Aprovechando este mes de los difuntos y puesto que uno de los títulos de nuestra Hermandad es el de Ánimas Benditas, queremos recordar las disposiciones testamentarias de un gitano trianero fallecido en una villa de Paraguay a principios del siglo XVIII. Gracias a la conservación de documentación histórica, podemos recrear la vida de personas de manera bastante fidedigna. Para esta ocasión nos alejamos un poco del núcleo histórico de nuestra corporación para centrarnos en la vida del capitán Diego Matheo Monje. En el Archivo de la Nación Argentina se conserva su extenso expediente sucesorio. El hecho de que, como Sebastián Miguel de Varas, este hombre hiciera fortuna en ultramar, y cierto paralelismo con la vida de nuestro fundador, nos ha hecho pensar que merece la pena traerlo a estas páginas. Es verdad que es complicado no encontrar documentación histórica de gitanos trianeros donde antes o después no tuvieran relación con la hermandad, y esta no es una excepción. Aunque los acontecimientos que narraremos se inician antes de la Gran Redada y de la propia fundación de nuestra cofradía, continúan varios años después de los hechos señalados, y acaban apareciendo y siendo nombrados personajes que sí que tuvieron mucho que ver con nuestra corporación. Apoyándome fundamentalmente en este expediente, y con la ayuda de documentación procedente del archivo de la Real Parroquia de Santa Ana de Triana, del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, del Archivo Nacional del Paraguay y del Archivo de la Nación Argentina, comienzo nuestro relato de hoy.
Diego Matheo nace en Triana, barrio que le vio crecer hasta su salto al otro lado del Atlántico. Así dice su partida de bautismo:
Diego Matheo Castellano Nuevo
En Domingo quatro días del mes de febrero de mil setecientos y tres años, yo el B. Don Alonso Peralta cura en esta Yglesia de Señora Santa Ana de Triana; bapticé a Diego Matheo, hijo de Gaspar Matheo y de Juana de Vargas, su legítima mujer castellanos nuevos, fue su padrino Don Diego Sánchez Salguero vecino de esta collación a quien advertí el parentesco espiritual y la obligación de enseñar a su ahijado la doctrina christiana, nació el día viente y nueve del mes de henero próximo passado y lo firmé fecha ut supra.
B. Don Alonso Peralta (rúbrica)
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| Archivo Real Parroquia Santa Ana de Triana. Libro de Bautismos 41 (1699-1703). Fol. 331 vtº |
Prácticamente cuatro décadas después y a casi nueve mil kilómetros de distancia, Diego Matheo redacta testamento en enfermedad y próximo a su muerte. Aunque sigue una formulación habitual en este tipo de documentación, identidad y profesión de fe católica, no por ello deja de parecernos curioso y procedemos a extraer algunos fragmentos a lo largo de esta entrada. Se inicia de la siguiente forma:
"En el nombre de Dios Todo poderoso Amen con cuyo principio tienen las cosas dichoso y loable fin. Sepan cuantos los que este testamento público vieren como yo el Capitán Diego Matheo del Monje vecino natural de la ciudad de Sevilla y residente en esta Villa Rica del Espíritu Santo estando enfermo como estoy del cuerpo de lo que se ha servido Dios Nuestro Señor regalarme, mas sano de las tres potencias: memoria, juicio y voluntad, y temiéndome de la muerte como que es cosa natural a toda criatura viviente y deseando poner mi Alma en carrera de Salvación confieso firmemente como cathólico y fiel christiano que he creido y creo en el mysterio de la Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo que son tres personas distintas y no es más que un solo Dios Verdadero y todo lo que nos enseña y predica nuestra Santa Madre Yglesia Católica y Apostólica Romana bajo cuya fe y creencia he vivido y protesto vivir y si en el artículo de la muerte por dolencia grave o por ilusión del enemigo malo dijere o declarase contra lo dicho y confesado desde luego anulo y revoco y le doy por de ningún valor ni efecto; y nombro por mi intercesora y abogada a la Serenísima Reina de los Ángeles madre de Nuestro Señor Jesucristo para que interceda por mi a su Santísimo hijo y me perdone mis graves culpas y pecados por los merecimientos de su Sagrada Pasión así mismo rueguen por mi todos los Santos y Santas de mi nombre y demás cortesanos de la patria Celestial (...)"
A continuación el protagonista indica que es hijo legítimo del Capitán Don Gaspar del Campo, natural del Puerto de Santa María y de Doña Juana de Vargas vecina y natural de Sevilla. Continúa así:
"Que si Dios Nuestro Señor fuere servido de llevarme para sí de esta presente vida, es mi ánimo de perdonar a todos lo que me hubiesen injuriado con palabra o en obras como así mismo lo que hubiese injuriado a quienes pido en amor de Dios me perdonen según el precepto de Nuestro Señor Jesús Christo= De que si Nuestro Señor Jesús Christo se sirviese llevarme de esta presente vida a la otra encomiendo mi alma a Dios hijo que la redimió digo a Dios Padre que la creó con su omnipotencia y a Dios Hijo que la redimió con el precio infinito de su sangre, pasión y muerte y a Dios espíritu santo que Ilustró con su divina gracia.."
Así recoge una de las numerosas curiosidades de este documento, comenzando por peticiones como esta:
"Que es mi voluntad que mi cuerpo sea amortajado con el hábito de la Seráfica orden de Nuestro Padre San Francisco y enterrado en su hospicio que está fundado en esta dicha Villa y el Cura y sacristán de la Santa Iglesia Matriz de esta dicha Villa acompañe mi Cuerpo con Cruz Alta y con ella se me hagan veinte pozas hasta entregar a los religiosos de Nuestro Padre San Francisco y de todo se pague la limosna de mis bienes..."
Las pozas eran las paradas para realizar oraciones durante el trayecto del entierro. Su número daba cuenta de la categoría del mismo. Igualmente da indicaciones de que se le diga una misa cantada, así como otra en su entierro además de dejar pagadas nueve misas por novenario. También otras cien misas rezadas por su intención "para que mi alma goce los sufragios", junto con "una misa cantada con sus lecciones por cada año cumplido de su fallecimiento". Estas mandas se entienden dentro de la fe católica en el purgatorio y en la eficacia de los sufragios por las almas de los fieles difuntos, especialmente a través de la Misa. Este es por supuesto el mismo fundamento que explica la Novena de Ánimas que nuestra hermandad celebrará en estos próximos días.
Cabe decir que en los siglos XVII y XVIII era frecuente la solicitud de ser amortajado con el hábito de la Orden Franciscana. Era una muestra de devoción y una forma de participar simbólicamente de los privilegios espirituales asociados a la orden. La elección del hábito franciscano como mortaja y el número de misas encargadas apuntan de inicio a una persona que contaba con una posición desahogada y con los medios suficientes para disponer un entierro acorde a las costumbres funerarias del Antiguo Régimen. En el caso de nuestro protagonista, siendo las órdenes de los franciscanos y la de los jesuitas las más importantes en la evangelización del Paraguay, parece que el hombre sentía una especial admiración por los primeros.
Continuando con el testamento, el Capitán Diego Matheo declara que es casado y velado en la Parroquia de Señora Santa Ana de Triana con Ángela de Bustamante, natural de Sevilla. En el archivo de la citada parroquia se conserva este registro, y además el expediente testamentario incluye una copia del mismo aportada años más tarde en el proceso de reclamación de la herencia.
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| Archivo de la Nación Argentina. Expedientes sucesorios. Diego Mateo Monje |
En el encabezado de la página el cura de Santa Ana certifica la autenticidad de la transcripción de la partida. Dice así:
En sábado tres de febrero de mil setecientos y veinte años yo don Gaspar Delgado de Torres cura de la Iglesia Parroquial de Señora Santa Ana de Triana en virtud del mandamiento del Señor Juez de la Santa Iglesia de este Arzobispado, su fecha en veinte de enero próximo pasado, y por ante Bartolomé Ximénez su ... el cual dicho mandamiento guarda en el Archivo de esta dicha Iglesia en el vigésimo primo legajo del, y habiendo precedido todo lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento desposé por palabras de presente que hicieron verdadero y legítimo matrimonio vele y di las bendiciones nupciales de la Iglesia a Diego Matheo natural de esta ciudad, hijo de Gaspar Matheo y Juana de Vargas, con Ángela de Bustamante natural de esta ciudad, hija de Juan Gabriel de Estrada y de Catalina de Salas, castellanos nuevos; fueron testigos don Pedro Thomas y don Joseph Marques vecinos de Triana, y lo firme fecha ut supra. Don Gaspar de Torres = cura.
El punto polémico es cuando nuestro protagonista declara tener cuatro hijos, cuando en realidad en el momento de redactar ese documento tenía ya cinco, el último prácticamente recién nacido. Nombra pues que sus hijos son: Matheo del Monje, Gerónima del Monje, Agustina del Monje y Juana del Monje. Anota que en el momento de su matrimonio no recibió dote alguna, subrayando su origen humilde. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.
Diego Matheo, que como hemos visto se titula capitán nada más comenzar el testamento, debió de comenzar sus viajes a América por alguna cuestión relacionada con la milicia, de hecho en estas últimas voluntades incluye las armas que posee, pero sin duda fue con el comercio como hizo fortuna, y sospechamos que con el de un producto cada vez más popular en lo que poco después iba a ser el Virreinato del Río de la Plata, la yerba de mate, que se recolectaba por los indios de las misiones jesuitas y franciscanas del Paraguay. Esas que tan magníficamente aparecen retratadas en la película "La Misión", y desde allí bajaba a Buenos Aires o subía al Perú. El mate alcanzó tal grado de popularidad, que por la escasez de moneda de curso legal, la yerba se utilizó por nativos y europeos como instrumento de cambio. El testamento nos ofrece bastantes ejemplos de cómo nuestro protagonista hace varios legados en yerba
Comienza a reconocer deudas que él debe y que le deben. Así pues, Joseph González de Escandaloza es acreedor de él por entregarle efectos en Sevilla con fecha veinte y ocho de agosto de 1733 por importe de 3832 reales de vellón, al cambio a plata sellada corriente 275 pesos y 6 reales.
Declara que dejó 105 docenas de libros en depósito con Pancho y Don Andrés Malbos, vecinos de Buenos Aires. A Don Joseph de Lallosa y Manzanares debe la cantidad de 1162 arrobas de yerba, puestas en la ciudad de Asunción de Paraguay. Aparecen varios pueblos administrados por la Compañía de Jesús: Santa Rosa, San Ignacio y Santiago, lo que pone de manifiesto que el comercio se desarrollaba en Paraguay-Misiones-Buenos Aires. Muestra de confianza, indica que no sabe cuánto debía en el caso de Santa Rosa y que se pague lo que diga el padre Tomás Arau. El resto estaba todo soportado en escritura pública. Pasando a sus deudores, que componían una gran variedad vamos a ir destacando:
Juan Báez, teniente y vecino de la villa, le debía 2509 pesos y cuatro reales en yerba puesta en Pirayá, además éste tenía 25 mulas arrieras fletadas por cuenta de Diego Matheo Monje. Don Carlos Benítez, alcalde ordinario de la villa, 82 pesos en yerba mate, Don Sebastián Bogado, maese del campo y alcalde ordinario de la villa 143 arrobas de yerba mate. Don Pedro Mihura mercader 1452 pesos en yerba mate.
La relación de deudores permite apreciar la amplitud de las operaciones comerciales de Diego Matheo Monje y la diversidad de personas con las que mantenía relaciones económicas. Capitanes, militares, miembros del clero y otras personas vinculadas a la administración local. Las cantidades adeudadas no siempre correspondían a dinero en efectivo, sino también a mercancías, especialmente yerba mate, y a operaciones relacionadas con el transporte y la compraventa de mulas.
El testamento detalla parte de sus vestimentas, bienes y armas. Aquí algunas interesantes:
-Vestimenta y complementos:
- Un sombrero negro
con galón de plata.
- Una chupa y unos
calzones de terciopelo negro, con botonadura de oro.
- Una chupa de
tafetán celeste con adornos de oro.
- Un capote de paño
azul de Castilla con galón de plata.
- Otro capote de
paño de Castilla con galón de oro.
- Prendas de
tafetán.
- Una casaca de paño
azul con botonadura de plata.
- Cuatro pares de
medias de seda.
- Un par de medias
de lana coloradas.
- Dos pares de
zapatos nuevos de cordobán.
- Un par de hebillas
de metal para los zapatos.
- Tres pares de
calcetas de hilo de algodón.
- Ocho camisas de Bretaña y dos de Cambrai
-Armas:
- Una espada de hoja
ancha, con guarnición de hierro, vaina y contera.
- Otra espada larga.
- Un espadín,
también con guarnición de hierro.
- Un par de pistolas con llave española.
-Tejidos
y otros objetos:
- Siete varas de
cambrai o tela semejante.
- Dos retazos de tejido.
- Dos onzas de
coral.
- Dos varas de
bayeta azul de Castilla.
- Dos varas de
bayeta colorada.
- Doce varas de
lienzo de Motilla.
- Una pieza de
encajes.
- Un anillo descrito como "de todos metales"
- Equipamientos varios de caballería y monta
- Un crucifijo
- 400 arrobas de yerba mate
- 45 mulas arrieras, situadas en el
potrero del general don Miguel de Zamudio.
- Las 25 mulas que
tenía Juan Báez, fletadas por cuenta del propio Diego Matheo.
- Cuatro mulas
redomones, según la lectura del manuscrito.
- Diez caballos
destinados al uso personal.
- Otros siete
caballos al servicio de sus peones.
- Ganado y terneras identificados con su marca.
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| Recreación basada en los datos de las prendas de su inventario |
Otro detalle curioso a mencionar es que modifica el destino de un bien previamente declarado y testamentado, para ordenar destinarlo como limosna al Santo San Antonio del "Hospicio de Nuestro Padre San Francisco" junto con un novenario de misas.
Una de las cláusulas establece apartar siete arrobas de yerba mate para los Santos Lugares de Jerusalén. Otra de ellas es apartar otras siete para "redención de cautivos". La primera está asociada al auxilio de los Santos Lugares de Tierra Santa; la segunda es una tradicional obra de caridad cristiana vinculada históricamente a las órdenes de la Santísima Trinidad o de Nuestra Señora de la Merced. Esta práctica religiosa, caritativa y económica de la cristiandad medieval y moderna destinada al rescate de personas que habían sido capturadas y esclavizadas mediante el pago de un rescate. En el mundo hispánico adquirió especial relevancia por los conflictos de la monarquía cristiana y los poderes musulmanes del Mediterráneo y del norte de África en el Magreb. Liberar a un cristiano católico constituía también una obra de misericordia y una acción meritoria para la salvación del alma.
Proseguiremos en una futura entrega donde intervienen testigos en esta reclamación testamentaria relacionados con fundadores de la Hermandad de los Gitanos. Sin duda alguna reúne símiles con Sebastián Miguel de Varas y Miranda: gitano, su familia paterna es de origen gaditano, comparte oficio, viaje a América en busca de fortuna y debieron coincidir en tiempo y espacio en Triana, pues el principal fundador reside en esta collación desde 1739. No es descabellado pues pensar que este hombre le sirviese de inspiración para sus aspiraciones.


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