sábado, 1 de mayo de 2021

UN FOTÓGRAFO GIENNENSE EN LA ENTRADA DE LOS GITANOS DE 1927

La Semana Santa en Sevilla, principalmente desde la creación del Santo Entierro Grande propulsado por los Duques de Montpensier en 18501, ha sido un reclamo para el turismo nacional e internacional. Nuestra cofradía no iba a ser menos2 y de ello se hacía la prensa eco desde principios del siglo pasado de lo fantásticas que eran la entrada de los Gitanos en San Román3.

El año pasado me comentaron la existencia de unas fotografías estereoscópicas tomadas con una cámara de verascope, h.1910 de dos objetivos del conocido fotógrafo Antonio Linares Arcos4 realizadas en una visita a Sevilla durante algunos días de la Semana Santa de 1927, que se encontraban en el Instituto de Estudios Giennense de la Diputación de Jaén, por mediación de su heredero.

En las fotografías apreciamos una abarrotada plaza de San Román bañada por una esplendorosa luz de la mañana del Viernes Santo. El Señor, como habitualmente observamos en numerosas instantáneas de la época, luce la túnica bordada de 1892, con la corona de espinas labrada por Joaquín Bilbao en 19255 y con unas potencias que son de una gran similitud a las que conserva la hermandad de la Bofetá realizadas por Manuel Seco Imberg en 19266.

La antigua Virgen de las Angustias, sobre el palio estrenado en 19167, con una nutrida candelería, manto recogido y toca de sobremanto. Se adivina un cierto brillo y la presencia de joyas en el pecherín de la Virgen.


Instituto de Estudios Giennense. Diputación de Jaén. Archivo Familia Linares. Fotografía Antonio Linares Arcos. Signatura FOT-DIG-1366

Instituto de Estudios Giennense. Diputación de Jaén. Archivo Familia Linares. Fotografía Antonio Linares Arcos. Signatura FOT-DIG-1359

Instituto de Estudios Giennense. Diputación de Jaén. Archivo Familia Linares. Fotografía Antonio Linares Arcos. Signatura FOT-DIG-1281

Instituto de Estudios Giennense. Diputación de Jaén. Archivo Familia Linares. Fotografía Antonio Linares Arcos. Signatura FOT-DIG-1286


Respecto al hermano firmante como Secretario, José Antonio Moreno, no hemos podido precisar de quién se trata, más que aventurarnos a la posibilidad de que perteneciera a la familia de los “Nicolases” y que un año después también ocupaba el cargo de Secretario8. Como se lee en el escrito, la hermandad accedería a carrera oficial por Campana entrando por la Plaza del Duque y no por Cerrajería – Cuna9, ni por Santa María de Gracia10.

A.M.S. Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1927. Expediente 9. D/674

La cofradía pondría la cruz de guía a las 3:30 de la madrugada, debiendo llegar a la Campana a las 5:30, saliendo de la Catedral a las 7:10 y entrando a San Román a las diez de la mañana11. Para hacernos una idea del recorrido que realizó de ida, habría que remontarse a un escrito de 1924, ya que en años posteriores no se mencionan modificaciones al respeto: Peñuelas, Bustos Tavera, Gerona, Alcázares, Coliseo, Plaza de la Encarnación, Universidad, Orfila, Unión, Plaza del Duque12.

Aquella madrugada y mañana del Viernes Santo trascurrió con normalidad acompañando también por el buen tiempo y unas temperaturas magníficas dándose lugar a la cita numeroso público y extranjeros13.

El acompañamiento musical de Nuestro Padre Jesús de la Salud era la Banda de cornetas y tambores de Ingenieros14 y el de María Santísima de las Angustias la Banda Municipal de Valencina de la Concepción15. Esto es un dato bastante significativo, pues que sepamos este es el primer año en que tras ambos pasos hay bandas de música, síntoma de la buena salud económica que gozaba la hermandad en aquel momento16.

Desde estas líneas, agradecer el esfuerzo y la amabilidad por la cesión de las fotografías al heredero de la Familia Linares, Don Rufino Linares Gálvez.

 


1. MESTRE NAVAS, Pablo Alberto. Historia de la Real Hermandad del Santo Entierro de Sevilla: Del Colegio de San Laureano al de San Gregorio de los Ingleses. Sevilla, 2010, p. 342.

2. Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Porvenir. “Cofradías”. 26 de marzo de 1891, p.2. En los días previos a las precesiones de Semana Santa, se destaca que “diariamente se ve visitando la parroquia de San Román por gran número de personas, especialmente extranjeros, …” con el fin de “admirar la hermosa efigie”.

3. SAN ROMÁN, J. Revista Blanco y Negro. ABC. 25 de marzo de 1923, pp. 23-25.

4. LARA LÓPEZ, Emilio Luis. Revista Contraluz nº 10 Asociación Cultural Arturo Cerdá y Rico (ACACYR). Jaén. “La familia Linares: una saga de fotógrafos de la provincia de Jaén”. 2015, pp. 63-68.

5. Para saber más sobre esta corona de espinas visitar LA CORONA DE ESPINAS DE JOAQUÍN BILBAO

6.Recordemos que la Hermandad de la Bofetá se funda en San Román en 1919 y permanece en dicha sede hasta 1924 cuando se trasladada a San Antonio de Padua donde en fotos de dicho acontecimiento Nuestro Padre Jesús ante Anás ya lucía las mencionadas potencias. No es de extrañar que entre ambas corporaciones surgiera un vínculo y se prestaran determinados enseres. Estas potencias las volvió a portar Nuestro Padre Jesús de la Salud en 1928 en la mañana del Viernes Santo.

7. VÁZQUEZ ALEJO, Juan Carlos. Hermandad Sacramental de los Gitanos. Cuaresma 2020. “Sobre la evolución histórica del Paso de Palio en los Gitanos (II)”. pp 152-155.

8. Archivo Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1928. Expediente 3. D/676

9. GÓMEZ TRIGO, José Julio. El recorrido histórico de las cofradías de Sevilla. “Los Gitanos”, página 351

10. A.M.S. Colección Alfabética. Semana Santa. Expediente 2. Caja 631. Año 1892.

11. H.M.S. El Correo de Andalucía. “Las del Viernes Santo de Madrugada”. 14 de abril de 1927. Página 2.

12. A.M.S. Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1924. Expediente 1. D/667.

13. H.M.S. La Unión. “Con un esplendor inusitado desfilaron las Cofradías del Jueves y Viernes Santo”. 16 abril de 1924. Página 1.

14. CASTROVIEJO LÓPEZ, José Manuel. De Bandas y Repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX. Sevilla, 2016, pp 78-79

15. Ibídem.

16. A.M.S. Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1927. Expediente 9. D/674. Nuestra hermandad percibió ese año como subvención por parte del Ayuntamiento de Sevilla 1904’18 pesetas, un incremento significativo respecto al año anterior.

jueves, 1 de abril de 2021

LA SEMANA SANTA DE 1921

Otro año más que nos quedamos sin salir por esta maldita pandemia, y como hicimos en la pasada "madrugá" en este blog1, vamos a tratar de consolarnos rememorando lo que sucedía hace justamente un siglo.

Para ponernos en contexto, la hermandad por aquel entonces estaba gobernada por los gitanos de Triana. Así figura en los escritos dirigidos al Ayuntamiento de Sevilla en la fecha, donde se firman por parte de Nicolás Moreno como hermano mayor y Nicolás Moreno como mayordomo. Como en las firmas no figuran los segundos apellidos, no podemos saber si un cargo lo ocupaba el padre, Nicolás Moreno Camacho, y el otro su hijo, Nicolás Moreno Vega, aunque tampoco sería de extrañar que ambos los firmara la misma persona. En aquella época el cargo realmente más importante de las hermandades era el de mayordomo, que solía confundirse con la figura del hermano mayor.

Previamente en la Semana Santa, representantes de la hermandad de la Esperanza de Triana, el señor Galiano y el del Calvario, el señor Jerónimo Gil, del que ya hablaremos en otra ocasión, presentaron sus quejas a la presidencia solicitando que las hermandades de el Silencio y el Gran Poder, especialmente la primera, fueran puntuales a la hora de salir y transitar por las calles de la Campana y Sierpes2. Un problema el de los retrasos y contratiempos que fundamentalmente acababa pagando nuestra hermandad, al ser la última por pasar por carrera oficial en la madrugada del Viernes Santo. A pesar de estas advertencias, luego no se produjeron multas a corporaciones de la madrugada por retrasos. Cabe destacar que la nuestra era la menor de las subvenciones concedidas de la jornada, siendo de 975 pesetas por contra de las 1.000 para el resto3.

En la presidencia de los palcos de la plaza San Francisco, como representación de la ciudad al paso de las cofradías estaría el teniente alcalde don José Casado Muñoz y además, los señores concejales José Ojeda Rodríguez, Fernando Soto, Maximino Hortal y José Villullas. 

El horario de salida de San Román era a las 2:00 de la madrugada y en carrera oficial el siguiente: 4:15, entrada en Campana; 5:00, en plaza de la Constitución (San Francisco); 5:30, en la puerta de San Miguel; y 5:50, salida de la Catedral4. Contrasta de sobremanera en comparación con el pernicioso horario que disponemos para transitar hoy día.

En los escritos al Ayuntamiento de Sevilla se informaba que la hermandad iría por el recorrido acostumbrado, que no era otro que el siguiente: San Román, Peñuelas, Bustos Tavera, Santa Catalina, Almirante Apodaca, San Pedro, Imagen, Encarnación, Laraña, Orfila, Unión, Santa María de Gracia, Campana, Sierpes, Cánovas del Castillo a Catedral, Cardenal Lluch, Placentines Francos, Villegas, Salvador, Federico de Castro, Laraña, Encarnación, Imagen, San Pedro, Almirante Apodaca, Santa Catalina y Sol.

En el otro escrito, como costumbre, se pedía el acompañamiento de los pasos por la Guardia Civil.

De la mañana del Viernes Santo de 1921 son las tres fotografías de Serrano que ilustran hoy nuestro blog. Dos de ellas, la primera y la última, las sacamos en una visita a la Fototeca Municipal de Sevilla, mientras que la segunda es una conocida postal que se editó y circuló en las fechas, y de la que conseguí adquirir un ejemplar a un coleccionista. Hay varios detalles a comentar.

Nuestro Padre Jesús de la Salud en la mañana del Viernes Santo de 1921. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.

El primero de ellos, si nos fijamos en la puerta cerrada de la parroquia de San Román, es que están apoyadas sobre ellas las tres únicas insignias que acompañaban al cortejo del Señor: la Cruz de guía, de aspecto claro o dorado diferente a la que vemos en años posteriores, el Senatus y la bandera del Señor.

Una apreciación va por el exorno floral, especialmente el de los candelabros de guardabrisas de las cuatro esquinas del paso, con flores y guirlandas que entrelazan desde la base hasta los brazos del mismo, para terminar con una piña cónica en el centro del candelabro. El monte del paso, luce un corcho a modo de camino del Calvario con algunas flores de estilo silvestre de manera punteada y salteada.


Nuestro Padre Jesús de la Salud a las puertas de San Román en 1921. Tarjeta postal Serrano. Archivo Juan Carlos Vázquez Alejo


En la segunda instantánea, la de la postal, con el paso vuelto ya hacia las casas fronteras a la ojiva de San Román, las puertas del templo siguen cerradas y un grupo de nazarenos se aglomera entre ellas y la trasera del paso, y podemos ver como visten el antiguo hábito nazareno que retratara Hohenleiter:  antifaz negro, túnica de sotana blanca y cinturón de esparto 5. No era un hábito que fuese uniforme, otros hermanos vestían de antifaz morado. Era más usual ver a éstos últimos en los tramos del Señor, siendo los de antifaz negro dejados para la Virgen. La realidad es que en numerosas fotos vemos el cortejo mezclado. Aquí podemos ver a un nazareno con antifaz morado en la esquina delantera del paso, y a otros dos, más alejados, justo debajo de la convocatoria de cultos que aparece fijada en la portada, que por cierto me ayudó a fechar las fotos. 


Nuestro Padre Jesús de la Salud en la mañana del Viernes Santo de 1921. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.


En la tercera foto, el paso del Señor está mirando para las calles Sol y Matahacas, y las puertas ya están abiertas. En el interior de la parroquia se adivina el canasto de un paso. Este no es otro que el del antiguo misterio de la Bofetá, fundada en 1919 con la ayuda del párroco y que saliese desde esta sede hasta 1924. El paso en cuestión es el que adquirió a la hermandad de la Cena en 19216. Existen fotos de la salida de la Virgen del Dulce Nombre desde San Román en 1921, y en ellas podemos apreciar la misma convocatoria de cultos de la que antes hablamos fijada en la portada.

Cronológicamente, esta con el Señor mirando para El Uno de San Román, sería la última de las fotos. No habría que descartar que se encontrara en esta posición el paso en deferencia a Francisco Gómez Rivero, propietario de la taberna, que como muchos industriales del barrio ayudaba económicamente a la salida procesional, pero podríamos esbozar otra teoría. Es más que probable que estuviera vuelto hacia allí esperando la llegada del paso de la Virgen por calle Sol. Ahí se realizaba la ceremonia de la "humillación" o las "humillaciones", el encuentro entre el Señor y la Virgen, que escenificaba el que la tradición cuenta que ocurrió en la calle de la Amargura. Esta costumbre, que dejó de realizarse en Sevilla por considerarse folklórica y porque ocasionaba retrasos, aparece recogida hasta en antiguas reglas de la "madre y maestra", la hermandad del Silencio, pero nuestra hermandad fue una de las últimas en dejar de practicarla, ya que continuaba realizándola ocasionalmente hasta la década de los cincuenta del pasado siglo. Hoy esta bonita tradición sólo se conserva en algunos pueblos.

En fin, estampas de la Semana Santa de hace un siglo que no volverán a repetirse exactamente igual. Este año, esta noche, ni siquiera podremos verlos a Él y a Ella por las calles de Sevilla, pero tendremos otra vez luminosas mañanas de Viernes Santo como aquella que hoy hemos querido rememorar. Ya queda menos.

2. Archivo Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Ferias y Festejos. Año 1921. Expediente 4. D/662
3. Ibídem.
4. Ibídem.
6. CARRERO RODRÍGUEZ, Juan. Anales de las Cofradías Sevillanas. Sevilla. Edición 1991. pág. 195.

lunes, 1 de marzo de 2021

UN FRAILE CAPUCHINO Y SU DIVINA PASTORA

En el frontal de los respiraderos del paso de la Virgen de las Angustias encontramos una imagen de la Santísima Trinidad coronando a la Divina Pastora. A nadie extraña que esta advocación, tan genuinamente sevillana, aparezca en un lugar tan destacado de la orfebrería de nuestro palio, pero quizás no todo el mundo conozca los motivos.

En la década de los cincuenta del pasado siglo tuvo su importancia en el devenir de nuestra hermandad un fraile capuchino que era todo un personaje en la ciudad. Nos referimos a Fray Juan Bautista de Ardales, nacido Manuel Zurita Carvajal en dicha localidad malagueña en 1884, y fallecido en Sevilla en 1960.

Fray Juan Bautista de Ardales retratado por Enrique Orce en 1941.
Al fondo su gran devoción, la Divina Pastora.


Fray Juan de Ardales comienza su colaboración con la hermandad en 1954, cuando la corporación, con su infatigable gestor mayordomo José Lerida y Vargas al frente, se haya inmersa en la tarea de realizar un retablo que cobije a nuestros titulares en su capilla de San Román. Se encomendó al religioso capuchino la dirección artística de estos trabajos, y es a través suya como el diseño de la obra se acaba encargando a un joven imaginero ayamontino que por esas fechas trata de abrirse camino como discípulo del ya consagrado Sebastián Santos Rojas. Nos referimos a José Vázquez Sánchez, cuyos méritos el de Ardales debía conocer ya bien, por sus constantes visitas al taller de Santos, de quien era director espiritual y con el que mantenía una gran amistad. Los precios de Santos Rojas eran desorbitados para la economía de la hermandad, y además, por las fechas se hallaba centrado en la hechura del Señor de la Cena. Quizás por esto nuestro fraile aconsejó optar por el discípulo.


Boceto del retablo para la capilla dibujado por José Vázquez Sánchez en 1954.

José Vázquez Sánchez proyecta un retablo de tres calles y un único cuerpo, en cuya predela, a los pies del Señor de la Salud figurará el sagrario. El coronamiento, con colgaduras en forma de guirnaldas, se remata con  el escudo de la corporación, con la custodia en el centro, aludiendo al carácter sacramental que de antiguo había ostentado la hermandad (1), y escoltando el escudo dos angelitos con atributos pasionistas. Uno con la caña de hisopo y la esponja del vinagre, y el otro con una escalera.

Claro que para que el retablo de tres calles estuviera completo era necesario realizar la imagen de un San Juan Evangelista que acompañara al Señor y a la Virgen, y que sustituyera al que la hermandad perdió en julio de 1936. Hasta entonces se había recurrido en el montaje de los quinarios al San Juan de la hermandad de la Exaltación. Con la intención de dotar de rasgos gitanos al discípulo amado, Vázquez toma como modelo a un sobrino del propio Joselito Lérida que por esas fechas tenía diecisiete años, la edad que tradicionalmente se le ha supuesto al evangelista durante la pasión (2). La imagen se bendijo por el mismo Fray Juan de Ardales el 23 de Enero de 1955, apadrinando el acto la hermandad de la Cena. En cuanto al retablo, de cuya talla se encargaría José Oliva Castilla, tardaría algo más en llegar, bendiciéndose el Domingo de Pasión 27 de marzo del mismo año (3).


Recorte de "La Hoja del Lunes", edición del 24 de enero de 1955, página 10.


La hermandad seguiría contando con el asesoramiento del religioso para futuros proyectos, y así le dieron también la dirección artística de los nuevos respiraderos para el paso de la Virgen, cuyo frontal se estrenaría en 1957. Curiosamente, el diseño de esta nueva obra se encargó también a otro discípulo aventajado de Sebastián Santos, ya independizado por estas fechas: Francisco Buiza Fernández. Además del diseño, Buiza modeló las figuras que aparecerían en las distintas capillas de los respiraderos. Los trabajos de orfebrería y fundición corrieron a cargo de José Jiménez Jiménez y Julio Martínez Ruiz.


Fray Juan de Ardales y Sebastián Santos Rojas en el taller del escultor, junto a una Divina Pastora realizada para Antequera.


Tenía Fray Juan de Ardales un piadoso fervor por la Divina Pastora de las Almas, advocación que surge de la aparición mariana que tuvo el también capuchino Fray Isidoro de Sevilla. Buena parte de su vida la dedicó a fomentar su devoción, fue el principal artífice de su coronación en 1922, e incluso adquirió a lo largo de los años una colección de objetos artísticos pastoreños que hoy se conservan y podemos contemplar en un pequeño museo que tienen los capuchinos en su convento de la ronda. Cuando el religioso asume pues la dirección de los trabajos en nuestros respiraderos, no pudo evitar sugerir a la hermandad que fuera la Divina Pastora, coronada por la Santísima Trinidad, la iconografía que apareciera en su frontal. A punto estuvo de no ser finalmente así, porque cuando ya José Lerida deja la gestión de la mayordomía, y se terminan los laterales de los respiraderos, hubo un intento de reformar el frontal a fin de colocarle la Virgen de los Reyes que se había hecho para uno de ellos, cosa que afortunadamente desaconsejo el orfebre (4). Toda la iconografía de aquellos antiguos respiraderos se respetó cuando se hicieron los actuales de plata en el 2009. El escultor y hermano de nuestra cofradía Fernando Aguado realizó las nuevas miniaturas y en la capilla del frontal colocó a la Divina Pastora coronada por la Trinidad, aunque con la cara de las Angustias, aludiendo así también a la coronación canónica de nuestra Titular.


Detalle del frontal de los respiraderos con la Divina Pastora realizada por Fernando Aguado.



Para concluir, lo que el pastoreño Fray Juan de Ardales no llegó nunca a prever, y seguramente le habría gustado, es que mucho años después de su muerte, cuando nuestra corporación inauguró su actual santuario, la hermandad de la Divina Pastora de Cantillana, de la que era capataz nuestro querido Alberto Gallardo, regalaría un cuadro de su titular realizado por el pintor y prioste de la misma José Antonio Rodríguez Hidalgo, que hoy podemos ver en una de las capillas laterales, tras la imagen de Sor Angela de la Cruz.


1.- La hermandad por entonces aún no había conseguido que se le reconociera el título de sacramental, aunque ya bullía esa idea que se ve realizada dos años más tarde.
2.- Que el modelo del evangelista fue un sobrino de José Lérida Vargas es algo que siempre se comentó en la hermandad y que el propio tío José me confirmó en las conversaciones que mantuve con él, pero nunca he averiguado cual de sus sobrinos fue. Recuerdo que el boceto en barro de la cabeza del evangelista, regalado al viejo mayordomo por el escultor, presidía la salita de su domicilio cuando yo lo visitaba. 
3.- "La Hoja del Lunes", edición de 28 de marzo de 1955.
4.- Acta nº 47 de cabildo de oficiales celebrado el 17 de noviembre de 1958.

lunes, 1 de febrero de 2021

EL BRIGADA RAFAEL ABRIENDO LA COFRADÍA



La Banda Montada del Tercero Ligero de Artillería.

En la historiografía cofradiera resalta la figura casi mítica del célebre brigada Rafael, aquel músico militar cuyo virtuosismo al clarín hizo las delicias de nuestros bisabuelos, y que se hizo leyenda en la Semana Santa de las primeras décadas del siglo XX. Hoy no puede haber ya nadie con la edad para poder decir que escuchó en vivo y en directo al maestro, pero yo sí conocí a alguien: al tío José Lérida y Vargas que en paz descanse, al que tanto deben estas páginas. Él me llegó a contar que el brigada y su banda montada salieron un año delante de la cruz de guía de la Hermandad de los Gitanos.

Confieso que yo entonces dudé. Joselito Lérida nació en 1914, y en aquella época sería un chiquillo de unos diez años, edad en la que a veces los recuerdos nos confunden ¿No sería que lo vio en alguna otra cofradía y su ya anciana memoria lo situaba en su propia y querida hermandad de toda la vida? Pero no. Una vez más, como con la túnica de Farfán, como con la corona de espinas de Joaquín Bilbao, como con todas esas historias antiguas que él me relataba cuando iba a visitarlo a su casa, la hemeroteca le dio la razón.

El diario sevillano La Unión hacía el Sábado Santo de 1924 la siguiente crónica de la estación de penitencia de nuestra hermandad en la madrugada:


La de los Gitanos

Hemos prescindido del orden con que las cofradías hacen su estación, porque tanto valdría como reseñar de memoria, copiando el horario, referido a tiempo pasado.

Detrás de los dos pasos del Calvario vienen los de la Cofradía de la Esperanza de Triana. No hacemos de ellos mención por ahora, hasta "su momento", que es frente a la cárcel del Pópulo, ya amanecido.

En la plaza del Duque esperan su turno el Nazareno y la Virgen de San Román, cofradía pobrecita pero muy simpática del clásico barrio "astronómico" donde están las calles de la Luna y del Sol. Traen la Banda de Trompetas de Artillería. Cada cual demuestra su lujo como puede, y Los Gitanos, a falta de buenos bordados, se hacen bordar su estación con las filigranas del brigada y del cabo trompeteros, quienes no necesitan de las trompetas de la fama para ser célebres, porque por mérito de las suyas propias ya lo son.


Diario La Unión, 19 de abril de 1924
.

No mencionaba el periodista los nombres y apellidos de tales brigada y cabo trompeteros, ni hacía falta, porque en aquellas fechas toda la ciudad sabía que el clarín y la trompeta que arrastraban a chiquillos y mayores a ver a la Banda Montada del Tercero Ligero de Artillería abrir los cortejos penitenciales los tocaban el brigada Rafael Macías y su mano derecha, el cabo Carmona.

Rafael Macías Borras (1887-1934) nació en el Barrio de San Bernardo y con tan sólo catorce años ingresó en el ejército. Ya en 1917 era una figura famosa en la semana santa sevillana, como lo prueba el hecho de que en esas fechas se le regalara un clarín de plata a través de una suscripción popular que encabezó el mismo Alfonso XIII, así que en ese año de 1924 en que La Unión lo sitúa con los Gitanos, el brigada y su banda montada estaban en todo su apogeo. Se lo rifaban las hermandades, de modo que imaginamos el esfuerzo que tuvo que realizar la junta de gobierno, encabezada entonces por el hermano mayor Antonio Moreno Vega, para que el popularísimo militar saliera con nuestra cofradía.

No fue desde luego el único año en que la hermandad abrió su cortejo con una banda montada a caballo. Sabemos que en 1928 se pretendía traer a la Banda de la Caballería (véase "Una reunión en la calle Castilla"), aunque finalmente no se consiguió, pero en 1929 sí que se pudo contratar a la Banda de Clarines de Intendencia, que también montaba a caballo.

En 1934 tenemos el testimonio gráfico de una fotografía de Juan José Serrano, que Juan Carlos Vázquez adquirió a un coleccionista, en la que aparece la Escuadra de Batidores y Clarines de Caballería delante de nuestra cruz de guía por la plaza de Argüelles. Precisamente en febrero de ese mismo año había fallecido nuestro legendario brigada, según cuentan, de una enfermedad en sus pulmones provocada por los muchos esfuerzos a los que los sometió en su vida. Así, con su muerte se inició el declive de aquella sevillana costumbre. La mecanización del ejército, que aceleró la guerra civil, fue acabando con los caballos en los cuarteles, y consiguientemente en las cofradías, pero siempre quedará en la memoria de la ciudad aquel Brigada Rafael que con su clarín marcó toda una época de nuestra Semana Santa.

La Escuadra de Batidores y Clarines de Caballería delante de la cruz de guía de Los Gitanos en 1934 por la plaza de Arguelles. Foto de Juan José Serrano del archivo de Juan Carlos Vázquez Alejo.



CASTROVIEJO LÓPEZ, JOSÉ MANUEL. "De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX". Editorial Samarcanda. Sevilla, 2015.
GONZÁLEZ GARCÍA, BENIGNO. "El Maestro Rafael. Recuerdo de aquel trompeta solista que daba armonía a la Semana Santa sevillana". Diario ABC de Sevilla, edición del 12 de abril de 1968. Pp. 15 y 16.

viernes, 1 de enero de 2021

MÁS SOBRE LAS POSTALES DE ARRIBAS

Al hilo de lo que Juan Carlos Vázquez escribía el mes pasado sobre la túnica del magistrado, y en particular sobre la postal que Ediciones Arribas comercializó aquellos años con el Señor de la Salud vistiéndola, he pensado traeros hoy otra conocida tarjeta, en esta ocasión de la Virgen, que la editorial zaragozana realizó por las mismas fechas, y que muy probablemente se tomó a la vez que la primera.


Tarjeta postal nº 256 de la colección SEVILLA.- SEMANA SANTA. Ediciones Arribas.


Ambas postales ya fueron analizadas por el recordado historiador e insigne cofrade Juan Martínez Alcalde en el Boletín de las Cofradías (1), pero hay algunos detalles de esta última de la que os hablo que habría que investigar. Con respecto a la autoría de la foto, habría que decir que la editorial trabajaba con fotógrafos locales que le vendían los negativos y le cedían los derechos, de manera que en dichas postales no solía aparecer el nombre del autor. Los negativos estarán por tanto en poder de los herederos de los fondos de Arribas, pero quizás en el archivo de algún fotógrafo sevillano se encuentren los de otras instantáneas desechadas que nos pudieran ayudar a identificarlo.


Reverso de la tarjeta postal, con indicación de que la hermandad está establecida ya
 en San Román
.


En cuanto a la fecha, no consta en el reverso el depósito legal, que sólo fue obligatorio para las postales a partir de 1957, pero sí que figura en la descripción que la hermandad ya está establecida en la parroquia de San Román, por lo que la foto habría que fecharla entre 1950, año del regreso a la que fue nuestra antigua sede, y 1955, año del estreno de los varales salomónicos. En la postal, como se ve, figuran aún los antiguos. Quizás se pudiera recortar aún más el margen de tiempo por delante, si consideramos que la foto se tomó a la misma vez que la de la postal del Señor, que estrenó la túnica con las aplicaciones de orillo en 1951, y por detrás, teniendo en cuenta que en 1954, cuando procesionan por última vez estos varales, fueron decorados envolviéndolos con guirnaldas para ocultar su mal estado.

Está ataviada la Virgen por el entonces vestidor, Francisco Ponce Redondo, con la saya y el fajín que se realizaron en 1944 con el traje de luces que vistió Francisco Vega de los Reyes "Gitanillo de Triana" el día de su fatídica cogida, saya que actualmente está en proceso de restauración costeado por la familia Vega. El tocado y el pecherín me dice Juan Carlos Vázquez Alejo que parecen realizados con una conocida pieza de raso de seda, bordada a canutillo, perteneciente a la Esperanza de la Trinidad, probablemente prestada para esa madrugá (2). Sobre el manto -que puede que sea el carmesí sin bordados que le cosió Maria Luisa Jiménez Oliva, la señora del mayordomo José Lérida y Vargas- lleva la famosa mantilla de Peñaranda, y por encima de ésta se le ha colocado una pequeña toca de sobremanto con borlones que no conseguimos identificar con ninguna de las que ha tenido la Virgen de las Angustias, por lo que también pudiera ser cedida para la ocasión. Invito a algún hermano más experto en el ajuar de la Virgen que nos lea a que nos aclare algo en los comentarios.


Raso de seda bordado a canutillo con aplicaciones metálicas de la Hermandad de la Trinidad.


Nos puede llamar la atención las pocas alhajas que adornan a la Señora, pero esto no sería nada extraño. La foto parece hecha con la cofradía ya recogida, seguramente una tarde de Viernes Santo o incluso un Sábado Santo, y las joyas se solían retirar tal como terminaba la estación de penitencia para devolverlas a los hermanos, devotos y benefactores que las habían cedido. La corona finalmente es la de Flores, que perteneció antes a la Esperanza de Triana y a la Macarena.

Hay sin embargo un último y singular detalle que es el que me ha ayudado a fechar definitivamente la foto: ¿Os habéis fijado en el llamador? Un dragón oscuro o una gárgola, como de hierro, que desentona con el resto del plateado del paso. En una entrevista concedida en marzo de 1953 a la revista "Cruz de Guía" del diario Sevilla, la comisión gestora -más que seguramente el inefable Joselito Lérida- contestaba así a las preguntas del joven periodista Enrique Hernández-Luike sobre los estrenos que se iban a realizar la próxima Semana Santa:

- Este año, con motivo del segundo centenario, supongo que habrá buenos estrenos.

- Una toca -¡Vaya toca!- que nos ha regalado nuestra protectora la señora de Carrión (3) , que tiene a sus piés los corazones agradecidos de tós los gitanos. Ella es quien nos paga las flores todos los años. Además estrenamos ocho ciriales reconstruidos pero que han quedado como nuevos. Cuatro jarras circulares de cincuenta centímetros. Entrevarales con un angelito central sobre plata. Una saya confeccionada por Carrasquilla de un traje de Gitanillo de Triana. Ya tiene dos. La otra está hecha del traje que llevaba Curro Puya cuando lo cogió el toro.

Y, además, dos incensarios y navetas, también reconstruidos, pero mu bonitos, y er llamadó. El año pasado tuvimos que improvisá uno de hierro que arrancamos de la sacristía.

Así que ya sabemos de donde fue arrancado ese terrible dragón, que no sería más que la aldaba de una puerta de la sacristía, y que esta foto de la postal, y probablemente la del Señor con la túnica de magistrado en el interior de la iglesia, se tomaron en 1952.


1.- MARTÍNEZ ALCALDE, JUAN. Boletín de las Cofradías de Sevilla nº 601. Marzo de 2009, pág.213.
2.- Catálogo de la exposición "Esperanza de la Trinidad, la mirada romántica de Sevilla", Sevilla, 2019, pág.123
3.- María del Coral Moreno Sánchez, señora de D. Rafael Carrión, había sido nombrada camarera de honor de la Virgen en marzo de 1950.


martes, 1 de diciembre de 2020

LA TÚNICA DEL MAGISTRADO

Hoy queremos traer a estas páginas una pequeña galería fotográfica de una antigua túnica del Señor, esa a la que la guasa sevillana llamó "la túnica del magistrado", por el parecido que tenían los adornos de las mangas con las puñetas que usan en sus togas sus ilustres señorías. 

Allá por los primeros años de la década de los cincuenta del pasado siglo, la hermandad aún recuperaba poco a poco los enseres y el patrimonio que había perdido en la guerra. La humilde condición de la mayoría de sus hermanos dificultaba la tarea, y la corporación no podía permitirse los lujos de otras hermandades cuando aún se estaban pagando deudas, había que darles a los sagrados titulares una digna capilla en la recién reconstruida parroquia de San Román, y quedaba todavía tanto que renovar. Una forma de querer recuperar de alguna manera el esplendor brillante de décadas atrás y que lamentablemente había perdido en los sucesos del 36.

En el recuerdo de más de un hermano debía de estar aquella magnífica túnica bordada que tuvo el antiguo titular, perdida en la guerra, pero fue José Lérida y Vargas, que ocuparía aquellos años el cargo de mayordomo, a quien se le ocurrió hacerle al Señor una túnica de terciopelo adornada en las mangas y en los bajos con un encaje dorado. La ejecución de la prenda corrió a cargo de su señora esposa, María Luisa Jiménez Oliva, de quien se cuenta que, no disponiendo de un hilo del color adecuado, cosió estos encajes con su propio cabello rubio1



Foto Serrano. Archivo David Benítez.



Fue en la cuaresma de 1951 cuando se presentó dicha túnica, concurriendo la hermandad con ella a la exposición de estrenos que se organizaba en el salón Colón del Ayuntamiento. El diario ABC, en su edición sevillana, daba cuenta el 6 de marzo de los estrenos de cada cofradía, y con respecto a la nuestra especificaba: La de San Román (los Gitanos) .-Túnica de terciopelo con aplicaciones de orillo y cíngulo para el Señor. Cruz de guía tallada, con casquillos y ráfaga de metal plateado e "Inri" de plata.





Diario ABC, edición de Sevilla, 6 de marzo de 1951, pág. 12
.

No vistió mucho el Señor de la Salud esta túnica, pero hay dos circunstancias que propiciaron que fuera muy conocida. La imprenta de los Vera realizó un cliché con una foto de Serrano en la que aparece el Señor ataviado con ella y portando la antigua cruz sin cantoneras, y este cliché se siguió utilizando para las convocatorias de mano de los quinarios que se enviaban a los hermanos hasta bien entrados los años sesenta, incluso algunas podemos encontrarlas coloreadas. Por otra parte, la editorial zaragozana Ediciones Arribas, especializada en tarjetas postales, comercializó una en la que figuraba nuestro Titular vistiéndola sobre el antiguo paso, ya con la cruz con los casquillos2 . Se puede contemplar la curiosidad del exorno floral con monte de lirios y friso de claveles, con bastante posibilidad se puede fechar en 19523. Lo que nos lleva a diferenciar que la foto del Señor en la puerta de Palos es de otro año.




Convocatoria de mano para el quinario de 1967. Imprenta F. Vera. Archivo José Luis Dorado Mallén.




Nuestro Padre Jesús de la Salud a su salida de la Catedral a principios 
de los cincuenta. Foto Serrano. Archivo David Benítez.



Nuestro Padre Jesús de la Salud por Laraña.
Archivo José Luis Dorado Mallén.




Tarjeta postal de Ediciones Arribas (Zaragoz
a). Archivo propio.


La túnica ya no se conserva. Muy deteriorada por el paso del tiempo, salió en algún momento de los años ochenta de los armarios de la priostía, aunque para la exposición "Puntadas de la Memoria", que se celebró en el Círculo Mercantil en 2017 con motivo de la presentación de la nueva túnica bordada, se realizó una réplica que por supuesto el Señor no ha vestido.

No sería ésta la única prenda que María Luisa cosió para la cofradía. Joselito Lérida incluyó en la edición de su Primer Pregón de la Hermandad de los Gitanos unos inefables versos dedicados a la labor de "modista" de nuestros sagrados titulares de su señora esposa. Con estos versos, que por otra parte nos ofrecen algunas pistas que investigar, queremos despedir esta entrega del blog4 :

... y con su hacer de modista,
 para la Virgen, y el Señor,
y San Juan Evangelista.

Hasta el manto de su salida,
carmesí, púrpura, estrenó...
Favorecía su hermosura,
en su pena y su dolor
Angustias, de San Román,
Gitana y Madre de Dios.




1. Boletín LOS GITANOS nº 37 de Enero de 2003, pág. 9.
2. MARTÍNEZ ALCALDE, JUAN. Boletín de las Cofradías de Sevilla nº 601. Marzo de 2009, pág.213.
3. En las postales de Ediciones Arribas, se tomó otra a la María Santísima de las Angustias en el interior de San Román. En esa postal la Virgen no lleva aún la saya de Gitanillo estrenada en 1953. Diario SEVILLA. Edición de 9 de marzo de 1953.
4. LÉRIDA Y VARGAS, JOSÉ. Primer Pregón Hermandad de Los Gitanos. Imprenta Toribio. Sevilla, 1986.





domingo, 1 de noviembre de 2020

MARUJA Y EL SELLO DEL GENERAL


No hace mucho adquirí en una página de coleccionismo una vieja estampa de la Virgen de las Angustias. Lleva el pié de imprenta de D. Francisco Vera Mármol, hermano mayor honorario que fue de la corporación, con establecimiento en el número 5 de la plaza de la Europa. Aunque no aparece la fecha de su edición, yo la supongo de finales de los años treinta. Esa misma foto, con la Virgen vestida de hebrea, figura encabezando la convocatoria de los cultos cuaresmales de 1938.




En la imprenta de Francisco Vera trabajaba José Vega Niño, secretario y factótum de la hermandad en aquellos duros años, al que muy probablemente se deba la redacción del texto que aparece en el reverso. Lo que más llama la atención del mismo es la petición de ayuda al pueblo sevillano. Con un lenguaje bélico, propio de la época, se menciona la destrucción de las Imágenes, enseres y capilla por las "hordas marxistas", no olvidándose destacar la vinculación con la cofradía de la señorita María Queipo de Llano, la hija menor de Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, el general protagonista del alzamiento militar en la ciudad, al que alguno llegó a llamar el Virrey de Andalucía.

Si su padre fue macareno, Maruja Queipo de Llano y Martí era de los Gitanos. Ella fue la madrina en la ceremonia de la bendición de la Santísima Virgen, el 14 de marzo de 1937, e igualmente la nombraron camarera honoraria. Se implicó a fondo en el resurgimiento de la hermandad, y a principios de 1938 abrió una suscripción popular para que se ayudara en lo posible a remediar la postración sufrida con el incendio de San Román (1). Maruja trató de convencer a don Gonzalo de que interviniera en la cuestación, lo que al militar no le pareció buena idea, pues pensaba que ya había pedido bastante dinero a los sevillanos con motivo de la guerra y para el rescate de la corona de oro de la Esperanza Macarena, así que nuestra Maruja, a escondidas del general, se hizo con el sello personal de éste, con el que firmaba los documentos oficiales, y con el mismo estampado en cartas que ella misma mecanografió, solicitó la colaboración de buena parte de la burguesía local en la referida suscripción. Su hija, mi amiga Ana Quevedo, cuenta esta anécdota en las memorias que escribió sobre su abuelo, y como su madre se llevó a media junta de gobierno al cortijo de Gambogaz para que le ayudaran en la tarea. No fueron sorprendidos in fraganti por el general de casualidad (2).


Guillermo Cantalapiedra, José Bocio, Enrique Navarro, María Queipo de Llano, Juan Peinado, Alfonsa Domenech, Baldomera Sánchez y Currito "El Saetero". Foto de J.J. Serrano en portada del ABC de Sevilla. 28 de marzo de 1939.

Maruja estuvo en mayo de ese año en el festival en el Teatro San Fernando que dio la actriz Carmen Díaz a beneficio de la hermandad, al que sí asistió su padre, y que fue todo un éxito. Ella había movido por detrás los hilos, y esta vez no podían ponerle pegas (3). Estuvo en la bendición de la nueva imagen del Señor de la Salud, y así aparece en la portada de la sevillana edición de ABC del 28 de marzo de 1939, junto a los donantes de la efigie, D. Juan Peinado y su esposa Dña. Alfonsa Domenech. Las notas de prensa de la época refieren su presencia en cada uno de los actos y cultos que la hermandad celebraba, y su ayuda fue constante. Incluso convenció a su señora madre para que le regalara a la Virgen su valioso traje de novia, a fin de que la sagrada imagen tuviera algo más en su entonces pobre ajuar.

En el verano de 1939, tras unas críticas en público al general Franco, D. Gonzalo Queipo de Llano cayó en desgracia, y el nuevo régimen lo envió al exilio en Roma, camuflando el asunto como una misión diplomática. Maruja fue la única de la familia que marchó con él. Allí se enamoraría del comandante Juliano Quevedo, asistente del general. Aunque el exilio duró solo un par de años y Queipo de Llano volvería a Sevilla con su hija para mantenerse en el ostracismo, ella, que nunca dio su brazo a torcer, no tardó en marcharse a Madrid para casarse con su amor, casi en secreto, a pesar de la oposición de su padre y del resto de la familia. La hermandad se había despedido de ella nombrándola "Camarera de Honor Perpetua". Sólo volvería a Gambogaz, ya con una pequeña hija, para estar con el general en sus últimos días. 


Maruja Queipo de Llano arreglando a la Virgen de las Angustias.


Tengo que contaros que gracias a aquella pequeña estampa con la que empezábamos, y a la lectura de su libro, he hecho amistad con Ana Quevedo, la hija de Maruja, una mujer encantadora donde las haya, que ha tenido el detalle de enviarme el nombramiento de su madre como camarera de honor perpetua, para que sea la hermandad quien lo conserve. El pergamino, aunque sencillo, está realizado por el artista sevillano Guillermo Bonilla García (4), que sólo unos años después diseñaría las antiguas andas del Señor. Viene firmado por José Vega Niño como secretario, Joaquín Serrano Filigrana como hermano mayor, y Antonio Vega de los Reyes "Gitanillo de Triana" como mayordomo.


Nombramiento de Camarera de Honor Perpetua. Bonilla, 1942.


Quisiéramos terminar este recuerdo que hemos tenido para nuestra Maruja, que tanto bien hizo a la hermandad, con un fragmento de una poesía que, imitando el estilo de los hermanos Quintero, le escribió el mismo José Vega Niño "Joselete" en 1938. Un piropo que ella conservó con cariño durante toda su vida, que se extinguió en 2001. Que el Señor de la Salud y su bendita madre de las Angustias la tengan en su Gloria.

"...pero había güenas almas
que se han sabío rascar
y tenemos lo más grande
¡La hija der Generá!
¡Der Sarvaó de Seviya!
La morena más juncá,
más graciosa y más bonita
que te púas imaginá.
Maruja, nuestra madrina,
¡Dios bendiga a su papá!
Que por su Virgen bonita
está toita chalá.
Es tan buena esa muchacha,
tan pressiosa y tan cabá,
que si, ¡lo que Dios no quiera!
nos vorvieramo a queá
sin la Virgen e las Angustias
no había que desesperá, 
porque a ella la poníamo
en su mismo pedestá
y es seguro que tar cambio
nadie lo había de notá,
y seguro que la Virgen
no se había de enfadá..."


José Vega, gitano y secretario de la hermandad
4 de marzo de 1938




1. Diario ABC de Sevilla, edición de 5 de febrero de 1938, pag. 28. Aparece una primera lista de participantes en la suscripción.
2. QUEVEDO Y QUEIPO DE LLANO, ANA. "Queipo de Llano. Gloria e infortunio de un general". Editorial Planeta, 2001. Pp. 680-685
3. Véase la entrada del blog "Carmen Díaz y la Hermandad de los Gitanos"
4. El pintor Guillermo Bonilla García (1912-1988) había ya colaborado con Fernández-Andes en la policromía del Señor de la Salud, como posteriormente lo haría con Ortega Bru con el Cristo de la Misericordia de la hermandad del Baratillo y con el misterio de Santa Marta. También diseñó las andas de esta última hermandad, e ilustró los libros de reglas de las de San Isidoro y los Estudiantes. Fue igualmente un reconocido cartelista.