sábado, 1 de junio de 2019

CLAVELES DE MIÉRCOLES SANTO

El 28 de marzo de 1934, en plena vorágine de la Segunda República, y después de dos años de ausencia de procesiones, aparece en el diario madrileño La Nación esta pintoresca noticia (1):



LOS GITANOS DE SEVILLA PREPARAN CON GRAN ENTUSIASMO LOS "PASOS" DE SU COFRADÍA

SEVILLA.- Los gitanos se dedican, llenos de entusiasmo, a preparar los "pasos" de su Cofradía, para sacarlos en procesión durante la madrugada del Viernes Santo.
La inmensa mayoría de los gitanos han llevado, además de cirios, hermosas canastas de claveles y flores para el Cristo de su Cofradía, establecida en la parroquia de San Román. Están tan fervorosamente entusiasmados, que los trabajos para preparar los "pasos" los simultanean con sentidas saetas, cantadas en honor de las Imágenes.

Llamo a la noticia pintoresca, porque así puede parecerle a algún joven hermano que nos lea. Los más mayores -y todavía no somos tan viejos- sí que hemos conocido algo parecido a aquello. Unos viernes atrás, finalizados los cultos, charlábamos un grupo de hermanos y hermanas de aquella costumbre perdida no hace tanto, de aquellos Miércoles Santos en los que la fragancia de tan sevillanas flores inundaba la vieja parroquia. Creo que fue Milagros Moreno quien recordó aquellos barreños de zinc rebozantes de rojos claveles, con sus tallos recién cortados, que hermanos y devotos traían para el Señor de la Salud. Y es que durante los días de papeletas de sitio se repartían con éstas unos sencillos impresos con un recordatorio: Que el Miércoles Santo no falte tu ofrenda de un clavel rojo para el exorno del paso... Aún conservo algunos en casa de los que mi padre encargaba a Manuel Ruiz Japón, el impresor de la calle Betis. La mayoría de las veces sobre un papel tan rojo como los claveles que se solicitaban, aunque en alguna otra ocasión se reservó tal color para la tinta de la tipografía.






Pero ¿por qué se perdió tan bonita costumbre? En los años sesenta y setenta de mi niñez, cuando la hermandad era todavía una gran familia, aún se conservaba. No fueron las modas, ni el buscar flores más exóticas, como las rosas color sangre que ponen a sus benditos pies en estos últimos años. Supongo que la hermandad creció tanto que ya sobraban claveles, tampoco había las mismas urgencias económicas y, bueno... si tal cantaor o tales futbolistas se habían ofrecido a costearlos, todos iguales y del mismo tono de color ¿para qué seguir pidiendo un clavel a cada hermano? (2)

Los pasos, ya montados en San Román, un Míércoles Santo en los años setenta. Foto: Joselón Ortega Ezpeleta.

Yo contestaría que era también una manera de acompañar al Señor, y que tu devoción, simbolizada en la ofrenda de unas flores, estuviera presente toda la noche junto a Él. Después, ya en el Domingo de Resurrección, siempre había alguien piadosamente dispuesto a llevárselas a los hermanos difuntos, al cementerio de San Fernando. En ese sentido me ha gustado que este año nuestra priostía, siempre tan pendiente de los detalles, haya tenido la atención de bajar unos ramos de las que exornaron los pasos al columbario.

En fin, recuerdos de otros tiempos pasados, de costumbres que se perdieron, que hoy hemos querido traer a estas páginas para los que no las conocieron.



1.- Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España. Diario La Nación, edición 28-III-1934. Pág. 7.
2.- Recuerdo que algún año las donó el recientemente fallecido Antonio Cortés Pantoja "Chiquetete" (q.e.p.d.), y en otros los futbolistas Rafael Gordillo y José Ramón Nimo.






miércoles, 1 de mayo de 2019

UN PRIMER PRÉSTAMO CON LA DE LAS TRES CAÍDAS

Para esta entrada traemos uno de los documentos más antiguos que conocemos hoy en día de nuestra Hermandad, y para ello nos trasladamos a los primeros años de vida de la corporación, al año 1757. Se trata de una escritura pública otorgada y firmada por el más insigne de nuestros hermanos fundadores: Sebastián Miguel de Varas y Miranda, gitano y vecino del barrio de Triana.

El documento en sí, recogido en papel timbrado con el sello de Fernando VI, es un reconocimiento del préstamo de algunos enseres efectuado por el prioste de la cofradía de las Tres Caídas, hoy más conocida como la Esperanza de Triana, para efectuar la primera salida procesional. Con esto contradecimos lo que durante muchos años han escrito y publicado algunos historiadores respecto a que nuestra primera salida en Semana Santa fue en el año 1758 (1) o 1759 (2), y se ratifica a Escobar, que ya recogía esta primera salida en 1757 diciendo así: "El Santo Cristo de la Salud del Pópulo, éste es primer año que sale que es Cofradía que han fundado los gitanos" (3). A pesar de que nuestras reglas fundacionales aprobadas en 1753 ordenaban que nuestro día señalado era el Jueves Santo, aquellos hermanos lo hicieron en la tarde del Miércoles Santo (4)desde el Convento del PópuloY este hecho no era por mera voluntad, sino por lo que el señor Provisor adjudicaba a cada hermandad el día, siendo las más "prestigiosas" las que salían en Jueves Santo, como la Antigua de San Pablo, Vera Cruz o Traspaso de San Lorenzo. Ese año salieron solo trece cofradías, y dos en Triana.

La de las Tres Caídas salía por aquel entonces en la madrugada del Viernes Santo, haciendo su última salida en 1756 y no volviendo a salir hasta la tarde del Viernes Santo de 1797. Es bastante lógico que se realizara una petición a la citada cofradía al tener esta en el año que nos ocupa los enseres en desuso, y siendo en su mayoría nuestros hermanos vecinos del barrio de Triana. Quizás hubiera también cierto sentimiento de culpabilidad al verse obligaba nuestra Hermandad a abandonar su sede fundacional del Convento del Espíritu Santo por el regreso de las Tres Caídas al mismo, aunque finalmente no se produjera ese retorno hasta varias décadas después.


   
A.H.P.SE. Secc. Protocolos, leg.16463
Único de 1757. Folio 160 r.
 
A.H.P.SE. Secc. Protocolos, leg.16463
Único de 1757. Folio 160 vtº.






















Procedemos a su transcripción: 

"Sépase como Yo Miguel de Varas y Miranda, vecino de esta ciudad de Sevilla en el barrio de Triana, Alcalde Primero y fundador de la cofradía del Santísimo Cristo de la Salud que está sita en el convento de Nuestra Señora del Pópulo orden de San Agustín descalzos extramuros de esta dicha ciudad digo que habiéndose determinado por los oficiales y hermanos de dicha cofradía que esta hiciera su estación y respecto a que por razón de ser nuevamente fundada le faltan algunas cosas para que salga con la decencia que corresponde, pedí a los oficiales de la cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas sita en la parroquia de Señora Santa Ana de dicha Triana me prestasen diferentes alhajas y prendas de ella, a lo que han asentido con tal que otorgue escritura en que me obligue a volverlas según y en la forma que se me entregan, y he venido en ello y para que tenga efecto por esta presente carta otorgo que recibo de Julián Martín de Zúñiga vecino de dicha Triana, prioste de dicha cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas; veinticuatro cañones de plata; doce varas de palo para el palio; la cruz de sangre; una demanda de plata; una canastilla para cera; ocho faldones, los cuatro de terciopelo y los cuatro de calimanco todo negro; y de ello por ser en mi poder me doy por entregado y satisfecho a mi voluntad, con renunciación de las leyes de la entrega y previo del recibo como en ella se contiene; y me obligo a entregar y volver a dicha cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas y al referido su prioste o a quien por ella fuere parte todo lo expresado según se me ha entregado, luego que dicha cofradía del Santísimo Cristo de la Salud haya hecho su estación o sea pasado el día en que la ha de hacer sin aguardar otro término ni plazo alguno y si las dichas prendas tuvieren algún desmejoro, a pagar la cantidad de más en que se regulase por inteligentes el tal desmejoro o gasto que sea necesario hacer para subsanarlo, todo en dinero de contado en esta ciudad llanamente y sin pleito luego que esté destacado y regulado, sin aguardar otro plazo y por todo ello y las costas que se causaren consiento se pueda ejecutar en juzgados de esta ciudad y el juramento de que fuere representante por dicha cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas sin mas recado y para la paga firmeza y cumplimiento de lo aquí dicho es obligo mi persona y bienes habidos y por haber y doy poder a las justicias y jueces de su majestad de cualquier parte que sean para que me apremien a lo aquí dicho es por todo rigor de derecho y será ejecutada como por sentencia definitiva convenida y pasada en cosa juzgada y renuncio las leyes y derechos de mi favor y la que prohíbe las generales del derecho hecha la carta en Sevilla estando en Triana en veinte y ocho de marzo de mil setecientos cincuenta y siete años y el otorgante a quien yo el presente escribano público doy fe conozco lo firma siendo testigos Francisco de Flores, Bartolomé Pérez y Alonso Pérez vecinos de esta dicha ciudad

Manuel Antonio de Zúñiga, escribano público                                                        Miguel de Varas y Miranda"

Tras buscar información sobre los enseres mencionados podemos decir que corresponden a lo siguiente:

·Los veinticuatro cañones de plata con bastante probabilidad se utilizarían para revestir los varales de madera del palio. Aunque cabe la posibilidad de que fuesen unos canutos de plata para las varas presidenciales de los alcaldes.
·La "cruz de la sangre" o "cruz de la sangre con su toalla de lienzo" hace alusión a una cruz con el sudario de Cristo entrelazado que se solía usar para abrir el cortejo procesional (5).
·La "demanda de plata" era una bandeja que se destinaba en la procesión para pedir limosna. 
·La canastilla para la cera correspondía a aquellos que llevaban una cesta para encargarse de encender la cera en la cofradía. Muy similar a lo que algunos diputados de tramo llevan hoy día.
·El calimanco era una tela de lana brillante a cuadros o brocado siendo mostrado por un solo lado. Fue muy utilizada en el siglo XVIII.

Es curioso como en la petición no se menciona para nada la parihuela o andas de los pasos. Ni el palio, ya sea el techo, las bambalinas... ¿Es posible que la hermandad ya tuviera esto y que sólo pidiera algunas cosas que le faltaban para poder realizar la salida?.


Puede sorprender que en este documento nuestro fundador firme como Miguel de Varas y Miranda, en lugar de utilizar su nombre compuesto de Sebastián Miguel, como hizo en la solicitud para formalizar las reglas de la cofradía, o como aparece también en la inscripción de un bautizo en Triana en el que, junto a una tal María García intervino de padrino en 1748, un año antes de la Gran Redada, documento que halló el historiador Juan de Dios Ruiz Sambruno en el archivo de la parroquia de Santa Ana (6). Estamos hablando de una época en la que aún no existía el registro civil y el nombre oficial era el que aparecía en los libros parroquiales. Por otra parte, con la persecución que vivieron en aquellos tiempos los gitanos, no parece extraño que quisieran estar lo menos identificados que fuera posible. Pero hay más. Cuando Carlos III ordena efectuar tres décadas después un censo de los castellanos nuevos que habitaban en su reino, entre los que viven en la ciudad de Sevilla aparece avecindado un tal Sebastián Miguel de Miranda, de 68 años, de profesión navegante, casado con María García, de 64, y que tiene a su cargo a su hija viuda María del Coral y a sus nietecitos Miguel e Isabel, de 10 y 9 años respectivamente. ¿Sería aquel abuelo el protagonista de nuestra historia que se inscribió en esta ocasión sólo con su segundo apellido para tratar de ocultarse del racismo y la intolerancia? ¿Era esta María García del censo aquella María "La Pajarita" cuyo marido, cocinero en un buque, hizo la pequeña fortuna con la que se consiguió comprar las imágenes y fundar la hermandad como cuenta la leyenda? Detrás de las leyendas se esconde casi siempre un trocito de historia que habrá que seguir intentando desvelar.


Grabado de Sevilla vista desde Triana. Año 1726. Anónimo.
El número 42 asignado corresponde al Convento del Pópulo.



(1). José Bermejo y Carballo en Glorias religiosas de Sevilla afirma de manera errónea que la primera salida es en 1758. 
En 1758 no salió ninguna cofradía en Semana Santa debido a las lluvias e inundaciones en toda la ciudad.
(2). Juan Carrero Rodríguez en Anales de las Cofradías Sevillanas también erró en escribir que nuestra primera salida fue en 1759. Nuestra Hermandad salió en 1759, pero siendo la segunda salida histórica.
(3). Manuscrito sevillano. Crónica general de cofradías, festejos, sucesos y hechos curiosos acaecidos entre 1713 y 1775. De Escobar. Estudio de Fernando de Artacho y Pérez-Blázquez. Página 145.
(4). Ibídem. Según esto, en 1757 fuimos la única cofradía que hizo estación de penitencia en la tarde del Miércoles Santo a la Santa Iglesia Catedral.
(5). Isidoro Moreno en su libro La Antigua Hermandad de los Negros de Sevilla: Etnicidad, poder y sociedad en 600 años de historia ,menciona y describe el objeto del que hablamos en la hermandad de los Negritos: "En 1649 figura ya en los inventarios "una toalla de la cruz de penitencia", que  otras veces se denominaba "la cruz de la sangre con su toalla de lienzo": se trata de la famosa Cruz de las Toallas- en aquel tiempo la palabra toalla equivalía a sudario- que abría la procesión,..." Página 107.
(6). Juan de Dios Ruiz Sambruno. "Sobre Gitanos sevillanos del siglo XVIII y su Hermandad". Boletín nº 38 de la Hermandad de Los Gitanos de Noviembre de 2003, dedicado al CCL Aniversario de la corporación. Páginas 23 a 29.

lunes, 1 de abril de 2019

UN MAYORDOMO DE ROMANCERO

Allá por 1916, y a petición de D. Ramón Menéndez Pidal, el militar y musicólogo D. Manuel Manrique de Lara recorría las tierras andaluzas indagando sobre la pervivencia del romancero tradicional hispánico. Llegó a Sevilla y en la antigua Fábrica de Tabacos conoció a una joven cigarrera gitana, Encarnación Rodríguez Bermúdez, de la familia de los "Caganchos". La muchacha le recitó o cantó algunos antiguos romances que conocía y se prestó a colaborar con el estudioso en estas encuestas. Parece ser que fue ella quien llevó al investigador a Triana, al número 127 de la calle Pureza, donde tenía su domicilio Juan José Niño López, antiguo mayordomo de la Hermandad de los Gitanos, que demostró un conocimiento de aquellos viejos cantares que sorprendió y aún hoy sorprende a todos los especialistas en esta rama de la literatura. Mucho se ha escrito sobre Juan José Niño como custodio de ese precioso legado que es el romancero gitano-andaluz (1). Menos sobre su faceta como oficial de nuestra cofradía, y a ello vamos a dedicar la entrada de este mes.


Estudio de la filóloga Teresa Catarella sobre el romancero de Juan José Niño.

Aunque se ha dicho que nació en el Puerto de Santa María -de donde es cierto que eran su padre y su abuelo, el cantaor Pedro Niño "El Brujo"- Juan José vino al mundo en 1859 en la calle Conde Negro del sevillano arrabal de San Roque, en cuya parroquia se bautizó. Como su padre y su abuelo, y como sus hermanos Pedro y Manuel "Sacramento", Juan José se dedicó a la herrería, profesión que buscaba establecerse en los arrabales y puertas de la ciudad, donde mayormente se recurría a este oficio para el aparejo de las bestias que entraban o salían de la misma. Así que la familia Niño vivió y tuvo fragua en San Roque, en la calle Artemisa de la Puerta Osario, en la Cruz Verde de la Ancha de la Feria, y en el trianero Monte Pirolo, al final de la Cava Nueva o de los Gitanos, donde un antiguo cante dejó memoria de su estancia:

"¿Qué es aquello que reluce por cima de aquellos cerros?
Es la fragua Sacramento, que están machacando hierro"

Registro del nacimiento de Juan José Niño en la sevillana calle Conde Negro y de su bautizo en la parroquia de San Roque.

Se ha escrito de Juan José también erróneamente que era soltero. Si su hermano Pedro casó con una Bermúdez, y Manuel con una Moreno, Juan José se unió con una Vega, con Dolores Vega Moreno, aunque no tuvieron descendencia y por las fechas en que lo entrevista Manrique de Lara estaba ya viudo, viviendo con su hermana y sus sobrinas. Quizás fuera esta la razón que motivara que nuestro protagonista se entregara en cuerpo y alma a su hermandad. Se supone, por su edad, que debió de estar entre los hermanos que consiguieron realizar la primera salida de la cofradía desde la parroquia de San Román allá por 1891, pero no es hasta 1900 cuando encontramos su nombre en documentos oficiales de nuestra corporación. Se trata de un escrito dirigido al ayuntamiento, firmado por nuestro protagonista, comunicando la decisión de la hermandad de efectuar ese año estación de penitencia, a efectos de conseguir la tan necesaria entonces subvención municipal (2). Dice así:




"En Cabildo celebrado por la Pontificia y Real Hermandad de N. P. Jesús de la Salud y Mª Santísima de las Angustias de la Parroquia de San Román se acordó hacer estación a la Santa Iglesia Catedral, en la madrugada del Viernes Santo. Las reformas introducidas por esta hermandad, son todas sus insignias nuevas y reformado por completo el paso del Señor, el que luce una magnífica túnica de terciopelo morada, una de las mejores que hay en Sevilla:
y las calles por donde transitar son, Peñuelas, Bustos Taberas, Santa Catalina, Almirante Apodaca, Plaza de Argüelles, Alcázares, Coliseo, Encarnación, Universidad, Cuna, Orfila, Unión, Tarifa, Santa María de Gracia, Campana, Sierpes........... Francos, Villegas, Salvador, Cuna, Universidad, Encarnación, Coliseo, Alcázares, Plaza de Argüelles, Almirante Apodaca, Santa Catalina, Terceros y Sol. 

Dios guarde a V. EmS. S.
Sevilla 20 de Enero de 1900
Firma Juan Niño López

(Dirigida al Señor Alcalde Presidente del Exmo. Ayuntamiento de Sevilla)"

Observamos como en su escrito Niño habla de una reforma total del paso del Señor ese año, y conviene detenerse en el asunto para aclarar algunos puntos. En agosto de 1898 la hermandad había comprado a la del Valle la antigua canastilla del paso de la Coronación de Espinas, con el que se procesionó ya desde 1899. La reforma de la que habla el escrito es que, aparte de suprimirle el estrado escalonado en el que figuraba el misterio sustituyéndolo por un monte de corcho, cosa que debió hacerse el mismo año de su estreno para que pudiera usarlo un Nazareno, se le cambiaron los escudos de las cartelas para que figurara el de la hermandad. Y ese paso no sólo lo utilizó nuestro sagrado titular, puesto que en los primeros años del siglo XX se funda una nueva cofradía por el párroco y un grupo de jóvenes de la collación de San Roque, barrio, no olvidemos, en el que nació Juan José Niño, y con el que siguió relacionado (3). La hermandad de los Gitanos presta esas andas a la de San Roque entre 1902 y 1912 para que procesione Nuestro Padre Jesús de las Penas, y creo que no sería mucho aventurar alguna intervención de nuestro mayordomo.


Ntro. Padre Jesús de las Penas retratado por Almela en 1903 sobre el paso cedido por Los Gitanos.

El 8 de noviembre de 1913 la hermandad, representada por su hermano mayor Antonio García Sánchez, el propio Juan José Niño López en calidad de mayordomo, y el oficial Antonio Moreno Vega, contrata con José Rodríguez Carrera, maestro dorador con taller en la calle García de Vinuesa, una nueva reforma de las andas a las que nos referimos. Se doran de nuevo y se le añaden unas molduras a modo de crestería a la canastilla, y ese es el "estreno" de 1914 que tanta confusión ha generado en torno a este paso.

El mismo paso, portando a la antigua efigie del Señor de la Salud, retratado por Juan Barrera después de la restauración que se le practicara en 1914, durante la mayordomía de Juan José Niño. Archivo Víctor González Ramallo.


Por cierto que esta reforma de 1914 debió de causar a Juan José Niño más de un quebradero de cabeza en sus últimos días (4). Se acordó su pago en cuatro plazos, de los que se pagaron religiosamente en su fechas los tres primeros, pero hubo un cambio de junta de gobierno y el último plazo de 75 pesetas fue demorado más tiempo de lo debido, lo que motivó alguna que otra visita del dorador a la calle Pureza para pedirle explicaciones al viejo mayordomo, que lamentablemente murió con la cosa de que la deuda no se hubiera todavía saldado totalmente, pero esa es otra historia que quizás contemos otro día.



1.- Sobre el particular recomendamos el estudio que la filóloga Teresa Catarella realiza en "El Romancero Gitano-andaluz de Juan José Niño",  editado por la Fundación Machado en 1993.
2.- A.H.M.S. Colección Alfabética. Semana Santa. Caja 633. Año 1900. El documento en cuestión ha sido localizado por Juan Carlos Vázquez Alejo y llevado en soporte digital al archivo de la secretaría de la hermandad 
3.- Su hermano Pedro Niño López continuaba viviendo allí, concretamente en la calle Salud, en la época en que se funda la hermandad de San Roque.
4.- Sobre esta reforma hay un escrito del hermano del dorador al arzobispado que nos ofrece algún dato más sobre los problemas económicos de la corporación aquellos años (A.G.A.S  Justicia y Hermandades. Expte. 38 signatura 15898).


viernes, 1 de marzo de 2019

EL HÁBITO DE NAZARENO EN LOS GITANOS

Durante los 265 años de historia de nuestra corporación y en los cuatro distintos siglos en los que ha procesionado, la estética ha ido cambiando y evolucionando. No siempre a mejor, claro está. Dentro de esos cambios, se encuentra el hábito del hermano nazareno.

Ya en nuestras reglas fundacionales de 1753, se hace mención al modo de salir la cofradía diciendo "a la procesión deberán de asistir los hermanos... con los vestidos que usan las demás Hermandades de esta ciudad... ".   Las hermanas irían "con sus mantos con mucha compostura y devozión". Al respecto señalaban la obligación de los fiscales de no permitir "que nuestras hermanas asistan con mantillas de color, sino que gasten mantos de Anascote o de Seda en las Fiestas que tubiere la Hermandad" (1).

En el libro de reglas de 1818, en su capítulo segundo se establece que en la estación de penitencia se vestirá túnica negra de holandilla, "debiendo abstenerse de algún otro trage de penitencia, en cumplimiento de la Real Orden de veinte de febrero del año de mil setecientos setenta y siete"(2). Se referían con esto a la prohibición de Carlos III de que concurrieran a la procesiones empalados o disciplinantes, aunque hubo momentos en que el rigor de la norma se extendió al uso del antifaz nazareno, que por aquella época denostaban tanto autoridades civiles como eclesiásticas.

Ya en los primeros años en la parroquia de San Román, en el escrito fechado en febrero de 1892 del hermano mayor Nicolás Moreno Camacho al Ayuntamiento de Sevilla. que sacamos a relucir en este blog hablando de la túnica bordada que se estrenó aquel año, entre otras cosas se menciona que los nazarenos visten túnicas moradas y negras (3). Dos años más tarde la prensa se hace eco de algunos detalles de nuestra cofradía. De lo que nos atañe esta entrada, diremos que precisan en cuanto al hábito, compuesto de túnica y antifaz morado, y capa negra (4). Es curioso como en los primeros grabados que el pintor e ilustrador Francisco Hohenleiter Castro dedica a nuestra cofradía, ya antes de sus conocidas láminas sobre nazarenos, su plumilla refleja esta tono oscuro de nuestras túnicas. Así se aprecia por ejemplo en el grabado que tenemos por cabecera del blog, que refleja la salida de Nuestro Padre Jesús de la Salud por la ojiva de San Román, o en otro que tituló "Gitano Nazareno" (5).





En fotos fechadas en 1918 vemos claramente que los hermanos llevan el hábito compuesto de túnica de cola blanca, cinturón de esparto y antifaz negro, la indumentaria que inmortalizó Hohenleiter en su célebre colección. 



En 1922 los hermanos llevan túnicas blancas con capa y antifaz morado (6). Debemos anotar este dato con cuidado, pués en muchas ocasiones el número de un año para otro en cuanto a la información de las cofradías era un "corta y pega". Aparte, debido a la pobreza de la hermandad, las túnicas se adquirían por ésta para prestarla a los hermanos, y ese cambio frecuente era debido a que se compraban las que alguna otra cofradía había desechado, ya por viejas. A decir verdad, en fotografías de 1921 se observan hermanos con antifaces morados y lo que parece ser una capa blanca. Y en 1922 como si los hermanos llevaran tanto capa como de cola y esparto. Hubo años en que nazarenos de Cristo y del palio llevaban distinto hábito, como era entonces harto frecuente, costumbre que incluso hoy conservan algunas hermandades

Imprenta y Librería de Eulogio de las Heras, Sierpes, 13.-Sevilla.

Hermanos posan ante el palio de la antigua Virgen de las Angustias a mediados
de los años veinte. Se aprecian los dos colores distintos del cortejo.
Archivo Sáinz de Vicuña.



En el año de la Exposición Iberoamericana en Sevilla, 1929, la hermandad estrena la que hasta hoy es nuestra actual túnica, adoptándose el modelo juanmanuelino de nazareno de capa, y así ha perdurado hasta nuestros días, aunque hubo dos momentos en que la cosa pudo cambiar. En 1942, cuando la hermandad es sancionada con una comisión gestora, a la autoridad eclesiástica no se le pasó por alto el detalle de que las reglas todavía vigentes de 1818 establecían que se usara la holandilla negra, y pretendió restablecer ese antiguo hábito, quizás pensando que el vestirlos de negro obligaría a una mayor seriedad a los nazarenos más revoltosos. El nacionalcatolicismo imperante quería desterrar de las cofradías cualquier atisbo de costumbrismo, y a alguna que otra hermandad le salió bastante caro el escarmiento. El caso es que el mismo decreto sancionador matizaba el asunto añadiendo que "en caso de imposibilidad pondrán en la actual un distintivo especial y visible que impida el que forme parte en su procesión otros nazarenos provenientes de otras cofradías de igual manera de vestir" (7). El otro momento de frustrado cambio, ya tratado en este blog, fue cuando, allá por los primeros años cincuenta del pasado siglo, se estudió usar el azul pavo como color de los antifaces de los nazarenos de la Virgen (ver aquí).


Hermanos nazarenos en los años treinta. Foto Juan José Serrano.
Fototeca Municipal de Sevilla.


En fin, nuestro hábito nazareno, que cumple esta próxima estación de penitencia sus noventa años, es ya parte de nuestro patrimonio y de nuestro sello de identidad ¡Ya queda menos, hermanos, para volverlo a vestir!



(1). Archivo General Arzobispado de Sevilla. Reglas Hermandad Santo Cristo de la Salud y Madre de Dios de las Angustias (Los Gitanos). Año de 1753. Capítulo 16. Del modo de salir la Cofradía luego que tenga las lizencias nezesarias.
(2). Archivo Hermandad Sacramental de los Gitanos. Reglas de 1818.
(3). Archivo Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Semana Santa. Expediente 2.Caja 631. Año 1892. 
(4). Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Noticiero Sevillano. Jueves 22 de marzo de 1894. Página 2. "La Semana Santa. Las cofradías de la madrugada".
(5). Revista Blanco y Negro. Número del 19 de marzo de 1922. Página 9.
(6). B.N.E. La Semana Gráfica. Extraordinario de Primavera. Año 1922. Páginas 62 y 66.
(7). Decreto de la Vicaría General del Arzobispado de 16 de septiembre de 1942. Archivo de nuestra secretaría.

viernes, 1 de febrero de 2019

VIENE EL SEÑOR VESTIDO DE MAJESTAD

En memoria de José Manzano Jiménez

"Viene el Señor vestido de majestad, vestido y ceñido de poder". Me acordé de ese salmo cuando el pasado diciembre acompañábamos los restos mortales de nuestro hermano Pepe Manzano a los piés del Señor de la Salud y su bendita madre. El padre Dobado nos había emocionado a todos los presentes en el reponso contando como el día anterior, cuando iba a administrarle a Pepe los últimos sacramentos, su valiente esposa, María Jesús, le animaba en su agonía:

- ¡Pepe! ¡El Señor viene a verte! ¡Que viene el Señor!

Si siempre es dolorosa la pérdida de una vida humana, aún más lo es cuando se trata de una persona todavía joven y que tenía tanto amor todavía que dar a su familia y también a su hermandad, su gran pasión, como dijo nuestro Director Espiritual aquel día. Desde luego que Pepe Manzano trabajó mucho por nuestra cofradía desde el cargo de mayordomo, pero quizás su obra principal, la que muchos hermanos le agradecemos enormemente, la realizó desde fuera de una junta de gobierno. Fue él quien reunió y lideró a ese grupo de hermanos que quiso donar esa túnica bordada, recreación de la atribuida a Rodríguez Ojeda que tuvo la desaparecida efigie de Nuestro Padre Jesús de la Salud, así como la réplica de ese bello cíngulo con la rosa de pasión que la hermandad conserva como una reliquia del pasado. Sin la capacidad de organización de Pepe, sin su voluntad impetuosa, sin su personalidad arrolladora, sin su entrega sin medida, quizás no hubiera sido posible.


Pepe Manzano en el taller de bordados de Sucesores de Elena Caro firmando el contrato de la túnica bordada

Hoy queremos traer a estas páginas, en recuerdo de él,  un viejo documento fechado en 1892, el año en que se estrenaba aquella túnica que Pepe y ese grupo de hermanos se propusieron, más de un siglo después, recuperar de algún modo para el patrimonio de la hermandad. Se trata de un escrito dirigido a la alcaldía por el entonces hermano mayor, Nicolás Moreno Camacho, en el que traslada a la máxima autoridad municipal la intención de la cofradía de hacer ese año estación de penitencia, informándole del estreno de la túnica, comunicándole el itinerario y, sobre todo, solicitando la entonces tan necesaria subvención municipal (1). Dice así:





"Tengo el honor de contestar a su atenta comunicación fecha tres del actual en la que me manifiesta si la Hermandad que represento tiene o no acordada su salida. Le participo a V.E. que tiene acordada su salida el Viernes Santo de madrugada como lo verificó en el año anterior.
Las reformas que este año se han hecho la primera es la magnífica túnica de Jesús; la peana de la Virgen, algunas insignias y sus nazarenos visten túnicas moradas y negras.
Ruego a V.E. atienda muy especialmente en mi petición cual es que esta Hermandad es de pobres jornaleros que hijo de sus privaciones han podido a fuerzas de sacrificios confeccionar la túnica expresada y es la razón para suplicarle a V.E. que al hacer la asignación que estime conveniente o justa, teniéndose en cuenta que los gastos sólo de salida ascienden a cuatro mil quinientos o cinco mil reales puesto que se trata de una de las estaciones más largas y de tener un numeroso cuerpo de nazarenos.
Estación por donde ha de transitar = Peñuelas = Bustos Taveras = Castellar = Plaza del Almirante Espinosa = Feria = Correduría = Amor de Dios = Santa María de Gracia = Sierpes = San Francisco = Génovas = Alemanes = Placentines = Franco = Culebras = Salvador = Cuna = Universidad = Encarnación = Coliseo = Alcázares = San Pedro = Alhóndiga = Plaza de los Terceros = Sol =
Dios guarde a V.E. muchos años.
Sevilla 25 de Febrero de 1892
El Hermano Mayor
Nicolás Moreno

Exmo. Presidente de este Ayuntamiento"






Para aquellos antiguos gitanos, que sólo un año antes habían conseguido sacar la cofradía por primera vez desde San Román tras medio siglo sin poder hacerlo, la realización de aquella majestuosa prenda para el Señor fue todo un logro. Se ha contado incluso, no sabemos con cuanto fundamento, que las autoridades eclesiásticas no eran muy favorables a que la hermandad volviera a salir en ese 1892, tras la experiencia del año anterior, considerando que por su pobreza desentonaba con el resto de las cofradías de la jornada, pero con este estreno aquellos hermanos les convencieron de que tanto esfuerzo merecía tener su recompensa (2). Puede que aquel viejo paso, hecho para otro tiempo en el que los gustos eran distintos, no fuera gran cosa, pero la prensa de la época recogía como aquellos hermanos presumían de la túnica de su Cristo, calificándola como la mejor (3).

No quisiéramos terminar esta entrada del blog sin expresar un deseo, un ruego, que creemos extendido entre un numeroso grupo de hermanos. Pensamos que no hay mejor ocasión para que el Señor de la Salud luzca de nuevo esa prenda en la calle, en su salida procesional, que en la próxima madrugada del Viernes Santo, en homenaje y reconocimiento a nuestro querido Pepe Manzano, al que el Rey de Reyes, vestido con toda su majestad, vino a recoger recientemente para llevárselo a su gloria.




1.- Archivo Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Semana Santa. Expediente 2.Caja 631. Año 1892. 
2.- Así lo cuenta el periodista sevillano Francisco Coves Araisa en su artículo "Las Cofradías de Sevilla", aparecido en la revista madrileña Estampa en su edición de 5 de marzo de 1929,  página 10.
3.. H.M.S. El Noticiero Sevillano. 6/4/1898,  pág. 2.

martes, 1 de enero de 2019

¿QUÉ FUE DE AQUEL RODAJE?

Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román. Año 1934.
Foto Juan José Serrano. Archivo de la Fototeca Municipal de Sevilla.


De entre todas las fotografías que Juan José Serrano tomó a la antigua efigie de Nuestro Padre Jesús de la Salud hay unas que desde la primera vez que las vi me han intrigado especialmente. Se trata de una secuencia de fotos tomada frente a la vieja ojiva de San Román, con el Señor entrando en el templo, y que pertenecen a un amplio reportaje realizado por el fotoperiodista desde la salida de la cofradía de la Catedral a la entrada en nuestra antigua sede. Estas fotos se han fechado alguna vez erroneamente en 1928 (1), pero no nos cabe duda de que pertenecen a la lluviosa madrugá de 1934, y no es sólo por el hecho de que los nazarenos vistan ya nuestras actuales túnicas, estrenadas en 1929, de que aparezcan efectivos de la republicana Guardia de Asalto, o de que las paredes del templo estén llenas de carteles y pintadas que son muestras de la convulsa política de aquellos años. Un detalle más lo certifica: En la fachada de la antigua iglesia mudéjar, a la altura de donde mucho tiempo después estuvo el retablo cerámico del Señor de la Salud, figura inapropiadamente una cartelera del antiguo Coliseo España en la que se publicita la película "Honduras de Infierno", rimbombante nombre con el que se tradujo la producción americana de 1933 "Hell Below", que se exhibía en aquella lujosa sala cinematográfica sevillana en las fechas que nos ocupan (2).


Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román. Año 1934.
Foto Juan José Serrano. Archivo de la Fototeca Municipal de Sevilla.

Aquella semana santa de 1934 procesionaron únicamente trece cofradías, después de que en el 32 sólo saliera la Estrella y que en el 33 todas resolvieran quedarse en sus templos. En la madrugá sólo las tres de capa se decidieron a hacer estación. La inoportuna lluvia hizo que la Macarena se quedara en la Catedral a la espera de una mejoría en la tarde (3), pero nuestra hermandad le echó valor y regresó a su parroquia entre una multitud de sevillanos ávidos de cofradías. Juan José Serrano, que esperaba en la plaza de la Virgen de los Reyes, optó por venirse tras los Gitanos y dedicar a este completo reportaje sus contadas placas, pero mi interés y mi intriga por estas fotos suyas está en otro detalle que aparece en las últimas de la entrada al templo. A un lado de la plaza, a pesar de los esfuerzos que parece haber tomado Serrano para que no le estropearan su encuadre, aparece claramente el trípode de un "cameraman", como entonces se decía, subido a un pequeño vehículo, y delante de éste, encaramado como bien puede entre la multitud, otra persona que parece manejar un equipo de grabación de sonido ¡Aquella entrada de la cofradía se rodó! Deben de existir en algún archivo del mundo unos metros de cinta cinematográfica que reflejen lo que era una entrada de la Hermandad de Los Gitanos antes de la guerra. La cuestión es ¿dónde?


Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román. Año 1934.
Foto Juan José Serrano. Archivo de la Fototeca Municipal de Sevilla.

Se conoce que en aquella Semana Santa de 1934 andaban por Sevilla dos hombres de cine italianos: el cámara Arnaldo Ricotti y su ayudante de producción Arrigo Cinotti. De hecho se conserva una pequeña película de ellos para el Giornale Luce (L'Unione Cinematografica Educativa), noticiario cinematográfico equivalente italiano a nuestro antiguo No-Do, que titularon "Siviglia (Spagna) La solenne processione della Domenica delle Palme segna l'inizio della caratteristiche ceremonie Pasquali(4). Además de la catedralicia Procesión de Palmas se recogen en ella momentos de la salida procesional de la Cena, San Benito y la Estrella aquel Domingo de Ramos de 1934 (ver aquí). ¿Pero dónde andará lo que seguramente estos mismos italianos rodaron días después en San Román? ¿Quién sabe? Lo mismo algún día el Instituto Luce nos sorprende sacando a la luz ya restaurados esos metros de celuloide que desde luego que para nuestra historia serían todo un testimonio.

1. GUEVARA PÉREZ, Enrique. "1928: De cuando la Hermandad de los Gitanos salió de día", en Boletín de la Cofradías de Sevilla, nº 656. Sevilla, octubre de 2013. Págs. 766-770.
2. Diario ABC de Sevilla, edición de 24 de marzo de 1934, pág. 20.
3. Diario ABC de Sevilla, edición de 31 de marzo de 1934, pág. 9.
4. ROLDÁN SALGUEIRO, Manuel Jesús. "Las imágenes inéditas de tres cofradías en el Domingo de Ramos de 1934". Pasión en Sevilla, 8 de febrero de 2016.

sábado, 1 de diciembre de 2018

HACE CIEN AÑOS

En la mayoría de las ocasiones el fechar una fotografía antigua con exactitud es algo complicado, pero muchas veces nos dan la clave detalles que nada que tienen que ver con las cofradías. Es lo que ocurre con  las dos fotos que traemos hoy al blog, con las que nos trasladamos a la mañana del Viernes Santo 29 de marzo de 1918, hace cien años, y en las que se nos presenta la entrada en una abarrotada Plaza de San Román de la antigua imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, con aquella portentosa túnica bordada y sobre el paso estrenado en 1900.

En la fachada de la parroquia de San Román, bajo la torre, en la parte izquierda de la foto y cerca ya de la estrechez de la calle Enladrillada, podemos ver un cartel que anuncia "Exposición retrospectiva de arte concepcionista". Este evento se celebró en el Palacio Arzobispal de Sevilla entre septiembre de 1917 y mayo de 1918, con motivo del tercer centenario del voto concepcionista (1).

En la primer de las fotos, de Juan José Serrano, delante del paso del Señor vemos nazarenos con los antifaces negros levantados, todos ellos mirando, como parte del público, a lo alto. ¿Sería a causa de las muchas saetas que se cantaban en esa mañana?. Bajo la ojiva de la iglesia se atisba que el hábito está compuesto de túnica de cola blanca y esparto. Pero si miramos a la derecha y cerca de la pared, contemplamos un nazareno con el rostro cubierto, pero con un antifaz con cierto brillo como si de terciopelo se tratase. ¿Habría dos hábitos, o se trata más bien de un nazareno de otra de las cofradías de la jornada?.

Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román. Año 1918.
Foto Juan José Serrano. Archivo de la Fototeca Municipal de Sevilla.


Juan José Serrano Gómez realizó su primer trabajo en Sevilla en junio de 1917 para la revista La Exposición. Con esto se puede decir, que la foto que traemos hoy podría ser la primera que el fotoperiodista realizara a nuestra hermandad. En cualquier caso, le sirvió para publicarla en el diario madrileño La Nación el 1 de Abril de 1918. Debieron de hablarle muy bien sobre el ambiente que se concentraba en San Román tanto en la salida como en la entrada de la cofradía. Además, al fotógrafo debió gustarle, pues abundan fotos de la entrada de varios años posteriores. 

La segunda instantánea pertenece a Cecilio Sánchez del Pando. No sería la única ocasión en la que coincidieron ambos ilustres fotógrafos en la entrada de la cofradía en San Román. Ya dedicamos en este blog una entrada al respecto (véase Dos fotógrafos en una mañana de Viernes Santo). En la foto de Sánchez del Pando, que optó por situarse casi a pié de calle, en  Peñuelas, aparece el mismo cartel bajo la torre, y las convocatorias de cultos que están fijadas en la portada del templo son las mismas. De nuevo observamos el tipismo de aquella Sevilla previa a la Exposición Iberoaméricana, la profusión de sombreros de ala ancha, el ambiente popular de la ciudad rural, de pueblo grande. El detalle del chiquillo encaramado a una ventana para ver siquiera de lejos al Señor enternece especialmente.

Nuestro Padre Jesús de la Salud a escasos momentos de entrar. Año 1918.
Foto de Cecilio Sánchez del Pando. Archivo de Sáinz de Vicuña.


Con ambas fotos nos podemos llegar a imaginar un poquito como eran aquellas espléndidas mañanas de Viernes Santo, llenas de espontaneidad, devoción y arte, no obstante quizás conviniera ilustrarlas con algunos párrafos de un artículo sobre la hermandad que el escritor camero José Muñoz San-Román publicó en un semanario nacional  en 1923 (2), pero referidos a algunos años atrás:


"[...]De esta iglesia sale procesionalmente con sus imágenes en la madrugada del Viernes Santo. El espectáculo de esta salida es maravilloso. En la reducida plazoleta, que está rodeada de callecillas estrechas y casitas bajas, se ve agolpando público desde algunas horas antes de la procesión.

Entre la gente principal, títulos de Castilla, potentados venidos de todas partes del mundo y curiosos de todos los barrios, se apiña la gente gitana: los hombres que no salen de penitentes encapuchados, las mujeres con sus churumbeles a la cintura y la chavalería de a pie. Entre las claridades de la luna llena y la titilante luz de las estrellas, los ojos negros y profundos de los gitanos parecen luceros entre sombras de abismos.

Durante la espera todos son piropos y alabanzas y donaires en gracia a su Señor de la Salud, el Padre de los gitanos; como ellos, de cara broncínea, aunque llena de luminosidades. Y ya apareció Jesús, el gentío parece un mar que se desborda, y son locuras las demostraciones de júbilo que se le tributan, y como todo un concierto de cantares, las saetas que de todos los labios vuelan como golondrinas para revolotear alrededor del paso del maravilloso Nazareno.

Bien adelantada la mañana del viernes regresa a la parroquia, haciendo su entrada entre un ensordecedor clamoreo de plegarias, de gritos, de saetas. El oro de la túnica del Nazareno reluce como llamas. Los tambores redoblan sin cesar, y las agudas músicas de los clarines rasgan, más que cruzan, los aires.Cuando ya recogida la procesión se encaminan los gitanos nazarenos a sus pobres hogares, acompañados de sus familias, hay que verlos ir maltrechos, cansados, con el puro en la boca y las copillas de aguardiente encendiéndoles, más que el sol, los ojos profundos.

La Cofradía de los gitanos constituye uno de los espectáculos más típicos y singulares de cuantos pueden admirarse."
                                                                                                                                   



(1). Arte y cultura en la prensa: la pintura sevillana (1900-1936). De Inmaculada Concepción Rodríguez Aguilar. En la página 318, se dice que en ella se exhibieron representaciones concepcionistas de Martínez Montañés, Alonso Cano, Duque Cornejo, Murillo, Roelas, Zurbarán o Pedro Campaña entre otros.
(2). Revista Blanco y Negro. ABC. 25/3/1923. Páginas 35 y 36. J.San Román.