miércoles, 1 de junio de 2022

LA REAL HERMANDAD SACRAMENTAL

El 14 de febrero de 1891, Nicolás Moreno Camacho, como hermano mayor, José Bermúdez Reyes en calidad de mayordomo, y Juan Vega Moreno, como secretario, dirigían un escrito al excelentísimo cardenal arzobispo de Sevilla, D. Benito Sanz y Forés, solicitando realizar por primera vez la estación de penitencia desde la parroquia de San Román. El documento ya fue publicado en el boletín de la hermandad en 1990 por el historiador Juan de Dios Ruiz Sambruno (1), pero creemos que contiene algunos aspectos no estudiados que queremos hoy resaltar. Dice así:



Excmo. Señor

La Real Hermandad Sacramental de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Mª Santísima de las Angustias, San Juan Evangelista, establecida en la Parroquia del Mártir San Román a V.E. Reverendísima, con el mayor respeto acudimos los hermanos castellanos que componen ésta; exponiéndole que tras largas vicisitudes, asiduos trabajos y constantes desvelos, hemos logrado su reorganización, teniendo el honor de tener por patrona a S.M. nuestra Augusta Reyna Regente.

Proverbial es Señor el esplendoroso culto que Sevilla tributa al Divino Redentor y a su Santísima Madre en los días que la Iglesia conmemora la sagrada Pasión y Muerte. Se propone hacer estación en la próxima Semana Santa a la Sagrada Basílica; que no lo verifica desde el año cuarenta debido a las vicisitudes de los tiempos por los cuales ha deplorado ésta perder cuanto poseía, y si sólo cuenta con sus Efigies, siendo el Divino Jesús obra del célebre Martínez Montañez, como V.E. podrá admirar el día que estime oportuno. Imploramos Señor a V.E. como Jefe de la Diócesis, coadyuve con estos mismos deseos, hijo de nuestra fe y más particularmente por nuestro Salvador, a quien todos veneramos.

Expuesto lo que antecede permítanos Señor, ofrecernos y suplicándole haga lo que sea de su agrado, nuestra gratitud será inmensa y la recompensa celestial merecida a las virtudes de tan excelso Prelado cuya vida alargue Dios mil años. Sevilla 14 de febrero de 1891.

Hermano Mayor Nicolás Moreno    Mayordomo José Bermúdez    Secretario Juan Vega


Puede decirse que éste, y la solicitud al ayuntamiento que escribe Juan Vega un día antes, son de los primeros documentos oficiales de la hermandad en que ésta se intitula como Real (2). A pesar de que la historiografía cofrade ha venido insistiendo en que dicho título se lo concedió Fernando VII, no hay en todo el siglo XIX ningún oficio, instancia o solicitud en que figure este patronazgo real. Dudamos incluso que Fernando VII tuviera siquiera conocimiento de la procesión con su retrato que organizaron los gitanos sevillanos en 1815, cuando se supo la noticia de su regreso a España tras la invasión francesa, acontecimiento que ya recogimos en el blog (3). El mismo escrito que hoy analizamos nos da las pistas de como se concedió, cuando dicen que tienen por patrona a "Su Majestad la Augusta Reyna Regente", quien no era otra que María Cristina de Habsburgo-Lorena, viuda de Alfonso XII, y madre de Alfonso XIII.


La Reina Regente María Cristina y su hijo Alfonso XIII,
retratados por Gonzalo Bilbao en 1890. Ayuntamiento de Sevilla

Se conoce que María Cristina estuvo en Sevilla en octubre de 1892, con motivo de los fastos por el cuarto centenario del descubrimiento de América. En estas fechas, concretamente el 20 de octubre, tras visitar el Hospital de las Cinco Llagas, la Reina Regente cumplimenta en San Gil a la Esperanza Macarena, que precisamente obtiene ese año el título de Real al recibirla como hermana mayor. Aquel recibimiento fue hábilmente organizado por el bordador y mayordomo macareno Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que montó el paso de palio para la ocasión y hasta se preocupó de que la prensa publicara incluso el nombre de su taller y los reales que habían costado los bordados con su diseño (4), ¿pero cómo consiguieron aquellos sencillos y humildes gitanos el favor de la piadosa e ilustre viuda años antes? Una más de las incógnitas de nuestra historia. Probablemente fuera sobre 1886, y de un modo similar a como ocurrió con la Hermandad de Montesión. Allí consta en los libros de actas que aquella hermandad dirigió una respetuosa exposición a la Casa Real con fecha de 16 de diciembre de 1885, con motivo del fallecimiento de Alfonso XII. La Camarera Mayor de Palacio, la Duquesa de Medina de las Torres, contestó con un oficio el 11 de abril de 1886 expresando que la Reina había tenido a bien ordenar que su augusto nombre y el de sus hijas fueran inscritos como hermana mayor y protectora de dicha cofradía. Algo así debió ocurrir en nuestra corporación, sobre la época en que fue mayordomo el torero José Lara Jiménez "Chicorro", aunque la ausencia de documentación y de actas anteriores a la guerra civil impiden precisarlo. Quizás pudiera encontrarse algún escrito de alrededor de esas fechas en los archivos de la Casa Real.

Otro asunto sería la atribución del título de Sacramental, que la hermandad no consiguió recuperar oficialmente hasta 1956. Aquellos hombres, que habían ido heredando como un preciado tesoro las ordenanzas aprobadas por el Consejo de Castilla en 1818, eran plenamente conscientes del culto que su corporación había ofrecido de siempre al Santísimo Sacramento, y de hecho, el propio libro de reglas estaba ilustrado con una custodia, y en él se decía como en los tiempos del Pópulo, la corporación acudía a las sacramentaciones que hacía el párroco de la Magdalena a deshoras en las zonas extramuros, en el barrio de la Cestería. La marcha forzada del antiguo cenobio, los cambios de sede, y la coexistencia en San Nicolás con una importante y activa hermandad sacramental, que es la que ofrece toda clase de facilidades para que nuestra hermandad recale en aquel templo, hicieron que el título quedase relegado en el olvido (5).

Para terminar, no quisiéramos dejar de hablar de los firmantes de aquel histórico escrito. A Nicolás Moreno Camacho, y a sus hijos, ya los hemos mencionado en distintas ocasiones en el blog. También Juan Vega tuvo su protagonismo en aquella bonita entrevista que le realizó el Correo de Andalucía ya en su senectud, en 1928, y que Juan Carlos Vázquez Alejo nos rescató en la entrada "Una reunión en la Calle Castilla" (6). Pero ¿y José Bermúdez Reyes? ¿Quién fue aquel esforzado mayordomo? ¿Recordáis aquel cofrade de la calle Conde Negro que mencionaba Muñoz y Pabón en su artículo "De Madrugada"? (7) Ese era José Bermúdez, herrero de la Puerta Osario, con domicilio en la esquina de la calle Conde Negro con Guadalupe, y padre de Juan José y Santos Bermúdez Vargas, herreros de la calle Sol y señalados cofrades de la Real Hermandad Sacramental de Los Gitanos (8).


1.- RUIZ SAMBRUNO, Juan de Dios. Documentos para la Historia de la Hermandad de Los Gitanos. Boletín informativo Hdad. de los Gitanos. Nº 16. Febrero 1990.

2.- Archivo Municipal de Sevilla. Colección alfabética "Semana Santa". Legajo 631, año 1891.

3.- Véase en el blog  "Una Patriótica Procesión"

4 .- La Correspondencia de España. Diario Político y de noticias. Madrid. Edición de 21 de Octubre de 1892, página 3.

5.- Archivo General del Arzobispado de Sevilla. Sección III (Justicia), serie Hermandades. Legajo 29

6.- Véase en el blog "Una Reunión en la Calle Castilla".

7.- Véase en el blog "Muñoz y Pabón, de Madrugada".

8.- Santos y Juan José Bermúdez Vargas, miembros de la comisión gestora de 1942, aparecen en el primer libro de hermanos que conserva la hermandad, diligenciado en abril de 1949, con los números 1 y 2 de la lista gitana, domiciliados en el número 73 de la calle Sol.


domingo, 1 de mayo de 2022

EL CONGRESO DE GITANOS CATÓLICOS

En noviembre de 1953, la revista nacional de actualidad gráfica SEMANA se hacía eco de la próxima celebración en Sevilla de un primer congreso de gitanos católicos, organizado por nuestra hermandad con motivo del segundo centenario de su fundación. El artículo venía firmado por el ensayista, dramaturgo y periodista José Andrés Vázquez (1), y en él, tras hacer una introducción con la historia y leyenda de la corporación, y glosar las costumbres y cualidades de los gitanos andaluces, se entrevistaba al mayordomo José Lérida y Vargas, conocido por toda Sevilla como Joselito Lérida, al que tantas veces hemos sacado a colación en este blog. Estas eran sus palabras:


Revista SEMANA, núm. 716, edición de 10 de noviembre de 1953.

"Mas... hablemos del Primer Congreso de Gitanos Católicos... Hablemos con el mayordomo de la cofradía, Señor Lérida Vargas, José es su "gracia", y como puede apreciarse, sus apellidos de "cañí" de dieciocho quilates. Hombre tan inteligente que, de muchacho, buscó empleo, y no se lo dieron por su flagrante analfabetismo, que éste duró el plazo de un mes, que él mismo pidió y le concedieron, para habilitarse en la teneduría de libros. Hoy es un empleado ejemplar. Esto prueba su voluntad firme y la razón de que la hermandad esté regida como jamás lo estuvo.

Con el asentimiento de otro Lérida Vargas y de Pavón, otro gitano que les acompaña (2), nos dice José que el Congreso nace libre de toda injerencia de quienes quieran buscar propagandas o escabeles; y se celebrará Dios mediante, con ocasión de fijar y bendecir, en la fachada del templo de San Román, dos magníficos retablos de azulejos, cocidos ya en los alfares de Triana, que representan a las sagradas imágenes del Señor de la Salud y de la Señora de las Angustias...

Lérida Vargas se expresa con locuacidad vehemente y entusiasta, plena de detalles imaginativos y poéticos. le dejamos hablar. Y, cuando nos es posible, le preguntamos:

-Pero ¿en esa reunión magna se tratarán asuntos importantes y se llegará a conclusiones?... 

-Desde luego, "señó" tocayo... verá "usté": se hablará en nuestro idioma, que para eso lo tenemos, y en español, por ser el de nuestra querida patria. Habrá discusión, y puede "usté" creer desde ahora mismo que las conclusiones serán éstas: probar que amamos a Dios sobre todas las cosas. Que él caló se aprenda por gramática para limpiarlo de palabrotas de jerga y germanía. Hacer todas las caridades que se pueda. Nombrar patronos universales de los gitanitos al Señor de la Salud y la Virgen de las Angustias. Honrar a los fundadores y a todos los antepasados que tuvieron tesón para conservar la Hermandad dos siglos seguidos. Hacerle un homenaje, en la figura inmortal del maestro Falla, a todos los músicos, poetas, pintores, escultores, grandes toreros y artistas en general que probaron su amor a la gitanería..."

El artículo terminaba -no podía ser de otra manera- con la letra de una saeta de Joselito Lérida, una de sus inefables poesías, pero ¿Qué fue de aquel congreso de gitanos católicos? En los libros de actas no se menciona nada sobre tal evento, ni en los de cuentas aparece anotada ninguna partida de gasto. Busqué en hemerotecas alguna otra noticia sin resultados positivos, y es que el hecho de que su celebración se vinculase con la colocación de los azulejos cerámicos en San Román debió de resultar al final un grave inconveniente. La hermandad se encontró con que no le dejaban colocar en la fachada del templo aquellos dos bellísimos azulejos que había mandado hacer para conmemorar su segundo centenario. A un señor de la comisión provincial de monumentos históricos y artísticos se le antojó que tal cosa desmerecía la estética mudéjar de San Román y no se pudieron colocar en su momento, el de la celebración de la efemérides, sino en 1955. Pero ese es otro de los muchos avatares de su mayordomía que me contó el tío José, y del que volveremos a hablar otro día.

Décadas después, allá por 1978, un político organizó una peregrinación internacional gitana a Sevilla, y tampoco la hermandad tuvo su protagonismo. Para ganar más atención mediática llevaron a los peregrinos a la Basílica de la Macarena, y recuerdo como algunos hermanos, dolidos, se plantaron en el improvisado campamento que se montó en el campo de la feria para repartir estampitas de la verdadera Virgen de los Gitanos. 

En este último cabildo de elecciones me sorprendió que una candidatura, la que ha finalmente resultó ganadora, nos hablara en su programa de la organización de un congreso de hermandades gitanas, y recordé aquel congreso de gitanos católicos que Joselito Lérida soñó y no pudo ser ¿Tendrá en alguna ocasión la que probablemente sea la asociación gitana más antigua del mundo participación en el fenómeno asociativo gitano?

1.- José Andrés Vázquez y Pérez, nacido en 1884 en la localidad onubense de Aracena, y fallecido en Sevilla en 1960, colaboró con "El Noticiero Sevillano" y "ABC", y fue corresponsal de "El Imparcial".  Presidente de la Asociación de la Prensa sevillana, se le nombró hijo adoptivo de la ciudad en 1925, y en 1930 obtuvo el prestigioso premio de periodismo Mariano de Cavia. 

2.- Los acompañantes eran Javier Lérida Vargas, hermano de Joselito, y el pianista y compositor flamenco Arturo Pavón Sánchez, miembros ambos de la comisión gestora que guiaba la hermandad en 1953.  


viernes, 1 de abril de 2022

LA SEMANA SANTA DE 1922

En la Semana Santa que transcurrió entre el 9 y el 16 de abril de 1922, nuestra hermandad llevó a cabo significativos  estrenos. En ese año se había producido un cambio de junta de gobierno en la corporación.  En los escritos al ayuntamiento ya no figuran como en años anteriores “los Nicolases”, sino que aparecen Francisco Moreno Lérida como hermano mayor y Manuel Lérida Bermúdez como secretario1 . No era de extrañar que durante estos relevos de cargos se cambiasen enseres, renovándolos, desechando anteriores o queriendo incrementar el patrimonio adquiriendo otros.

En la prensa dan buena nota de ello. Es en el diario La Unión donde se mencionan algunas de las novedades, como considerables mejoras en la canastilla de ambos pasos, llevando el Señor una túnica de tisú junto con los cordones de oro también nuevos y el estreno de unas potencias; también el paso de la Virgen estrenaba una candelería de plata repujada2. Con respecto a la vestimenta que lució el Cristo, habría que destacar que esta es la primera vez que conocemos que el Señor de la Salud salió con túnica lisa a la calle, siguiendo la moda que en 1910 se había impuesto en el Gran Poder, aunque incluso en esta misma década de los años veinte, este hecho de prescindir de los bordados podría contarse con los dedos de una mano. En cuanto a las potencias, realmente no apreciamos la diferencia con las que portaba en años anteriores, quizás más bien se refiriesen a un sobredorado nuevo. Es de significar que la prensa menciona otro nombre como hermano mayor de la corporación, José Caballero Heredia, que presidía el paso de la Virgen junto con don Rafael Vargas Sánchez. Probablemente entre las solicitudes hechas en la cuaresma y la estación de penitencia hubiera otro cambio de gobierno. Conforme a las reglas entonces vigentes, los cargos se elegían anualmente, aunque casi siempre al finalizar la estación de penitencia.

De lo que no se hace eco la noticia es del préstamo de los seis candelabros de guardabrisa que observamos en el paso en la galería fotográfica de aquel año que hemos seleccionado, y que comienza con una instantánea estereoscópica tomada por el fotoperiodista catalán Josep María Co y de Triola en el lado norte de la Encarnación3. Hasta 1921 vimos que se seguían manteniendo los originales con los que se adquirió a la cofradía de El Valle en agosto de 1898. Los que apreciamos que lleva en estas fotografías proceden del antiguo misterio de la Borriquita de la hermandad del Amor. Habrá que investigar en los archivos de esa querida cofradía por si conservan algún documento de ese préstamo.

Archivo Fotográfico del Centro Excursionista de Cataluña. Josep María Co i Triola.


Fotografía de Serrano

Fototeca Universidad de Sevilla


Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.


Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.


El misterio de la Borriquita en San Pedro durante la estancia de el Amor en dicha
parroquia. c.a 1910.



El itinerario que realizaba en ese año, no distaba del de años anteriores4. Observando la conocida foto de Serrano con el paso en San Pedro, tenemos la duda de si se entró a esta plaza desde la calle Imagen, donde no se aprecia que se vea venir el palio de la Virgen ni ninguna insignia o nazareno, o si al rodear el mercado de la Encarnación se optó por tirar por la calle Coliseo (actual Alcázares) y entrar a San Pedro por la esquina de la entonces Alcázares (actual Santa Ángela de la Cruz). Así se hizo en más de una ocasión. 


Primer escrito:
Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1922. Expediente 1. D/663.


La Hermandad que titula obra al margen del presente oficio en Cabildo General celebrado con fecha cinco del corriente mes, ha acordado hacer estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral en la Madrugada del Viernes Santo, con sus Sagradas Imágenes.
Esta Hermandad ruega a la Alcaldía le asigne una subvención propia a las necesidades de esta Cofradía.
La estación que ha de llevar es la misma de años anteriores, rogando a la Alcaldía de las órdenes oportunas con el fin de que las calles se encuentren en las mejores condiciones.
Lo que tenga el gusto de comunicarle para su conocimiento y efectos procedentes.
Siete de febrero de mil novecientos veinte y dos.  
El Hermano Mayor
Francisco Moreno


Segundo escrito:
Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1922. Expediente 1. D/663.

Excelentísimo Señor.
Teniendo esta Real Hermandad que hacer estación a la Santa Iglesia Catedral en la madrugada del Viernes Santo a las dos y media en punto, ruega a V.E se sirva de dar sus superiores órdenes para que concurra con la debida antelación fuerza de la Guardia Civil y de Seguridad, con el objeto de custodiar los pasos durante su estación a la mencionada Catedral.
En gracia que desea recibir de V.E cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla 11 de abril de 1922.
El Secretario.
Manuel Lérida.


Fue aquella Semana Santa de justo hace un siglo una celebración marcada por la inútil guerra colonial que se desarrollaba en el Rif marroquí, que tanta sangre costó al país. Podemos incluso intuir esa preocupación en la gravedad de los rostros que aparecen en las fotografías. Se ven pocas sonrisas. En la prensa alternan las noticias de las cofradías con las de entierros de jóvenes militares, e incluso algún periódico recoge que las saetas aplaudidas con más entusiasmo fueron las que hacían alusión al conflicto, en las que se rogaba por la vida de los soldados5. Hoy, cien años después, con el mundo conmovido también por una guerra que aflige a tantas criaturas, habrá que pedirle también al Señor de la Salud y a su bendita madre por la paz.




1. A.H.M.S. Ferias y Festejos. Año 1922. Expediente 1. D/663. En el documento se dice que la hermandad recibe una subvención de 900 pesetas.
2. Hemeroteca Municipal de Sevilla. La Unión. 15 de abril de 1922. Pág. 2. "La de San Román".
3. A la fotografía de Co y de Triola hemos añadido otras realizadas por Serrano y Sánchez del Pando ese Viernes Santo que ya comentamos en el blog. Véase "Dos fotógrafos en una mañana de Viernes Santo"
4. VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. Anuario Hermandad Sacramental de los Gitanos. Cuaresma 2020. Sobre la evolución histórica del paso de palio en los Gitanos (II) Pág 152-155.
5. Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Noticiero Sevillano. 15 de abril de 1922. Pág,1. "Las cofradías de madrugada".

martes, 1 de marzo de 2022

LOS CANDELABROS DEL DUQUE

No hace mucho le pedí a Pepe Vega que me pasara una bonita y curiosa fotografía de su padre que es un fiel reflejo de otra época, y que, con el permiso de nuestro querido hermano, quiero compartir con ustedes en el blog. Se trata de una instantánea tomada en 1958 en la Plaza Nueva, a la puertas del ayuntamiento, y en ella podemos ver a tres antiguos y señalados cofrades de nuestra corporación, José María de la Concha Meneses, Francisco Vega Moreno "Francisquito", y José María Loreto Lázaro, dispuestos a descargar de un camión los candelabros de cola del palio, a fin de exponerlos con los estrenos del resto de las cofradías en el salón Colón de la casa grande, como entonces era costumbre. Se observan las palmeras que originalmente exornaban la plaza, y al fondo el edificio del Banco Vitalicio, con las pinturas murales de Juan Miguel Sánchez. Llaman la atención las caras de felicidad y satisfacción de nuestros hermanos, y no era para menos.



Estos candelabros de cola, que durante bastante tiempo fueron uno de los pocos enseres en plata de ley del palio, poseen su intrahistoria, y que mejor para contárosla que tirar como solemos hacer de hemeroteca, y traeros aquí un recorte de la Hoja del Lunes del 24 de marzo de aquel año, que dice así:




"Este año estrena la Hermandad de los Gitanos los candelabros de cola del palio de Nuestra Señora de las Angustias, obra magnífica en plata repujada del artífice señor Armenta. Se trata de un caso digno de ser conocido, por las circunstancias a que ha dado lugar este estreno.

El pasado año fué invitado a presidir el paso de palio su hermano mayor honorario, el duque de Alba, pues sabido es que los duques de Alba son cofrades de la citada hermandad, por la que sienten gran devoción a sus titulares.

Cuando el paso llegaba a la plaza del Duque, los candelabros de cola, en una levantada violenta, cayeron al suelo al partirse por su mitad, retrasándose bastante el recorrido. El duque de Alba se informó de que dichos candelabros eran de metal y le habían sido prestados por carecer de los mismos.

Al día siguiente, el ilustre prócer dispuso que fueran construidos los candelabros de cola en plata de ley repujada, como así lucirán este año, llevando uno de ellos el escudo de la casa ducal, y el otro el de la hermandad.

Ni que decir tiene cómo están de agradecidos los hermanos por este hermoso rasgo tan espontáneo y de realización tan inmediata."


La anécdota del accidente de los candelabros, que hace bueno aquel refrán de que no hay mal que por bien no venga, me la contó en su día el antiguo mayordomo José Lérida y Vargas, que la vivió con gran disgusto vara en mano en la presidencia del paso, y cabe añadir, según me refirió, que los candelabros que se partieron en plena estación de penitencia se los había pedido prestado a la Hermandad del Cristo de Burgos, que también tuvo que estrenar unos nuevos en 1958 (1). Igualmente me contaba el tío José Lérida que se le advirtió al duque que no era necesario que se realizaran en plata, puesto que ni los varales estrenados dos años antes, ni los respiraderos, que aún se estaban completando, estaban hechos en el noble metal, pero el duque, don Luis Martínez de Irujo y Artázcoz, se empeñó en que los regalaría en plata de ley, quizás presintiendo que algún día nuestra Virgencita tendría un paso todo de plata digno de Ella, cosa de la que se encargaría muchos años después su esposa, nuestra querida Cayetana de Alba, a la que Dios tenga en su gloria.

Aquel año de 1958 fue crucial para la hermandad. Comenzó con la aprobación por el palacio arzobispal de unas nuevas reglas que habían de regirla en adelante, y se efectuaron las primeras elecciones tras mucho tiempo, que ganó Manolo Moreno, con lo cual terminaron las continuas gestoras que habían gobernado la corporación, y en las que tanto peso había tenido el propio José Lérida (2). Se iniciaba un nuevo y esplendoroso tiempo, y estos candelabros venían de algún modo a resaltar esta circunstancia. 


Detalles del basamento de los antiguos candelabros de cola. Fotos de Manuel Ferreiro Perera en 1997.

La nota de prensa nos aclara por otra parte que fue el orfebre Emilio García Armenta quien los realizó, lo que no es un detalle baladí, porque más de una vez se han atribuido erróneamente a Manuel Román Seco (3). Cuando se hicieron por Ramón León los actuales en el 2002, se decidió con buen criterio conservar en ellos el basamento de los antiguos de Armenta, lo que también tiene su simbolismo. Una hermandad debe crecer sobre la base del respeto a lo heredado de sus mayores.

Hemos querido completar estas líneas con unas fotos que el recordado Manolo Ferreiro (q.e.p.d.) le realizó a los referidos candelabros en 1997, unos años antes de que fueran remozados. En ellas se puede admirar la delicadeza del repujado del orfebre cordobés afincado en Triana. Una obra que lo mismo puede pasar inadvertida en el palio entre tanta belleza, pero creemos que merece la pena hacer memoria de su pequeña historia, para conocimiento de las nuevas generaciones, en agradecimiento a don Luis Martínez de Irujo, a quien la comisión gestora nombró Hermano Mayor Honorario y Perpetuo (4), y en recuerdo de aquellos hermanos que con tanta ilusión recibieron este bonito regalo para nuestra bendita titular. 


  1. ABC de Sevilla. Edición de 13 de marzo de 1958. Pág. 34. 
  2. Las nuevas reglas se refrendaron en cabildo general celebrado el 10 de febrero de 1957, pero la aprobación eclesiástica tardó. El decreto de la vicaría general del arzobispado aprobándolas no llegó hasta el 28 de abril de 1958, y finalmente es el 15 de junio de ese año cuando se celebra cabildo general de elecciones, tras dieciséis años de gestoras.
  3. DE LA CONCHA DELGADO, Federico y otros. "Semana Santa en Sevilla. El mundo oculto de las cofradías". Imprenta Sevillana. 1982. Pág. 284.
  4. Acta de cabildo de oficiales nº 35, de 13 de mayo de 1957. Archivo de la secretaría de la Hermandad Sacramental de los Gitanos.

martes, 1 de febrero de 2022

EL CAPATAZ DE LA ETERNA CHICOTÁ

Se nos ha marchado con el Señor de la Salud un hombre que ha marcado un antes y un después en nuestra cofradía. Nos referimos a Juan Manuel Martín Jiménez, capataz honorario de nuestra corporación. Aunque a las nuevas generaciones pudiera parecerle que el paso de nuestro bendito titular fue siempre el mismo, con ese pausado andar sobre los pies que le caracteriza, y que hace que el sevillano que lo contempla quede embelesado, como presintiendo lo que será estar disfrutando de su presencia por toda una eternidad, eso no es así. Esa forma de andar de nuestro Cristo la creó la primera cuadrilla de hermanos costaleros de nuestra hermandad, primero a las órdenes de un capataz profesional, Francisco Medina Guzmán, "El Kiki", y después a las de Juanma (1). Antes, con los costaleros profesionales, no dudamos que se vivieron momentos de emoción igualmente intensos, pero era inevitable que esos momentos fueran más efímeros. Los hombres, siempre los justitos, y con la corrida de toda una semana sobre sus cervices, tenían necesariamente que aliviarse e ir más ligeros. Sólo hay que ver las viejas películas de super-8 para comprobar que el Señor andaba de otra forma.


Un joven Juan Manuel Martín Jiménez y su contraguía, Rafael Jiménez Vega,
esperan a sus costaleros en El Uno de San Román en una madrugada de finales de los ochenta.

Por otra parte, se aprovecharon otras circunstancias. Los sempiternos parones en la Campana, antes de comenzar nuestra entrada en la carrera oficial, y el hecho de tener que dejar el paso expedito a la Macarena en su retorno por Cuna, hacían y hacen que toda la cofradía quedara comprimida en unas contadas calles. A alguien debió de ocurrírsele que la mejor manera de desahogar las apreturas de nuestro esforzado cuerpo de nazarenos, ya entonces considerable, era que el paso del Señor se recreara allí en la Campana, al compás de la música, mientras la cruz de guía avanzaba por Sierpes rauda tras la Esperanza de Triana, y en verdad que se vivieron momentos apoteósicos en aquella plaza a finales de los años ochenta y principios de los noventa del pasado siglo. De los antiguos almacenes el Lubre a la confitería, sin arriar ni siquiera en el palquillo, y siempre entrando en la plaza con la marcha "Perdona a tu Pueblo".

Quizás sea la entrada en Campana de 1993 -o eso dicen, que yo no he sido nunca capaz de contar los minutos viendo al Señor- cuando este concepto del andar sobre los pies eternizando las chicotás fue llevado a sus últimas consecuencias por Juan Manuel Martín Jiménez. Ahí en youtube están los videos, y que cada cual juzgue según su criterio que entrada en carrera oficial fue la mejor. Probablemente, para recordar y homenajear a Juanma, hubiéramos debido de poner aquí el enlace a alguno de ellos, pero nuestros lectores ya saben lo que nos gusta un papel en este blog, y hemos preferido traeros hoy un documento de 1990 (2). Se trata de un compromiso de los capataces y los costaleros de aquella gloriosa cuadrilla para hacerle un regalo al Señor, con el que pretendieron mostrarle todo su amor y devoción. Dice así: 




En la Ciudad de Sevilla, a veinte y uno de Septiembre de mil novecientos noventa, a las nueve y media de la noche y en las dependencias de la Casa de Hermandad de los Gitanos, Antonio Moreno Bermúdez, como Hermano Mayor de dicha Hermandad, me reúno con un grupo de hermanos, capataces y miembros de la cuadrilla del paso de Nuestro Padre Jesús de la Salud, cuyo grupo está constituido por los siguientes señores: D. Juan José Lérida Espinosa, D. Juan Manuel Martín Jiménez, D. José Ramón Nimo Maldonado, D. Rafael Gordillo Vázquez, D. Manuel Canto Elías, D. Manuel Morillo Sánchez, D. Joaquín Vega Niño, D. Antonio López Delgado y D. Luis Maldonado Ordóñez, y

PRIMERO: El tema a tratar es que dichos hermanos tienen la ilusión de bordar unos broches nuevos en los faldones del paso de Cristo.

SEGUNDO: Se presentan tres dibujos de los bordadores sevillanos Sres. Carrasquilla, Elena Caro y Peleteiro.

TERCERO: Por unanimidad de los presentes es elegido el diseño del Sr. Carrasquilla, cuyo precio es de un millón seiscientas mil pesetas los ocho broches.

CUARTO: Este grupo de hermanos está ilusionado y sus deseos es pagar los ocho broches, pero de momento se comprometen a lo siguiente:

QUINTO: En Diciembre de este año de 1.990, entregarán en efectivo cuatrocientas mil pesetas para el bordado de dos broches del faldón delantero, al ser posible para la próxima Semana Santa, y en Diciembre de 1.991 entregarán otras cuatrocientas mil pesetas o lo que hubieran aumentado de precio, para el bordado de otros dos broches y seguirán trabajando para completar los ocho broches.

De todo lo anterior tiene conocimiento la Junta de Gobierno y dará cuenta a la Junta Económica para su aprobación, levantándose la presente que firman todos los concurrentes y pido al Señor de la Salud, que ilumines a todos para que esta obra sea solo de capataces y costaleros.

✱✱✱✱✱✱

El documento tiene la curiosidad de que aparte de la firma de Juanma y del López, aparecen las de significados costaleros, y entre ellos dos famosos futbolistas del Sevilla y del Betis, Nimo y Gordillo, aunque este último por esas fechas militaba en el Real Madrid. Un documento en fin con el que hemos querido recordar a aquellas primeras cuadrillas de hermanos y darle a Juan Manuel nuestro último adiós en este blog, testimoniándoles nuestro agradecimiento por todos esos momentos que nos regalaron. El martillo y las trabajaderas del paso del Señor tienen dignos sucesores. El Señor de la Salud seguirá andando como tiene que andar, porque ese sentimiento que nuestro capataz transmitió a su gente perdurará para siempre. Ese es su legado. A su viuda, a sus hijos, queremos expresarles toda la tristeza que nos ha dejado su partida hacia el Señor, y el deseo de que nuestra Santísima Virgen alivie las angustias y las penas que tienen que estar pasando en estos momentos por su ausencia. Que brille para él la luz perpetua.


El Señor de la Salud en su paso, preparado para su última estación de penitencia.
En los faldones los broches que le regalaron su capataz y sus costaleros


1.- A poco de celebrarse la salida extraordinaria por el centenario de la hermandad en San Román, el 12 de octubre de 1981, en la que ya algunos hermanos se metieron debajo del paso, se realiza el primer contrato para crear una cuadrilla de hermanos costaleros con los capataces profesionales Manuel López Díaz "El Moreno" -que el hombre ya estaba enfermo-, Francisco Medina Guzmán "El Kiki" y José Luque Fernández. En la cláusula tercera de este contrato, la hermandad se compromete a poner a disposición de los capataces como ayudantes a los hermanos Juan Manuel Martín Jiménez y Guillermo Martelo Rodríguez, y como contraguía a Rafael Jiménez Vega (Acta de cabildo de oficiales nº 230 de 15 de enero de 1982). En noviembre de 1985 Juanma es nombrado capataz del paso Cristo, y Alberto Gallardo Aguilar capataz del paso de palio, "quedando en la responsabilidad de ambos nombrar a sus segundos" (Acta de cabildo de oficiales nº 266 de 15 de noviembre de 1985)

2.- El documento original, con la firma de los participantes, se conserva en el archivo de la hermandad. El que presentamos aquí es una copia hecha con papel carbón que mi padre -que aunque no asistió a la reunión fue quien lo mecanografió a la postre- guardó para su archivo.

sábado, 1 de enero de 2022

LOS TRES GITANOS CLAVARIOS DE CHAVES NOGALES

Se ha presentado al periodista y escritor Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) como uno de los principales representantes de la tercera España, aquella que vio venir como el radicalismo y la sinrazón enfrentaban sin remedio a las otras dos en una guerra civil, que fue seguramente el mayor desastre de nuestra historia como nación. El compromiso con sus ideas le llevó a morir en el exilio, incomprendido por unos y por otros, aunque en épocas recientes se ha vuelto a poner en valor la obra de aquel reportero sevillano que, entre otras cosas, viajó a Rusia para conocer de primera mano su revolución, se atrevió a escribir la biografía de Juan Belmonte, o nos legó su personal e implacable testimonio de la guerra con "A Sangre y Fuego. Héroes, bestias y mártires de España".


Manuel Chaves Nogales

No vamos a dedicarnos aquí a elogiar el mérito literario de sus artículos o la lucidez de su pensamiento político, siempre alejado de los extremismos. Esto es sólo un sencillo blog sobre el pasado de la hermandad de los Gitanos, pero precisamente por eso, no podía faltar en él este clásico, esta introducción con la que el periodista comenzaba un amplio reportaje sobre la Semana Santa sevillana que publicó en el madrileño diario "Ahora" entre marzo y abril de 1935 (1). Describe en la misma los problemas a los que se enfrentaban en nuestra cofradía los "clavarios"  -los tres oficiales encargados de custodiar las tres llaves del arca en el que la hermandad guardaba todo su patrimonio- cada vez que tocaba abrirla para plantearse como hacer un año más la estación de penitencia.

Ese arcón de tres llaves existió, no es un recurso estilístico de Chaves Nogales. Su uso era algo común en todas las cofradías, y alguna aún lo conserva como una reliquia del pasado. Nuestras reglas fundacionales le dedicaban todo el capítulo 8, que se titulaba precisamente "Del Arca de tres llaues que hà de tener la hermandad", y establecían que dichas llaves debían estar en poder del alcalde más antiguo, el mayordomo y el secretario, "y hasta tanto que aia sitio propio de la hermandad deuerà estàr el Arca en casa de n^ro Maiordomo y Alcalde màs antiguo" (2).

Se conoce que después de la orden de extinción a finales del siglo XVIII, el incautado arcón fue a parar al domicilio del procurador D. Patricio de Puertas, y que durante la invasión francesa un oficial gabacho puso sus codiciosos ojos en él. Se sabe también como, con la reorganización de la hermandad, en las primeras décadas del siglo XIX, los cofrades fueron a buscarlo y a recuperar su contenido a la calle de la Cruz de la Parra (hoy Monsalves), donde tenía sus casas el referido procurador. Un inventario de 1818 nos hace incluso una pequeña descripción de como era: "un arca de a dos varas de pino con serraduras tres y igual número de llaves". No se tiene noticia de donde terminaron las vicisitudes de aquel viejo arcón, al que hoy sustituye una moderna y valiosa casa-hermandad. Pero dejemos que sea Manuel Chaves Nogales quien nos cuente que sucedía cada vez que aquellos tres gitanos clavarios lo abrían allá por los años de la república.




SEMANA SANTA EN SEVILLA. LAS COFRADÍAS Y LA REPÚBLICA.

Cuarenta y dos cofradías hay en Sevilla. Salir procesionalmente en la Semana Santa, con sus dos o tres pasos cuajados de flores y joyas cada uno, sus largas filas de penitentes quemando cera y sus bandas de música, cornetas y tambores, les cuesta un dineral. A la más pobrecita de las hermandades, a la más humilde, a la que se resigna a llevar su Cristo con unas docenas de cirios y a su Virgen con unos puñaditos de clavellinas no le sale la procesión por menos de mil duros. Esto es lo menos que se gasta la cofradía de la Estrella o la de los Gitanos, que son las más pobres. El Gran Poder o San Antonio Abad gastan diez veces más, veinte veces más. 

Este año el Ayuntamiento ha votado una consignación de setenta y cinco mil pesetas para subvencionar a las hermandades. Estas subvenciones, que se reparten entre todas, son más o menos cuantiosas según la antigüedad de la hermandad y según el recorrido de la procesión. Tocan, unas con otras, a dos mil pesetas. La Macarena cobra cuatro mil quinientas; San Juan de la Palma, tres mil setecientas cincuenta; en cambio, San Lorenzo y San Antonio Abad, que son cofradías de ricos, no cobran subvención o la regalan a las Casas de Beneficencia. A la de los Gitanos, que, como decimos, se gasta a lo menos mil duros, le da el Ayuntamiento mil setecientas cincuenta pesetas. ¿De dónde van a sacar los trece mil reales que les faltan estos pobres gitanitos? 

Todos los años, cuando se plantea el problema de salir en procesión, los tres clavarios de la Hermandad de los Gitanos se reúnen solemnemente, y con sus tres llaves distintas abren las tres cerraduras del arca donde se guarda el tesoro de la hermandad. ¡El tesoro! Los tres gitanos clavarios revuelven, cabeceando, el fondo de aquel arcón en el que tan aparatosamente se guardan la humilde saya de la Virgen, el apolillado faldón de la parihuela y las cuatro alhajillas de Nuestra Señora. Un tesoro que no llega a las mil pesetas. ¿Cómo va a salir decentemente la Virgen? ¡Si no tiene qué ponerse, la pobre! ¡Si es una vergüenza! 

Se reúne el cabildo y los tres gitanos clavarios exponen a sus cofrades la angustiosa situación. 

 —¡Y nos vamos a quedar sin salir! 

—¡Y no vamos a ser capaces de encontrar todo lo que se merece la Virgen de los gitanitos! 

Esta tragedia se plantea todos los años a los pobres gitanos imprevisores, y todos los años se hace el milagro de que en la madrugada del Viernes Santo la Virgen de las Angustias, a costa de las que han pasado sus cofrades, salga triunfalmente sin que le falte un detalle. Pidiendo la limosna de unas flores de azahar a los señoritos naranjeros, dejándole a deber la cera al cerero Carrasquilla, zurciendo y remendando las túnicas, colgándole al cuello a la Virgen toda la bisutería de las gitanillas devotas, la cofradía recorre esplendorosa las calles de Sevilla para orgullo de la gitanería. 

El mismo problema económico que se le plantea a la cofradía de los gitanos se les plantea en mayores o menores proporciones a otras muchas hermandades. ¿Cómo va a salir este año la Virgen de San Julián, a la que se le quemó —o le quemaron— la iglesia, dejándola sin un mal trapo que ponerse? Tendrá que pedir un manto prestado aquí y una corona allá. ¿Pues y la Virgen de la Estrella? Todas tienen sus apuros. Porque la verdad es que, aparte vanidades, el sacrificio y la abnegación de los cofrades, sus apuros económicos y su capacidad para contraer deudas que no pueden pagar son la única razón de ser de esta magnífica conmemoración de la Semana Santa que se hace en Sevilla. 

Como no es mi propósito servir la propaganda del Patronato Nacional de Turismo o de la Comisión Municipal de Festejos de Sevilla, me creo en el caso de ponerme a contar limpiamente, con sus grandezas y sus pequeñeces, sus secretillos y sus anécdotas pintorescas, cómo llega a producirse ese maravilloso espectáculo de la Semana Santa. Veamos la función entre bastidores. Queremos ser como esos sacristanes que, sin caer en irreverencia, andan con desenvoltura entre las imágenes sagradas, y las llevan y las traen sin demasiados miramientos, familiaridad obligada del oficio, que no excluye el debido e implícito respeto. ¿No somos siempre los periodistas un poco sacristanes de todos los cultos? 

Los cofrades sevillanos son gente de buen sentido y sabrán perdonarnos la desenvoltura.

***


La Dolorosa de José Merino que sustituyó aquel año a la de Montes de Oca, pasando por la Campana en 1935.


Continuaba el periodista nacido en la calle Dueñas haciendo un exhaustivo análisis de la situación de las cofradías sevillanas en todos sus aspectos, en el que se observa que manejaba datos de primera mano, pero cabe decir que quizás, en lo que se refiere a nuestra hermandad, Chaves Nogales, como buen sevillano, exageró un tanto. La hermandad en aquella época, aunque humilde, no era la "pobrecita" que el había conocido en su niñez y juventud. En concreto, en ese año en que se escribe el reportaje, se estrenó un flamante nuevo paso de José Sanjuán para el Señor de la Salud, se adquirió una nueva Dolorosa, que sólo procesionó aquella Semana Santa, porque al siguiente se vuelve a reponer a la primitiva, y además, el veinte de agosto de aquel 1935, el mayordomo Antonio Vega de los Reyes, uno de los tres "clavarios" en aquellas fechas, contrata con D. José Caro Márquez el bordado de un nuevo palio, que por las circunstancias que acaecieron no se llegó a estrenar hasta tres años después. Vivía pues un momento de cierta bonanza económica que sólo interrumpiría el alevoso incendio de San Román. Pero esa es otra historia que algún día habrá que contar.

1.- Diario Ahora, edición del 31 de marzo de 1935, página 24. El artículo completo y el resto de los que componen el reportaje, publicados del 2 al 6 de abril, están accesibles en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

2.- Archivo General del Arzobispado de Sevilla. Sección III (Justicia), serie Hermandades, legajo 12: Reglas de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Madre de Dios de las Angustias

miércoles, 1 de diciembre de 2021

LOS RECIBOS DE DON FÉLIX

Recientemente adquirí en un anticuario tres documentos relacionados con el pago de cuotas del antiguo hermano Félix Pozo, los cuales llevaré para que formen parte del archivo de nuestra hermandad. Esta entrada la vamos a dedicar a ese antiguo hermano y contextualizaremos aquellos años.

Félix Pozo Carralero nació en Villacañas (Toledo) en 1889. A los doce años marchó a Madrid a trabajar, y ya cuando contaba con unos treinta se vino a Sevilla, donde se afincó, casándose con una sevillana y estableciendo un negocio de joyería y platería, primero en el 13 de la calle Velázquez, hasta que se traslada en 1930 al número 4 de O’Donnell, prácticamente en la plaza de la Campana.

Las primeras noticias suyas que tenemos relacionadas con nuestra hermandad son de 1938, cuando participa con cinco pesetas en la suscripción popular que organiza Maruja Queipo de Llano para rescatar a la corporación del desastre sufrido con el incendio sacrílego de San Román (1). Y es que muy probablemente don Félix fuera uno de los muchos comerciantes sevillanos que recibieron una carta solicitando esta colaboración con el sello del general alzado en armas estampado, que como ya contamos en el blog, había "distraído" a espaldas del militar su hija Maruja.

Recibo pago cuota hermano 30 de noviembre de 1939

Recibo pago cuota hermano 31 de marzo de 1940

Recibo pago cuota hermano julio de 1940


Por aquellos años la hermandad regresaba por Tetuán y O’Donnell (2), y hacía parada justo enfrente de su negocio, en el número siete, en la confitería de don Juan Alfonseca, antiguo hermano de la corporación, que convidaba a torrijas a todos los nazarenos, por lo que don Félix estaría familiarizado con aquella a veces demasiado bulliciosa cofradía. El caso es que el hombre, por una razón u otra, o porque no pertenecía por tradición familiar a ninguna otra cofradía sevillana, decidió hacerse hermano de los Gitanos.

En el libro de hermanos más antiguo que conserva la hermandad, diligenciado en abril de 1949 por el secretario José María de la Concha, y con el visto bueno del hermano mayor Francisco Antúnez, don Félix aparece con el número 149 de los "hermanos protectores", abonando la cuota de cinco pesetas. En aquellos años la cuota mensual era una cantidad voluntaria. La mayoría aportaba dos pesetas, así que el hecho de que nuestro platero pagara más del doble da buena cuenta de su generosidad.

En cuanto al estudio en sí de los recibos que hoy os traemos, llama primeramente la atención el membrete con el antiguo escudo de la hermandad: El corazón en llamas y atravesado por unas flechas de los agustinos bajo capelo obispal. En unos recibos, los dos primeros de color azul, no se especifica a título de que satisface una cuota, pero en el último de color rojo ya sí pone que como hermano. Firma los recibos un hombre que fue santo y seña de la hermandad y al que ya se nombró más de una vez por estas páginas, el secretario José Vega Niño, que parece que igualmente los ha rellenado con su distinguida caligrafía. Si a eso le añadimos que es muy probable que también los hubiera imprimido el firmante en la imprenta de don Francisco Vera donde trabajaba, y que se ve que fue la que hizo la tirada, podemos tener una idea de la entrega de Vega Niño a su cofradía de toda la vida, de la que fue hermano mayor, mayordomo, secretario... ¡Hasta las papeletas de sitio y las túnicas se repartían en su domicilio de la trianera calle Rocío! (3)

Para terminar, quisiera hacerte un encargo a ti que lees este blog y eres un hermano de los Gitanos enamorado de su cofradía. Cuando pasees por la calle O'Donnell número cuatro, verás que, aunque el negocio cambió de manos y ahora es una conocida franquicia dedicada a la moda, aún figura sobre el escaparate el rótulo "Joyería Félix Pozo Platería". Patrimonio quiso que así se conservase para que no se pierda la memoria de nuestro comercio tradicional. Si pasas por allí, ten un recuerdo para este hermano, que también puso su granito de arena para que tu hermandad sobreviviera.


Guías de España. La Semana Santa en Sevilla. Año publicación 1943. Fotógrafos: VALLMITJANA y D.G. del T.
 Archivo Miguel Velasco.


1. Hemeroteca ABC. Sevilla. 5 de febrero 1938. Página 28.

2. GÓMEZ TRIGO, José Julio. El recorrido histórico de las cofradías de Sevilla. “Los Gitanos”, página 352.

3. Hemeroteca ABC. Sevilla. 7 de abril de 1938. Página 16.

El Señor de la Salud, en la fotografía que ilustra esta entrada, va sobre el paso que fue  prestado por la hermandad de San Roque durante los años de 1938 a 1940, realizado por José Gil en 1929 (véase JIMÉNEZ SAMPEDRO, Rafael. Boletín de las Cofradías de Sevilla. número 501. Enero de 2001. "El paso del Señor de las Penas de San Roque, obra de José Gil",pp 35-36.) iluminado con los faroles que procedían del antiguo paso de Pasión.