jueves, 1 de enero de 2026

LA DINASTÍA DE LOS DE CAMPOS EN LA HERMANDAD DE LOS GITANOS (I). GERÓNIMO DE CAMPOS.

Si no hace mucho publicábamos algunos datos biográficos de nuestro fundador, Sebastián Miguel de Varas y Miranda, hoy queremos centrarnos en la figura de Gerónimo de Campos, mayordomo que fue de la hermandad, y al que José Bermejo en sus Glorias religiosas de Sevilla destaca tanto como a aquel al relatar los primeros años de la corporación gitana, refiriendo la fama de santidad que gozó entre los suyos.

Gerónimo Lorenzo de Campos vino al mundo en 1717, el mismo año que Sebastián Miguel de Varas, pero mientras que éste, como vimos, nació en Cádiz, Gerónimo lo hizo en Sevilla, en la collación de Triana, hijo de Pedro Agustín de Campos y María Jiménez. Se bautizó en Santa Ana1, y fue su padrino Francisco Lorenzo, del que tomó su segundo nombre, como era costumbre en la época. Tuvo hasta siete hermanos, y todos ellos recibieron las aguas del bautismo en la pila de los gitanos de la Real Parroquia2: Pedro Joseph (1724), Pedro Andrés (1721), Pedro Agustín (1719), Cathalina Isabel (1713), Gracia Josefa (1715), Magdalena Agustina (1710) y Luisa María (1707).


Bautizo de Gerónimo de Campos en Santa Ana. Archivo Real Parroquia Santa Ana de Triana. Libro de Bautismos 44 (1713-1718) Fol. 339 rº.


En 1741 lo encontramos en un padrón de feligreses de la parroquia de Santa Ana como cabeza de familia viviendo en la Enramadilla de Triana, a cargo de sus hermanos y hermanas. Como vemos, al margen de la inscripción del grupo familiar aparece escrita la palabra con la que se estigmatizaba a su etnia: "Jitanos".


A.R.P.S.A.T. Libros de Padrones. Caja 149/1. Año 1741.


Quizás por estas obligaciones familiares no contrajo matrimonio hasta 1745, ya con veintiocho años, una edad bastante madura para la época, y lo hizo con Juana García, hija de Simón Isidro García y Catalina Cortés/Ramírez. que sospechamos debía tener cierto grado de parentesco con María Josepha García, aquella que en la historia de la hermandad se conoció como María "La Pajarita", la esposa de nuestro fundador. Curiosamente, en dicha boda, celebrada también en Santa Ana, aparece entre los testigos un tal Miguel de Miranda, que no puede ser otro que Sebastián Miguel de Varas y Miranda, además de Isidro García, hermano de la Pajarita, y otros vecinos de Triana3.


A.R.P.S.A.T. Libro de Matrimonios 22 (1731-1748). Fol. 328.

He aquí la transcripción:

Desposorio de Gerónimo Lorenço de Campos con Juana García

En domingo diez y ocho días del mes de abril de mil setecientos y cuarenta y cinco años, yo Dn. Pedro Franco Guerrero cura más antiguo de esta Iglesia Parroquial de Señora Santa Ana de Triana en virtud del mandamiento del señor Juez de la Santa Iglesia de este Arzobispado, su fecha en tres días del corriente mes y por ... Juan Ventura del Monte... a todo el cual dicho mandamiento queda en el Archivo de esta dicha iglesia en el cuadragésimo quinto legajo del y habiendo precedido todo lo dispuesto por el Santísimo Concilio de Trento desposé por palabras de presente, que hicieron verdadero y legítimo matrimonio a Gerónimo Lorenzo de Campos natural de esta ciudad hijo de Pedro Agustín de Campos y de María Ximénez con Juana García viuda de Mathias García, todos castellanos nuevos ; siendo testigos Miguel Miranda, Isidro García vecinos de Triana y otros y lo firmé fecha ut supra. (Rubrica) Pedro Franco Guerrero.

(Rúbrica)

Tuvo por hijas a María Magdalena (1746) y María Josefa Gerónima de las Mercedes (1747). En la partida de bautismo de esta última aparecen como sus padrinos Juan José Navarro y María Magdalena de los Reyes, haciendo el cura constar que son "todos castellanos nuevos"4. Recordemos que Juan José Navarro estuvo presente en aquel escrito a procuradores junto con otros hermanos5.

Ignoramos las consecuencias que tuvo para Gerónimo y su familia la gran redada practicada contra los gitanos dos años después, pero sí que tuvo que estar en 1753 entre los fundadores, pues de él se dice que fue quien comenzó las gestiones con el prior del convento del Pópulo, Fray Agustín de San José, para que la hermandad pudiera trasladarse allí. En mayo de 1754 su nombre aparece junto al de Sebastián Miguel de Varas y otros vecinos de Triana en un poder nombrando procuradores que les asistan en causas civiles y criminales, documento que tratamos más detenidamente en otra entrega del blog. 

Como la propia hermandad, que dejó Triana para pasar al Pópulo, o como Sebastián Miguel de Varas, que vimos como igualmente abandonó el viejo arrabal y guarda para pasar a vivir en el Compás de la Laguna, Gerónimo de Campos también se mudó a la otra orilla del rio, al barrio de los Humeros. En los padrones de la parroquia de San Vicente Mártir, en el año 1754 lo encontramos por primera vez viviendo en la Plazuela de la Cruz Verde (hoy día de Blasco de Garay). Convive en ese mismo número, además de con su mujer, con sus suegros, Simón García y Cathalina Ramírez. En el archivo de la parroquia de San Vicente podemos encontrar a Gerónimo de Campos y Juana García siendo padrinos en tres ocasiones de hijos de Pedro García y Juana María Camacho: María Josefa de la Concepción (1761), José Miguel (1764) y Diego (1765), todos castellanos nuevos6. Más adelante, en 1771 arrienda a medias con su suegro al colegio de San Laureano una casa en una esquina de dicho edificio7. A través del documento en el que se registra este arrendamiento, que se conserva en el archivo de protocolos, podemos conocer el oficio de Gerónimo. Es "recobero", que es como se llamaba entonces al propietario de un puesto en un pequeño mercado ambulante en una recova o soportal. En el padrón de 1773 de San Vicente figura ya efectivamente viviendo en lo que se llama Alto de Colón, pues siglos antes en San Laureano estuvo el palacio de Hernando Colón.


Archivo Histórico Parroquia de San Vicente Mártir. Caja 93. Libros de Padrones (1793-1799)
Duplicados sueltos 1753,1754,1755,1773,1774. Año 1773. Padrón 2º. Fol. 1.

Allí, en los Humeros, tuvo dos descendientes varones: Pedro de Campos (1754) y Simón de Campos (1758). Ambos dejaron descendencia en diferentes ramas en la hermandad, de la que trataremos en futuras publicaciones.

El segundo de ellos, Simón, fue bautizado en la parroquia de San Vicente, donde sus padrinos fueron Simón García y María Camacho8. Simón de Campos, aparece en el censo de gitanos que mandó hacer en 1785 Carlos III, especificándose que es trabajador del campo, que está casado con María Camacho, y que tiene un hijo llamado Diego. En este censo no llegó a figurar Gerónimo de Campo, que falleció en 1774 y fue sepultado en la parroquia de San Vicente Mártir. En el archivo de la misma, en el libro de defunciones, localizamos el documento en el que se hace constar su sepultura9. 

Gerónimo de Campos.

En veinte y dos de marzo de mil setecientos setenta y cuatro se enterró en esta Iglesia de San Vicente de Sevilla el cadáver de Gerónimo de Campos, marido de Juana García: recibió los Santos Sacramentos. Vivía en los Humeros.


A.H.P.S.V.M. Defunciones. Caja 333. Libro 8 (1759-1779). Año 1774. Fol.115.

De esta rama, dio lugar a una importante descendencia en nuestra hermandad, quienes fueron junto a otros apellidos ilustres, principales guardianes de la hermandad en un siglo XIX de dificultad y letargo, también en diferentes apellidos diluidos en el siglo XX y aun presentes en varias familias de hermanos a día de hoy, pero de eso se hablará en otra ocasión.


Firma de Gerónimo de Campos. A.H.P.Se. Secc. Protocolos Notariales. Oficio 22. Signatura 15348. Fol. 157 vtº




1. Archivo de la Real Parroquia de Santa Ana de Triana. Libro de Bautismos 44 (1713-1718). Fol. 339.

2. A.R.P.S.A.T. Libros de Bautismos 43 a 46.

3. A.R.P.S.A.T. Libro de Matrimonios 22 (1731-1748). Folio 328. rº.

4. A.R.P.S.A.T. Libro de Bautismos 50 (1742-1749). Fol. 353 rº.

5. VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. "Miguel de Varas a procuradores" Boletín Hermandad Sacramental de los Gitanos, número 58, de junio 2025, páginas 12-16. Véase: MIGUEL DE VARAS A PROCURADORES

6. Archivo Histórico Parroquia San Vicente Mártir.  Caja 311. Libro de Bautismos 24 (1757-1770). Folios 132 vtº, 223, 268 vtº.

7. Archivo Histórico Provincial de Sevilla. Sección Protocolos Notariales. Oficio 17. Signatura 11205. Año 1771. Libro 1º. Fol. 406 rº y vtº.

8. A.H.P.S.V.M. Caja 311. Libro de Bautismos 24 (1757-1770). Fol. 38 vtº.

9. A.H.P.S.V.M. Caja 333. Defunciones. Libro 8 (1759-1779). Fol. 115.

 


lunes, 1 de diciembre de 2025

LA EXPOSICIÓN DE BORDADOS DE 1898

En la cuaresma de 1898, el diario republicano "El Baluarte", conocido por su anticlericalismo, publicaba entre noticias sobre lo que se barruntaba en Cuba la siguiente reseña de información local:




"Mosaico de la prensa sevillana de hoy.

La Andalucía Moderna.- Nos anuncia hoy que...

"El mayordomo de la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud (vulgo de los gitanos) ha visitado al Sr. Romero Canavachuelo para comunicarle que dicha hermandad no tiene inconveniente en que la túnica de dicha imagen figure en la Exposición de bordados."

Bueno: pero que el Sr. Canavachuelo haga constar que por eso no se da subvención.

¡No vayamos luego á tener dimes y diretes!" (1)

Como vemos, ni siquiera la prensa más progresista se libraba de los estereotipos y los prejucios contra los gitanos y contra la hermandad. Si ésta accedía a prestar la túnica bordada del Señor y que figurara en una exposición de bordados, no podía ser otra cosa que esperase algo a cambio, y seguramente un incremento de la subvención, de la que tan necesitada estaba siempre. Ese mismo año, "El Noticiero Sevillano" escribía en sus informaciones sobre la Semana Santa un comentario que nos muestra el valor que se le daba en el seno de la cofradía a aquella prenda:

"La túnica que el Señor lleva puesta es la más rica entre todas las de su clase, y de aquí el orgullo con que los jitanos dicen que la túnica de su Señor es la que hace el número uno" (2)

Pero hablemos algo más de aquella exposición de bordados antiguos que se celebró en la ciudad el año del desastre del 98, porque hemos adquirido a un anticuario un número de la revista barcelonesa "La Ilustración Artística", que nos ofrece un extenso reportaje sobre lo que fue la muestra.

La idea de celebrarla partió, según parece, del escritor e historiador de arte D. José Gestoso y Pérez, e inmediatamente fue bien acogida por el alcalde-presidente, marqués de Contadero, y por el arzobispo D. Marcelo Spínola, que ofreció el palacio de la plaza Virgen de los Reyes para su celebración. Que el futuro beato, del que ya contamos las buenas relaciones que siempre tuvo con la hermandad, fuera uno de los impulsores del proyecto, ya era motivo suficiente para que los gitanos se pusieran a su disposición (3). Era en esas fechas hermano mayor Nicolás Moreno Camacho, que siete años antes había conseguido la primera salida procesional de la cofradía desde San Román, pero no nos consta quien sería el mayordomo que se entrevistó con el teniente de alcalde Francisco Romero Canavachuelo. Bien pudo ser Juan José Niño López, o bien Enrique Manuel de Villena, que un año más tarde dirige el acostumbrado escrito al ayuntamiento.

La revista mencionada, publicada en julio, cuando ya se había clausurado la exposición, nos cuenta:

"En cinco grandes salones de la planta baja del palacio arzobispal efectuóse la instalación. Enriquecían el primero los bordados de los siglos XV y XVI, el segundo los del XVII, el tercero y cuarto los del XVIII y el quinto los del XIX. Con tal clasificación cronológica podían, hasta las personas más extrañas a este linaje de estudios, darse cuenta y apreciar atinadamente las evoluciones sucesivas del gusto artístico, que facilitaban la comparación con las producciones contemporáneas, si deslumbradoras por su riqueza, exentas del buen gusto y del primor admirable de los bordados antiguos (...)

De lamentar es que las tristes circunstancias por las que atraviesa la patria hayan sido causa de no obtener los resultados que se debía esperar, pues no será fácil que nuevamente puedan verse reunidos tan interesantes materiales de estudio que entonces, para aprovechamiento de artistas, arqueólogos e industriales" (4)

Y es que a exposición se inauguró, ya pasada la Semana Santa, el viernes 15 de abril de 1898. El estallido de la guerra hispano-norteamericana diez dias después, que desembocaría en la pérdida definitiva de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, terminó por eclipsarla. Pero allí, junto al famoso terliz de la montería de la catedral, el frontal de altar donado por el papa León X al cabildo, el soberbio manto de la Virgen del Voto o multitud de ricas casullas, capas pluviales, dalmáticas y paños de atril del tesoro catedralicio, estuvo la antigua túnica del Señor de la Salud.


Detalle de la antigua túnica bordada del Señor.


1.- Diario "El Baluarte", edición del 23 de febrero de 1898, pág.1.

2.- "El Noticiero Sevillano", edición del 6 de abril de 1898, pág. 2.

3.- Véase en el blog "En tiempos del cardenal Spínola"

4.- Revista "La Ilustración Artística", edición de 4 de julio de 1898. Páginas 438 y 439.



sábado, 1 de noviembre de 2025

JOSE MARÍA DE LA CONCHA EN EL RECUERDO

Un año más, en solo unos días, la hermandad celebrará la tradicional novena de Ánimas, y bueno es acordarse de los que ya nos dejaron. Hace ya tiempo, hablando de los primeros hermanos protectores, prometimos dedicarle una entrada del blog a D. José María de la Concha Meneses, un personaje en el futbol sevillano, hermano número uno que fue de la nómina de nuestra cofradía, y del que guardo un grato recuerdo, pues tuve el honor de ser compañero suyo en una junta de gobierno. Para mí, entonces joven secretario, era un orgullo sentarme al lado de un hombre con tanta experiencia, que había vivido unos tiempos muy distintos en la secretaría, y que a su vez, en su propia juventud, había tratado a leyendas de la cofradía como Pepe Bocio, Antonio Vega de los Reyes, José Vega Niño, Paco Antúnez... muchos de esos destacados hermanos que hemos ido tratando de sacar a relucir en estas páginas. Yo lo escuchaba muy atentamente cuando contaba viejas historias que a otros les parecían batallitas de abuelo. Tenía el hombre ya ochenta años, pero conservaba una lucidez tremenda. Confieso que ahora, cuando escribo en estas páginas, pienso más de una vez si no habrá también gente que considere eso de ellas, que son tan sólo eso: batallitas de otro abuelo. 


Un Corpus de los años cincuenta. José María de la Concha, portando como secretario
 el estandarte de la corporación, junto al que fuera mayordomo José Lérida Vargas.

José María de la Concha nació en Argentina, en 1915, hijo de unos emigrantes españoles que, por una u otra razón, decidieron retornar a su país, así que con sólo siete años estaba ya en la que él consideraba su patria chica, La Puebla de Cazalla, donde hoy está enterrado. Por cierto que, al escribir esto, me viene a la memoria una anécdota suya, que viene que ni pintada para estos días. No se yo si don José María tendría sus supersticiones en el futbol, pero con la muerte desde luego que no tenía ninguna. Por aquellas fechas en que compartimos junta, don José María mandó hacer su panteón en el pueblo, e incluso la lápida, en la que puso en las cuatro esquinas los escudos de España, Argentina, y de las dos instituciones que fueron su pasión: La hermandad de los Gitanos y el Real Betis Balompié. No contento con eso, le hizo una fotografía a la lápida, en la que aparecía ya puesto hasta su nombre y apellidos, y en los prolegómenos de alguno de aquellos cabildos no se le ocurrió otra cosa que enseñársela a Manuel Ortega Ezpeleta. No quiero contaros la carita que puso Manolo, que no quería ni mirar la foto:

- ¡Pero José María! ¿Cómo me enseñas "eso"? ¡Ya hay que tener valor!

Pero dejándonos de bromas, nunca pregunté a don José María como acabó recalando tan pronto en aquella hermandad que antes de la guerra era aún una institución casi totalmente étnica. Su familia se vino a trabajar a Sevilla en 1928, y me consta que no vivió muy lejos de la Puerta Osario, concretamente en la recoleta plaza de Carmen Benítez. En aquellos años, además, uno de los clubs de futbol a los que estuvo vinculado, primero como futbolista amateur y finalmente como presidente, el Calavera CF, tenía su sala de trofeos nada más y nada menos que en "El Uno de San Román", el legendario y desaparecido bar donde paraba media hermandad tras los cultos. El caso es que José María pronto acabaría de hermano protector, y no mucho después de secretario de nuestra corporación. Su nombre figura en las actas de las gestoras de los años cuarenta y cincuenta, y a pesar de que su dedicación al futbol profesional le alejara de nuestra ciudad -fue secretario técnico del Atlético de Madrid, del Córdoba, del Calvo Sotelo de Puertollano, y por supuesto de su Real Betis Balompié, con el que logró la primera copa del rey- nunca se apartó de la hermandad, ni faltó un Viernes Santo. Otra anécdota suya que contaba mi padre es como, en pleno éxito profesional, vino desde Madrid una Semana Santa en un Buick o un Dodge descapotable, no recuerdo que coche americano era, y se ofreció a llevar el Domingo de Resurrección las flores de los pasos al cementerio para los hermanos fallecidos, como era entonces costumbre. Mira por donde que ese año todos se daban patadas por ir a acompañarlo al "jardín" montados en el cochazo. En fin, toda una vida dedicada a una hermandad, de la que, de vuelta a Sevilla y ya jubilado, llegó a ser Teniente de Hermano Mayor en la junta que coronó canónicamente a María Santísima de las Angustias.

Pero ¿qué documento relacionado con De la Concha podríamos traeros hoy aquí? En el archivo de la hermandad pueden encontrarse centenares: desde aquella comisión de cultos de 1948 integrada por José Vega Niño y Diego el de Concepción, de la que no hace mucho hablábamos por aquí, en la que levantó las actas como miembro auxiliar en funciones de secretario, a la coronación de la Virgen, pasando por su viaje a Roma para representar a la hermandad (1), su etapa como fiscal, o sus últimos años, en los que también puso su granito de arena para que la hermandad tuviera su templo propio, pero quiero traer dos cosas sencillas pero inéditas. No hace mucho encontré y adquirí en una página de coleccionismo una fotografía de las famosas de la Virgen con mantilla, con una dedicatoria suya que firma como secretario de la hermandad al que fuera jugador del Betis, campeón de liga de 1935 y después entrenador del club, Pepe Valera. Se la quiero regalar a su nieto Josemari, muchos años costalero del Señor de la Salud. 




El otro documento es un poema que escribió el protagonista de nuestra "batallita" de hoy, y que no se como llegó a manos de mi padre. Quizás José María se lo pasó para que se publicara en algún boletín de la hermandad, pero como estaba dedicado a Salvador Dorado "El Penitente", que dejó de ser capataz de la hermandad y no de muy buenas maneras, alguien decidiría que no viese la luz. En esos versos De la Concha describe sus propios sentimientos en una madrugá del Viernes Santo. Aquí los dejo en recuerdo de una persona a la que quise, respeté y admiré. Brille para él, y para todos los hermanos difuntos, la luz perpetua.




Con toda admiración a mi buen amigo y mejor capataz Salvador Dorado "EL PENITENTE"

                    AQUELLA LEVANTÁ


                No se movió ni un varal,

                sin llamar; se levantó,

                a pulso; con gran amor

                y entre flores y cera

                arriba fué, junto a Dios.-

                ANGUSTIAS, ya todo es cielo,

                hay cánticos de oración,

                ya somos todos más buenos;

                se ha repetido el milagro

                de nuevo, de tu asunción.-

                Que vuelva otra vez del cielo,

                pidió un gitano sin voz,

                y como había subido 

                a la tierra descendió,

                sin que se notara nada,

                sin que nadie más que yo,

                hubiera estado con ella

                en el cielo, junto a Dios.


                                  JOSE MARIA DE LA CONCHA


1.- Véase en el blog la primera de las entradas, EL ESTANDARTE QUE FUE A ROMA

miércoles, 1 de octubre de 2025

ANTONIO DE LA ROSA, HERMANO DE HONOR

El pasado mes de agosto mi amigo Manuel Moreno García lanzaba en las redes la propuesta de que se conceda al veterano hermano Antonio de la Rosa Heredia la mayor y única distinción que recogen nuestras reglas, el título de Hermano de Honor. Desde este blog queremos sumarnos a esta justa iniciativa, y no sólo por el cariño y respeto que yo pueda tenerle a un hombre que fue compañero de juntas de mi padre, porque sea uno de los últimos que nos quedan de una esforzada generación que tanto luchó por nuestra hermandad, o porque sea una persona a la que he visto siempre alrededor de nuestros Sagrados Titulares desde que tengo uso de razón, sino porque, como bien decía Manuel ¿Qué mejor que la conmemoración de los 600 años de la llegada del pueblo gitano a nuestro pais tenga como colofón en nuestra hermandad el reconocimiento a un hombre que encarna todos los valores de lo que es ser gitano?



Antonio De la Rosa Heredia junto a Nuestro Padre Jesús de la Salud.

Antonio de la Rosa entró por primera vez a formar parte de una junta de gobierno con solo veintisiete años, en julio de 1965, en calidad de secretario segundo, en uno de los mandatos de Manuel Moreno Serrano. También perteneció a la primera junta de Antonio Moreno Bermúdez en 1977, en este caso como contador. En la de José Manzano Camacho de 1981 fue consiliario, y en la de Manuel Ortega Ezpeleta fue miembro de la junta económica y comisionado para la elaboración de unas nuevas reglas. Suya es principalmente la redacción final de las sagradas ordenanzas que a día de hoy siguen rigiendo la vida de hermandad. Pero su labor no se limitó a trabajar por nuestra corporación cuando era miembro de junta. También desde fuera Antonio de la Rosa se distinguió como hombre conciliador, con experiencia, y con iniciativas muy destacadas.

Cómo es costumbre en el blog, queremos hoy traer un documento que precisamente este año ha cumplido ya medio siglo, y en el que Antonio tuvo un principal protagonismo. Se trata del contrato que en representación de un grupo de hermanos se firmó en 1975 con la casa de bordados Sobrinos de José Caro, para realizarle al Señor de la Salud una túnica bordada, la primera que tendría tras la guerra. Firman con él figuras señeras de nuestra corporación como Vicente García González "Vicente Valencia", José Manzano Camacho, que fuera hermano mayor en los años ochenta, y el recordado Juan Manuel Jiménez Naranjo. Dice así:



"En la ciudad de Sevilla a uno de enero de mil novecientos setenta y cinco. Reunidos de una parte un grupo de hermanos y devotos de la Real e Ilustre Hermandad Sacramental de Ntro. Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, representados por D. Vicente García González, D. Antonio de la Rosa Heredia, D. José Manzano Camacho y D. Juan Manuel Jiménez Naranjo, y de otra D. José Manuel Elena Martín, en representación de la Casa de Bordados Artísticos Sobrinos de J. Caro, y libre y expontaneamente acuerdan el presente contrato de obra, que se regirá por las siguientes clausulas:

PRIMERA.- Sobrinos de J. Caro se comprometen a bordar, para Ntro. Padre Jesús de la Salud, y por cuenta del anterior grupo de hermanos, una túnica de salida, sobre terciopelo de lion y bordada en oro, según dibujo presentado por Sobrinos de J. Caro y aprobado por los contratantes.

SEGUNDA.- Todos los materiales a emplear serán de la mejor calidad, y por cuenta de Sobrinos de J. Caro, excepcion hecha del terciopelo que será aportado por los donantes.

TERCERA.- El precio de la obra ascenderá a PESETAS DOSCIENTAS MIL.- (200.000,00 pts.).

CUARTA.- La forma de pago de la antedicha cantidad será entregando los Hermanos donantes veinte mil pesetas a la firma del presente contrato, y el resto en tres entregas iguales de sesenta mil pesetas cada una y que se harán una al iniciarse los trabajos en el mes de abril próximo. Otra a la mediación de los mismos y la tercera a la entrega de la obra totalmente terminada.

QUINTA.- Sobrinos de J. Caro harán entrega de la túnica totalmente terminada para la Semana Santa de mil novecientos setenta y seis.

    Y para que conste y en prueba de conformidad por ambas partes se firma el presente contrato por duplicado y a un sólo efecto en el lugar y la fecha al comienzo reseñados."


Habría que contar sobre la hechura de esta túnica que la iniciativa de este grupo de hermanos no fue muy bien vista por la junta que entonces gobernaba la hermandad. Se pensaba, quizás, que el que el Señor volviera a tener una túnica bordada era volver a un pasado, el de la hermandad previa la guerra, que se creía superado. No fueron pues todo facilidades, pero se hizo contra viento y marea. Se realizaron colectas y proyecciones de peliculas cofradieras para reunir fondos, y finalmente, a base de muchos esfuerzos, se consiguió cumplir el sueño de aquel grupo de hermanos. 

Invitación a la proyección de una película sobre la cofradía.
Cuaresma de 1973. Archivo J.L.Dorado.

Aunque en la Semana Santa de 1976 no se estrenó en la calle, si que la lució el Señor en la madrugada de 1977, cuando tras las correspondientes elecciones cambió el gobierno de la hermandad.

Nuestro Padre Jesús de la Salud en la madrugada del Viernes Santo de 1977.
Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo

Así pues, creemos que Antonio de la Rosa Heredia, próximo a cumplir los ochenta y ocho años, es más que merecedor de que su hermandad lo distinga por devoción y sus desvelos, sobre todo en esta conmemoración, en la que es al pueblo gitano a quien hay que destacar. Al Señor de la Salud no le hacen falta salidas extraordinarias. Es más, me atrevería a decir que a Él, como a los hermanos antiguos, que las veían como algo poco serio, tampoco le gustan, pero seguro que le agradará que honremos a nuestros mayores.





lunes, 8 de septiembre de 2025

LA SAYA DE LAS FLORES

Un año más comenzamos el curso cofrade celebrando el día de la natividad de Nuestra Señora, y en su honor, hemos pensado en traer a estas páginas la historia de una prenda casi olvidada de nuestra Titular, una curiosa saya de sencilla factura pero que a mi personalmente me llamaba mucho la atención de pequeño por su candoroso dibujo de cierto aire conventual: nos referimos a la que se conocía como la saya de las flores. 

Hace mucho que la Virgen no la viste, de manera que muchos jóvenes hermanos ni siquiera se la habrán visto puesta, pero yo conservo una vieja fotografía de uno de aquellos antiguos besamanos que se celebraban el día de año nuevo, y a pesar de lo poco fidedigno de las tonalidades de esas primeras fotos en color, en ella se puede apreciar con bastante claridad el original diseño. La foto no está fechada, aunque yo calculo que debe ser de los primeros años setenta del pasado siglo.


Besamanos de la Virgen en los años setenta.
Autor de la foto desconocido.
Archivo de J.L. Dorado Canelo.



La historia de esta saya me llegó a través del entonces vestidor de la Virgen, Juan Miguel Ortega Ezpeleta (q.e.p.d), que contaba como una noche, a última hora, se presentó en San Román un señor portando un canasto con mucho misterio. El hombre no les era desconocido ni mucho menos. Era Pedro Roldán, el florista que entonces trabajaba para la hermandad, y sabían que era un gran admirador de la belleza de la Virgen de las Angustias, pero claro, lo del canasto les extrañó. Cuando tras saludar a los presentes lo abrió, se encontraron con esta saya, que el devoto florista quería regalarle a la Virgen. Ni entonces recabaron más datos sobre quien la diseñó y bordó, ni yo he conseguido encontrarlos. Cuando en el 2013 el Boletín de las Cofradías sacó un número especial dedicado al XXV aniversario de la coronación de las Angustias, se publicó un detallado artículo dedicado a su ajuar en el que ni se la menciona (1). Espero que aún se conserve y no se la hayan cargado, como pasó con aquel manto verde que un grupo de hermanos donó en 1962 y del que ya hablamos en estas páginas (2), porque hay cosas que, prescindiendo de su valor artístico, tienen un enorme significado histórico y devocional.

Juan Carlos Vázquez me ha pasado para completar la entrada de hoy un par de diapositivas que adquirió no hace mucho, de un besamanos posterior, y aunque tampoco tienen fecha, aquí si podemos decir que, como el Señor aparece con la túnica bordada de Elena Caro, y ambas imágenes están flanqueadas por los candelabros del antiguo paso de Cristo, tienen que estar tomadas entre 1976 y 1978.


Besamanos de la Virgen en la segunda mitad de los años setenta.
Diapositiva de Justo Rodríguez Nieto.
Archivo de Juan Carlos Vázque Alejo.




Besamanos de la Virgen en la segunda mitad de los años setenta.
Diapositiva de Justo Rodríguez Nieto.
Archivo de Juan Carlos Vázque Alejo.




Y esto es todo lo que podemos contaros de aquella saya de las flores o del florista, que simboliza otros tiempos de la hermandad, más sencillos, más humildes, aunque seguramente más auténticos. Unos tiempos que se hacen cada vez más lejanos tal como se va aquella generación de hermanos. Hoy nos acordaremos de todos ellos, y especialmente de Pepe Jurado, que este año nos faltará. En cualquier caso Ella, la Virgen de las Angustias, sí que permanece, tan radiante como entonces, y esta tarde nos espera.



1.- VILLALBA RODRÍGUEZ, Daniel. "De canela y clavo: el ajuar de María Santísima de las Angustias Coronada". Boletín de las Cofradías de Sevilla. Año LV - Nº 656 . Octubre de 2013.

2.- Ver en el blog  "El desaparecido manto verde"









viernes, 1 de agosto de 2025

UN CATALÁN EN TABLADA

Hace unos viernes, en los cultos, nos preguntábamos Juan Carlos y yo qué habrá sido de los papeles del historiador Juan de Dios Ruiz Sambruno. Juan de Dios fue el pionero en el estudio de la historia de la hermandad, y dedicó buena parte de su vida a recopilar en archivos y en casas de particulares documentos y testimonios sobre el acontecer de nuestra corporación. Gracias a su labor se rescataron cosas como las reglas de 1818, o el libro-registro de hermanos de 1949. También comenzó a publicar en nuestro boletín, allá por 1990, una sección que llamó "Documentos para la Historia de la Hermandad de los Gitanos", que confieso que fue la que despertó en mi juventud esta afición por el pasado de la cofradía, y me llevó a hacer mis pinitos visitando archivos y hemerotecas. En estos lugares lo conoció también Juan Carlos Vázquez, en los últimos años de su vida, porque Sambruno no perdió nunca su curiosidad por la historia, o mejor dicho, las historias, la de la hermandad y la de los gitanos sevillanos, que él era de los que sabían que una no puede entenderse sin conocer la otra y viceversa. Falleció en el 2024 y, que yo sepa, nadie se ha preocupado de tratar de que toda esa documentación y conocimiento que adquirió a través de tantas horas de estudio no se pierdan.

Juan de Dios Ruiz Sambruno y el recordado Francisco Vargas Vargas en una proyección de diapositivas en la casa hermandad en 1981. Fotografía de Joselón Ortega Ezpeleta.


Os cuento todo esto porque hoy voy a traer al blog un controvertido documento que Juan de Dios encontró en esa su incansable búsqueda, del que alguna gente ha oido hablar, pero que pocos han visto, porque Sambruno no lo publicó nunca en Sevilla, sino en Hellín, Albacete, donde con motivo del cincuentenario de las imágenes de la cofradía de Nuestra Señora del Dolor, nuestro historiador aportó una serie de documentos biográficos sobre el imaginero Manuel José Rodríguez Fernández-Andes (1). Se trata de del siguiente contrato manuscrito:




"El escultor Modesto Gené firma compromiso con Fernández Andes.

De sacar de puntos y dejar bastante terminadas dos reproducciones (en la madera que se la ha proporcionado Palo Rosa) del Jesús Nazareno, Imagen que ha modelado con destino a la Hermandad de los Gitanos de Sevilla, y el otro con destino a un pueblo de la misma provincia.

El trabajo consiste en dos cabezas, manos y pies para ambas Imágenes.

F. Andes pagará las 800 pesetas que se han estipulado para este trabajo en la forma siguiente:

150 ptas al formalizar este trabajo.
250 ptas al terminar las cabezas.
400 ptas última entrega al terminar manos y pies.

Para que conste firman éste documento duplicado Modesto Gené en Sevilla 23 de Diciembre 1937 II Triunfal Fernandez Andes"

Recuerdo que cuando en círculos reducidos de la hermandad se tuvo conocimiento de este documento, años antes de que se publicara en Hellín, hubo cierta confusión: ¿Quién era este Modesto Gené? ¿Hasta dónde llegó su participación en la hechura de Nuestro Padre Jesús de la Salud? ¿Y ese Nazareno de un pueblo de la provincia, cuál era?


Modest Gené i Roig

Modesto Gené Roig nació en Reus (Tarragona) en 1914, estudió Bellas Artes en Barcelona becado por el Ayuntamiento de su ciudad, y al terminar la carrera en 1936 fue premiado con un viaje de estudios por distintas ciudades de España. Por mor de este viaje el estallido de la contienda civil le sorprendió circunstancialmente en Sevilla, y como tantos jóvenes de su generación fue movilizado, ingresando en el cuerpo de Aviación, pero su condición de artista le libró del frente y quedó en el cuartel del aeródromo de Tablada, donde incluso se cuenta que contó con un pequeño taller. No sabemos cómo se conocieron él y Pepe Fernández Andes, que tenía ocho años más y a esas alturas ya se había hecho de un nombre como escultor en Sevilla (2). El sacado de puntos -desbastar la madera tomando como referencia el modelo previo de barro- era tarea habitual de los aprendices en los talleres de la generalidad de los escultores, así que debemos suponer que existió entre ambos una relación de maestro y aprendiz, que el escultor sevillano realizó el busto en barro y que después encargó al aprendiz que lo sacara de puntos en madera hasta dejarlo, como dice el contrato, bastante terminado. En cuanto a la segunda reproducción, no cabe duda de que se trata del Nazareno de Guadalcanal, tan parecido a nuestro Cristo pero de distinta policromía.


Nuestro Padre Jesús Nazareno de Guadalcanal.

Y esta es la historia de cómo un joven escultor catalán participó en la hechura del Señor de la Salud. Una de tantas que desveló Juan de Dios Ruiz Sambruno, que en paz descanse. Aunque alguna vez, quizás desengañado por el poco interés de la hermandad en su propia historia, o quizás para escuchar lo que yo le decía, me comentó que cualquier día le metía fuego a todas sus fotocopias y papeles, espero que no haya sido así, y que todo ese trabajo vea alguna vez la luz, que todas esas horas gastadas entre legajos, que todas esas visitas a los más antiguos hermanos tengan su fruto.


1.- RUIZ SAMBRUNO, Juan de Dios. Documentos para una biografía del maestro Fernández-Andes. 50 Aniversario de la cofradía de Nuestra Señora del Dolor. Diputación de Albacete, 1997. Pags. 9-31.

2.- Según la web modestgene.com , gracias a las libertades de que gozó en el cuartel, Gené asistió a las clases del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla y amplió estudios de imaginería en la Escuela de Santa Isabel de Hungría, lo que probablemente propiciase el encuentro entre ambos imagineros.


martes, 1 de julio de 2025

LA GITANA "CONQUISTA" DE MÉXICO

Hilando con toda la valiosa documentación que está sacando a la luz Juan Carlos Vázquez Alejo sobre Sebastián Miguel de Varas y demás hermanos fundadores, me gustaría recordar un episodio de la historia local que, si es que no fue protagonizado por estos mismos hombres y mujeres, si que tuvo que caerles muy de cerca, pues sucedió sólo seis años antes de la fundación de la hermandad.

Justino Matute y Gaviria, en sus "Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Leal Ciudad de Sevilla", nos da noticias de la mascarada que los gitanos sevillanos organizaron en 1747 para festejar la proclamación del monarca Fernando VI. No fue desde luego la única. Diversas entidades, colegios y gremios organizaron máscaras para la ocasión, y entre ellas hay que destacar la de la Real Fábrica de Tabacos, que es la que más se conoce por la serie de cuadros de Domingo Martínez que conserva nuestro Museo de Bellas Artes. 

Máscara de la Real Fábrica de Tabaco. Carro del Parnaso. Domingo Martínez.

Sobre la de los gitanos dice Matute:

Tambien los castellanos nuevos, á quienes llamamos Gitanos, lucieron con la suya, ciertamente no correspondiente á su pobreza, sino al amor y lealtad que animaba á todas las clases del Estado. 

Tuvo efecto este año á 11 de Febrero la máscara que los llamados Gitanos habian dispuesto en obsequio del rey D. Fernando VI, cuya idea fué representar la conquista de Méjico en un costoso carro, á que acompañaban várias cuadrillas de indios y bailarines, con que dieron mucho gusto, así por la propiedad de los trajes como por su singularidad.  

El anónimo Bachiller Revoltoso, contemporáneo a los hechos y siempre atento a los sucesos más truculentos, añadía en su manuscrito que el fin de fiesta en Triana no fue muy afortunado:

En las fiestas que se hicieron con motivo de la subida a el Trono de el Sr. Don Fernando el Sexto, los gitanos de Triana lucieron una máscara muy vistosa con cuatro danzas de hombres y mujeres, que a el término divirtieron a la gente de Triana hasta muy entrada la noche, que la Ronda lo prohibió y en el tumulto para evitarlo resultó con una cuchillada uno de los ministros.

Pero quizás, el más prolijo a la hora de ofrecernos detalles sea el empleado de la Biblioteca Nacional Jenaro Alenda y Mira de Perceval en sus "Relaciones de solemnidades y fiestas públicas de España", pues en su labor recopilatoria de hojas sueltas y anotaciones dio con un opúsculo al respecto: Un romance publicado en una imprenta hispalense que versaba sobre el festejo organizado por los gitanos sevillanos:

Verdadera relación en un curioso Romance, en el qual da noticia á un Caballero de la Ciudad de Xerez de la Frontera, otro de esta de Sevilla, de la Máscara Joco-seria, con que la Nación Gitana ha celebrado la Exaltación al Trono de nuestro Catholico Monarcha D. Fernando Sexto (Dios le guarde) obsequiándole con la empressa de la toma de México, y prision de su Emperador Motezuma, con las circunstancias, que verá el curioso Lector.

«Con licencia: En Sevilla: En la Imprenta de los Riojas y Gamboas, en calle de Genova.»

Principia en la plana primera, y al pie del encabezamiento, con estos versos:

«Por que ligera la Fama 
sus alas rasguen el viento, 
atropellando las nubes, 
por la carrera de Phebo...»

Esta mascarada, que salió, como se expresa en el mismo romance, en Febrero de 1747, iba precedida de cierto número de soldados para abrir paso, seguidos de dos máscaras con trajes de ministros. Iban después dos danzas de á pie ridiculamente vestidas de varios colores, á las cuales seguian otras dos montadas en burros. Venían después otras dos danzas, de Gitanitas una, y de Mozas grandes otra, todas muy bien prendidas.

«y con gran primor danzaban 
como indias de aquel tiempo, 
la Danza de Motezuma, 
que era oirla gran recreo. »

Venia por fin un carro estofado de colores, y cuyos cuatro costados estaban cubiertos de infinidad de versos. Veíanse en él á Hernán Cortés y sus soldados rindiendo al Emperador de Méjico Moctezuma, conduciéndose además en el mismo carro los retratos de Carlos V y Fernando VI, siguiendo inmediatamente después seis individuos á caballo con sus flechas y carcaj.


Danza de Moctezuma, Joaquín Antonio de Basarás, aguada sobre papel, 1763. Incluído en el manuscrito "Origen, costumbres y estado presente de mexicanos y filipinos" Colección de la Hispanic Society of America, Nueva York.

Resulta curioso que estas representaciones a las que se hace alusión, llamadas la Danza de la Conquista o de Montezuma, tienen un origen netamente americano. Fueron misioneros los que, aprovechando antiguos mitotes indígenas, las utilizaron para implicar a los nativos en las fiestas cristianas, promoviéndolas como instrumento evangelizador. De hecho son tradiciones que aún hoy en día se conservan en muchas localidades del nuevo mundo para la fesvidad del Corpus. Si buscais en youtube podeis ver varios ejemplos ¿Cómo llegó esto a los gitanos sevillanos del siglo dieciocho? A mi, aparte de la posible inspiración de algun fraile misionero retornado, no se me ocurre otra conjetura que a través de los viajes transoceánicos de Sebastián Miguel de Varas, que desde antes de 1740, para su casamiento con María la Pajarita, ya residía en Sevilla, y que bien pudo ser testigo de alguna de estas danzas en las américas. Desde luego que no hay prueba alguna, pues nombres y apellidos de los promotores y participantes en aquel festejo no han quedado, pero siendo la población gitana de la ciudad un reducido número, a buen seguro que tuvieron que participar muchos de los que seis años después van a fundar la Hermandad de los Gitanos.

La lástima es que todo este jolgorio por la proclamación del nuevo monarca acabara sólo dos años más tarde como acabó, y que Fernando VI sea recordado precisamente por la orden de prisión general contra los gitanos. Mal pago tuvo aquella teatral conquista de México.


1.- MATUTE, Justino. "Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla…" Sevilla, 1887. Pp. 67.6, 67.4, 67.5 y 67.3. 
2.- "Libro de la Gitanería de Triana de los años 1740 a 1750 que escribió el Bachiller Revoltoso para que no se imprimiera". Pag. 7
3.- ALENDA Y MIRA, Jenaro. "Relaciones de solemnidades y fiestas públicas de España".  Madrid, 1865. Tomo II, pag. 51.