lunes, 1 de junio de 2020

ALGUNOS DATOS DE LA ESTANCIA DE LA HERMANDAD DE LOS GITANOS EN SAN NICOLÁS


Con motivo del acontecimiento de la pasada cuaresma con Nuestro Padre Jesús de la Salud presidiendo el Via-Crucis de las Cofradías de Sevilla y su histórico recorrido de vuelta por la collación de San Nicolás, quisiera comentar algunos detalles de la estancia de nuestra Hermandad en dicha parroquia.

A finales de septiembre de 1860, José de Campo y Tinoco1, hermano mayor de la corporación, realiza un escrito al Arzobispado con la petición de traslado de la hermandad, que se encontraba en San Esteban desde el 7 de abril de 18372, a la referida parroquia de San Nicolás de Bari. En él se nos dice
3:

Eminentísimo Sr. Cardenal y Arzobispo de esta Diócesis

José de Campo y Tinoco, hermano mayor de la Hermandad de Ntro. Sr. Jesucristo con la Cruz al hombro, con el título de la Salud y María Santísima de las Angustias aprobada por el Supremo Consejo de Castilla á Vuestra Eminencia con el más rendido respeto expone: que hace años se traslado á la iglesia parroquial de San Esteban á causa del desalojo de la del Pópulo para ser cárcel nacional. En esta iglesia fueron colocadas las imágenes en un retablo bastante viejo del convento de San Agustín, junto á una de las puertas, donde no es cómodo ni decente para la celebración del Santo Sacrificio de la Misa. La suma escasez de fondos de la Hermandad no le ha permitido renovar el retablo ni menos trasladarse á otro templo. Noticioso el Sr. Cura y los individuos de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de S. Nicolás de Bari de nuestro estado, se han avistado con la nuestra y manifestado el deseo que tienen, de que en este templo se coloquen las imágenes de nuestra cofradía. por carecerse en ella de una imagen de Jesucristo, para lo que nos facilitan un buen retablo en el centro de una de las naves, como al mismo tiempo practicar todos los viernes del año ejercicios con pláticas morales. Esas ventajas, Eminentísimo Señor, me impelen en sombre de la corporación que represento á
Suplicar a Vuestra Eminencia se digne conceder su beneplácito para efectuar la traslación de las indicadas imágenes y efectos de la propiedad de la Hermandad, que obran en la referida parroquia de S. Esteban, como al mismo tiempo se le haga saber al Sr. Cura no ponga reparo en la salida y entrega de aquellos; es gracia que no duda en merecer de la suma bondad de Vuestra Eminencia el que ruega a Dios por su salud y prosperidad. Sevilla 27 de septiembre del año del sello.
José de Campo (rúbrica).

Al margen, el 1 de Octubre, el canciller secretario D. Francisco de Astorga Miranda pide a los curas de San Esteban y San Nicolas que informen lo que se les ofrezca sobre dicha solicitud. Contesta en primer lugar el día 3 de ese mes el de San Esteban, D. Juan Catalán y Cortela, indicando; "Nada se me ofrece decir en pro ni en contra de la relatada exposición mediante á que en nada perjudica a esta Yglesia... sí ruego a nuestro Eminentísimo Prelado que si al extraerse las sagradas Ymágenes se infiere algun deterioro al templo, sea de la citada Hermandad el repararlo; por la imposibilidad en que se halla su fábrica de hacerlo".

El 11 de Octubre contesta el párroco de San Nicolas, D. Manuel Caisano Herrero, quien dice: "No se me ofrece reparo alguno en que se admitan en esta parroquia las imágenes que en esta solicitud se expresan, y debo decir que es muy conveniente por cuanto de este modo se consigue el que se vean realizados nuestros antiguos deseos". Finalmente, el 3 de Noviembre, D. Francisco de Astorga comunica el decreto de Su Eminencia el Cardenal D. Manuel Joaquín Tarancón y Morón:

Concedemos nuestra licencia para que se traslade desde la parroquia de S. Esteban de esta Ciudad á la de S. Nicolás de la misma, las imágenes del Señor con la Cruz al hombro con el título de la Salud y María Santísima de las Angustias, con la condición de que se remedie cualquier deterioro que se ocasione en la primera parroquia y no se haga novedad en los retablos de la segunda, á no ser que para este fin se obtenga una licencia especial, y en el concepto de que a la fábrica de las referidas parroquias no se ha de gravar con ningun gasto. Comuniquen este nuestro decreto á quien corresponda. Lo decretó y firmó Su Eminencia el Cardenal Arzobispo mi Señor de que certifico. Dr. D. Francisco de Astorga. Canciller Secretario (rúbrica).



Recreación de nuestras antiguas Sagradas Imágenes en lo que
fue su altar en San Nicolás, actualmente de la Virgen de Gracia.



Desde noviembre de 1860 hasta el de 1880 la hermandad permaneció en aquella parroquia. Es tradición que se instalaron la imágenes en un retablo jaspeado de la nave de la epístola que aún existe, y en el que hoy se venera a Nuestra Señora de Gracia. El altar conserva de hecho la inscripción "Nuestro Padre Jesús de la Salud". A pesar de que desde este templo la hermandad no llegó a procesionar, sí que tuvo cierta regularidad en su vida interna.

El primer culto que se dedicó en San Nicolás y que consagraba el traslado, fue un triduo a Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias celebrado a las cuatro de la tarde en los días 25, 26 y 27 de diciembre de 18604. El diario La Andalucía, dirigido por el gaditano Francisco María Tubino y Rada, anunció dicho triduo en sus páginas, conteniendo el aviso dos elementos que conviene no dejar pasar desapercibidos. Uno es que el culto al Santísimo, que ya vimos que era consustancial a la hermandad desde los tiempos del Pópulo, se va a reavivar en la corporación con el roce con la sacramental de San Nicolás, y así vemos como en la nota de prensa se hace referencia al Augusto Sacramento del Altar. No menos importante es que también se informe de los ejercicios espirituales que se van a realizar todos los viernes del año -claro antecedente de nuestros actuales cultos eucarísticos- y que fue una de las ventajas que José de Campo adujo en su solicitud de traslado.


Hemeroteca Municipal de Sevilla. Diario La Andalucía, Festividad de la Navidad de 1860.

También hay constancia de la celebración de un quinario a Nuestro Padre Jesús de la Salud predicado por el orador José Joaquín Granados en fecha de Semana Santa de 18615.

En el año de 1862 hay otra noticia sobre un quinario dedicado al Señor: “La antigua hermandad de nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud, y de María Santísima de las Angustias, establecida con real aprobación en la Iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, dedica un devoto quinario para contemplar los padecimientos de Jesús Nazareno en el paso de llevar la Cruz al Monte Calvario, que dará principio el día 12 del presente mes de Abril en punto del Ave María, siendo el orador el Sr. José Joaquín Granados, Pro. Nuestro Emmo. Prelado concede cien días de Indulgencia a las personas que devotamente asistieren a estos actos” 6.


Consultando más diarios de la época, damos con otro culto más en San Nicolás, específicamente un quinario a Nuestro Padre Jesús de la Salud en los días de inicio de la cuaresma de 1872. 

H.M.S. Diario La Andalucía. Viernes 16 de febrero de 1872. Pág 3.


El pasado verano, José Luis Dorado y yo nos dirigimos al archivo de la parroquia ante la noticia de su apertura tras el trabajo de catalogación. Allí encontramos varios datos de interés sobre los cultos de nuestra hermandad. El primero de ellos es el del 10 de marzo de 1871 por el pago de dos reales de vellón “A un organista para tocar la misa de Nuestro Padre Jesús de la Salud” 7. De igual forma, el día 24 de marzo del mismo año se pagaron tres reales para un organista8 con el mismo motivo mencionado anteriormente.

Ya en el mes de abril del año 1875 hay un pago de seis reales “Por traer y llevar la ropa que sirvió al Señor de la Salud, la Virgen y San Juan para el quinario” 9.

El día 1 de abril de 1875 se realiza un pago de cinco reales de vellón en el apartado de entradas para la función de Nuestro Padre Jesús de la Salud10. Es decir, en este caso es un pago que se da a la parroquia para los cultos del Señor, tal y como comentaba José Bermejo en su libro de Glorias religiosas de Sevilla.

De todos es sabido la gran devoción que despertó en aquella feligresía el antiguo Señor de la Salud, y cómo tras la marcha de la hermandad a San Román en 1880, es llevada desde la iglesia de la Magdalena una imagen de Jesús Nazareno a la cual se le daría la misma advocación de la Salud y que hoy día es el titular de la hermandad de la Candelaria11.


Añeja estampa de la portada de San Nicolás


1. ROLDÁN BARRAGÁN, Cristóbal. "Pinceladas biográficas de un Hermano Mayor". Anuario de la Hermandad Sacramental de los Gitanos de 2014. Sevilla. pp 70-71. En este apartado se comentan datos interesantes sobre la vida de este insigne Hermano Mayor.
2. Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Sección XIV. Crónicas Sevillanas de González de León. Tomo 41 (1837), pág. 37. Aunque la hermandad no se traslada hasta esta fecha, las Sagradas Imágenes se encontraban allí desde 1835.
3. Archivo General del Arzobispado de Sevilla. Sección III (Justicia), serie Hermandades, legajo 29.
4. (H)emeroteca (M)unicipal de (S)evilla. La Andalucía. 25 de diciembre de 1860. pág.3. "Parte religiosa". 
5. GONZÁLEZ RAMALLO, Víctor José. "La huella del Señor de la Salud con la cruz al hombro de la hermandad de los castellanos nuevos en la collación de San Nicolás". Boletín de las Cofradías de Sevilla, nº 734, Sevilla, marzo de 2020. pp 231-235
6. H.M.S. La Andalucía. Sevilla, 15 de abril de 1862.
7. Archivo Histórico Parroquia San Nicolás de Bari. Sevilla. Libro de cuentas de entradas y salidas. Signatura N91. Año 1871.
8. Ibídem
9. Archivo Histórico Parroquia San Nicolás de Bari. Sevilla. Libro de cuentas de entradas y salidas. Signatura N91. Año 1875.
10. Ibídem.
11. PALOMO GARCÍA, Martín Carlos. Semblanza histórica de la Hermandad de la Candelaria. Sevilla, 1996. p.49.


viernes, 1 de mayo de 2020

UNA VISITA AL HOSPITAL DE LA SANTA CARIDAD

Acordándome de nuestros mayores, que tanto están sufriendo en estos días graves que atravesamos, he pensado que quizás fuera bueno traer a estas páginas una anécdota de nuestra hermandad que recogen las actas de nuestra corporación, y que a mí me resulta especialmente entrañable, porque fue de algún modo un encuentro entre la hermandad antigua y la contemporánea. Se trata de una visita que nuestra bolsa asistencial realizó al Hospital de la Santa Caridad a principios de los años noventa del pasado siglo. Los protagonistas de aquel momento fueron, de una parte, dos ancianos hermanos, José Rodríguez Lara "Tragapanes" y Rafael Gayango Estirado, y de otra el que fuera Hermano Mayor de nuestra corporación Antonio Moreno Bermúdez, bajo cuyo mandato se constituyó nuestra Bolsa de Caridad (1).

A "Tragapanes" (1909-1991) ya lo nombramos en estas páginas al hablar de la mayordomía de su abuelo materno, el famoso torero José Lara Jiménez "Chicorro", que como contamos llegó a la hermandad a través de su casamiento con Dolores del Campo, integrante de esa familia que fue celosa guardiana de la corporación en los siglos XVIII y XIX. Por otra parte, su tío abuelo paterno fue nada más y nada menos que el renombrado cantaor trianero Manuel Rodríguez García "Cagancho". Con estos antecedentes familiares no era de extrañar que toda la vida de Tragapanes girara en torno al toreo, al cante y por supuesto a su hermandad. A lo primero intentó dedicarse en sus años mozos utilizando el sobrenombre de su abuelo, "Chicorro", con regular suerte. Cuentan que fue quizás en una corrida para la que fue elegido por votación popular y a la que no se presentó donde perdió el tren. Sí tuvo más éxito en el mundillo flamenco, sobre todo ya anciano, cuando el espectáculo "Triana Pura y Pura" rescató su figura. El conocimiento que atesoraba de los cantes heredados de su familia fue largamente valorado por los buenos aficionados.


Recorte de prensa de la edición sevillana de ABC 21-6-1933

En cuanto a la hermandad, aprendió a quererla como algo propio desde pequeño. En el archivo de nuestra secretaría se conserva su hojilla de inscripción, con el número 66 de hermano, hojilla que creo recordar que tiene la peculiaridad de que además de nombre y apellidos recoge su apodo. Aparece en ella domiciliado en la trianera calle Rocío nº 13, en lo que se conocía con el significativo nombre de "El Corral de los Gitanos". En aquel corralón, en el que residían también figuras añejas de nuestra cofradía, como el que fuera hermano mayor Joaquín Serrano Filigrana o los hermanos Vega Niño, se vivía el ambiente de la cuaresma de forma singular. Comenzaba entonces un trasiego de enseres hasta San Román en el que la chiquillería reclamaba su protagonismo. Prendas y objetos que, dado que no había casa-hermandad alguna, se conservaban el resto del año en casas particulares, o incluso en el almacén de "Villa Troya" -el colmado que Heliodoro Ramos Mancebo tenía en la esquina de la cava con la calle Troya- cruzaban el puente listos ya para los días grandes. Hasta el mismo reparto de las túnicas y las papeletas de sitio se efectuó algunos años en este corral, en el domicilio del secretario José Vega Niño (2).

Es verdad que "Tragapanes" se distanció de su hermandad. Su vida bohemia, el exilio forzado de su Triana natal y otras circunstancias que no vamos a entrar aquí a tratar ni a valorar le hicieron darse de baja de la nómina de la cofradía.


José Rodríguez Lara "Tragapanes"
retratado para la revista Sevilla Flamenca.

El caso es que, tras muchos avatares y a pesar de haber ganado sus buenos dineros, José Rodríguez Lara terminó sus últimos años acogido en el Hospital de la Santa Caridad, esa encomiable institución sevillana que fundara D. Miguel de Mañara. No lo llevó a aquel lugar la pobreza, sino el desamparo y la soledad. Fue toda su vida un solterón empedernido y nunca se casó. Nada material le faltaba allí desde luego, pero habría que decir, recordando las palabras del apóstol de los gentiles, que la caridad sin amor no es nada, así que, conocedor nuestro entonces hermano mayor de que aquel antiguo hermano se encontraba en dicho hospital, propuso a la bolsa de caridad hacerle una visita para confortarlo con algo tan simple como un rato de charla, unas revistillas taurinas, algo de tabaco. En definitiva, con un poco de cariño. Y a veces ocurren pequeños milagros inesperados, pues como relatan las actas, visitando a "Tragapanes" encontraron también allí recluido a otro hermano al que todavía parece que le hizo aún más ilusión la visita. Pero dejemos que sean estas actas que mi padre redactó, recogiendo las palabras de Antonio Moreno, las que nos cuenten lo sucedido (3):

"Que como también dijo en el cabildo anterior, nuestro hermano Antonio Galvín, Juan Piquero y él estuvieron en el Hospital de la Santa Caridad, habiendo servido de introductor nuestro hermano Joaquín Gabardón del Olmo, que también es hermano de la Caridad. Que por este hermano es por quién se tuvo noticias de que allí había otro hermano a quien también se ha visitado y que resultó ser Rafael Gayango Estirado, un hombre de 92 años al que muchos de los presentes recordarán como no faltaba a ningún culto y asistía todos los años a la procesión del Corpus, añadiéndose por el que refrenda que también era todos los años el que sacaba la primera papeleta del paso de Virgen, lo que conseguía porque dos horas antes de la señalada para empezar el reparto ya estaba guardando cola.

Sigue el Hermano Mayor diciendo que indudablemente acudir a este centro hospitalario no tiene nada de agradable, pues muy al contrario es muy deprimente, pero también es verdad que se siente una gran satisfacción cuando se comprueba lo positivo de su resultado. Fue digno de ver y de vivir la alegría que le dió a este hermano al ver que era visitado por su Hermandad, como se expresaba dirigiéndose a sus compañeros diciéndoles que como lo querían en su Hermandad que hasta había ido el Hermano Mayor a visitarlo. Que por todo ello se iba a seguir visitando este centro y a estos hermanos, y si nos dan permiso las monjas que los atienden se les va a llevar tabaco, tanto a los que son hermanos de la Hermandad como a los que no lo son (...) Que es verdad que cuando nuestro Cristo pasa por la Campana de forma tan maravillosa, que hace vibrar de emoción a todos los que le contemplan, es algo muy bonito, muy emocionante, pero también es verdad que el Cristo de la Salud debió de tocarnos las palmas este día cuando nos vio junto a estos hermanos, tan viejecitos y tan necesitados de cariño".


José Rodríguez Lara "Tragapanes" murió tan sólo un año después. La misa por su eterno descanso se celebró en la parroquia de San Román el 30 de Septiembre de 1991. De Rafael Gayango Estirado, aquel hermano al que mi padre recordaba por llegar siempre el primero a sacar su papeleta de sitio, no hemos conseguido muchos datos más, aparte de su fallecimiento en marzo de 1993.

Para terminar como empezamos, debiera de saberse que en esta calamitosa situación de confinamiento que hemos vivido estos días, la hermandad, como entonces, no se olvida de sus mayores. Aparte de la conocida campaña "Cofradía solidaria", que ha ayudado a muchas familias necesitadas, me consta que ha habido una preocupación y un buen número de llamadas telefónicas a nuestros hermanos más veteranos, a los que nos legaron nuestra querida corporación y a los que tanto debemos. Que el Señor de la Salud los guarde a todos y a ver si pronto podemos volverlos a ver por nuestro santuario.



1.-  En realidad la constitución de la Bolsa de Caridad se acordó en cabildo general celebrado el 27 de Diciembre de 1971, y se nombró al efecto una comisión para que redactara unos estatutos que finalmente no llegaron a aprobarse. La caridad de la corporación se limitó al tradicional reparto de pan en los cultos principales y a alguna colaboración con la Legión de María. No es hasta un cabildo de oficiales de 5 de Mayo del 78 cuando se aprueban unos estatutos y la Bolsa se pone en funcionamiento como órgano autónomo dentro de la hermandad. 
2.- Diario ABC de Sevilla, edición de 7 de abril de 1938, pag, 16: "Esta hermandad pone en conocimiento de sus hermanos que el reparto de túnicas y papeletas de sitio se celebrará el Lunes y Martes Santo, en el domicilio del secretario, calle Rocío número 13, de siete a nueve de la noche, disponiéndose, pasada dicha fecha, de las túnicas que no hubiesen recogido".
3.- Según me cuenta mi hermana, entonces secretaria de la Bolsa, fueron varias las visitas al Hospital de la Caridad, y mientras unas aparecen referidas en las actas de los cabildos de oficiales, alguna otra figura en las de las reuniones de la Bolsa. El acta nª 314, de cabildo celebrado el 11 de Julio de 1990, da cuenta de una primera visita realizada por el hermano mayor junto a los hermanos Antonio Galvín Moya y Juan Piquero Cordero. La nº 315, de cabildo celebrado el 12 de Septiembre del mismo año, que es la que hemos transcrito, parece ampliar la relación de lo acontecido.

miércoles, 8 de abril de 2020

HACE CIEN AÑOS, COMO HOY


En esta noche de hoy, tan especial para nosotros, en la que a todos nos gustaría estar junto a nuestros Sagrados Titulares, realizando la estación de penitencia o contemplándolos pasearse por las calles de la ciudad, queremos que estas páginas os acompañen en este mal rato que estamos pasando, así que vamos a remontarnos a 1920, y a rememorar lo sucedido justo hace cien años.

No fue tampoco la de aquel año una semana santa fácil. El país atravesaba lo que los historiadores han llamado el trienio bolchevique, un periodo convulso que no dejó de tener su reflejo en la semana santa. En la madrugada del viernes santo de 1919 se había producido un atentado a la salida de la catedral del paso de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Explosionó un artefacto que habían dejado allí alevosamente, hiriendo a un sacerdote, al que finalmente tuvieron que amputarle la pierna, pero lo peor fueron las carreras y el tumulto que el suceso ocasionó, que no debieron de ser muy diferentes a las que hemos conocido en épocas más recientes. No se conoce como afectó aquello de modo particular a nuestra cofradía, pues la prensa de entonces no lo reflejó, pero sí que nuestro cortejo tuvo que pasar por unos palcos desiertos, abandonados por las autoridades y el público, entre los que cundió el pánico.

Para la semana santa de 1920 hubo pues una especial preocupación por el orden público, ante los rumores de que pudieran repetirse situaciones parecidas, y la alarma entre los cofrades aumentó cuando se declararon una huelga de los panaderos de Alcalá, otra de ferroviarios, y hasta una de costaleros, así que no es de extrañar que el entonces hermano mayor, Nicolás Moreno Vega, reclamara al ayuntamiento para ese año una escolta especial: la de la Guardia Municipal.

En el archivo municipal se conservan los escritos dirigidos ese año por nuestra hermandad al consistorio. En el primero, fechado el 11 de marzo y firmado por el mismo Nicolás Moreno, la hermandad comunica su intención de hacer estación de penitencia "llevando el mismo itinerario que en años anteriores"1
 

Pero es un segundo escrito, enviado el mismo miércoles santo, el que queremos traer aquí. Dice así:



Archivo Histórico Municipal de Sevilla.



Excelentísimo Señor Alcalde Presidente del Excelentísimo Ayuntamiento de esta Capital


Excelentísimo Señor:
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, establecida en la Parroquia de San Román, solicita a V.S se sirva dar las órdenes oportunas para que fuerzas de esa Guardia Municipal custodien nuestros dos pasos en la estación que verificamos en la madrugada del Viernes Santo; siendo la salida a las dos y media de la madrugada.
Es gracia que espera merecen de V.S cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla 31 de marzo de 1920.
Nicolás Moreno.


Al margen aparece la firma ilegible del funcionario que ordena se envíe para su trámite la solicitud a la comandancia, sita entonces en el nº 2 de Almirante Apodaca, en el edificio de los antiguos juzgados, precisamente donde hoy se conserva el documento. Al dorso, tras la palabra "cumplimentado", figura la firma accediendo a la petición del propio comandante de la Guardia Municipal D. Manuel Pedroso Rodríguez.


Fotografía tomada desde la calle Sol a Nuestro Padre Jesús de la Salud en San Román en una soleada mañana de Viernes Santo circa 1920. Fototeca Universidad de Sevilla.

Al final, aquella madrugada fue una madrugada más, y no hubo que lamentar incidentes. Las crónicas hablan de la afluencia de público y del alto precio que se cotizaron las sillas de la carrera oficial para presenciar el paso de las cofradías2. Una hermosa madrugada de Viernes Santo como la que volveremos a vivir, si el Señor y su bendita madre quieren, el año que viene y los siguientes. 

Quizás muchos de vosotros, en casa, pensáis como yo lo solos que deben estar nuestros titulares en estos momentos. En una situación normal estaría formándose la cofradía, y un revuelo de túnicas y capas blancas llenaría el santuario. Estarían como deben de estar siempre, rodeados de sus hermanos, pero puede que os consuele pensar que hay quien cuida de Ellos y de todos nosotros. Nuestra Policía Local, heredera de aquella Guardia Municipal, y entre la que tenemos a hermanos que lo están dando todo en estos días graves, sigue custodiándolos, hoy como hace cien años. Nuestro agradecimiento a ellos y nuestras oraciones para que El Señor de la Salud y la Virgen de las Angustias les acompañen y les libren de todo mal.


Foto que publicó en Twitter Emergencias Sevilla y que se ha hecho viral en estos días de confinamiento.





2. Hemeroteca Digital ABC. Madrid. 3 de abril de 1920. Página 9.


miércoles, 1 de abril de 2020

SOBRE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL PASO DE PALIO EN LOS GITANOS (III)

Para esta nueva entrega seguiremos el orden cronológico sobre el estreno y la evolución del paso de palio en nuestra hermandad. En la segunda década del siglo XX los hermanos acometieron unas importantes reformas y estrenos en la cofradía. En 19141 acordaron reformar el paso del Señor adquirido en 1899 a la Hermandad del Valle, y tan solo dos años después se "estrenaba" un nuevo palio. Nada menos que el que había cobijado a la Virgen del Rosario de Monte-sión durante gran parte del siglo XIX.

En la siguiente fotografía de Juan Barrera Gómez en 1916, en el interior de San Román, observamos que el dibujo y forma de las bambalinas es igual que en las últimas salidas de la Virgen del Rosario bajo el mismo. Incluso el escudo es aún el de Monte-sión. Como respiraderos encontramos de nuevo lo que era el antiguo palio de plata de roultz de Isaura, y justo debajo de estos, decorando los faldones, observamos lo que fueron las bambalinas del anterior palio estrenado en 19052.


Archivo Víctor José González Ramallo. Fotografía Juan Barrera Gómez. 1916.

Detrás del palio se puede apreciar un retablo sencillo en el que situaba, como intuimos en la foto, el Crucificado de las Angustias y bajo sus pies una imagen de la Virgen de los Dolores3

Por estos años llevan el gobierno de la cofradía los hermanos Nicolás, Antonio y José Moreno Vega, conocidos en Triana con el apodo de "los nicolases" por ser hijos de aquel Nicolás Moreno Camacho que consiguió la primera salida procesional desde San Román en 1891. Desde un cargo u otro, son ellos los que firman las solicitudes al ayuntamiento para conseguir la subvención. Estos escritos nos son de mucha utilidad a la hora de fechar los estrenos, pues en ellos se solían enumerar tales adquisiciones como justificación de la necesidad de la ayuda municipal por los cuantiosos gastos realizados, pero los de 1916 no nos dan demasiadas pistas. En un primer escrito, firmado a título de hermano mayor por Nicolás Moreno Vega4, se dice que se irá por las mismas calles que en años anteriores. El último escrito al ayuntamiento de Sevilla en el que se hablaba del recorrido es de 19145, siendo el siguiente: 
San Román, Peñuelas, Bustos Tavera, Santa Catalina, Almirante Apodaca, San Pedro, Imagen, Encarnación, Laraña, Orfila, Unión, Santa María de Gracia, Campana, Sierpes, Cánovas del Castillo a Catedral, Cardenal Lluch, Placentines Francos, Villegas, Salvador, Federico de Castro, Laraña, Encarnación, Imagen, San Pedro, Almirante Apodaca, Santa Catalina y Sol.

En un tercer y último escrito, se autoriza a recoger la subvención a Antonio Moreno Vega. El documento es firmado por Nicolás Moreno y el secretario José Moreno6.

Al año siguiente, en 1917, el hermano mayor Nicolás Moreno anuncia “grandes reformas”7 sin llegar a especificarlas. Es en 1918 cuando encontramos curiosamente que en un escrito firmando por el hermano mayor Nicolás Moreno y el secretario Antonio Moreno, se autoriza a Guillermo Carrasquilla Rodríguez para cobrar la subvención de 600 pesetas. Guillermo Rodríguez Carrasquilla era sobrino de Juan Manuel Rodríguez Ojeda y además trabajaba para él. Podríamos suponer a título de hipótesis que se trataría de un pago por las reformas acometidas sobre el palio del que hablamos.

A.H.M.S. Ferias y Festejos. Año 1918. Exp. 3. Semana Mayor. D/657.
“En el Cabildo General celebrado por esta Hermandad en el día de hoy ha autorizado a Don Guillermo Carrasquilla Rodríguez para que haga efectiva la subvención que tiene aún guardada ese Excelentísimo Ayuntamiento por la salida de esta Corporación en la presente Semana Santa de 1918.
Guarde a V.E muchos años.
Sevilla 11 de marzo de 1918.

El Hermano Mayor                                                                                                                                     El Secretario
Nicolás Moreno                                                                                                                                          Antonio Moreno

        Sevilla 13 de abril de 1918
        A la sección para sus efectos.”



Fotografía de Cecilio Sánchez del Pando c.a 1918

En esta segunda foto vemos estas reformas. Los bordados han sido pasados a nuevo terciopelo y las caídas de las bambalinas han sido ampliadas y enriquecidas en su parte inferior. El óvalo derecho del escudo central ha sido ya cambiado introduciendo el Corazón Agustino bajo capelo arzobispal. El mismo corazón agustino que encontramos también en el centro del respiradero del palio de plata de roultz. Por la disposición de la cera y su forma, podemos pensar que ésta no debe ser muy distante en el tiempo con respecto a la que comentamos de Barrera, siendo muy posible que sea cercana a la fecha de la reforma, en torno a 1918. 

En ambas fotos encontramos a la Virgen con su sello habitual: manto recogido, rosa de la pasión en la mano, fajín hebraico y la saya de terciopelo burdeos de finales del XIX.

Por tanto, podemos decir que este palio cobijó a la antigua Virgen de las Angustias desde 1916 hasta 1936. Incluso en 1937, que la actual Dolorosa salió bajo palio prestado por el Baratillo, las bambalinas de este se utilizaron a modo de respiraderos para decorar los faldones. Es en 1938 cuando es entregado al taller de los Sobrinos de José Caro como parte del pago del nuevo palio diseñado por Ignacio Gómez Millán.



1. VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. Boletín Hermandad Sacramental de los Gitanos,  número 45, enero 2019. "Historia". p 30.
2. VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. Boletín Hermandad Sacramental de los Gitanos, número 46, junio de 2019. "Sobre la evolución histórica del paso palio en Los Gitanos (I)". pp. 6 y 7.
3. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Salvador. Anuario Hermandad Sacramental de los Gitanos de 2011. "La cofradía de los Gitanos durante la República y la Guerra Civil". Páginas 58 a 60.
4. (A)rchivo (H)istórico (M)unicipal de (S)evilla. Feria y Festejos. Año 1916. Semana Santa. Expediente 2.
5. A.H.M.S. Feria y Festejos. Año 1914. Semana Santa. Expediente 18. 
6. A.H.M.S. Feria y Festejos. Año 1916. Semana Mayor. Expediente 2.
7. A.H.M.S. Feria y Festejos. Año 1917. Semana Mayor. Expediente 3.

martes, 10 de marzo de 2020

Y EL TIO QUINI SACÓ A SU SEÑOR

Hace mucho, mucho tiempo, hubo un arzobispo en Sevilla -de cuyo nombre no consigo acordarme- que invitado a predicar en una función de la hermandad se le ocurrió preguntar dónde estaban los gitanos. No sé si fue aquel cardenal catalán que pensó que la hermandad no debía salir en la madrugada del Viernes Santo, porque su pobreza desentonaba con el resto de las hermandades de la jornada, y al que los gitanos convencieron haciéndole al Señor la más espectacular de las túnicas bordadas. O lo mismo fue el navarro que entendía que eso de cantar saetas por martinetes o siguiriyas gitanas era poco más o menos que una irreverencia y había que prohibirlas. En cualquier caso estoy seguro de que de Sevilla o de Andalucía no era, pues aquí tenemos ese sino. Perdonadme, pero hace de esto tanto tiempo que no he podido conseguir más datos.

Aquel día, en aquella función, más de uno se preguntaba: "¿Que dónde están los gitanos? ¿Y yo qué soy?¿Finlandés?". En esa lejana época, la hermandad había crecido mucho, quizás hasta demasiado, y es verdad que la corporación no era ya aquella comunidad de sangre, aquella hermandad étnica de antaño. En ella tenía entrada todo el que supiera querer al Señor de la Salud y a su bendita madre, la Virgen de las Angustias.




El caso es que tales palabras dolieron, como no podía ser menos. Aquel arzobispo tenía que haber hecho, antes de criticar a la hermandad, un examen de conciencia ¿Qué había hecho la Iglesia por los gitanos? ¿Se respetaba su cultura? ¿Se les dejaba ser iguales pero diferentes? Un grupo de gitanos pensó que había que darse a valer, que había que demostrar que ellos, a pesar de todo, seguían ahí, junto a la hermandad que fundaron sus mayores en tiempos duros de persecución, cuando eran los mismos sacerdotes -que tenían los registros de los bautizos- los que señalaban quien era castellano viejo y quien era de los nuevos, esa gente del bronce que merecía ir "a sacar piedras del agua".

Mira por donde que los señores habían pensado que aquel año debía de salir el Señor de la Salud a presidir un Via Crucis, y un tal Manuel Moreno, hijo de José el de la Sal, habló con el hermano mayor, gitano como él.

-Josemari, al Señor lo queremos portar los gitanos. Hacer ver que seguimos aquí. Es sólo una chicotá, no pedimos más.

Y el hermano mayor planteó tal inquietud a su junta, y decidieron que sí, que un grupo de callos reales sacarían del templo al Señor. ¿Qué templo? Tampoco estoy muy seguro si aquello sucedió en el Pópulo, en San Esteban, en San Nicolás, o en alguno de las muchas iglesias por las que pasó la hermandad en su errante caminar.

Había un gitano muy anciano, tío Quini le llamaban. De la familia de los Serrano. Seguramente descendiente de aquel Martín Serrano que reorganizó la hermandad en 1815, después de que las ilustradas autoridades hubieran querido extinguirla. Su padre, de nombre también Joaquín, hijo de un Serrano y una Filigrana, había sido precisamente hermano mayor posteriormente, en otra época aún más dura. Unos tiempos en los que la hermandad lo había perdido todo, incluso a sus Benditos Titulares, víctimas del odio y de la sin razón.

El tío Quini, con sus ochenta y cinco años, pensaba que su tiempo en la hermandad había pasado ya, que aquella era una cofradía muy distinta a la que él había conocido. Se conformaba con venir a ver a sus titulares cuando menos gente hubiera, y rezarles en la intimidad. La mayoría de las personas con las que él había convivido ya faltaban ¿Y quién lo conocía a él ya? ¿Quién sabía de las fatigas de su padre? 

Pero Manuel, el hijo del de la Sal, habló con el tío Joaquín Serrano, con los Antúnez, con los Moreno, con los Vega, los Jiménez, los Lérida, los Vargas, los García, los Rodríguez, los Peña, con todas esas familias que estaban allí desde el principio y a las que el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo no creyó ver en aquella Solemne Función. Y se presentaron a las puertas del templo. Y sí, el tio Quini, con sus ochenta y cinco años, agarró la parihuela izquierda de las andas, junto a su gente, y sacó a la calle a su Señor de la Salud, a su Cristo: el de los Gitanos. Y quiso el Señor un lejano primer lunes de cuaresma pasearse por Sevilla en olor de multitudes como hacía mucho tiempo que no lo hacía, y en su semblante de bronce se le veía contento y orgulloso, porque los gitanos seguían con Él, y Él -como decía aquella saeta de Pepe Valencia- seguía muriendo por sus gitanos.

Aquellos hombres habían hecho historia de la hermandad.




domingo, 1 de marzo de 2020

JUNTO AL CANCEL DEL CIELO

 A Francisco Navarro Guerrero (q.e.p.d.). In memoriam.


Mañana será un día grande para la hermandad. El Señor de la Salud presidirá el Via Crucis del Consejo de Hermandades y Cofradías, y toda la ciudad se rendirá ante Él, lo que de seguro nos llenará de un sano orgullo a todos los hermanos. Echaremos sin embargo en falta las caras de los que ya marcharon a su morada celestial, y desde este pasado mes nos va a faltar una más, la de Francisco Navarro.

Paco se hizo hermano allá por mayo de 1961, con veinte años de edad. Él vivía en la Huerta de Santa Teresa, pero tenía su novia en la calle Doña Berenguela, en plena Puerta Osario, y cuando veía que ya se le hacía tarde en la parroquia, o no quería el hombre que lo entretuvieran en "El Uno de San Román" o en el "Remesal", decía:

- ¡Ya voy a estar yo en Doña Berenguela!

La frase originó el apodo con el que muchos lo conocían, "Berenguela", que hasta sonó, no se si por error, en la misa que por su eterno descanso la hermandad le ofreció hace una semana. En mi casa le llamábamos sin embargo "Navarrito", como lo hacía mi padre, que era una docena de años mayor que él, pero con el que pronto compartiría quehaceres en la cofradía, ya que, con sólo veinticinco, Paco fue elegido fiscal en una de las juntas de gobierno de Manolo Moreno (1).


ABC de Sevilla, 11 de octubre de 1966, pág. 53.


Navarrito era uno de los últimos reductos de aquella hermandad familiar que conocí en mi niñez, y desde que tengo uso de razón recuerdo haberlo visto por San Román, pues siempre fue de los hermanos asiduos, presto a echar una mano en lo que hiciera falta. Como era tan atento y tan amigo de sus amigos, lo recuerdo también en mi casa, en una ocasión que se ofreció para ayudar a mi padre en algún arreglo doméstico. Tan cariñoso siempre, mi hermano y yo pensamos que había venido a jugar con nosotros, y debimos de darle aún más faena.


Jura como hermano de honor el que fuera alcalde de Sevilla D. Juan Fernández y García del Busto el 4 de febrero de 1969. Al fondo, portando el estandarte, Francisco Navarro Guerrero. Él fue uno de los donantes de aquella insignia (2).

Aquel niño que fui yo, y aquel muchacho de veintitantos acabarían compartiendo junta muchos años después, a mediados de los noventa. Paco Navarro fue prioste segundo con Juan Miguel Ortega Ezpeleta, y yo un demasiado joven e inexperto secretario, pero alguna vez sí me escapé de la secretaría para ayudar a Luciano Conde y a él en la priostía, y se viene a mi memoria una anécdota que me ocurrió la única vez que ayudé a bajar al Señor del altar. Torpe de mí, me pillé los dedos con la peana, por miedo a soltarla antes de tiempo y que pudiera pasarle algo al Cristo, y Paco, viendo la uña amoratada, con la confianza del que te conoce de toda la vida, me consoló:

-Eso nos ha pasado a todos la primera vez. El novato siempre es el último en sacar la mano. Es mucha responsabilidad bajar al Señor.

Mi último madrugá de nazareno, después de tantos años en las filas del Señor de la Salud, decidí que colgaría mi túnica saliendo con la Virgen, y mira por donde, justo detrás mía, tuve toda la noche a un nazareno llamado Francisco Navarro Guerrero. La verdad es que me avergonzó pensar que aquel hombre siguiera al pie del cañón con setenta y tantos años y yo pensara que con cincuenta ya era mi hora de dejar el hábito, pero también ahí el veterano hermano tuvo sus palabras para mí:

-Bueno, no deberías retirarte, pero prepárate para disfrutar de un palio andando. Ahora vas a ver como anda tu Virgen y lo que te has perdido todos estos años -porque Navarrito, con todo lo que quería al Señor, moría con sus Angustias.

Con Ella estará ya, y mañana, cuando estemos en el santuario sé que al mirar para la puerta pequeña, echaré de menos la cara de Paco. El solía sentarse allí en las misas, junto a la portón que da a la tienda de recuerdos, como en San Román las escuchaba de joven en pié junto al cancel, fuera miembro de junta o no. No he conocido en la hermandad a nadie más sencillo, con menos afán de protagonismo y menos ganas de figurar. Pero mañana, cuando Angustias vea a su Hijo salir a las calles de Sevilla, se que alguien, junto al cancel del Cielo, tampoco se perderá un detalle y se sentirá tan orgulloso o más que nosotros: Mi querido Navarrito, que tanto bregó por su hermandad.





1.- Francisco Navarro fue elegido fiscal en cabildo general de elecciones para primeros cargos celebrado el 18 de julio de 1966, cuando se votaba con listas abiertas. Una vez la autoridad eclesiástica los aprobaba, se publicaba en prensa, de ahí la diferencia de fechas entre el cabildo y la nota de prensa de ABC.
2.- Véase en el blog "El estandarte de las monjitas trinitarias".






sábado, 1 de febrero de 2020

LOS PRIMEROS HERMANOS PROTECTORES

Publicamos en el blog en su día el primer folio de la reconstrucción de un antiguo listado de hermanos en 1948, que realicé con mi padre a partir de las hojillas de inscripción más antiguas que se conservan en la secretaría (1). Hoy vamos a traer a estas páginas lo referente a los entonces llamados "hermanos protectores".



En aquellos años se llevaban dos listas, una de hermanos propiamente dichos, los gitanos, y otra de hermanos protectores, que venían a ser lo que hasta entonces se habían conocido como devotos o bienhechores. 

Desde antes de la guerra la hermandad había contado a la hora de arreglar su siempre difícil economía con los pequeños comerciantes del barrio, o con personas que, aún siendo ajenas a la etnia gitana, demostraban una gran devoción a nuestros sagrados titulares. Se realizaban cuestaciones anuales para sufragar los gastos de los cultos más importantes o de la estación de penitencia, y esta participación se fue institucionalizando. Ese número de colaboradores se amplia y se hace aún más necesario cuando la corporación tiene que emprender una reconstrucción total, prácticamente desde cero, tras el incendio de San Román. Se crea así la figura del "hermano protector", como se especificaba en la propia hojilla de inscripción, con distinto listado y numeración.



Traemos como ejemplo las hojillas de inscripción de dos señalados protectores. La del número uno, D. Francisco Vera Mármol, impresor con establecimiento en la plaza de la Europa, que se encargaba de realizar para la hermandad de forma gratuita todo el trabajo de impresión de convocatorias, membretes, saludas y demás. Se le concedió el título de Hermano Mayor Honorario, distinción que también tuvo su hijo, Francisco Vera Álvarez, que aparece en la lista unos números más abajo, y que años después regalaría el retablo cerámico del Señor que adornaba la fachada de San Román.

El número dos lo ocupaba Enrique Navarro Gallegos, con domicilio en la calle Maravillas, gerente que fue del bazar "La Importadora", en la esquina de O'Donnell con la Campana. Tanto su hojilla como la de Vera, aparecen fechadas en septiembre de 1948, pero en el espacio dedicado a la firma del hermano que lo presenta se hace constar que eran hermanos antiguos.


Guillermo Cantalapiedra, Pepe Bocio y Enrique Navarro en la bendición del Señor. 1939. Foto J.J. Serrano.

Continúa el listado con el recordado José María de la Concha Meneses, que ya había conseguido salir de nazareno antes de la guerra, y al que pronto captarían para la secretaría. Juan Alfonseca Caro, propietario de la confitería "Nueva Paz" en la calle O'Donnell, y que algún año convidó a torrijas en su establecimiento a todo el cuerpo de nazarenos,  entonces no muy numeroso, lo que provocó que la cofradía tuviera que olvidarse de pasar más por Tetuán en su retorno. Guillermo Cantalapiedra García, que sería ejemplar mayordomo con Manolo Moreno en las décadas de los cincuenta y sesenta. Joaquín Cordero Bernal y José María Forcada Cabanellas, destacados miembros de las gestoras que se sucedían en la hermandad (2). El popular Francisco Camps Espinosa, gerente del Teatro San Fernando, que daba toda clase de facilidades en las funciones benéficas que en aquel suntuoso local de la calle Tetuán se realizaron para la hermandad. Los hermanos Ambrosio y Rafael Gutiérrez-Ravé Lacassaign, uno médico en "La Gota de Leche" y el otro afamado procurador de los tribunales. El soleano Francisco Ponce Redondo, vestidor de la Virgen en esa época, al que se le otorgaría el título de Prioste Honorario, que marcó toda una época en la vestimenta de nuestra Señora.

De todos estos hombres y del resto que no hemos nombrado o no aparecen en este primer folio se podría escribir una historia. De algunos incluso una novela. Me reservo desde luego dedicar una futura entrada del blog a mi querido José María de la Concha, con quien tuve el honor de compartir junta. Unos pasaron de forma efímera por la hermandad, pero otros formaron dinastías, y hoy ya tenemos en nuestros tramos de nazarenos a sus bisnietos.

Aquella distinción entre hermanos y hermanos protectores no duraría mucho. Ya en el libro de hermanos abierto en julio de 1954, las dos listas pasan a nombrarse como de "hermanos gitanos" y "hermanos castellanos", y finalmente, años después, se refundirían, constituyendo nuestra hermandad un ejemplo de convivencia e integración. De respeto también a nuestras tradiciones, de fidelidad a una historia. Eso es algo que debemos -no se olvide- a unos y a otros: A aquellos gitanos que supieron darle un sitio a quienes demostraron querer al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias, y a estos castellanos, los de esta lista, que en una época en la que no era nada fácil ser gitano, quisieron estar ahí, codo con codo, compartiendo sus fatigas y sus ilusiones, y sobre todo, su amor por Ellos, los que guían nuestra existencia.


1.- Sobre la reconstrucción de ese listado, que realizamos entre mi padre y yo en 1992, cuando actualizaba las carpetas del activo y pasivo de hermanos de la secretaría, véase la entrada "Linaje de Cofrades".

2. Joaquín Cordero Bernal estuvo en todas las comisiones gestoras entre 1949 y 1958, y en este último año, aprobadas las nuevas reglas, es diputado mayor de Gobierno en la primera junta de Gobierno de Manolo Moreno. José María Forcada Cabanellas, apoderado del bazar "La Importadora", fue auxiliar en la comisión de cultos de 1948.