino Moreno, don Manuel Ortiz, don Gabriel Vargas, don Mateo Filigrana, don José Serrano, don Manuel Ortega, don Arturo Pavón, y don Antonio Moreno.

Diputados de Gobierno: don Rafael Vega, don Manuel Ortiz, don Manuel Garcia, don Marcelo Vargas, don Pedro Niño y don Rodrigo Vargas.

La hermandad de que nos hemos ocupado hará su acostumbrada estación sin alterar en nada el itinerario de años anteriores, según hemos dicho, saliendo de su templo á las dos de la madrugada.

Nos llama la atención el error tipográfico con el hermano mayor. No había ningún apellido "Nisto" en la hermandad, y yo me atrevería a decir que ni en Sevilla, y se trata con toda seguridad de Juan José Niño López, aquel experto en el romancero gitano del que ya hablamos en estas páginas (1). Por otra parte, es también curioso que se distinga entre segundo hermano mayor, don Joaquín Serrano de la Rosa, y el teniente hermano mayor, don Manuel García Vargas, cargos que a nosotros pudieran parecernos el mismo. Este Joaquín Serrano de la Rosa fue abuelo de Joaquín Serrano Filigrana, hermano mayor en la época de la bendición de la actual imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, y por tanto bisabuelo del tio Quini.

Como mayordomo otro hermano destacadísimo, Nicolas Moreno Camacho, que sólo una década antes había conseguido como hermano mayor efectuar la primera salida procesional desde San Román, después de medio siglo sin poder realizarla. En estas fechas contaba sesenta años, y vivía en el 154 de Pagés del Corro. Sus hijos, Nicolás y Antonio Moreno Vega, los célebres "Nicolases", figuran encabezando y finalizando el grupo de diputados de insignias, con treinta y veinticinco años respectivamente.

Del secretario, Juan Vega Moreno, barbero de la calle Pureza, os ofrecimos incluso una entrevista que le hizo ya anciano el Correo de Andalucía en 1928, en la que se comentaba el mucho tiempo que llevaba en el cargo (2)


La calle Pureza a principios del siglo XX.

El primer consiliario creemos que es Manuel Vega Romero, padre de los Gitanillos de Triana, el segundo José Lérida Bermúdez, tio de mi querido Joselito Lérida y Vargas, que fuera mayordomo en los años cincuenta, y de tercero aparece Manuel Rodríguez, ¿Se trataría del famoso seguiriyero Manuel Rodríguez García, "Cagancho"? No murió hasta 1913, así que pudiera ser, aunque el hombre ya estaría muy mayor para meterse en juntas, y yo me inclinaría por otro Manuel de la extensa familia gitana de los Rodríguez: Manuel Rodríguez García, abuelo de Pedro Rodríguez, consiliario en los años cuarenta, y por tanto bisabuelo de mi amigo Manuel Rodríguez Fernández, "Manuel Guiamo", el último baluarte de la gitanería trianera. 

Pero siguiendo con aquel viejo recorte de prensa, desde luego que entre los diputados sí que aparece con toda seguridad otro cantaor. Un joven Arturo Pavón Cruz, hermano de la Niña de los Peines y padre del afamado pianista flamenco Arturo Pavón Sánchez. Cuentan de Arturo el viejo que fue un niño prodigio, y que de él aprendieron sus hermanos Pastora y Tomás (3). No ha habido muchos gitanos con ese nombre, aunque en realidad no era el suyo, sino un apodo que le puso su padre, pues se llamaba José Ángel. Nacido en el Arahal en 1882, se viene a Sevilla con su familia con sólo siete años, a la Puerta Osario, residiendo en Leoncillos. Su padre, el "Paíti", trabajó en la fragua de los Lérida de la calle Sol. En Butrón, en casa de su tía, nació su hermana Pastora, y también residieron en la calle Valle, así que, desde muy pequeño tuvo que vivir muy de cerca la ilusionante revitalización de aquella hermandad formada por la gente de su etnia, a partir de aquella primera salida procesional desde San Román en 1891. De su hermana, la Niña de los Peines, sí que se conserva en el archivo de la cofradía su hojilla de inscripción, aunque en época muy posterior, y es conocido que la Santísima Virgen posee en su ajuar un fajín hebraico confeccionado con un pañuelo que ella le regaló. De su hijo Arturo, también conocíamos que perteneció a alguna de las gestoras de los años cincuenta, pero no era muy conocida esta temprana vinculación con la hermandad del primogénito de la flamenca casa de los Pavón.


El cantaor Arturo Pavón Cruz (Archivo de Manuel Bohorquez).

Volviendo a la lista, entre los diputados de insignias hay un José Serrano, que suponemos no puede ser otro que José Serrano Filigrana, el abuelo de José Serrano Moreno, "José de la Ana", consiliario en la junta de Pepe Manzano Camacho en los años ochenta del pasado siglo. Este José Serrano vivía en aquellas fechas en el 110 de la cava, y contaba con 22 años, y es por tanto el bisabuelo de nuestros actuales hermanos Alejandro, José y Manuel Moreno García, que a día de hoy son, a mi juicio, quienes más y mejor defienden que la hermandad conserve su sello y su idiosincracia, y a los que me siento orgulloso de contar entre mis amigos. 

Más complicado es identificar al Manuel Ortega que aparece, que bien pudiera ser un Manuel Ortega Vargas, herrero de la cava, o tal vez un Manuel Ortega Navarro que vivía en Peñuelas. Dificil es que fuese el gaditano Manuel Ortega Fernández, "Caracol el del Bulto", mozo de espadas de los Gallos y padre de "Manolo Caracol". Desconocemos si Caracol el del Bulto -que por las fechas andaría alrededor de los veinte años- vivía ya en Sevilla, pero la verdad es que no se le conoció nunca vinculación con la hermandad. La misma edad, la veintena, tenía apróximadamente Rodrigo Vargas Camacho, de la calle Verónica. Un poco más veterano era Pedro Niño Moreno, de la calle Artemisa, sobrino del hermano mayor, y el más joven de todos era Mateo Filigrana Vargas, también de la cava, que entonces contaría con unos diecinueve años, a cuyo nieto, el recordado Mateito Filigrana García, muchos conocimos como miembro de la junta que coronó canónicamente a María Santísima de las Angustias.

Completan la lista Gabriel Vargas Rios, carmonés de nacimiento pero residente en la calle Butrón, Rufino Moreno Camacho, igualmente de Pagés del Corro, Rafael Vega Moreno, de la calle Puerto, Manuel Ortíz Romero, de la calle Pelay Correa, y Marcelo Vargas.

Una hermandad, como vemos, en la que ya estaban los apellidos de las familias que han hecho historia en ella, en la que convivían gitanos de Triana y de la Puerta Osario, mayores y jóvenes. Una hermandad, cómo escribió una vez Joselito Lérida, "de raza y sangre".


1.- Véase en el blog la entrada "Un mayordomo de romancero", de abril de 2019.

2.- Véase en el blog la entrada "Una reunión en la calle Castilla", de enero de 2018.

3.- BOHORQUEZ CASADO, Manuel. "La Niña de los Peines en la Casa de los Pavón". Signatura ediciones, Sevilla, 2000.


sábado, 1 de junio de 2024

LA FAMILIA DE VARAS MIRANDA EN TRIANA

Anteriormente dimos unos primeros retazos sobre la vida de Sebastián Miguel de Varas y Miranda. Hoy seguiremos profundizando con algunos datos más. El archivo de Santa Ana ofrece gran información sobre ello, como muestra la defunción y entierro de uno de sus hijos en la Real Parroquia. Se trata de Pedro Juan Cosme Damián, cuya partida de bautismo fue traída y transcrita por el historiador Juan de Dios Ruiz Sambruno para el anuario de 20141. Pues bien, hemos localizado la inscripción de su defunción en los libros de funerales, y momento es de agradecer la ayuda y colaboración de Amparo Rodríguez Babío, historiadora y archivera de la Real Parroquia de Santa Ana. El documento dice así:

Pedro Juan Cosme Damián, párvulos

En siete de Agosto de mil setecientos cuarenta y dos se enterró en esta Iglesia Parroquial de Señora Santa Ana de Triana el cuerpo difunto de Pedro Juan Cosme Damian, párvulo, hijo de Miguel de Miranda Y de María Josepha García, todos castellanos nuevos. Vivían en la Alcantarilla de los Ciegos. Fue su entierro de treinta reales de vellón Tuvo la fábrica dos reales y medio, como Colector lo firmé ut supra.

firma ilegible.


Archivo Parroquia Santa Ana. Libro de Funerales 8 (1739-1747). Año 1742. Folio 167 vtº.


Este segundo hijo de Sebastián Miguel de Varas Miranda y María la Pajarita contaba sólo con un mes de vida cuando sucedió su óbito. Se consideraban párvulos los niños que no habían hecho la primera comunión, que entonces se hacía con siete años. Aquella fue una época en la que mortalidad infantil era abrumadora. Dos años más tarde tuvieron otro hijo al que llamaron prácticamente igual: Pedro Cosme de los Santos2.

Pero lo que más nos llamó la atención del documento es como refleja el domicilio que ocupaba en esos años la familia del fundador, en la Alcantarilla de los Ciegos. La cava trianera, la depresión en el terreno que provenía del antiguo foso del castillo de San Jorge, rodeaba todo el arrabal, y era salvada por unos pequeños puentecillos de origen árabe que recibían el nombre de alcantarillas. Cuentan que hubo hasta tres3. Uno en dirección al convento de los Remedios, otro a la altura de la cruz de San Jacinto, y el tercero, el que nos ocupa, en el camino hacia la Cartuja, cerca de la actual Chapina y de lo que se conocía como la Enramadilla. Se dice que se le llamó de los ciegos porque allí se apostaban invidentes para solicitarle limosnas a los frailes que iban o venían del monasterio y demás viandantes que por él pasaban. En las fechas de las que hablamos, éste era el único superviviente de los tres, y el nombre se había extendido a las casas que tenía a su alrededor.



Fragmento de un grabado de Alardo de Popma en el que aparece representada la Alcantarilla de los Ciegos


Hay que recurrir a los padrones de feligreses que se conservan en el archivo parroquial para concretar más exactamente donde vivían nuestro fundador y su familia. En el de 1741 se nos dice que residían en la calle del Estudiante4, donde vivía en el mismo número general con el núcleo familiar de su mujer, incluido su suegro, Juan García "Pajarito" (Se ve que el sobrenombre de María era un apodo de la familia que incluso se recoge en el padrón al mencionar a su padre). En otros se nos indica menos precisamente que la casa estaba "a la vuelta de la calle del Rosario"5, que es el nombre que recibía entonces el último tramo de la calle Castilla, por lo que podemos deducir que sería aproximadamente por la actual calle Magallanes. En el padrón de 1743, del que adjuntamos una foto, vemos a nuestro fundador inscrito como Miguel de Miranda, junto a su mujer, María García, y sólo unas casas más abajo, ya en la misma Enramadilla de Triana, nos aparecen nada más y nada menos que Gerónimo de Campos y su familia, otro prohombre de la hermandad que fue crucial en los años fundacionales. En las casas de alrededor, vemos apellidos igualmente gitanos: Camacho, De los Santos, Jiménez, Vargas, Fernández. En 1749 lo encontramos en la calle del Rosario, concretamente al final de la misma indicando que es "sigue la calle del Rosario", residiendo en el Corral de la Valentona6 donde comparte el mismo número general con los apellidos mencionados anteriormente.


Archivo Parroquia de Santa Ana. Padrones. Caja 149/1. Año 1743. Folio 25.

Quizás pueda parecer extraño encontrar a los gitanos en esta zona norte de Triana, cuando en los siglos XIX y XX estaban concentrados en la zona sur, por la Cava Nueva, Evangelista, Rodrigo de Triana, Diana, etc., pero es que esto no fue siempre así. En el Libro de la Gitanería de Triana de los años de 1740 a 1750 que escribió el Bachiller Revoltoso para que no se imprimiera7, se nos dice hablando en general de los gitanos trianeros: 

"Tienen sus moradas en unas chozas detrás de la Huerta de la Cartuja y otros en las Casas de Landín, en número de cuatrocientos o más hombres, mujeres y niños”.

Las Casas de Landín nadie ha logrado identificarlas plenamente, aunque el librero Antonio Castro Carrasco las supone en la Cava, y es cierto que algunas anotaciones en los libros de Santa Ana se mencionan como domicilios "los sumideros". En cuanto a los gitanos de la Cartuja, el mismo "Bachiller Revoltoso", hablando de la Gran Redada, el exterminio de los gitanos que planeó el marqués de la Ensenada siete años más tarde de la defunción del pequeño Pedro Juan Cosme, nos dice:

"Año 1749. Por una Orden del Rey, los soldados prenden a todos los gitanos de Sevilla y muchos de Triana, los que vivían en las Chozas de la Cartuja pudieron escapar dejando todos sus bienes abandonados. Dos gitanos fueron muertos por los soldados cuando se iban de sus chozas montados en caballerías y uno resultó herido en la pierna y le cogieron preso. Parece que no dejaron refugiarse en Sagrado y esto hizo que la captura de ellos se hiciera fácil y pronta".

¿Sería Sebastián Miguel de Varas uno de los que escapó de aquella manera? ¿Tuvo por el hecho de pertenecer a la armada real algún salvoconducto o alguna provisión que le librara de la persecución? ¿Ocurrió mientras estaba en alguno de sus viajes a América? En cualquier caso, resulta especialmente dolorosa la mención que el colector de la Real Parroquia hace en el entierro de la criatura señalándolos: "todos castellanos nuevos". No es de extrañar que Sebastián Miguel se esforzara después en que se borraran estos apelativos de sus registros. Pero ese es un asunto que trataremos en otra ocasión.

 


1.- RUIZ SAMBRUNO, Juan de Dios. "Ildefonso Falcones, "La Reina descalza" y nuestra Hermandad". Hermandad Sacramental de los Gitanos - Cuaresma 2014. Sevilla. pp. 64-68.

2.- Archivo Parroquia de Santa Ana. Libro de Bautismos 50 (1742-1749). Año 1744. Fol. 163. En esta partida de bautismo es de especial interés que, además de las palabras "castellanos nuevos", también se tachó con posterioridad el apellido "Baras" y fue sustituido por Miranda, "que es el apellido legítimo".  Los padrinos de este hijo fueron igualmente Cosme Damián y Ana de la Rosa, de San Bernardo.

3.- MARTÍN VERA. Manuel Ángel. "Sevilla Fortificada: Las desaparecidas defensas medievales de Triana". Actas I encuentro interdisciplinar sobre la historia de Triana. Asociación memorial Tercio de infantería de Triana. Sevilla, 2018.

4.- A.P.S.A. Padrones. Caja 149/1. Año 1741. Fol. 23. El mencionado núcleo familiar estaba compuesto de Juan García Pajarito, Luisa Antonia su mujer, Isidro García (ausente) del que en alguna otra ocasión hablaremos más, Gerónimo García, Manuel García, Juan García hijo, Bernarda Ramírez, viuda, y finalmente a los dos protagonistas Miguel de Miranda y María García, su mujer.

5.- A.P.S.A. Padrones. Caja 149/1. Año 1743. Fol. 25.

6.- A.P.S.A. Padrones. Caja 149/1. Año 1749. Fol.25. Los nombres que residían en el Corral de la Valentona con el mismo número general, el 416, eran: Diego Camacho, Juana de Gracia su mujer, Juana Camacho, Isidro Bernardo Camacho, Juan Camacho hijo, Luis Ximénez, Juana de los Santos su mujer, Bernarda Josepha viuda, María Josefa García, Alonso García hijo, Miguel de Miranda, María García su mujer, Juan García Pajarito, Luisa Antonia su mujer, Juan García, Manuel García hijo, Juan Andrés Borrego, Francisca Antonia Camacho su mujer.

7.- Manuscrito anónimo del siglo XVIII encontrado por nuestro hermano de honor Benigno González García, y que fue publicado por el Ayuntamiento de Sevilla en 1995 con edición y prólogo del librero Antonio Castro Carrasco.

miércoles, 1 de mayo de 2024

EL MODELO DE LA CAVA

En el archivo de nuestra secretaría se conserva la vieja hojilla de inscripción de Manuel de los Reyes García, domiciliado en plena Cava de los Gitanos, en el número 120 de la calle Pagés del Corro. También figura en el libro-registro de hermanos de 1949, inscrito con el número 29 de la lista gitana. Pudiera pensarse que se trata de un hermano más, uno de tantos que han engrosado las filas de nuestra corporación, pero esa hojilla guarda una historia muy particular que hoy queremos contaros.

Manuel de los Reyes, era hijo y nieto de herreros. Su abuelo, Manuel de los Reyes Heredia, tuvo su fragua en el muro de San Antonio, junto a la Puerta de San Juan. Su padre Ramón, primero en la calle Diana (hoy Rosario Vega), a la vera del Monte Pirolo, y después en la misma Cava. Se da la circunstancia de que la hermana de Ramón, la tía Carmen de Manuel, era la madre de los "Gitanillos de Triana", así que Manuel era primo hermano de los famosos toreros. Él sin embargo habría dedicado toda su vida con gusto a hacer alcayatas, si no hubiera sido porque el pintor costumbrista José Rico Cejudo, paseando un día de 1925 por la Cava, se encontró al muchacho en la puerta de su casa y le ofreció que posara para él. Le daba tres pesetas, lo que no era mucho, pero le servían como un dinero extra para sus gastos, así que aceptó, siempre que ello no significara dejar el trabajo que heredaba de su padre. Eso de que los artistas escogieran como modelos a gitanos y gitanas no era infrecuente. Ya os contamos por aquí como el escultor Joaquín Bilbao acudió a otro hermano de nuestra corporación, Antonio Leira Heredia "Pichili", para que posara para la estatua ecuestre de San Fernando que preside la Plaza Nueva (1)


"Mozos". Óleo del pintor José Rico Cejudo (1864-1939).

Manuel de los Reyes acabó posando para escultores como Antonio Illanes Rodríguez o José Delgado Brackenbury. Illanes lo utilizó para ser modelo de sus tres primeros crucificados: un Cristo de la Expiración que hizo para Morón, y después para el de la sevillana hermandad de la Lanzada y otro para la de las Aguas destruido en la guerra. Brackenbury para el Sagrado Corazón en piedra que preside el frontispicio de la parroquia de la Concepción del barrio de Nervión. 

El mismo Illanes, en su libro autobiográfico "Del Viejo Estudio", escribiría la siguiente anécdota:

"El estudio se llovía por todas partes, por ser techumbre de tablas cartones y latas. Tallé un Cristo para una hermandad. El modelo de que me serví era un gitano alcayatero de La Cava (Manuel de los Reyes), que canturreaba con voz quebrada, de fragua, cuando estaba posando. (...) Ante mí, desnudo sostenía con una mano un paraguas para cubrirse de la lluvia que le caía" (2).

El trabajo de Manuel de los Reyes no pasó desapercibido para el periodista sevillano Francisco Coves Araisa, que vivía en el trianero y recién estrenado Barrio León. Lo entrevistó y le dedicó todo un artículo en el semanario ilustrado de tirada nacional "La Estampa", en diciembre de 1930. El título del reportaje lo dice todo: "El gitano que sirve de modelo para hacer imágenes de crucificados". Podéis leerlo completo en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional (3)


Artículo de la revista "Estampa" publicado el 13 de diciembre de 1930.

El caso es que eso de salir en los "papeles" debió de hacer popular a nuestro protagonista, tanto en Triana como en el seno de nuestra corporación nazarena, así que no es de extrañar que, en aquellos tiempos en que la elección de los cargos de gobierno de la misma se celebraba por aclamación a la entrada de la cofradía, el mismo Viernes Santo, Manuel fuera elegido miembro de junta. La ausencia de actas y documentación de esa época, por el incendio de San Román, el hecho de que los cargos tuvieran una duración más corta, y sobre todo la falta de escritos al ayuntamiento solicitando la subvención de esos años, nos impiden asegurarlo fehacientemente, pero lo que sí que es cierto es que el Correo de Andalucía lo menciona como uno de los cofrades asistentes, en representación de la hermandad de los Gitanos, a un banquete ofrecido en abril de 1934 a los señores Antonio de la Peña López y José Salvador Gallardo, presidentes respectivamente del Círculo Mercantil y del Ateneo, por su labor para que las cofradías pudieran procesionar ese año, en plena república, organizando al comercio local para que sufragara los gastos de la salida que el consistorio no podía aportar. A este agasajo concurrieron los hermanos mayores de las trece cofradías que habían procesionado aquella Semana Santa: los señores Aguilar, de la Macarena; Novoa, de la Exaltación; Olivares, de la Esperanza de Triana; Marchena, de las Siete Palabras; Gautier, de la Lanzada; Cortés, de la Trinidad; Morán, de San Benito; Muñoz Ubago, de la Cena; Vizcaino, de la Estrella; Serra Pickman, de Santa Marina; Vadillo, del Buen Fín; Tassara del Prendimiento y por la nuestra acudió el citado Manuel de los Reyes García (4)

Así que -fuera o no fuera hermano mayor- esta es la curiosa historia del Manuel de los Reyes de la hermandad, que nada tiene que ver por supuesto con el "Manolito Reyes" del granaíno Sacromonte, personaje de la copla que compusieran León y Quiroga y cantaron la Niña de los Peines o Vallejo en esos mismos años, aunque eso sí, ambos trabajaban felices en su vieja fragua.


1.- Véase en el blog  "La Corona de Espinas de Joaquín Bilbao".
2.- PARRA MEDINA, Sergio Jesús "De la Clemencia y la Sed en la obra de Antonio Illanes". Web La Hornacina. 2 de diciembre de 2020.
3.- COVES ARAISA, Francisco. "El gitano que sirve de modelo para hacer imágenes de crucificados". Revista gráfica Estampa. Núm. 153. Edición de 13 de diciembre de 1930. Página 9. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.
4.- Boletín de las Cofradías de Sevills nº 91, Abril de 1967. Pág. 10.


lunes, 1 de abril de 2024

NOTAS SOBRE EL FUNDADOR DE LA HERMANDAD DE LOS GITANOS: SEBASTIÁN MIGUEL DE VARAS Y MIRANDA

Hoy traemos a estas páginas una serie de información obtenida de diferentes documentos que nos hace conocer aún mejor la vida del fundador de la hermandad de los Gitanos, Sebastián Miguel de Varas y Miranda. Este gitano nació en Cádiz el 7 de julio de 1717, y fue bautizado por Valentín Themudo, cura de noche en el Sagrario en la Santa Iglesia Catedral de Cádiz, hoy Iglesia de Santa Cruz o Catedral Vieja, el 19 del mencionado mes. Era hijo de Pedro de Miranda y Juana Jacinta, y fue su padrino Sebastián Núñez, y testigos Pedro de Vargas y Pedro Felipe, todos vecinos de la ciudad de Cádiz1.

Sus padres se casaron en la mencionada Catedral de Cádiz en 1715, los dos castellanos nuevos y vecinos de la dicha ciudad. Pedro de Miranda era hijo de Francisco Mejía y de Luisa Jiménez. Su oficio era el de navegante, precisando más, el de capitán de gallinas y tambor, es decir, cocinero de buque. Falleció en el año de 1741 en Cartagena de Indias, Colombia, tras el sitio de la ciudad por los ingleses que defendió heroicamente el teniente general de la real armada don Blas de Lezo. Concretamente Pedro de Miranda sirvió en la nave "Nuestra Señora de la Concepción, San Miguel y San Cayetano", de don Diego de la Corte y Andrade. En el Archivo de Indias se conserva un pleito que Sebastián Miguel de Miranda y su madre, Juana Jacinta, entablaron para reclamar sin ningún éxito la soldada que se le debía al momento de su fallecimiento2

El 6 de febrero el fundador se casa en la Parroquia de Santa Ana con María Josefa García, nacida en 1720, castellana nueva y vecina de Triana. Su madre era Luisa Antonia de Flores y su padre Juan García, y vivían concretamente en la antigua calle de Santa Cathalina, hoy en día Pelay Correa, en la collación de Santa Ana. Antes de casarse, el 5 de febrero, se otorga escritura de dicha dote por el escribano don Tomás Antonio de Zuñiga3. Se especifica que Sebastián Miguel aún reside en Cádiz, por lo que la dación de la dote no tendrá efecto hasta que se traslade a Sevilla. Esta entrega de bienes tenía un valor total de 90123 y 1/2 reales de vellón.

Archivo de la Parroquia de Santa Ana de Sevilla. Libro de Matrimonio 22, Fol. 231. "Desposorio de Sebastián Miguel de Miranda con María Josefa García castellanos nuevos":

En miércoles diez días del mes de febrero de mil setecientos cuarenta, yo Don Pedro Franco Guerrero cura más antiguo de esta Real Parroquia de Sra. Santa Ana de Triana en virtud del mandamiento del señor juez de la santa iglesia de este arzobispado en fecha en seis días del dicho mes y ante Don Alonso Ramirez su Hº mayor el cual dicho mandante queda en el archivo de esta dicha Iglesia en el quadragesimo legajo de el y aviendo precedido todo lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento despose por palabras de presente que hicieron verdadero y legitimo matrimonio a Sebastián Miguel de Miranda natural de la ciudad de Cádiz, hijo de Pedro de Miranda y de Juana Jacinta juntamente con María Josefa García natural de esta ciudad hija de Juan García y de Luisa Antonia castellanos nuevos siendo testigos Marcos Antonio Sebastián Fernández vecinos de Cádiz y Juan García vecino de Triana y otros mas y lo firmé ut supra Don Pedro Franco Guerrero.

Al margen izquierdo se dice: Sevilla y Julio 1 de 1769. En virtud de mandamiento del Señor Juez de la Santa Iglesia se borró y tildó las palabras castellanos nuevos y lo firmé ut supra

A.P.S.A. Libro de Matrimonio 22. Fol. 231 r.

De este matrimonio nacieron varios hijos entre los que se encuentran Isidro Miguel de 1740, Pedro Juan Cosme Damián de 17424, Pedro Cosme de los Santos de 1744, María del Coral de 1746, Luisa María Bernarda de 1749, Juana María Demetria Cathalina de 1750 y Gabriel de Miranda de 1755.

En el verano de 1760 emprendió otro viaje a las Indias, puesto que al igual que su padre su oficio era el de navegante. Por esto se da poder y licencia y en otro poder para testar a su mujer. Aquí menciona que por las fechas es ya vecino de la collación de Santa María la Mayor, en el Compás de la Laguna, a día de hoy lo situamos en el enclave de la plaza de Molviedro, en el barrio del Arenal muy cerca de la sede de la hermandad en ese momento, el Convento del Pópulo. Era habitual redactar esta clase de documentos antes de hacer un viaje de este tipo al no disponer de tiempo o forma para redactar un testamento. En este se da poder el uno al otro en caso de fallecimiento de cobrar todos los derechos y bienes, así como nombrando a su suegra Luisa Antonia de Flores en tercer lugar como beneficiaria5.

Lo último que conocemos de Sebastián Miguel de Varas y Miranda es a través del censo de gitanos llevado a cabo en 1784. En esas fechas tiene la edad de 68 años, y vive en la calle Enladrillada con su mujer, María Josefa García, de 64, en compañía de su hija María del Corral de 38 años, que es viuda y tiene por hijos a Miguel de 10 años y a Isabel de 9 que van a la escuela6. La ciudad se dividía en cinco cuarteles, siendo en el que vivía en esos años en el 4º que abarcaba desde San Pedro, Puerta del Sol y Puerta de la Macarena. 

De estos documentos y con lo que ya conocíamos anteriormente nos planteamos algunas cuestiones. En 1742 aparece por primera vez como "Sebastián Miguel de Varas" o como otras tantas como "Sebastián Miguel de Varas y Miranda" siendo en todas las anteriores ocasiones como Sebastián Miguel de Miranda. ¿A qué se debió ese añadido? ¿Qué hay de cierto en la leyenda de María La Pajarita, que dice que habiendo hecho su marido fortuna en América y entre donativos adquirió la antigua efigie de Nuestro Padre Jesús de la Salud7? ¿Cuántos y hacia dónde hizo aquellos viajes?

Sirvan estos datos como base para investigar, conocer, interpretar y profundizar en la vida y los acontecimientos del hermano fundador, pues es la historia y origen de nuestra hermandad.


A.H.P.Se. Secc. Protocolos Notariales. Oficio 24. Signatura 17172. Único 1760. Folio 289 vtº.


1. Archivo General de Indias. Contratación, 5614, N.6. "Bienes de difuntos Pedro de Miranda". Se incluye una transcripción de la partida de bautismo original de Sebastián Miguel de Miranda.

2. Ibidem.

3. Archivo Histórico Provincial de Sevilla. Sección Protocolos Notariales. Oficio 23. Signatura 16447. Único 1740. Folios 75 a 77.

4. RUÍZ SAMBRUNO, Juan de Dios. "Ildefonso Falcones, "La Reina descalza" y nuestra Hermandad". Hermandad Sacramental de los Gitanos - Cuaresma 2014. Sevilla. pp. 64-68. Aquí se recoge la partida de bautismo de Pedro Juan Cosme Damián en la Parroquia de Santa Ana de Triana el día 8 de julio de 1742.

5. A.H.P.Se. Sección Protocolos Notariales. Oficio 24. Signatura 17172. Único 1760. Folios 288 y 289.

6. RUÍZ SAMBRUNO, Juan de Dios. "Sobre Gitanos sevillanos del siglo XVIII y su hermandad". Boletín Hermandad de los Gitanos nº. 38- noviembre 2003. Sevilla, pp. 23-29.

7. BERMEJO CARBALLO, José. Glorias religiosas de Sevilla. Noticia histórico-artística de todas las cofradías de penitencia, sangre y luz fundadas en la ciudad de Sevilla. Edición comentada, 2013. Coordinación Rafael Jiménez Sampedro. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Salvador. Colaborador del capítulo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, establecida en la iglesia parroquial de San Román, pp. 298-308.


viernes, 1 de marzo de 2024

HACE UN SIGLO, 1924

Siguiendo como en algunos años anteriores intentaré acercar un poco lo que era y como era nuestra hermandad durante la cuaresma y Semana Santa de hace cien años, hoy nos toca el de 1924. Como era norma general para todas las cofradías, estas dirigían sus escritos al Ayuntamiento de Sevilla para comunicar su salida, estrenos, recorridos o demás asuntos relacionados con la seguridad de las procesiones. En la corporación de los Gitanos fueron dos escritos que traemos a estas pásinas.


Archivo Municipal de Sevilla. Ferias y Festejos. Año 1924. Expediente 1. D/667.

En el primer escrito se dice lo siguiente.

Excelentísimo Señor Alcalde, la hermandad que al margen pone acuerda hacer estación a la Santa Catedral con sus imágenes en la madrugada del Viernes Santo. El recorrido: Peñuelas, Bustos Taveras, Gerona, Alcázares, Coliseo, plaza de la Encarnación, Universidad, Orfila, Unión, plaza del Duque, regreso a lo que su excelencia mande, Dios guarde a V. excelencia muchos años.

Sevilla 29 de febrero de 1924.

Mayordomo                                      Hermano Mayor

Manuel Vega                                    Antonio Moreno

 

Como se puede ver, prácticamente el mismo recorrido que se realiza ahora a pesar de salir de una sede diferente, el cambio sería el de la calle Dueñas por el de Bustos Tavera. Entonces la Casa de Alba no estaba aún vinculada con la hermandad, pero la calle Gerona sí estaba llena de hermanos y devotos. Está firmado por el hermano mayor Antonio Moreno Vega, hijo de Nicolás Moreno Camacho del que en alguna ocasión ya hemos hecho mención, y por el secretario Manuel Vega, y aunque no pone el segundo apellido, es muy probable que fuese el mayor de los Gitanillos de Triana, Manuel Vega de los Reyes "Pacorro", que entonces tendría alrededor de los treinta años.

El vicario general del arzobispado, Jerónimo Armario, responde el mismo 29 de febrero otorgando licencia.

Archivo Municipal de Sevilla. Ferias y Festejos. Año 1924. Expediente 1. D/667.

 

El siguiente escrito es realizado en el Domingo de Ramos de ese año.

Teniendo acordado esta hermandad hacer estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral ruego a V.S. de las órdenes oportunas para que fuerza su digno mando nos acompañe en dicha estación que hacemos a las 2 de la madrugada.

Dios guarde a V.S….

Sevilla 13 de abril de 1924.

Manuel Vega

 

Ese mismo día, el representante del municipio, señor Jiménez Cortés, corroboró las palabras de la autoridad eclesiástica en el sentido de que aquellas cofradías que no llegaran a tiempo a la Campana en la hora señalada serían multadas y el importe de estas multas se entregaría a las que hubieran cumplido lo mandado1. Además, también se indicaba que todas las cofradías al salir de Catedral tendrían que recorrer las siguientes calles: Moret, Placentines, Francos, Chapineros, Álvarez Quintero y plaza del Salvador, y desde este punto a sus respectivos templos. Quedaba “prohibido terminantemente” el paso por las calles Manuel Cortina, Bruna, Hernando Colón y García de Vinuesa. Finalmente, no hubo que sancionar a ninguna hermandad en esa Semana Santa. En el Cabildo de Toma de Horas del 25 de marzo de 1924 se estableció el horario del paso de la cofradía por carrera oficial, siendo el siguiente:

Cruz en Campana: 5:10; Plaza San Francisco: 5:55; Puerta de San Miguel: 5:25; Fuera de la Catedral: 5:45.

Se concedió una subvención de 1117 pesetas, la que menos percibía de entra las del resto de la madrugada. La nuestra era una cofradía muy humilde y así lo recoge ese mismo año la prensa en cuaresma en una crítica hacia el Ayuntamiento y la escasa subvención procedente de las sillas: “Todos los años hacen estación varias Cofradías que la fe y la buena voluntad de un puñado de hombres logran el milagro. Nos referimos a la conocida por la de los Gitanos y la de la Virgen de la Estrella”2. Por fotografías podemos apreciar estrenos casi año a año. En este, podemos identificar sin ninguna duda que los cuatro candelabros de esquina son procedentes del antiguo paso de Nuestro Padre Jesús de Pasión realizado por Juan Rossi en 18653 que en 19094 es adquirido por la hermandad de San Roque con la que en las primeras décadas del siglo XX hubo una estrecha relación en cuanto a préstamos de enseres.


Nuestro Padre Jesús de la Salud en la Plaza de Argüelles en 1924. Foto de Cecilio Sánchez del Pando.
Archivo Hermandad Sacramental de los Gitanos.


En la gran cantidad de detalles que nos arrojan estas fotografías, en esta primera tomada en la plaza de Argüelles, hoy de San Pedro, reparo puntualmente en dos de ellos: el primero es que el Señor lleva un doble cíngulo diferente grosor; el otro es que, en el margen de la foto, aunque aparece cortado se ve un antifaz levantado de un tono más oscuro y diferente al resto donde se puede ver un poco el escudo del mismo. Ese escudo no corresponde al antiguo de nuestra corporación, sino casi sin duda al de la Macarena. ¿Qué haría un nazareno de la Macarena delante del paso del Señor de la Salud a poca distancia de recogerse y tan distanciado del cortejo de la cofradía de San Gil? 


Postal Serie Nazarenos. San Román Los Gitanos. Eulogio de las Heras.
Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo.

Dicho sea de paso, nuestro antiguo hábito de nazareno en aquel entonces y hasta 1929 que se estrena el actual, estaba compuesto de túnica blanca de cola blanca con esparto en la cintura, antifaz morado en el Señor y antifaz negro en la Virgen. Como recordatorio, esta estampa coloreada de la serie de Eulogio de las Heras.

¿Y qué se decía en las crónicas de 1924 sobre Los Gitanos? En una ocasión anterior trajimos a estas mismas páginas que en el acompañamiento musical se encontraba el Brigada Rafael. Es un hecho bastante significativo pues este acompañamiento musical estaba entre los más cotizados de las hermandades de Sevilla5.

En el diario El Liberal6 en varios párrafos se dice que:

La Semana Mayor

Jueves y Viernes Santos

...

¡Van muy lejos los macarenos! Se inicia el desfile hacia los barrios. Empieza á pasar San Román, la modestísima Cofradía de los gitanos, con su «paso» pintado de amarillo, su «Pare Dió de la Salú» con su túnica lisa y pobre —-Si El no vestía más que así, se­ñó—dice un nazareno color de bronce.

Sigue á la Macarena San Román. Los flamencos esperan a la familia en el mercado. Los «cañís» chiquitillos tienen todos su globito. —¿Ya te han mercao er globo, Gaspá? No te vaya á di, niño. —¡Cómo viene er Señó, Grabiela! i Qué bonita viene Angustia...!

Vallejo es un cantador flamenco, el mejor cantador flamenco que nos queda, con voz clara. Les tres mejores saeteros son: Pastora la de los Peines, Vallejo y Centeno. Los tres que llenan con su voz potente y clara la plaza de una parroquia. —los demás son «pitaeras»— nos dice un «cañí». La saeta hay que cantarla con el corazón y con el alma, si no, no es ná. Vallejo no cantó en ningún Casino, porque él «no es plato de segunda mesa». Los que cantamos en los balcones estamos expuestos á dejar la finca allí, en la segunda copla. Pero Vallejo es flamenco, es sevillano, es artista, y sus saetas no se le quedaban por cantar. Y en la plaza de San Román, maciza de público, cantó Vallejo al Cristo de la Salud. ¡Cómo cantó ese hombre! Baste decir que los hermanos de la Cofradía volvieron el «paso» del Cristo para el balcón en que Vallejo cantaba.

 

Queremos para concluir dejar estas tres últimas fotografías de la recogida de nuestra cofradía tomadas desde diferentes puntos de la parte superior del Uno de San Román. Llenas de sabor y de popularidad, a rebosar como los indica el texto. Antifaces levantados, hermanos nazarenos bajo el dintel de San Román, la gente en los balcones, los globos en la esquina de Enladrillada con Socorro… 

 

 

Nuestro Padre Jesús de la Salud a punto de entrar en San Román en 1924. Foto Cecilio Sánchez del Pando.
Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo.


Sevilla en Abril. Revista Ilustrada de los Festejos. 1928. Adquirida por José Luis Dorado Mallén
y Juan Carlos Vázquez Alejo.


Entrada de Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román en 1924. Fotografía de Cecilio Sánchez del Pando. Archivo Hermandad Sacramental de los Gitanos

Entrada de Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román en 1924. Fotografía de Cecilio Sánchez del Pando. Archivo Hermandad Sacramental de los Gitanos




1. Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Correo de Andalucía. 13 de abril de 1924, pág. 3.
2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. El Liberal. 27 de marzo de 1924, pág. 1. “Nuestra Semana Santa. Menos palabras y más dinero. Hay que ayudar a las cofradías pobres”
3.JIMÉNEZ SAMPEDRO, Rafael. La Semana Santa de Sevilla en el siglo XIX. Sevilla, 2013, pp. 258-267.
4. JIMÉNEZ SAMPEDRO, Rafael. “El paso del Señor de las Penas de San Roque, obra de José Gil”. Boletín de las Cofradías de Sevilla, nº503, Sevilla, enero 2001, pp. 35.36.
5EL BRIGADA RAFAEL ABRIENDO LA COFRADÍA
6. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. El Liberal. 19 de abril de 1924, pág. 4. “La Semana Mayor. Jueves y Viernes Santos”
 

 

jueves, 1 de febrero de 2024

UN DETALLE INSÓLITO Y UN CURIOSO ITINERARIO DE VUELTA EN POSGUERRA

En muchas ocasiones la fotografía antigua nos da información que las crónicas escritas de la época no recogen. Hoy traemos a estas páginas dos fotografías positivadas a partir de clichés negativos que adquirí en un anticuario.

Se trata de nuestras actuales imágenes titulares en sus primeras salidas procesionales. Podrían situarse entre los años 1939 y 1940 en las que es difícil decantarse por uno o por otro. Entre los años 1938 y 1941, Nuestro Padre Jesús de la Salud procesionó en el espléndido paso de la hermandad de San Roque1. Se dice que entre 1938 y 1939 se prestó para este unos faroles procedentes del paso del Señor de Pasión2, pero habría que añadir que en 1940 también se produjo este hecho, así se puede ver en una foto de la primera salida del Cristo de las Penas de San Roque con estos elementos. En 1938 Nuestro Padre Jesús de la Salud tenía una postura más erguida que fue cambiada un año después debido a aquel incidente comentado3, además en esa ocasión llevaba una cruz rectangular en lugar de arbórea. Existen indicios y argumentos para decantarse por 1939 o 1940. En el primero la cofradía toma el itinerario de Argote Molina, Francos, Villegas, plaza del Salvador, Cuna, Laraña, plaza de la Encarnación, Imagen, San Pedro y Almirante Apodaca hasta llegar a Santa Catalina4, parroquia donde estaba establecida. Se podría entrar en demás conjeturas, pero la foto del palio nos saca de toda duda en cuanto a itinerario, pues está tomada aproximadamente a la altura del número 45 de la calle Hernando Colón. Este era un recorrido que antes del estallido de la guerra civil nuestra cofradía solía tomar, pasando posteriormente de nuevo por la Plaza San Francisco hacia Plaza Nueva, Tetuán, Campana de nuevo y desde ahí tomar por Laraña, plaza de la Encarnación… etc.

Si nos remontamos a publicaciones anteriores ya vimos una foto del Señor en Martín Villa5, curiosamente en el número 3, es decir, metros antes del cruce con Cuna descartando que la cofradía viniese de esa calle y tomando fuerza que accediera por Campana y a esta o bien por Sierpes o Tetuán.

Nuestro Padre Jesús de la Salud discurriendo por Sierpes a la inversa en 1939-1940.
Anónimo. Archivo de Juan Carlos Vázquez Alejo.


La foto del Señor que traemos a estas páginas se ubica en el número 89 de la calle Sierpes, pero en sentido inverso, hacia Campana en lugar de Catedral. La fachada que vemos detrás, con esos arcos y columnas que se conserva prácticamente igual, siendo ahora el establecimiento de ropa de Desigual. La escasa iluminación la hace situarse a poco de la amanecida de la mañana del Viernes Santo. Además, hay otro hecho aún más particular y es que delante del paso hay antifaces blancos junto a los capirotes morados de nuestro hábito. Debió de ser un acompañamiento de alguna cofradía como sucedió en los años cincuenta con la del Beso de Judas. Me inclino a pensar que pueden ser nazarenos de la hermandad de la Paz, que no constituye reglas hasta mayo de 1939. En esos preámbulos, reconoce el agradecimiento la hermandad del Domingo de Ramos por “su incondicional apoyo” a las de San Bernardo y Los Gitanos. Conocemos también que para la primera salida procesional que hizo la cofradía del Porvenir realizada en 1940, solicitó la cesión del palio de María Santísima de las Angustias junto con varales, candelería y faldones6. Finalmente se resolvió con el préstamo de la parihuela del paso, saliendo la Virgen de la Paz en un palio negro de cajón.


María Santísima de las Angustias por Hernando Colón en 1939-1940.
Anónimo. Archivo de Juan Carlos Vázquez Alejo.

En fin, nos quedan las dudas en el tintero del motivo que llevó a la cofradía a tomar Sierpes a la inversa, los nazarenos de otra cofradía delante del paso del Señor o el año exacto en el que están tomadas. La fotografía antigua nunca dejará de sorprendernos.

 

1. JIMÉNEZ SAMPEDRO, Rafael. “El paso del Señor de las Penas, de San Roque, obra de José Gil”. Boletín de las Cofradías de Sevilla, nº503, Sevilla, enero 2001, pp. 35-36.

2. GÓMEZ DEL TRIGO, José Julio. Crónica de la Semana Santa de Sevilla (1901-2000), pp. 290-299.

3. DORADO MALLÉN, José Luis. “Las restauraciones del Señor en estos 75 años”. Hermandad Sacramental de los Gitanos. Cuaresma 2013. Sevilla. pp. 82-85.

4. GÓMEZ DEL TRIGO, José Julio. El recorrido histórico de las cofradías de Sevilla. Sevilla, 2016, pp. 351-354.

5. GARCÍA RODRÍGUEZ, José Manuel; SIERRA LOZANO, Juan Manuel. “Dos fotografías inéditas del Señor de La Salud localizadas en Morón de la Frontera”. Hermandad Sacramental de Los Gitanos. Cuaresma 2020. Sevilla. pp. 136-145.

6. DOMÍNGUEZ LEÓN, José. “La Fundación de la Hermandad de la Paz y el Contexto de la Sevilla de 1939”. Boletín Hermandad de la Paz. Octubre, 2009, Sevilla, pp. 7-17.

sábado, 6 de enero de 2024

RECUERDOS DE JUAN MIGUEL

Con motivo del fallecimiento de Juan Miguel Ortega Ezpeleta, que ya gozará de la presencia del Señor de la Salud, traemos al blog una semblanza de la hermandad que escribió para la edición sevillana del diario ABC en 1994 (1), cuando llevaba poco más de un año en el cargo de hermano mayor, y en la que recogía las vivencias de su infancia y juventud, y expresaba su concepto de lo que debía ser nuestra corporación. Quedaba aún lejos lo que sería su mayor logro, la cesión del antiguo convento del Valle para reconstruirlo y que fuera el santuario de nuestros titulares, la sede que hoy gozamos gracias a su visión de futuro. Está claro que hay un antes y un después de Juan Miguel, para lo bueno y para lo malo. 


Juan Miguel visto por el dibujante de ABC Rafael Calderón.

En octubre del año que dejamos atrás falleció Juan Jiménez Naranjo, y hace poco más de una semana mi querido y admirado Paco Cruz Jiménez. Dos hermanos señeros y que marcaron una época en la hermandad. Se nos están marchando los últimos de la generación que teníamos de referencia. Terminó el 2023 con la partida hacia el Señor de la Salud y su Bendita Madre de Juan Miguel, y aunque nos resistimos a hacer del blog un obituario, y a pesar de que más de un hermano conoce las diferencias que tuve con él, creo que estas páginas le deben un recuerdo, y que mejor que sea él mismo, con sus propias palabras, el que nos hable de la hermandad, de -como titulaba aquella colaboración en el ABC-


LA HERMANDAD DE LOS GITANOS

por Juan Miguel Ortega Ezpeleta

Mis recuerdos son de un barrio de Sevilla y de sus calles llenas de naranjos, gracias a Dios, donde vivo. Desde mis balcones, mis ojos pueden contemplar el mismo panorama de mi niñez: las torres y espadañas de las iglesias y conventos que rodean mi casa. De un lado se contempla la espadaña del convento de las Clarisas Franciscanas de Santa Inés, el convento del Espíritu Santo, la espadaña del ex convento de la Paz, los Terceros, la cúpula del Sagrario de Santa Catalina con su torre almohade y la torre de la parroquia de San Pedro, donde recibí las aguas del bautismo, junto al Cristo de Burgos.

Con cinco años mi madre ya me llevaba a los cultos del quinario de Nuestro Padre Jesús de la Salud, de la Hermandad de los Gitanos. Ella me enseñó a rezar, a amar a Dios, y me mostró la que desde aquellos días habría de ser la hermandad de mis amores.

Recuerdo que a la salida del colegio de San Francisco de Paula mi hermano Manolo -cinco años mayor que yo- me llevaba a la iglesia de Santa Catalina. Íbamos a ayudar a montar los pasos. Ahora, en la distancia del tiempo, pensamos que con esa edad ¿qué pasos podríamos ayudar a montar? Pero sí es cierto que palabras nuevas sonaban en nuestros oídos y que habrían de tener para siempre un significado: varales, bambalinas, faldones, candelerías, etcétera.

Recuerdo al carpintero de aquel tiempo, llamado Telesforo, a Paco Ponce, vestidor de la Virgen, y tantos apellidos que en la hermandad aún perduran.

Cuando en las hermandades no existían los grupos de jóvenes, ni las cuadrillas de hermanos costaleros, también el niño y el joven podían integrarse en nuestras cofradías.

Desde mis vivencias en la iglesia de Santa Catalina hasta el traslado a la parroquia de San Román (1 de Enero de 1950) han transcurrido ocho años. Ya en la parroquia de San Román, pasé a tomar parte más activa con las primeras Juntas de gobierno, comprendidas entre 1950/53, en la que fui nombrado prioste de la hermandad a la edad de dieciséis años, por lo que hubo que pedir dispensa especial al arzobispado. El señor cardenal arzobispo de Sevilla, don Pedro Segura, en una audiencia me preguntó la edad y yo le respondí que dieciséis años, a lo que comentó: "¿Tan joven y prioste? Cuando seas mayor serás un prioste consumao". A lo que yo respondí: "Y consumido", lo que provocó en él una sonrisa de afecto y cariño.

No cabe duda que desde el traslado de nuestras sagradas imágenes a su parroquia de San Román, en 1950, después de la reconstrucción, la hermandad conoce unos de sus mejores tiempos de esplendor. A partir de 1954 la hermandad se va reponiendo, estrenando varales para el paso de palio, respiraderos y culmina la finalización de la capilla donde se veneran nuestras imágenes.


Juan Miguel Ortega, el segundo por la derecha, en actitud de brindar, en una comida de hermandad de los años cincuenta, con Pepe Vega de los Reyes "Gitanillo", hermano mayor por las fechas, Antonio Lorente, José Periáñez, el futbolista Paco Antúnez, Joselito Lérida Vargas, Pepe Manzano y Vicente "Valencia". Fotografía: archivo de la familia Vega


Así mismo se estrenan candelabros de cola, en plata de ley, para la Santísima Virgen, donados por la excelentísima duquesa de Alba. En 1961 luce nuevo manto de terciopelo azul, completamente bordado en oro por los talleres de Carrasquilla. Unos años después, en 1967, Nuestro Padre Jesús de la Salud luce un rico juego de potencias en oro de ley, obra debida a la suscripción entre sus hermanos. Al mismo tiempo, la Santísima Virgen estrena nueva candelería. Ambas obras fueron de Manuel Seco Velasco, el mismo que efectuaría en 1972 la corona en oro de ley que le fue impuesta a la Santísima Virgen de las Angustias en la plaza de San Román por el cardenal arzobispo de Sevilla doctor don José María Bueno Monreal.


Juan Miguel en la comida de hermandad de 1964, junto a mi padre, entonces secretario, Manolo Moreno, hermano mayor, y los sacerdotes don Crescencio Moreno, párroco de San Román, y don Ramón Ferreira, director espiritual. Fotografía de Valentín Monterroso de mi archivo.


Los tres últimos prelados de la diócesis, en su labor pastoral, han sido muy generosos con nuestra Hermandad de los Gitanos; El cardenal Segura le otorga a la hermandad el título de Fervorosa. El cardenal Bueno Monreal, hermano mayor honorario de nuestra hermandad, le otorgó el título de Sacramental. Y nuestro arzobispo, fray Carlos Amigo Vallejo, que en la actualidad pastorea nuestra Archidiócesis, coronó como Reina y Madre de todo lo creado a nuestra bendita imagen, Santa María de las Angustias, en aquel día inolvidable del 29 de octubre de 1988.

Precisamente este año vamos a estrenar un nuevo palio para la Virgen de las Angustias, con el mismo dibujo que el anterior, pero enriquecido. El viejo palio nos trae los recuerdos de los primeros años de Santa Catalina. Allí los estrenó, en 1938, y coincidiendo con el regreso a este templo (2), a los cincuenta y seis años, será sustituido por el nuevo, con el mismo dibujo que en su día creara Gómez Millán.

En la víspera de la Semana Santa del pasado año, cuando un grupo de hermanas cepillaban el palio, comentaban entre sí: "¡Qué falta hace uno nuevo!" En aquel momento comprendimos que era una de las tareas de la Junta de gobierno que acababa de tomar posesión y, recabando todos los informes pertinentes, nos pusimos en marcha. Con el cariño de sus hermanos, hermanas y devotos, esta Semana Santa, si Dios quiere, lo lucirá la Santísima Virgen de las Angustias Coronada, que en la eterna madrugada brillará como el sol de la mañana. Quiero expresar nuestro agradecimiento a los talleres Fernández y Enríquez, de Brenes, que han realizado una gran obra de artesanía, digna de tener en cuenta y que, indudablemente, pasará a la historia de las cofradías de Sevilla.

Desde 1753, año de fundación, hasta nuestros días, muchos son los hermanos que a lo largo de la historia han trabajado por esta hermandad.

La fundación y creación de nuestra hermandad fue motivada por los deseos y esperanzas de Sebastián Miguel de Vara y otros gitanos piadosos de su época, que a pesar de sus deseos no pudieron ver la hermandad en el convento del Espíritu Santo en la calle Larga del barrio de Triana.

Efectuó su primera salida penitencial el Miércoles Santo del año 1759, desde el convento del Pópulo, quedando para siempre el río en medio, a un lado Triana, al otro Sevilla. El río con dos orillas y dos imágenes de la Virgen Coronada, y las dos pisan la madrugada y al volver el sol ilumina sus palios y besa sus mallas. "Dios te salve, María", parece decir el río, acariciando las orillas por Sevilla y por Triana, con lágrimas de sal en la eterna madrugada de Santa Ana y San Román, en un repique sin campanas.

Cuando por Oriente aparecen las primeras tonalidades violáceas del Alba, camina por la Campana sobre canastilla barroca -que le ofrendara M. Carrera Anglada- de majestuosa belleza, la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud.

Sevilla, impresionada, lo ve pasar y exclama: "¡Señor y Dios mío, qué hermosa debió de ser tu transfiguración! También nosotros nos quedaríamos aquí para siempre contigo, pero ya viene la mañana y te espera el Gólgota de nuestros pecados e incomprensiones y Tú nos pides que te sigamos para hacer el bien, con los humildes, con los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Con los que lloran, porque recibirán consuelo; con los pacientes, porque heredarán la tierra; con los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados".

Estamos seguros de que siempre habrá en las hermandades personas que, con sus buenas disposiciones, mantengan el espíritu cristiano de sus cofrades.

Puesto que somos iglesia, debemos estar comprometidos.


1.- Diario ABC de Sevilla, edición de 11 de marzo de 1994, pág. 128.

2.- Aquel 1994, año del estreno del palio de Fernández y Enriquez, se salió por última vez de San Román, recogiéndose la cofradía en Santa Catalina, por la necesidad de  restaurar la parroquia que era nuestra sede.