viernes, 1 de septiembre de 2023

AL CIELO CON ELLA

Ya va a estar aquí, un año más, el ocho de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora, la fecha en la que se inicia el curso cofrade en nuestra hermandad con la función que se dedica por reglas a la Virgen de las Angustias, y su posterior procesión claustral. Es el día del reencuentro entre los hermanos, pero también el de las ausencias, y en esa tarde-noche echaremos especialmente de menos a un hombre que ya es historia de nuestra corporación escrita en letras de oro, a Alberto Gallardo Aguilar. La Santísima Virgen lo ha llamado para que se vaya "al Cielo con Ella" este pasado mes de agosto, aunque su recuerdo permanecerá imborrable para todos los que lo conocimos, y muy especialmente para los que trabajaron a su mando bajo el palio de la Señora.

De Alberto Gallardo y de la hermandad se podrán escribir muchas cosas. Nacido en la calle Sol, y criado en Artemisa, sus vivencias en nuestra corporación fueron muchas, en épocas muy distintas, la mayoría no tan fáciles como la actual. Gallardo fue uno de esos chiquillos que iban a por las flores del palio de Montesión, para que no faltaran en el de nuestra Titular. En el primer cuadrante de la cofradía archivado en nuestra secretaría, de 1950, ya figuran un joven Alberto de dieciséis años y su hermano Joaquín, de pareja de nazarenos, cuando el número de estos no llegaba al centenar. También se encuentran sus nombres en el libro de hermanos de 1949, el más antiguo que conserva la hermandad, con los números 71, Joaquín, y 72, Alberto (1). 


Gallardo en una comida de hermandad de los años sesenta en el Gran Almirante,
en la misma mesa que el entonces capataz de la cofradía Salvador Dorado "El Penitente", y junto a Juan Vega Niño.

Yo confieso que siempre le tuve tal admiración y respeto a Gallardo que no se siquiera por dónde podría empezar a escribir algo sobre él aquí en estas pobres páginas, así que en su recuerdo he optado por traeros fragmentos de una entrevista que el periodista José María Aguilar le hizo para el diario ABC en la cuaresma de 1989 (2), de manera que sean sus propias palabras las que nos hablen de su trayectoria vital, que trasciende el ámbito de nuestra hermandad, pues Alberto fue patrimonio de toda la Semana Santa de Sevilla. Dice así:

Hace más de treinta y cinco años, un joven del barrio de San Román, llamado Alberto Gallardo trabajaba cuando podía en el mercado del Pópulo. Trabajaba cuando podía porque el paro, ya por entonces, causaba sus estragos...

-Paro sí que había antes; hoy está más camuflado y hay mucho cuento. Yo tenía diecinueve años y dos hijos en el mundo. Estaba de suplente en el mercado del Pópulo en la cuadrilla de metedores. Cuando no me tocaba trabajar me iba al muelle para que me diera trabajo Alfonso Borrero. Y fue Alfonso el que me metió en el mundo de las cofradías. Me metió en su cuadrilla y consiguió que me dieran permiso en la mili para que pudiera sacar las cofradías.

El primer paso que yo saqué con Alfonso fue el de la Borriquita, cuando tenía diecinueve años. Luego saqué el Amor. Aquel año sacamos también Las Penas de San Vicente el Lunes; Los Estudiantes el Martes; San Bernardo el Miércoles; El Valle, el Jueves; El Silencio en la Madrugá. Después Alfonso cogería la Macarena en la Madrugá. Alfonso me mandaba el Viernes con Manolo Bejarano para sacar Montserrat. Por aquel entonces se podía ganar tres duros por una cofradía...

Alfonso Borrero era un hombre humano. Tenía una humanidad enorme. Todo lo que tenía de pequeño lo tenía de gran corazón. Atendió a muchas familias que lo necesitaban en aquel tiempo. Para mí, como capataz llegó a la cumbre. Tenía una voz alegre y sabía transmitir fuerza al hombre cuando éste no la tenía. Era dulce mandando.

A él siempre le oí decir lo de "Al Cielo con Ella", pero quizás no fuese suya la voz, sino de "El Balilla". Se ha atribuido esa voz dedicada a la Macarena, cuando en realidad "El Balilla" la dijo por primera vez cuando iba mandado por Salvador debajo del palio de las Angustias de Los Gitanos.

Yo fui siempre en el costero izquierdo y llevaba de fijador a Manolo "El Carrero", conocido por el de los pollos ingleses, y detrás a Curro Benítez y Joselito "El Longui". Siempre saqué pasos de Cristo y me moría de ganas por sacar un palio. De costalero me llevé treinta años.

A Alfonso lo veía igualar a su cuadrilla desde chico y se murió sin verme mandar una cofradía. Cuando Alfonso murió yo pasé con Manolo Bejarano. Con él estuve unos años hasta que se retiró, y luego me retiré yo también. Después surgieron Manuel López Díaz "El Moreno" y Domingo Rojas, compañeros mios en el Merca, y me pidieron que les ayudara abajo para hacer la cuadrilla. Estuve en la cuadrilla del "Moreno" y Domingo Rojas hasta que tuve una lesión en la rodilla y les dije que ya no podía seguir más. Entonces "El Moreno" me dijo: "Tú te vas de ahí abajo, pero no de mi vera porque te vas a venir de ayudante en el Cristo". Para mí fue una alegría inmensa.

Mis capataces fueron Alfonso, Bejarano, "El Moreno" y Domingo Rojas y, de verdad me hubiera gustado escuchar a otros maestros para saber más aún, porque en esto no se termina nunca de aprender. Yo aprendí de Alfonso la humanidad y la alegría en el mandar; de Bejarano, la tranquilidad y el temple; de "El Moreno" la dulzura y la alegría de mandar de esa forma.

Ahora, cuando saco el palio de las Angustias a la calle miro al cielo y digo: "Manolo, va por ti..."


Mandando el paso de la Virgen en una entrada en San Román junto a la Duquesa de Alba.

Cuando dejé la trabajadera y pasé de ayudante con "El Moreno" estuve cuatro o cinco años. Y voy a contar como llegué a ser capataz.

El mundo más humano y más verdadero y más cariñoso y más puro es el de la trabajadera. Porque el Señor lo quiso, pude también conocer el mundo de fuera. Tuve la suerte de conocerlo porque me lo permitió el Señor, pero varía tanto... Es distinto totalmente y no hay tanta verdad como abajo. Hay más envidia, hipocrecia y falsedad.

Debido a las cosas que pasan en este mundo de fuera, llegó un día "El Moreno" y me dijo: "Niño, Alberto, ¿tú quieres trabajar las cofradías este año conmigo?". Le contesté: "Hombre, Manolo, por Dios, ¿me vas a preguntar eso? Si me has puesto delante de un paso y te lo agradeceré mientras el Señor me tenga en la Tierra...". A este hombre había que ayudarlo. Había tenido problemas algunos de salud y en ese momento le contesté que sí: "Manolo, pero te tienes que guiar de mí". Le dije esto porque ya se le iban las cosas de la cabeza y para que no metiera la pata le tenía que dar con el pié...

Firmamos los contratos ese año con las Aguas, de la calle Dos de Mayo, Buen Fin y El Valle. Al año siguiente, esto hace cuatro o cinco, ya murió. Pero el año que sacamos juntos las cofradías, él paseó todos los pasos por la carrera oficial para que toda Sevilla lo viera. Cuando "El Moreno" murió, las hermandades respetaron los contratos que tenían conmigo y ahí nació Alberto Gallardo como capataz de Sevilla.


Dos figuras señeras escoltando al Señor de la Salud en su Besamanos.
Manuel Moreno Serrano y Alberto Gallardo Aguilar.


La cuadrilla que teniamos era propia, de costaleros tradicionales, como me gusta llamarlos, porque eso de profesionales no es. Al año siguiente, ya muerto "El Moreno", seguí con las mismas cofradías. Menos la Coronación de Espinas, que iba con costaleros profesionales, yo mandé a hermanos costaleros.

Al siguiente año me propusieron el Buen Fin y las Aguas que hiciera las cuadrillas de palio con hermanos costaleros. Ahora saco las Aguas, de la calle Dos de Mayo, que este año sale de los Terceros; Buen Fin, El Valle y el pasopalio de las Angustias, de los Gitanos.

A mi me critican que mi hijo Alberto venga conmigo de segundo. Mi hijo y yo somos "los Albertos" de las cofradías, no "los Albertos" que tienen dinero... Mi hijo, ya digo, viene conmigo, y después de ver lo de fuera, ¿a quién mejor pongo de segundo que a mi hijo? Lo consideran inexperto, pero ahí están los pasos del Cristo de las Aguas, Buen Fin, el Nazareno del Valle y a la verita mía va en las Angustias de Los Gitanos (...)

Pero no quisiera terminar sin decir que no sé como pagarle al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias, de mi cofradía de Los Gitanos, que me hayan permitido que en mi Hermandad lo haya hecho casi todo. Y es haber llevado al Señor muchos años en las trabajaderas; haberlo mandado como segundo por las calles de Sevilla; llevarlo en el Centenario a la catedral; sacar a la Santísima Madre de las Angustias por primera vez como costalero de palio, lo que fue un orgullo porque hasta entonces jamás había sacado un palio y fue el de Ella; ser elegido entre varios por la junta de gobierno para crear una cuadrilla de hermanos costaleros en mi hermandad, lo que fue otro privilegio que el Señor me dio, pasearlo como se merece por las calles de Sevilla con los hermanos costaleros y, casi ná, llevar a la Virgen hasta la Catedral para que fuese coronada canónicamente por el arzobispo. Y ahí quedó eso por igual.


Gallardo con su nieto y su familia delante del paso de nuestra Señora.


1.- Libro-registro de hermanos diligenciado en abril de 1949 por el secretario José Mª De la Concha Meneses, con el visto bueno del hermano mayor Francisco Antúnez Garrido. 
2.- CAPATACES DE SEVILLA (y XII). Diario ABC, edición de Sevilla de 19 de marzo de 1989. Págs. 75 y 76


martes, 1 de agosto de 2023

DON AGAPITO Y EL ORDEN DE LA MADRUGÁ

La Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, Archicofradía Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción, más conocida popularmente como la Hermandad del Silencio, guarda como oro en paño en su archivo un singular y curioso libro. Se trata de un volumen facticio en el que el impresor Agapito López recopiló las nóminas de las cofradías que había reunido a lo largo de su vida, muchas de ellas impresas por él mismo.

Don Agapito López y Raposo nació en 1849 en Lucena, Córdoba, pero cuando sólo contaba nueve años su familia se traslada a Sevilla, donde nuestro protagonista aprendió desde abajo el oficio de impresor (1). Finalmente tuvo su propio taller en la calle Placentines número siete, la "Tipografía de Agapito López", que aparece como pie en los muchos impresos, libretos y opúsculos que editó, algunos de los cuales todavía podemos encontrarlos en librerías de viejo. La cercanía de su taller al palacio arzobispal le sirvió para que de su rotativa salieran impresos santorales, sermones y todo tipo de documentos elaborados por la iglesia sevillana, de manera que en su negocio no era raro encontrar a eclesiásticos que requerían de sus servicios. También se imprimieron en él desde 1898 las nóminas de las cofradías que cada año hacían estación de penitencia a la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla (2). Anteriormente, desde 1844, las había publicado el maestro impresor con el que Agapito aprendió su oficio, y de éste mismo, acompañándolo, adquirió la costumbre de asistir, primero los martes santos, y después los sábados de pasión, a los cabildos de toma de horas, en los que se fijaban las horas de salida y el orden de paso de las cofradías. Nuestro hombre se aficionó a aquel pequeño mundo de las hermandades, y como muchas veces disponía de información privilegiada, comenzó a sacar en el reverso de las nóminas que publicaba sus propias "observaciones", que hoy en día son un valioso testimonio de todo lo ocurrido en aquellos cabildos y de su intrahistoria. No existía en aquella época la prensa "morada" que tenemos hoy en día, y los diarios locales eran muy escuetos en lo relativo a este tipo de noticias. Alguna de estas notas y acotaciones ni siquiera se publicaron en las nóminas, quizás porque su propio autor las considerara escandalosas, pero sí que las añadió manuscritas a este volumen, que según algunos estudiosos es clave para conocer la historia de las cofradías a finales del siglo XIX y principios del XX (3).


Las obsevaciones a la nómina publicada por D. Agapito López en 1912.

Con respecto a nuestra corporación, son de destacar sus comentarios en torno a lo sucedido con el orden de paso de la madrugada. En 1885, en la Parroquia de San Ildefonso, se había fundado una hermandad que pretendía rescatar el recuerdo de la Antigua Cofradía del Santo Ecce Homo, Santísimo Cristo del Calvario y Nuestra Señora de la Presentación, una primitiva corporación que agrupaba a los mulatos sevillanos y que se extinguió a mediados del siglo XVIII. La cosa se quiso presentar como una reorganización, aunque por supuesto ya no quedaba vivo ninguno de los antiguos hermanos, y mucho menos mulatos. En el proyecto de reglas que sometieron a la aprobación eclesiástica en 1886 se indicaba que harían estación a la Santa Iglesia Catedral en la tarde del Jueves Santo, pero dada la modernidad de la cofradía, se les asignó el Miércoles Santo, y en este día salió los primeros años de su existencia. Quizás pensaron sus cofrades que sería más fácil conseguir salir en la madrugada del Viernes Santo que en el Jueves, y ya en el Cabildo de Toma de Horas de 1890 hicieron constar que saldrían este día si llovía el Miércoles, salvedad que era entonces frecuente que hicieran algunas hermandades –ese mismo año la de Las Siete Palabras solicitó lo mismo, y como efectivamente llovió el Miércoles, salió en la mañana del Viernes Santo, sin que por ello se creyeran con el derecho a reclamar ese sitio en años posteriores-. La del Calvario se colocó por su cuenta en aquella ocasión detrás de la del Gran Poder, pasando antes que la Macarena y Triana, incorporada esta última a la nómina de la madrugada el año anterior.

En 1891, en la convocatoria de la novena al Santísimo Cristo del Calvario se anunciaba que ese año saldrían en la madrugada del Viernes Santo, y advertido esto por el arzobispo, se les pidió informe el 21 de febrero, en el cual alegaron que así lo habían acordado en un cabildo general de hermanos celebrado el 21 de enero anterior, solicitando la reforma de las reglas en este punto. Al margen de la solicitud aparece una nota con fecha de 14 de Marzo en la que se suplica que “Como se pide por este año y procediendo la Hermandad de acuerdo con el Provisor del Arzobispado y del Párroco, se conceda”. Se les concedió por ese año y en la nómina aparece El Calvario, y después Triana y Los Gitanos, pero al año siguiente volvieron al Miércoles, y en los dos posteriores no llegaron a salir. En 1895 la que no pudo salir fue la nuestra, al no poder afrontar los numerosos gastos que suponía hacer la estación de penitencia, y el Calvario lo hizo de nuevo en la madrugada detrás de Triana, mientras que un año después no salía el Calvario y sí Los Gitanos.


Nómina de 1894. Imprenta de Diaz y Carballo. 


En la Semana Santa de 1897 tampoco pudo salir la nuestra y sí el Calvario, pero lo hizo el Miércoles Santo, pues aunque su representante en la toma de horas reclamó el sitio que “le correspondía”, el Sr. Provisor les indicó “que no había más orden de salida que el señalado en las listas publicadas por el Exmo. Ayuntamiento, pudiendo los cofrades hacer las reclamaciones que estimen convenientes en el Provisorato con anterioridad á este acto”. Un año más tarde, en 1898, el Calvario volvió a salir el Miércoles Santo y nuestra cofradía en la madrugá, detras la de las Tres Caídas de Triana, y también el paso de Cristo en la tarde del mismo día, en el Santo Entierro Magno.

La situación cambió cuando el 13 de marzo de 1899 fueron aprobadas unas nuevas reglas para la hermandad del Calvario, en las que ya se establecía que harían su estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo. Siguiendo los consejos que un par de años antes les había dado el sr. provisor, los cofrades de esta Hermandad se dirigieron a él con anterioridad a la celebración de la toma de horas. En los comentarios a la nómina de ese año don Agapito decía:

“El Hermano Mayor de esta Cofradía (Triana) fue llamado por el Sr. Provisor a instancias de la del Calvario, porque ésta pretendía ir delante de la de las Tres Caídas, y éste defendió sus derechos de mayor antigüedad, y en vista de que le fue negado, pidió en la toma de hora la de las nueve de la mañana que marca su regla, sin renunciar a sus derechos en la salida de madrugada, lo que le fue concedido”. 

Parece ser que el Sr. Provisor no se tomó la molestia de convocar a nuestro hermano mayor, y encontrándose el representante de nuestra Hermandad con la cosa ya fraguada en la toma de horas, quiso tomar una medida de protesta similar y “pidió que se le diera la hora que se le había concedido a la de las Tres Caídas de San Jacinto, sino se le ponía en su lugar que era delante de la del Calvario, lo que le fue negado”.

Era en aquella época provisor del arzobispado D. Jerónimo Alvarez Troya, tío del sacerdote y significado cofrade del Calvario D. Jerónimo Gil Alvarez, al que D. Agapito adjudica ser el verdadero promotor de la alteración (4). Conforme a lo que cuenta nuestro protagonista en sus anotaciones a las nóminas, “El señor Gil Alvarez debió de salir muy satisfecho de la antesala capitular por haber triunfado en lo que pretendía sobre la de las Tres Caídas, pero también supongo que imaginando o estudiando como hacía lo mismo con la de San Gil, por ser esta corporación de importancia y de influencia y, por consiguiente, difícil de dominar. Pero mucho más se alegraría cuando se enteró que la cofradía de las Tres Caídas, al día siguiente de la Toma de Horas, tuvo Cabildo General y, no estando conforme con la disposición de su hermano mayor de salir la cofradía a la hora que marca su regla, acordó que la salida fuera en la madrugada del viernes, ocupando cualquier lugar en la estación”. Según el diario El Porvenir, en su número de 28 de Marzo de 1899, en este cabildo de la hermandad trianera se llegó a discutir una medida más contundente, no salir ese año, lo que finalmente se rechazó en vista de los gastos realizados, pero volviendo a los comentarios de don Agapito, es aún más claro cuando escribe sobre la actitud que tomó nuestra corporación y las opciones que tenía, cuando nos dice que “La Cofradía de Jesús de la Salud, de San Román, hizo también reclamación por el mismo objeto, pero como esta es todavía menos importante que la de las Tres Caídas, ni se atendió siquiera por delicadeza, porque los cofrades de ésta son gitanos”.

Según nuestro impresor, el hermano mayor de la hermandad de Triana "se vio despreciado y desatendido, presentó su dimisión y se retiró para no volver más a esta corporación". La causa de este desprecio se nos aclara con cierta sorna en una nota inmediatamente posterior: "La Hermandad del Calvario ha comprado su puesto a la Esperanza de Triana en quince duros. El trato se ha efectuado en la taberna de Berrinche, a la bajada del puente, y se cerró a base de vino a las cuatro de la mañana (se comprende por ser cofradías de madrugada)" (5).

Todavía al año siguiente la arbitrariedad era objeto de sus comentarios en la nómina: “Sabido es por todos, como se ha dicho en otras listas, hace muchos años que este acto de dar las horas, no es más que una mala parodia de lo que fue, debiendo suprimirse por no tener razón de ser, porque solo sirve hoy de burlas y bromas de los concurrentes. Los Señores que Presiden este acto no conocen los trámites y costumbres antiguas que se han seguido siempre, sin duda por los pocos años que lo hayan sido. Hoy llevan la lista de las Cofradías con las horas puesta, arregladas por aquellos que están encargados de ello, que lo hacen á su placer, dándole la antigüedad a aquellas Cofradías (que siendo sus mayordomos compadre de éstos) las colocan en el lugar que le placen, resultando que las reclamaciones son nulas, diciendo el Sr. Presidente que aquel acto es para dar las horas y no para hacer reclamaciones”. Aquel año de 1900 Triana volvió a salir en la madrugada, detrás de la del Calvario, quedando nuestra hermandad postergada para siempre al último lugar, pues aunque en 1901 se autorizó que pasara antes que la de Triana si ésta no llegaba a tiempo a la carrera oficial, y aunque en 1907 y 1908 el Calvario no salió, estas circunstancias no se tuvieron en cuenta para nada.

Don Agapito López continuó imprimiendo las nóminas hasta 1915, año en que saca la última, con una reducidísima tirada, sólo para sus más fieles coleccionistas. Después de toda una vida trajinando con las cajas de tipos, el anciano impresor se había quedado ya ciego, y tuvo que despedirse de su afición y de sus lectores. Tardó en hacerlo, porque ya desde 1912 venía anunciando que era la última nómina que publicaba, por los muchos gastos y trabajos que le ocupaba esta labor, haciendo constar que, tras más de medio siglo asistiendo al cabildo de toma de horas, “hemos presenciado infinidad de peripecias, de disgustos, atropellos e imposiciones”. ¿Qué diría Don Agapito de lo que sucede hoy en día?  ¿Qué opinaría de los tejemanejes y los favoritismos que se orquestan en este siempre tan difícil mundo de las cofradías? 

En la actualidad se argumenta que no es la antigüedad de las hermandades la que debe regir el orden de cada jornada, sino otras pautas, como la cercanía o lejanía de cada cofradía de la carrera oficial, la alternancia a la salida de la catedral, el que se eviten los cruces, etcétera, etcétera, pero el orden de la madrugada… eso por lo visto es intocable. Ahí estos nuevos criterios que se aplican el resto de las jornadas pierden toda su vigencia. Todo está atado y bien atado desde entonces.

Suponemos que si don Agapito levantara la cabeza diría lo que los antiguos romanos: Nada nuevo bajo el sol.


1.- En el censo de 1875 encontramos a D. Agapito López viviendo en la calle Alhóndiga con sus padres y su hermano mayor Filomeno, haciéndose constar que son todos naturales de Lucena. Agapito, de 26 años, trabaja como tipógrafo, y su hermano, de 28, como litógrafo.
2.- GUILMAÍN ALONSO, Juan / SÁNCHEZ CARMONA, Julio. "Las crónicas de Don Agapito". Revista Nazarenos, número siete. Junio de 2022. Pág. 96 a 107.
3.- CREAGH ÁLVAREZ DE TOLEDO, Jesús F. "Eso no estaba en mi libro de Historia de Sevilla". Editorial Almuzara, 2020. Págs. 167 a 178.
4,- D. Jerónimo Gil Álvarez (Villamartín, Cadiz, 1877- Sevilla. 1954) fue también décadas después el primer presidente de la Comisión Diocesana de Cofradías.
5.- Sobre la popular taberna de Berrinche, en la confluencia de las calle San Jacinto y San Jorge, véase un artículo publicado en el Diario de Triana por José Luis Tirado Fernández, en el que nos da cuenta de un accidente ocurrido allí: https://www.eldiariodetriana.es/blog/el-berrinche-de-un-tranvia/


sábado, 1 de julio de 2023

LAS CANTONERAS DE DON JOSÉ MANZANO

El diario "Sevilla", en su edición de 9 de marzo de 1951, nos informa del quinario al Señor de la Salud que se estaba celebrando esos días, y de los estrenos que la hermandad iba a realizar aquel año. Dice así:´




LA HERMANDAD DE LOS GITANOS

Mañana termina el quinario que se está celebrando en la iglesia de San Román a Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, que está predicando el R. P. Adolfo Paricio, superior del convento de San Antonio de Padua.

Esta cofradía estrena este año en su desfile procesional de la madrugada del Viernes Santo la Cruz de Guía en talla, los cuatro casquillos de plata de la Cruz de salida del Cristo, parihuelas del "paso" de la Virgen y una magnífica toca de encaje de Bruselas, donación de las señoritas Carmen y Antonia Bernal Roldán. La plata para la construcción de los casquillos ha sido donada por el hermano don José Manzano.

Esta popular cofradía estrenará también este año una nueva marcha que interpretará la banda de música, compuesta y donada por el maestro Mejías, quien la ha titulado "Salud y Angustias. Los Gitanos".

Como vemos, no se menciona la túnica conocida como del magistrado, que también concurrió ese año a la exposición de estrenos de las cofradías que se celebraba en el salón Colon del Ayuntamiento, y a la que Juan Carlos Vázquez Alejo dedicó una de las entradas del blog hace tiempo (1).

La Cruz de Guía a la que se refiere la noticia es la que muchos hemos conocido presidiendo el salón de actos de nuestra antigua casa-hermandad, y la toca regalada por las hermanas Bernal probablemente sea esa que vemos superpuesta a la mantilla de Peñaranda en una foto de 1952, sobre la que nos preguntábamos su procedencia (2). Se cita también el estreno de una marcha procesional dedicada a la hermandad del pacense Manuel Mejías Pérez, subdirector de la Banda del Maestro Tejera, pero el detalle en el que quisiéramos detenernos es en el de los casquillos o cantoneras para la cruz del Señor.


Nuestros Titulares a la salida de la catedral en 1951. Fondos del fotógrafo húngaro Nicolas Muller
pertenecientes al archivo de la Comunidad Autónoma de Madrid.



Desde 1939 nuestro Titular procesionaba con una cruz arbórea sin cantoneras. Esta naturalista cruz debió de hacerse algo después que la imagen del Señor, pues en 1938, en la única foto que conocemos de aquella accidentada salida, llevaba una de sección cuadrangular perteneciente al Santísimo Cristo de las Tres Caídas, que todavía conserva la trianera hermandad. 

D. José Manzano Pérez, era tasador del Monte de Piedad, y vivía en un elegante rincón de la ciudad. Nada más y nada menos que en la plaza de los Refinadores, esa recoleta placita entre los jardines de Murillo y el barrio de Santa Cruz. Su matrimonio con Mercedes Camacho Vargas, perteneciente a una familia gitana de la calle Artemisa muy vinculada a nuestra corporación, hizo que D. José se hiciera "hermano protector", y por suspuesto apuntó a su hijo, Pepe Manzano Camacho, que muchas décadas después, allá por los años ochenta del pasado siglo, llegaría a ser hermano mayor de la hermandad. Su nieto, el recordado Pepe Manzano Jiménez, que el Señor tenga en su Gloria, fue mayordomo en la primera junta de Pepe Moreno Vega, ya en nuestros tiempos.


La hojilla de inscripción como hermano protector de D. José Manzano Pérez. Archivo de nuestra secretaría.



Parece que a pesar del diferente estatus social de Manzano -al que nunca le apearon en la hermandad el don- se integró bastante bien entre los cayos reales. En noviembre de 1950 lo nombraron miembro de la comisión gestora que, encabezada por Paco Antúnez, gobernaba en aquellos tiempos la hermandad, comisión de la que también formaba parte su cuñado, Manuel Camacho Vargas. Vicente Valencia me contaba que eran dignas de ver y escuchar la tertulias sobre la cofradía que entablaban cada domingo después de misa Paco Antúnez, nuestro tasador y Manuel Lérida García "El Mellizo", maestro herrero de la calle Sol, normalmente frente a unas fichas de dominó en el Bar Trinidad. Quizás fuera en uno de esos ratos de esparcimiento en los que se ideara hacerle al Señor unos casquillos para la cruz. La cruz del Cristo antiguo las había tenido. Unas cantoneras sencillas, sin mucho repujado ¿Por qué no iba a tener unas la nueva imagen? D. José se apresuraría a ofrecer la plata, pues por su profesión sabía donde obtenerla a buen precio.


Detalle de las antiguas cantoneras del Señor



No tenemos constancia documental del orfebre que realizó la obra, aunque muy probablemente fuera alguno de la familia Seco, con los que la hermandad tenía más trato. Puede que incluso fuera Manuel Seco Velasco, que tres lustros después realizó las potencias de oro. La primorosa labor así parece indicarlo.

Con el paso de los años, el Señor de la Salud ha tenido otras cruces, y otras cantoneras, labradas unas por Manuel de los Rios, otras por Emilio Méndez, quizás hasta con más valor artístico, pero ninguna seguramente tiene detrás la historia que éstas, las de Don José Manzano, que dejaron de usarse cuando se cambio el diámetro de la cruz para realizar una exáctamente igual a la que lleva el Gran Poder, allá por el 2007 (3).


D. José Manzano en los últimos años de su vida, venerando en un besamanos
al Señor de la Salud, con su nieto Pepe (Q.e.p.d).


No me gustaría terminar esta entrada sin comentaros otra faceta del protagonista de nuestra entrada del mes. D. José Manzano debió de ser una persona muy interesada en esto de la historia de las cofradías, porque se contaba que consiguió recuperar de la parroquia de San Nicolás unos antiguos varales de madera que habían pertenecido a nuestra hermandad, así como una vieja convocatoria de cultos en seda del siglo XIX. Ninguna de ambas cosas las he conocido. Los varales supongo que se reutilizarían para hacer unas hachetas o unas varas, cuando estas eran de madera, sino no me explico como volvieron a perderse ya en San Román. De la convocatoria decían las malas lenguas -y el que me lo decía especificaba nombre y apellidos- que alguien se la llevó a su casa sólo porque en las intenciones aparecía el nombre de su abuelo o su bisabuelo. En fin, la historia de nuestra cofradía tiene estas cosas.




1.- Véase en el blog "La Túnica del Magistrado"
3.- León, Ángel. "Nuevos casquillos para la nueva cruz del Señor de la Salud de los Gitanos", en la web Arte Sacro. Julio de 2007.


jueves, 1 de junio de 2023

DEL PRENDIMIENTO A LOS GITANOS

Alguna otra vez hemos hablado aquí de la fotografía que a finales del siglo XIX Emilio Beauchy Cano le realizó a la desaparecida efigie del Señor de la Salud sobre el paso de la cofradía del Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento, más conocida como la de los Panaderos. Es una foto que presidía el despacho de la secretaría en la antigua casa-hermandad de la calle Socorro, y que me encanta por todos los detalles que ofrece: La antigua y majestuosa túnica bordada, esa corona de espinas de entrelazado geométrico, que probablemente fuera la original del Señor, la gola y los puños de la camisa que viste la imagen, la cartela plateada del frontal del paso, en la que se adivina el plato con los ojos de Santa Lucía y debajo la cruz de San Andrés, que entonces completaban el escudo de la hermandad panadera. Parece que está tomada al regreso de la catedral, en la antigua calle Universidad, hoy Laraña. Al menos eso nos parece por la cornisa del edificio que figura detrás, que debe ser la del desaparecido colegio de Villasís. Lo que siempre me he preguntado es cómo nuestra corporación logró que le prestaran un paso nuevo, estrenado sólo unos años antes, en 1894. El diario El Noticiero Sevillano nos ofrece el sábado de pasión de dicho año algunos datos sobre este estreno:


Nuestro Padre Jesús de la Salud a finales del siglo XIX. Foto Beauchy.
Archivo Víctor J. González Ramallo.


"La canasta del paso del Prendimiento es asimismo nueva, de metal dorado, y con cuatro medallones de plata repujada, que representan el Prendimiento, la calle de la Amargura, la Oración en el Huerto y el escudo de la hermandad. 6.000 reales ha costado la canasta y ha sido fabricada por el tallista Sr. Dominguez y por el dorador Sr. Vargas. Desde el año de 1887, no sale en procesión el paso del Prendimiento" (1). 

Tras el cierre en 1870 de la que había sido su sede, la parroquia de Santa Lucía, y después de que una inundación anegara en 1876 el almacén donde guardaban a sus titulares y todo su patrimonio, que se vio muy afectado, la hermandad de los Panaderos se reorganiza en los Terceros, desde donde hace estación el Domingo de Ramos de 1887, y creemos que lo hizo precisamente sobre aquel paso neoclásico de tableros blancos y columnitas que perteneció a nuestra hermandad, que se les prestaría al efecto. Existe una fotografía de dicho misterio que creemos que no puede fecharse sino en ese año, o en el Santo Entierro Grande de 1890, en el que participaron, porque no vuelven a salir hasta 1894, año en que estrena las andas a las que hacemos referencia. 


El antiguo titular de la Hermandad del Prendimiento sobre el paso de Los Gitanos, 
con el viejo escudo del corazón agustino en el frontal.

En 1895 los Panaderos salen desde San Román, y es allí donde ambas corporaciones tuvieron que tener más contacto. Hay una persona que debió de resultar clave en estos préstamos. Nos referimos a Enrique Manuel de Villena y Alfonsís, que sabemos que perteneció a ambas cofradías. Él es el firmante del documento que hoy traemos a estas páginas. Se trata de un escrito dirigido al Excelentísimo Señor Alcalde Presidente del Ayuntamiento en 1899 en calidad de mayordomo de nuestra corporación. Dice así: 




REAL HERMANDAD 
Y
Cofradía de Nazarenos 
DE NUESTRO PADRE JESUS DE LA SALUD
y María Stma. de las Angustias 
de la parroquia 
DE SAN ROMAN

Ecmo. Señor

Esta hermandad tiene el honor de manifestar a V.E. que tiene hacordada su salida el Viernes Santo de madrugada, contando con la subención que se á servido asignar el Ecmo. Ayuntamiento de pesetas seiscientas cincuenta; debiendo decirle a V.E. que las reformas que á hecho es la del paso del Señor, y las insignias que obstenta esta hermandad.

Al mismo tiempo, le manifiesto a V.E. que las calles que á de rrecorrer son Peñuelas, Bustos Taberas, Gerona, Alcazares, Encarnacion, Unibersidad, Orfila, la Campana, Sierpes, la Carrera, Salvador, Cuna, Unibersidad, Encarnacion, Imajen, Santa Catalina, Bustos Taberas, Peñuelas, San Román; Lo que tengo el honor de manifestar a V.E. para que se sirvan sus oportunas ordenes con el fin de que las calles se encuentre en condiciones para hacer Estación.

Dios guie a V.E. muchos y dilatados años. Sevilla 22 de febrero de 1899. 

El Mayordomo

Enrique Manuel de Villena


¿Y qué hacía este hombre de apellidos tan castellanos y tan aristocráticos de mayordomo de nuestra hermandad a finales del siglo XIX? Por aquella fechas era todavía una corporación básicamente étnica, en la que casi todos sus componetes eran gitanos.

Don Enrique Manuel de Villena Alfonsis (1841-1911), era descendiente directo del tercer marqués del Real Tesoro, bisnieto en concreto, aunque allá por 1894 aparece en el censo domiciliado en el número uno de la calle Espada, ese humilde callejón que une Sol y Enladrillada, y en su profesión se especifica "cesante", es decir, que era un empleado público que había quedado sin plaza por cambios de gobierno, cosa harto frecuente en aquellos tiempos. Fue uno de los principales reorganizadores de la hermandad de los Panaderos. Así lo indica también El Noticiero Sevillano, que dando cuenta de un cabildo de dicha cofradía celebrado en su capilla de la calle Orfila en 1897 nos dice: "El secretario don Enrique de Villena, reorganizador de esta hermandad, y con seguridad de los que más han trabajado para colocarla á la altura en que se encuentra, presentó la dimisión de su cargo" (2).

Quizás por la cercanía de su domicilio a la parroquia de San Román, o por la devoción que el hombre le tuviera a aquel prodigioso Nazareno, o bien porque los gitanos pensaran que una persona que había demostrado su valía reorganizando en pocos años la hermandad de los panaderos podía aportar mucho a la nuestra, el caso es que dos años después era nada más y nada menos que mayordomo de la cofradía gitana.

Como vemos, Enrique Manuel de Villena menciona en este escrito las reformas de nuestra cofradía en 1899 y especifica la del paso del Señor, pues es en agosto del año anterior cuando se compra a la hermandad del Valle el paso que fuera de la Coronación de Espinas, y sobre el que iba a procesionar por primera vez esa Semana Santa nuestro Titular. Contando con que nuestra hermandad no pudo procesionar por dificultades económicas ni en 1895 -año en que los Panaderos salen de San Román- ni en 1897, y que en 1898 ambas corporaciones coinciden en el Santo Entierro Grande, el préstamo de este paso de los Panaderos debió hacerse o bien el mismo año de su estreno, 1894, o bien más probablemente en 1896, año en que la prensa destaca el esplendor y lujo con que ha procesionado la cofradía (3).

No era lo único prestado. También se observa en la foto unos candelabros góticos que igualmente se encuentran en antiguas fotografías del Cristo de la Fundación de los Negritos, o Nuestro Padre Jesús de la Penas, de la Estrella.

Para terminar, y volviendo a la foto de Beauchy, contaros que nuestro hermano Juan Carlos Vázquez Alejo, coautor de este blog, tiene la ilusión de regalarle al Señor de la Salud una camisa con golilla de encajes del siglo XIX, parecida a la que lleva en esa instantánea. La verdad es que completaría la estampa del Señor cuando viste esa túnica bordada que se consiguió recuperar. Habrá que echarle una mano si nos pide alguna ayuda.


1.- EL NOTICIERO SEVILLANO. Edición del 17 de marzo de 1894, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
2.- EL NOTICIERO SEVILLANO. Edición del 6 de junio de 1897, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
3.- LA ANDALUCÍA. Edición del 5 de abril de 1896, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).

lunes, 1 de mayo de 2023

LA COFRADÍA FILMADA EN 1935

Contamos una vez por aquí como en alguna vieja filmoteca italiana puede que se conserven unos rollos de celuloide con la entrada de nuestra hermandad en 1934 (1), y mira por donde los investigadores Jesús Romero Dorado y Enrique Guevara Pérez han hallado en la Filmoteca de Andalucía, sita en Córdoba, una pequeña película que fechan entre 1934 y 1936, y en la que aparecen nuestros antiguos titulares transitando por la plaza de la Campana y la calle Martín Villa. De ello escriben en un interesante artículo en el último especial de Semana Santa del Boletín de las Cofradías de Sevilla (2).


Nosotros vamos a aventurarnos a concretar más la fecha, y pensamos que es de 1935. Ese paso, realizado por José Sanjuán, procesionó sólo en dos ocasiones, en 1935 y en 1936, antes de arder en San Román. El primero de esos años llevaba unos ramos cónicos de flores en las esquinas, junto a los candelabros, en el segundo no, y en la película se ven perfectamente. El asunto es que en 1935, en la "Nómina de las cofradías que hacen estación con sus horas e itinerarios", publicada por la imprenta municipal (3), se indica que la cofradía regresaría por Francos, Plaza del Salvador y Federico de Castro (actual Cuna), pero en las tomas en cuestión se observa que está entrando en la plaza de la Campana desde O'Donnell, para continuar por Martín Villa, llegándose incluso a ver imágenes del derribado colegio jesuita de Villasís, con el Cristo ya casi en Laraña. Están pasando por segunda vez en la estación por la Campana, cosa que como ya hemos contado muchas veces en el blog no era infrecuente en la cofradía de aquellos años, hasta 1942. ¿Qué sucedió para que se alterara el itinerario oficial?


NÓMINA DE LAS COFRADÍAS QUE HACEN ESTACIÓN CON SUS HORAS E ITINERARIOS. SEVILLA 1935. Imprenta municipal. ICAS. 

La de 1935 fue una madrugada singular. En plena república, las hermandades habían dejado de realizar su salida procesional en 1932 -con la conocida excepción de la Estrella- e igualmente en 1933. En 1934 sólo algunas se atrevieron. Trece en total, entre ellas la nuestra, pero en 1935 salieron todas, y después de tales años, los sevillanos estaban ansiosos por ver cofradías. Se sumó el hecho de que en esa madrugada se estaban filmando las escenas de la segunda versión, ya sonora, de "Currito de la Cruz", dirigida por Fernando Delgado de Lara, que se estrenaría en 1936, en la que aparece la procesión del Gran Poder. El caso es que se produjeron tales retrasos, en gran parte y según se cuenta originados por esta hermandad (4), que la nuestra, que salió a las 2:30, y que tenía previsto plantar la cruz en Campana a las 4:30, en la plaza de San Francisco a las 5:15, y llegar a la catedral a las 6:00, llegó a la misma dos horas más tarde de la fijada, y se la encontró cerrada. Se rodeó la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral, se subió por Álvarez Quintero, y se tiró por Francos, pero alguien debió de pensar que, ya que nos habiamos quedado sin visitar y cumplimentar el monumento ¿Por qué no darse el lujo de una segunda vuelta triunfal por la Campana? Se estaba estrenando el paso del Señor. También se estrenaba una nueva Dolorosa, la de José Merino, que sólo procesionó de forma efímera aquel año, y que hoy se encuentra en Málaga. El paso Cristo llevaba el acompañamiento, no de cornetas y tambores, sino de la Banda Municipal de Alcalá de Guadaira, y el palio la Banda Municipal de Lucena (5). Dicho y hecho ¡Vámonos por Tetuán!


Calle Francos. 1935. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.


Calle Chapineros. 1935. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.

En el archivo Serrano se conserva una fotografia que creemos tomada en Chapineros ese mismo año, y en la que se ve a los nazarenos junto a lo que parece el cierre del comercio "Al Siglo Sevillano", que entonces ocupaba los números 35 y 37 de Álvarez Quintero, y el 8 de Chapineros. Les da el sol por la espalda, al contrario de cuando vamos camino de San Román, así que parece que van ya buscando la calle Tetuán. Por cierto que el crucero fue retratado en la Campana casi en idéntica actitud, con el antifaz levantado y fumándose tranquilamente un cigarrillo, por el conocido fotógrafo francés Pierre Verger, que anduvo por Sevilla aquella Semana Santa (5).


Cruz de Guía en Campana. Fotografía de la gira por Andalucía de Pierre Verger en 1935.

Pero volviendo a la película que nos ocupa, podemos encontrar detalles en ella curiosísimos. El paisaje urbano de la Campana de entonces, con la Farmacia Central y con el anuncio luminoso del coñaq Soberano en el edificio de Gómez Millán que hace esquina con el Duque, remedo local del anuncio de Tio Pepe de la madrileña Puerta del Sol. Camareros con chaqueta blanca sirviendo en las sillas a señoras y señoritas que parecen sacadas de un cuadro de la Belle Époque. Las gorras de plato de la republicana Guardia de Asalto precediendo a los pasos. El andamiaje y los toldos en el edificio esquina a Santa María de Gracia cuya reforma proyectó Talavera Heredia, donde hoy está precisamente la peña bética Campeón 1935. El propio colegio de Villasís, del que tan pocas imágenes se conservan. Y lo que no hay que perderse de ningún modo es el costero a costero que se marcan los costaleros del palio, y con el que hoy algunos se rasgarían las vestiduras. Todo un documento de otros tiempos, aunque nosotros... nosotros seguiremos esperando a que aparezca la filmación de los italianos, con el Señor y la Virgen antiguos entrando bajo la ojiva de San Román un año antes ¿Aparecerá?





1. Véase en el blog la entrada "¿Qué fue de aquel rodaje?" publicada en enero de 2019.
2. ROMERO DORADO, Jesús/GUEVARA PÉREZ, Enrique. "Las cofradías de Sevilla en el legado de la Filmoteca de Andalucía". Boletín de las Cofradías de Sevilla. Año LIX. Nº 770. Marzo de 2023. Especial Semana Santa. Pp. 253-256. 
3. "Nómina de las Cofradías que hacen estación con sus horas e itinerarios. Sevilla, 1935". Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
4. PUENTE MAYOR, Antonio. "1935. El año que los Gitanos se encontró la Catedral cerrada". El Correo de Andalucía. Edición digital de 28 de marzo de 2019. Leer aquí.
5. CASTROVIEJO LÓPEZ, José Manuel. "De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX". página 79.
5. ROLDÁN SALGUEIRO, Manuel Jesús. "1935: La Semana Santa de Pierre Verger". Pasión en Sevilla. Diario ABC. Edición digital de 6 de mayo de 2016. Leer aquí.


sábado, 1 de abril de 2023

TRES FOTOGRAFÍAS INÉDITAS DE LOS AÑOS VEINTE

En la cuaresma del año pasado me llegó por medio de amigos cofrades coleccionistas el aviso de unos cristales positivos de nuestra Semana Santa a la venta. No dudé en contactar con el vendedor y adquirí los tres que tenía de nuestra hermandad.

Comentaré brevemente según el orden cronológico que he estimado.

Nuestro Padre Jesús de la Salud en la Plaza de la Encarnación en 1925.
Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo


María Santísima de las Angustias en la Plaza de la Encarnación en 1925.
Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo


Las dos primeras están realizadas en el mismo día y lugar.

La del Señor es ciertamente conocida, aunque la que siempre he visto por diferentes redes sociales es recortada. Aquí se puede observar en la máxima resolución y al completo.

Como he mencionado antes, corresponden a la mañana del Viernes Santo 10 de abril de 1925. Aunque algo tapado por los candelabros de guardabrisa, el enclave se sitúa en la Plaza de la Encarnación. Nuestro antiguo Titular lleva la túnica de tisú color hueso bordada por el método de aplicación, donada por la familia Farfán1. También estrenaba la gruesa corona de espinas, tallada y donada por Joaquín Bilbao2. Asimismo, eran novedad los cuatro candelabros de guardabrisa de las esquinas, que flanquearían e iluminarían al Señor hasta 1934.

En la siguiente, emplazada en la misma ubicación que la anterior, aunque unos metros más atrás. Arriba en el margen, se pude apreciar incluso las buhardillas y el campanario de la iglesia de la Misericordia. Observamos la trasera del palio por primera vez fotografiada. Podemos analizar de manera más minuciosa el manto diseñado por Rodríguez Ojeda y bordado por las hermanas Antúnez entre 1882 y 1886 para la Virgen del Rosario de la Macarena. Pasó a poder de Juan Manuel Rodríguez Ojeda sobre 1914 y al poco tiempo fue revendido a nuestra hermandad3, previsiblemente en 1916, procesionando con él la Virgen hasta que se entrega al taller de Caro como parte del pago para el nuevo palio estrenado en 1938. A día de hoy este manto se encuentra en Algeciras4.

Otro detalle que hay que destacar es la presencia de músicos detrás del palio. La primera banda de la que se tiene constancia documental que acompañó a María Santísima de las Angustias fue la Banda Municipal de Valencina de la Concepción, en 19275. Por el uniforme no sabría identificarla.

Para contextualizar más estas dos fotos, añadiré que el Teniente Hermano Mayor de aquel año era José Bocio Jiménez, que firma en los dos escritos enviados al Ayuntamiento de Sevilla en la cuaresma de 1925. En el primero señala que el recorrido será el de años anteriores,  y en el segundo solicita el acompañamiento de las fuerzas de seguridad para los pasos6, como así se aprecia en la foto del palio la escolta de la guardia civil. 


Nuestro Padre Jesús de la Salud en la Plaza del Duque en una madrugada de la década de los años veinte.
Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo

Para finalizar, la foto que considero más interesante de las tres, pues esta significa la instantánea nocturna más antigua realizada a nuestra cofradía. La fachada que se ve al fondo pertenece al desparecido Palacio de los Cavalieri7, en la plaza del Duque. A día de hoy podríamos ubicarla unos pocos metros antes de la embocadura de la calle Tarifa.

Algo más complejo será identificar el año al que pertenece. Pero hay algunas pistas que hacen que sólo sea posible fecharla en determinados años. El paso del Señor lleva los candelabros de guardabrisa que mencionamos antes, estrenados en 1925, por lo cual este año queda descartado, pues el Señor lleva túnica lisa. En los años 19278 y 1928 conocemos que el Señor llevó la túnica bordada en oro sobre terciopelo de 1892. Años más adelante, al menos en 19319 y posterior, los candelabros centrales que flanquean al antiguo Señor de la Salud son diferentes a los que vemos en esta foto. Con lo cual, sólo cabe datarla en los años 1926, 1929 o 1930. Por proximidad con las otras dos fotos comentadas me llegaría a inclinar por 1926, pero sin poder descartar los otros dos años.

De ser esta fecha, en aquella Semana Santa ocurrió la “particularidad” de que la cofradía se encontró las puertas de la Santa Iglesia Catedral cerradas10 debido a los retrasos y a ocupar ilegítimamente el último lugar, pero de eso es algo de lo que se escribirá en otra ocasión.  


1. UN TROCITO DE TISÚ
2. LA CORONA DE ESPINAS DE JOAQUÍN BILBAO
3. GARCÍA RODRÍGUEZ, José Manuel. “El manto de la Virgen de las Angustias de 1916”. Boletín de las Cofradías de Sevilla nº 743, Sevilla, diciembre de 2020, pp 866-870.
3. GARCÍA RODRÍGUEZ, José Manuel. “El manto de la Virgen de las Angustias de 1916”. Boletín de las Cofradías de Sevilla nº 743, Sevilla, diciembre de 2020, pp 866-870.
4. RÍOS DELGADO, Rafael. ¿Un manto macareno en Algeciras? http://elninofrito.blogspot.com/2012/07/un-manto-macareno-en-algeciras.html
5. CASTROVIEJO LÓPEZ, José Manuel. De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX. página 79.
6. Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1925. Expediente 3. D/669.
7. Se trataba de una casa palacio de una familia italiana instalada en Sevilla en el siglo XVI, los Cavaleri. Este edificio fue derribado en 1963, y de él solo se conserva la puerta principal, donde hoy en día se sitúa el supermercado Aldi de la Plaza del Duque, en lo que fueron los antiguos almacenes Lubre.
8. VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. Anuario Hermandad Sacramental de los Gitanos. Cuaresma 2021. “Un fotógrafo giennense en la entrada de Los Gitanos de 1927”. pp 116-119.
9. Fototeca Municipal de Sevilla. Fondo Serrano. Hermandad de los Gitanos.
10. GÓMEZ DEL TRIGO, José Julio. “1903: Una petición para adelantar una hora la madrugá”. Boletín de las Cofradías de Sevilla nº 734, Sevilla, marzo de 2020, pp 228-230.

miércoles, 1 de marzo de 2023

EL CAPITÁN CHINCOA Y LA BANDA DE CORNETAS Y TAMBORES DE LA GUARDIA CIVIL

El pasado mes de Enero falleció, con ochenta y seis años de edad, nuestro hermano Juan Chincoa Mora, capitán de la Guardia Civil y antiguo subdirector de la recordada Banda de Cornetas y Tambores de la 2ª Comandancia Móvil, del Cuartel de Eritaña. A cualquier hermano de los Gitanos, si se le pregunta cómo entra el Señor de la Salud en la carrera oficial, qué marcha se le toca, contestará con toda seguridad que con "Perdona a tu Pueblo", aunque no todo el mundo sabe que el autor de la adaptación a marcha procesional de este antiguo canto litúrgico fue el capitán Chincoa, en los tiempos en que pertenecía a aquella legendaria banda y acompañaba a nuestro titular. Un azulejo colocado por el ayuntamiento en su último domicilio de la calle Sol nos lo recuerda.



La Banda de Cornetas y Tambores de la Guardia Civil de Eritaña fue un hito en aquella Sevilla de los años sesenta. Bajo las órdenes del subteniente D. José Martín Martín, que introdujo nueva instrumentación, principalmente la trompeta, pero también trombones, saxofones y platillos, se creó un estilo que es el que después han continuado todas las llamadas agrupaciones musicales, un toque hecho por y para la Semana Santa de nuestra ciudad. Sus composiciones son hoy unos clásicos de la música cofradiera: "Perdona a tu pueblo", "Alma de Dios", "La Santa Espina", el "Himno Eucarístico". 

Contamos en su día en el blog como, ya antes de la guerra, la Benemérita acompañó en alguna ocasión con su banda de cornetas y tambores a nuestro antiguo Nazareno, lo que dio pie a aquella conocida anécdota con el Infante Don Carlos, seguramente más literaria que real (1). También entre 1949 y 1951 se lleva detrás del paso del Señor de la Salud a la Banda del Tercio Móvil de la Guardia Civil, pero es entre 1963 y 1965 cuando la afamada agrupación de Eritaña marca ese compás detrás del Señor de la Salud que quedó para siempre como modelo a seguir (2). Las hermandades de Sevilla y su provincia rivalizaban entonces por conseguir para su cofradía a aquellos cien guardias civiles músicos del cuartel de Eritaña, de modo que se tuvieron que dividir en hasta tres formaciones de una treintena de números cada una, a fin de atender a varias cofradías en una misma jornada, y la cosa no podía durar. Las actas de los cabildos de oficiales recogen la contrariedad de aquella junta, presidida por Manuel Moreno Serrano, cuando una hermandad de un pueblo vecino nos "robó" a nuestra querida Guardia Civil por el expeditivo método de nombrar a un alto mando hermano mayor honorario. Se intentó de nuevo en 1967, pero tampoco pudo ser (3). 


D. Juan Chincoa Mora al frente de la Banda de la 2ª Comandancia Móvil de Eritaña.

Supongo que, aunque como buenos militares obedecían estrictamente las órdenes, el pesar por aquella ruptura lo compartirían también muchos de los componentes de la banda, porque ya se sabe que no es lo mismo tocar en la capital que en un pueblo, pero seguro que el que más lo debió sentir fue Juan Chincoa, por unas razones muy particulares: estaba casado con Pepita Bermúdez Vargas, una bellísima gitana de la Puerta Osario. El tio de Pepita, Pedro Bermúdez de los Reyes, incluso había sido en los años cincuenta miembro de la esforzada gestora del recordado Paco Antúnez (4), y aquella hermandad que dejaban atrás era la hermandad de toda la vida de la familia de su esposa. Chincoa haría de tripas corazón y marcharía a tocar a aquel pueblo, pero eso sí, con el tiempo se hizo hermano de nuestra corporación, y como el mundo da tantas vueltas, terminó viviendo en la calle Socorro, frente por frente a nuestra antigua casa de hermandad. Yo no tengo edad para recordarlo tocando detrás del Señor, pero sí que lo recuerdo bien participando asiduamente en la vida de la corporación, asistiendo a todos los cultos, o echando un rato con su familia en el desaparecido "Uno de San Román". Me viene a la memoria como el hombre se ofrecía siempre para acompañar al mayordomo a recoger del banco la corona de oro de nuestra Virgen. Nunca va a tener esa presea mejor custodia que cuando la traía a San Román cada Miércoles Santo el capitán Chincoa.


La familia Bermúdez retratada delante del Señor de la Salud en la década de los cincuenta del siglo pasado

Se nos marchó el capitán Chincoa. Sus hijos, también guardias civiles, que han acompañado año tras año a nuestros titulares dándoles escolta vestidos con su uniforme, seguro que sentirán algo muy especial cuando esta próxima madrugada de Viernes Santo el Señor de la Salud se acerque a la Campana y llegue como siempre llega, a los sones de "Perdona a tu Pueblo". Todos los que conocimos al capitán sentiremos de algún modo ese pellizco en ese momento, porque sabemos que Chincoa estará desde el Cielo contemplando orgulloso a su titular, a su hermandad y a su familia.


1.- Léase la entrada del blog  "Típicos tópicos", de septiembre de 2020.
2.- CASTROVIEJO LÓPEZ, José Manuel. "De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX". Editorial Samarcanda. Sevilla, 2015.
3.- Actas de cabildos de oficiales nº 95,de 13 de diciembre de 1965, nº 106 de 12 de enero de 1967, y nº 107 de 13 de febrero de 1967.
4. Pedro Bermúdez de los Reyes aparece en el libro-registro de hermanos de 1949 con el número 16 de la lista de hermanos gitanos, y figura como domiciliado en el número tres de la calle Valle, en plena Puerta Osario. Fue nombrado por decreto de la Vicaría General del Arzobispado de fecha 6 de noviembre de 1950 miembro de la junta o comisión gestora a cargo del gobierno de la hermandad.