jueves, 1 de agosto de 2019

MANUEL EL MELLIZO Y LA CALOR

Cuando en estos meses de la canícula me acerco a visitar al Señor de la Salud, me suelo acordar de una anécdota que oí contar innumerables veces a mi padre. Su protagonista era un hermano del que sólo conservo un lejano recuerdo, porque murió en 1978, siendo yo todavía casi un niño. Me refiero a Manuel Lérida García, "El Mellizo". 

Manuel, que ocupó en muchas gestoras y juntas de gobierno el cargo de consiliario (1), vivió casi toda su vida alrededor de San Román, en el número 114 de la calle Sol, donde tenía también su fragua. El historiador que indague en los libros de bautizos de nuestra querida parroquia podrá pensar que aquella casa tenía un índice de natalidad fuera de lo normal, pero no era así. Sólo se trataba de una argucia. Hay numerosos nacimientos registrados en el domicilio del Mellizo porque muchos hermanos optaban por ponerlo como el lugar donde habían nacido sus hijos, a efectos de poder bautizarlos en San Román. Yo mismo aparezco como si me hubieran parido allí en mi partida de bautismo.

Manuel Lérida "El Mellizo", al fondo, a la derecha del entonces hermano mayor, Manolo Moreno, en un cabildo de oficiales de los años sesenta, cuando se celebraban en la pequeña dependencia que tenía la hermandad tras la capilla en San Román. A la izquierda del hermano mayor, Vicente García González "Vicente Valencia", y casi fuera de encuadre, mi padre.

Mucho se ha hablado del exilio forzado de los gitanos de Triana. No tanto de los de San Román y la Puerta Osario, que sufrieron igual que aquellos la especulación inmobiliaria. Al pobre Mellizo lo mandaron en los últimos años de su vida a un piso de San Jerónimo. Mi padre contaba cómo cada vez que el hombre venía para su viejo barrio, y tenía que cruzar la pasarela que salvaba entonces la vía del tren, tanto a la ida como a la vuelta, lo hacía por la acera opuesta al "jardín" que quedaba al otro lado, ese en el que todos acabamos más tarde o más temprano, para evitar siquiera mirarlo.

Una reunión de hermanos en "El Uno de San Román".  Juan Antúnez Espada, Juan Miguel Ortega Ezpeleta, José Moreno Serrano y Manuel Lérida García "El Mellizo".

El caso es que mi padre estuvo siempre orgulloso de contar con la amistad de aquel viejo gitano, y entre sus muchos papeles, guardo en casa una cuartilla mecanografiada en la que nos relata sucintamente la anécdota a la que dedicamos este mes esta página. La verdad es que cuando la contaba de viva voz lo hacía con mucho mayor detalle, y uno podía incluso imaginarse al Mellizo casi sudando de ver al Señor con tanta calor, pero dejemos que sea esa cuartilla la que nos narre la anécdota.




UNA ANÉCDOTA SOBRE LA FE

Manuel Lérida García, "El Mellizo", como era conocido en la Hermandad, fué un gitano noble, trabajador, simpático, sencillo y con una profunda fé y devoción al Señor de la Salud a quien él decía que no había que rezarle para pedirle algo, sino sencillamente hablarle y pedirle lo que fuera que de seguro que lo concedía. A él nunca le había fallado.

Ya era mayor cuando el día 21 de junio de 1965, estando yo rezando en la capilla se acercó a mi lado para hablarle. Eran las seis de la tarde y hacía un calor agobiante como si estuviéramos en el mes de agosto. Manuel miraba al Señor de sus amores, que tenía puesta una túnica de terciopelo, y le hablaba. De improviso me preguntó: ¿Sobrino, Francisquito no le va a cambiar al Señor esa túnica por esa más fresquita que le regaló Ramón Charlo?.

La fé del Mellizo hacia su Cristo era tan grande que no sólo le hablaba de tú a tú, sino que hasta lo veía pasar calor.

Por lo visto aquel año llegó la calor antes de tiempo y sorprendió al inolvidable prioste y vestidor del Señor, Francisco Vega Moreno "Francisquito", que no había cambiado aún al Señor, ni seguramente Juan Miguel Ortega Ezpeleta le habría puesto a la Virgen aquel manto blanco con que solía ataviarla en le época estival, y con el que parecía la más bella novia. Se menciona también la túnica que le donó el poeta Ramón Charlo Rodríguez (2), una prenda singular hecha en seda de la que quizás otro día hablemos.

En fin, una antigua anécdota más que mi padre quiso recoger en sus inacabadas memorias de sus tres décadas como secretario de la hermandad, y que hemos querido traer a estas páginas en recuerdo de todos ellos. 

Nuestros sagrados titulares en su capilla de San Román en los años sesenta. 

1.- Manuel Lérida fue consiliario en la gestora de Paco Antúnez, nombrado por decreto de la vicaría del arzobispado de 6 de noviembre de 1950, en la de Manuel Ortega Juárez "Manolo Caracol", en febrero de 1953, y en la de José Vega de los Reyes, "Pepe Gitanillo de Triana", en octubre de 1954. Y ya con juntas de gobierno, cuando estas se votaban por cargos, con listas abiertas, fue elegido consiliario con Manolo Moreno de hermano mayor entre 1963 y 1969, y repitió en 1973.
2.- Ramón Charlo Rodríguez (1902-1996) fue recibido como hermano el 9 de marzo de 1955, con el número 62 de la lista gitana. No sólo regaló aquella túnica. Ese mismo año del 55 entregaría a la cofradía la primera edición de su libro de poemas "Sevilla es Sueño", para que la hermandad se beneficiara con su venta. La corporación también organizó un recital poético suyo en el teatro Álvarez Quintero, el 18 de marzo de 1956, domingo de pasión, que fue casi un pregón paralelo.

lunes, 1 de julio de 2019

SOBRE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL PASO DE PALIO EN LOS GITANOS (I)

En las sucesivas publicaciones intentaremos realizar una síntesis, sin un orden establecido, de la evolución histórica del paso de palio en nuestra corporación.

A lo largo del tiempo se han ido copiando datos erróneos sobre los hechos y acontecimientos históricos en la hermandad. Sobre el paso de palio no iba a ser menos. Hoy vamos a refutar y dar fundamento a uno de ellos: el palio estrenado en 19051.

Siempre se ha dicho que el estreno de ese año fue el palio de plata de roultz que perteneció a la Macarena2, pero no es así, ya que se usó desde 18913 en la primera salida desde San Román y durante años sucesivos como como se puede ver en fotografías de Ramón Almela o Emilio Beauchy.

Para corroborar esto traemos un documento de la cuaresma de 1905 dirigido al alcalde de Sevilla para la subvención y firmado por el entonces secretario Antonio Jiménez.

Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Semana Santa. Legajo 636. Año 1905.
Dice así:

“Tengo el gusto de participar a V.S que esta Hermandad a acordado hacer estación a la Santa Iglesia Catedral en la madrugada del Viernes Santo como en años anteriores. En dicho día estrenará un magnífico y elegante palio bordado en oro y terciopelo y unos respiraderos de plata de rul. Lo que por acuerdo de esta corporación se lo comunico a V.S para su inclusión en el programa de Cofradías. Dios guarde a V.S muchos años.
Sevilla 18 de marzo de 1905.
El Secretario.
Antonio Jiménez.”

Los respiraderos de plata de roultz mencionados, eran la antigua crestería del palio, que gracias a la fotografía podemos decir que se usaron para tal destino hasta 1936.

María Santísima de las Angustias en San Román bajo el palio usado entre 1905 y 1915.
Archivo de Víctor José González Ramallo

A continuación, vemos a la antigua Virgen de las Angustias en la única foto que a día de hoy conocemos sobre ese palio que se describe en el anterior documento. Se desconoce la procedencia del mismo, aunque probablemente procediera del taller de Rodríguez Ojeda, donde muchas hermandades entregaban su palio antiguo como pago para ejecutar uno nuevo. Observamos la sencillez de los bordados de las bambalinas, que que parecen estar sobre un soporte negro. La Virgen lleva el magnífico manto de terciopelo del mismo color bordado por Consolación Sánchez de 18734, que hoy día pertenece a la Virgen de la Estrella. Este préstamo bien pudiera haberse concertado con la Hermandad del Gran Poder o con la de la Estrella, pues es en 1908 cuando la cofradía trianera se lo adquiere a la de San Lorenzo5

Viste también nuestra Señora la saya atribuida a Rodríguez Ojeda sobre terciopelo burdeos de finales del XIX. En la mano izquierda porta una Rosa de la Pasión, ciñe su cintura un fajín hebraico, y observamos la candelería altísima, como era costumbre, y entre la misma vemos dos sencillas velas rizadas que de manera muy acertada ha recuperado nuestra priostía la pasada Semana Santa.

Las caídas de las bambalinas recuerdan mucho a un palio negro que sacó San Roque a finales del siglo XIX, pero en ese caso no era bordado, sino que tenía unos apliques plateados en él.

El escudo que aparece rematando la crestería aún se conserva en nuestra hermandad y lo pudimos contemplar en la exposición “Puntadas de la Memoria” del Círculo Mercantil en febrero de 2017.



Además, en el año 19086 a la Virgen aún la acompaña San Juan Evangelista bajo palio. Así con estos datos podemos acortar algo más la fecha en que está tomada esta fotografía, bien podría ser entre 1909 y 1915.




1. Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Liberal. Viernes 24 de marzo de 1905. Página 3. “Las Cofradías”.
2. Revista PH. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. nº 69. pp 20-33. febrero 2009. Tradición e innovación en las artes industriales: el palio de plata de 1871 de Francesc Isaura. De Lorenzo Pérez del Campo, Fernando Marmolejo Hernández, Auxiliadora Gómez Morón, Abel Bocalandro Rodríguez y Manuel Bethencourt Núñez.
3. (A)rchivo (H)istórico (M)unicipal de (S)evilla. Colección Alfabética. Semana Santa. Legajo 631. Año 1891.
4. JIMÉNEZ SAMPEDRO, RAFAEL. Boletín de las Cofradías de Sevilla. Número 440. Año 1996. El manto de la Virgen de la Estrella, de Consolación Sánchez. Páginas 46 a 47.
En un principio este manto fue confeccionado para la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso de la Hermandad del Gran Poder.
5. Ibídem.
6. A.H.M.S. Colección Alfabética. Semana Santa. Legajo 636. Año 1908. El secretario Juan Vega informa que la Virgen irá acompañada del Evangelista como en años anteriores. Queremos aportar también como datos de ese año que Joaquín Serrano de la Rosa, quien recoge la subvención, era mayordomo y que Antonio Moreno Vega era hermano mayor, asimismo otro miembro de junta que firma como Antonio García.

sábado, 1 de junio de 2019

CLAVELES DE MIÉRCOLES SANTO

El 28 de marzo de 1934, en plena vorágine de la Segunda República, y después de dos años de ausencia de procesiones, aparece en el diario madrileño La Nación esta pintoresca noticia (1):



LOS GITANOS DE SEVILLA PREPARAN CON GRAN ENTUSIASMO LOS "PASOS" DE SU COFRADÍA

SEVILLA.- Los gitanos se dedican, llenos de entusiasmo, a preparar los "pasos" de su Cofradía, para sacarlos en procesión durante la madrugada del Viernes Santo.
La inmensa mayoría de los gitanos han llevado, además de cirios, hermosas canastas de claveles y flores para el Cristo de su Cofradía, establecida en la parroquia de San Román. Están tan fervorosamente entusiasmados, que los trabajos para preparar los "pasos" los simultanean con sentidas saetas, cantadas en honor de las Imágenes.

Llamo a la noticia pintoresca, porque así puede parecerle a algún joven hermano que nos lea. Los más mayores -y todavía no somos tan viejos- sí que hemos conocido algo parecido a aquello. Unos viernes atrás, finalizados los cultos, charlábamos un grupo de hermanos y hermanas de aquella costumbre perdida no hace tanto, de aquellos Miércoles Santos en los que la fragancia de tan sevillanas flores inundaba la vieja parroquia. Creo que fue Milagros Moreno quien recordó aquellos barreños de zinc rebozantes de rojos claveles, con sus tallos recién cortados, que hermanos y devotos traían para el Señor de la Salud. Y es que durante los días de papeletas de sitio se repartían con éstas unos sencillos impresos con un recordatorio: Que el Miércoles Santo no falte tu ofrenda de un clavel rojo para el exorno del paso... Aún conservo algunos en casa de los que mi padre encargaba a Manuel Ruiz Japón, el impresor de la calle Betis. La mayoría de las veces sobre un papel tan rojo como los claveles que se solicitaban, aunque en alguna otra ocasión se reservó tal color para la tinta de la tipografía.






Pero ¿por qué se perdió tan bonita costumbre? En los años sesenta y setenta de mi niñez, cuando la hermandad era todavía una gran familia, aún se conservaba. No fueron las modas, ni el buscar flores más exóticas, como las rosas color sangre que ponen a sus benditos pies en estos últimos años. Supongo que la hermandad creció tanto que ya sobraban claveles, tampoco había las mismas urgencias económicas y, bueno... si tal cantaor o tales futbolistas se habían ofrecido a costearlos, todos iguales y del mismo tono de color ¿para qué seguir pidiendo un clavel a cada hermano? (2)

Los pasos, ya montados en San Román, un Míércoles Santo en los años setenta. Foto: Joselón Ortega Ezpeleta.

Yo contestaría que era también una manera de acompañar al Señor, y que tu devoción, simbolizada en la ofrenda de unas flores, estuviera presente toda la noche junto a Él. Después, ya en el Domingo de Resurrección, siempre había alguien piadosamente dispuesto a llevárselas a los hermanos difuntos, al cementerio de San Fernando. En ese sentido me ha gustado que este año nuestra priostía, siempre tan pendiente de los detalles, haya tenido la atención de bajar unos ramos de las que exornaron los pasos al columbario.

En fin, recuerdos de otros tiempos pasados, de costumbres que se perdieron, que hoy hemos querido traer a estas páginas para los que no las conocieron.



1.- Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España. Diario La Nación, edición 28-III-1934. Pág. 7.
2.- Recuerdo que algún año las donó el recientemente fallecido Antonio Cortés Pantoja "Chiquetete" (q.e.p.d.), y en otros los futbolistas Rafael Gordillo y José Ramón Nimo.






miércoles, 1 de mayo de 2019

UN PRIMER PRÉSTAMO CON LA DE LAS TRES CAÍDAS

Para esta entrada traemos uno de los documentos más antiguos que conocemos hoy en día de nuestra Hermandad, y para ello nos trasladamos a los primeros años de vida de la corporación, al año 1757. Se trata de una escritura pública otorgada y firmada por el más insigne de nuestros hermanos fundadores: Sebastián Miguel de Varas y Miranda, gitano y vecino del barrio de Triana.

El documento en sí, recogido en papel timbrado con el sello de Fernando VI, es un reconocimiento del préstamo de algunos enseres efectuado por el prioste de la cofradía de las Tres Caídas, hoy más conocida como la Esperanza de Triana, para efectuar la primera salida procesional. Con esto contradecimos lo que durante muchos años han escrito y publicado algunos historiadores respecto a que nuestra primera salida en Semana Santa fue en el año 1758 (1) o 1759 (2), y se ratifica a Escobar, que ya recogía esta primera salida en 1757 diciendo así: "El Santo Cristo de la Salud del Pópulo, éste es primer año que sale que es Cofradía que han fundado los gitanos" (3). A pesar de que nuestras reglas fundacionales aprobadas en 1753 ordenaban que nuestro día señalado era el Jueves Santo, aquellos hermanos lo hicieron en la tarde del Miércoles Santo (4)desde el Convento del PópuloY este hecho no era por mera voluntad, sino por lo que el señor Provisor adjudicaba a cada hermandad el día, siendo las más "prestigiosas" las que salían en Jueves Santo, como la Antigua de San Pablo, Vera Cruz o Traspaso de San Lorenzo. Ese año salieron solo trece cofradías, y dos en Triana.

La de las Tres Caídas salía por aquel entonces en la madrugada del Viernes Santo, haciendo su última salida en 1756 y no volviendo a salir hasta la tarde del Viernes Santo de 1797. Es bastante lógico que se realizara una petición a la citada cofradía al tener esta en el año que nos ocupa los enseres en desuso, y siendo en su mayoría nuestros hermanos vecinos del barrio de Triana. Quizás hubiera también cierto sentimiento de culpabilidad al verse obligaba nuestra Hermandad a abandonar su sede fundacional del Convento del Espíritu Santo por el regreso de las Tres Caídas al mismo, aunque finalmente no se produjera ese retorno hasta varias décadas después.


   
A.H.P.SE. Secc. Protocolos, leg.16463
Único de 1757. Folio 160 r.
 
A.H.P.SE. Secc. Protocolos, leg.16463
Único de 1757. Folio 160 vtº.






















Procedemos a su transcripción: 

"Sépase como Yo Miguel de Varas y Miranda, vecino de esta ciudad de Sevilla en el barrio de Triana, Alcalde Primero y fundador de la cofradía del Santísimo Cristo de la Salud que está sita en el convento de Nuestra Señora del Pópulo orden de San Agustín descalzos extramuros de esta dicha ciudad digo que habiéndose determinado por los oficiales y hermanos de dicha cofradía que esta hiciera su estación y respecto a que por razón de ser nuevamente fundada le faltan algunas cosas para que salga con la decencia que corresponde, pedí a los oficiales de la cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas sita en la parroquia de Señora Santa Ana de dicha Triana me prestasen diferentes alhajas y prendas de ella, a lo que han asentido con tal que otorgue escritura en que me obligue a volverlas según y en la forma que se me entregan, y he venido en ello y para que tenga efecto por esta presente carta otorgo que recibo de Julián Agustín de Zúñiga vecino de dicha Triana, prioste de dicha cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas; veinticuatro cañones de plata; doce varas de palo para el palio; la cruz de sangre; una demanda de plata; una canastilla para cera; ocho faldones, los cuatro de terciopelo y los cuatro de calimanco todo negro; y de ello por ser en mi poder me doy por entregado y satisfecho a mi voluntad, con renunciación de las leyes de la entrega y previo del recibo como en ella se contiene; y me obligo a entregar y volver a dicha cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas y al referido su prioste o a quien por ella fuere parte todo lo expresado según se me ha entregado, luego que dicha cofradía del Santísimo Cristo de la Salud haya hecho su estación o sea pasado el día en que la ha de hacer sin aguardar otro término ni plazo alguno y si las dichas prendas tuvieren algún desmejoro, a pagar la cantidad de más en que se regulase por inteligentes el tal desmejoro o gasto que sea necesario hacer para subsanarlo, todo en dinero de contado en esta ciudad llanamente y sin pleito luego que esté destacado y regulado, sin aguardar otro plazo y por todo ello y las costas que se causaren consiento se pueda ejecutar en juzgados de esta ciudad y el juramento de que fuere representante por dicha cofradía del Santísimo Cristo de Tres Caídas sin mas recado y para la paga firmeza y cumplimiento de lo aquí dicho es obligo mi persona y bienes habidos y por haber y doy poder a las justicias y jueces de su majestad de cualquier parte que sean para que me apremien a lo aquí dicho es por todo rigor de derecho y será ejecutada como por sentencia definitiva convenida y pasada en cosa juzgada y renuncio las leyes y derechos de mi favor y la que prohíbe las generales del derecho hecha la carta en Sevilla estando en Triana en veinte y ocho de marzo de mil setecientos cincuenta y siete años y el otorgante a quien yo el presente escribano público doy fe conozco lo firma siendo testigos Francisco de Flores, Bartolomé Pérez y Alonso Pérez vecinos de esta dicha ciudad

Manuel Antonio de Zúñiga, escribano público                                                        Miguel de Varas y Miranda"

Tras buscar información sobre los enseres mencionados podemos decir que corresponden a lo siguiente:

·Los veinticuatro cañones de plata con bastante probabilidad se utilizarían para revestir los varales de madera del palio. Aunque cabe la posibilidad de que fuesen unos canutos de plata para las varas presidenciales de los alcaldes.
·La "cruz de la sangre" o "cruz de la sangre con su toalla de lienzo" hace alusión a una cruz con el sudario de Cristo entrelazado que se solía usar para abrir el cortejo procesional (5).
·La "demanda de plata" era una bandeja que se destinaba en la procesión para pedir limosna. 
·La canastilla para la cera correspondía a aquellos que llevaban una cesta para encargarse de encender la cera en la cofradía. Muy similar a lo que algunos diputados de tramo llevan hoy día.
·El calimanco era una tela de lana brillante a cuadros o brocado siendo mostrado por un solo lado. Fue muy utilizada en el siglo XVIII.

Es curioso como en la petición no se menciona para nada la parihuela o andas de los pasos. Ni el palio, ya sea el techo, las bambalinas... ¿Es posible que la hermandad ya tuviera esto y que sólo pidiera algunas cosas que le faltaban para poder realizar la salida?.


Puede sorprender que en este documento nuestro fundador firme como Miguel de Varas y Miranda, en lugar de utilizar su nombre compuesto de Sebastián Miguel, como hizo en la solicitud para formalizar las reglas de la cofradía, o como aparece también en la inscripción de un bautizo en Triana en el que, junto a una tal María García intervino de padrino en 1748, un año antes de la Gran Redada, documento que halló el historiador Juan de Dios Ruiz Sambruno en el archivo de la parroquia de Santa Ana (6). Estamos hablando de una época en la que aún no existía el registro civil y el nombre oficial era el que aparecía en los libros parroquiales. Por otra parte, con la persecución que vivieron en aquellos tiempos los gitanos, no parece extraño que quisieran estar lo menos identificados que fuera posible. Pero hay más. Cuando Carlos III ordena efectuar tres décadas después un censo de los castellanos nuevos que habitaban en su reino, entre los que viven en la ciudad de Sevilla aparece avecindado un tal Sebastián Miguel de Miranda, de 68 años, de profesión navegante, casado con María García, de 64, y que tiene a su cargo a su hija viuda María del Coral y a sus nietecitos Miguel e Isabel, de 10 y 9 años respectivamente. ¿Sería aquel abuelo el protagonista de nuestra historia que se inscribió en esta ocasión sólo con su segundo apellido para tratar de ocultarse del racismo y la intolerancia? ¿Era esta María García del censo aquella María "La Pajarita" cuyo marido, cocinero en un buque, hizo la pequeña fortuna con la que se consiguió comprar las imágenes y fundar la hermandad como cuenta la leyenda? Detrás de las leyendas se esconde casi siempre un trocito de historia que habrá que seguir intentando desvelar.


Grabado de Sevilla vista desde Triana. Año 1726. Anónimo.
El número 42 asignado corresponde al Convento del Pópulo.



(1). José Bermejo y Carballo en Glorias religiosas de Sevilla afirma de manera errónea que la primera salida es en 1758. 
En 1758 no salió ninguna cofradía en Semana Santa debido a las lluvias e inundaciones en toda la ciudad.
(2). Juan Carrero Rodríguez en Anales de las Cofradías Sevillanas también erró en escribir que nuestra primera salida fue en 1759. Nuestra Hermandad salió en 1759, pero siendo la segunda salida histórica.
(3). Manuscrito sevillano. Crónica general de cofradías, festejos, sucesos y hechos curiosos acaecidos entre 1713 y 1775. De Escobar. Estudio de Fernando de Artacho y Pérez-Blázquez. Página 145.
(4). Ibídem. Según esto, en 1757 fuimos la única cofradía que hizo estación de penitencia en la tarde del Miércoles Santo a la Santa Iglesia Catedral.
(5). Isidoro Moreno en su libro La Antigua Hermandad de los Negros de Sevilla: Etnicidad, poder y sociedad en 600 años de historia ,menciona y describe el objeto del que hablamos en la hermandad de los Negritos: "En 1649 figura ya en los inventarios "una toalla de la cruz de penitencia", que  otras veces se denominaba "la cruz de la sangre con su toalla de lienzo": se trata de la famosa Cruz de las Toallas- en aquel tiempo la palabra toalla equivalía a sudario- que abría la procesión,..." Página 107.
(6). Juan de Dios Ruiz Sambruno. "Sobre Gitanos sevillanos del siglo XVIII y su Hermandad". Boletín nº 38 de la Hermandad de Los Gitanos de Noviembre de 2003, dedicado al CCL Aniversario de la corporación. Páginas 23 a 29.

lunes, 1 de abril de 2019

UN MAYORDOMO DE ROMANCERO

Allá por 1916, y a petición de D. Ramón Menéndez Pidal, el militar y musicólogo D. Manuel Manrique de Lara recorría las tierras andaluzas indagando sobre la pervivencia del romancero tradicional hispánico. Llegó a Sevilla y en la antigua Fábrica de Tabacos conoció a una joven cigarrera gitana, Encarnación Rodríguez Bermúdez, de la familia de los "Caganchos". La muchacha le recitó o cantó algunos antiguos romances que conocía y se prestó a colaborar con el estudioso en estas encuestas. Parece ser que fue ella quien llevó al investigador a Triana, al número 127 de la calle Pureza, donde tenía su domicilio Juan José Niño López, antiguo mayordomo de la Hermandad de los Gitanos, que demostró un conocimiento de aquellos viejos cantares que sorprendió y aún hoy sorprende a todos los especialistas en esta rama de la literatura. Mucho se ha escrito sobre Juan José Niño como custodio de ese precioso legado que es el romancero gitano-andaluz (1). Menos sobre su faceta como oficial de nuestra cofradía, y a ello vamos a dedicar la entrada de este mes.


Estudio de la filóloga Teresa Catarella sobre el romancero de Juan José Niño.

Aunque se ha dicho que nació en el Puerto de Santa María -de donde es cierto que eran su padre y su abuelo, el cantaor Pedro Niño "El Brujo"- Juan José vino al mundo en 1859 en la calle Conde Negro del sevillano arrabal de San Roque, en cuya parroquia se bautizó. Como su padre y su abuelo, y como sus hermanos Pedro y Manuel "Sacramento", Juan José se dedicó a la herrería, profesión que buscaba establecerse en los arrabales y puertas de la ciudad, donde mayormente se recurría a este oficio para el aparejo de las bestias que entraban o salían de la misma. Así que la familia Niño vivió y tuvo fragua en San Roque, en la calle Artemisa de la Puerta Osario, en la Cruz Verde de la Ancha de la Feria, y en el trianero Monte Pirolo, al final de la Cava Nueva o de los Gitanos, donde un antiguo cante dejó memoria de su estancia:

"¿Qué es aquello que reluce por cima de aquellos cerros?
Es la fragua Sacramento, que están machacando hierro"

Registro del nacimiento de Juan José Niño en la sevillana calle Conde Negro y de su bautizo en la parroquia de San Roque.

Se ha escrito de Juan José también erróneamente que era soltero. Si su hermano Pedro casó con una Bermúdez, y Manuel con una Moreno, Juan José se unió con una Vega, con Dolores Vega Moreno, aunque no tuvieron descendencia y por las fechas en que lo entrevista Manrique de Lara estaba ya viudo, viviendo con su hermana y sus sobrinas. Quizás fuera esta la razón que motivara que nuestro protagonista se entregara en cuerpo y alma a su hermandad. Se supone, por su edad, que debió de estar entre los hermanos que consiguieron realizar la primera salida de la cofradía desde la parroquia de San Román allá por 1891, pero no es hasta 1900 cuando encontramos su nombre en documentos oficiales de nuestra corporación. Se trata de un escrito dirigido al ayuntamiento, firmado por nuestro protagonista, comunicando la decisión de la hermandad de efectuar ese año estación de penitencia, a efectos de conseguir la tan necesaria entonces subvención municipal (2). Dice así:




"En Cabildo celebrado por la Pontificia y Real Hermandad de N. P. Jesús de la Salud y Mª Santísima de las Angustias de la Parroquia de San Román se acordó hacer estación a la Santa Iglesia Catedral, en la madrugada del Viernes Santo. Las reformas introducidas por esta hermandad, son todas sus insignias nuevas y reformado por completo el paso del Señor, el que luce una magnífica túnica de terciopelo morada, una de las mejores que hay en Sevilla:
y las calles por donde transitar son, Peñuelas, Bustos Taberas, Santa Catalina, Almirante Apodaca, Plaza de Argüelles, Alcázares, Coliseo, Encarnación, Universidad, Cuna, Orfila, Unión, Tarifa, Santa María de Gracia, Campana, Sierpes........... Francos, Villegas, Salvador, Cuna, Universidad, Encarnación, Coliseo, Alcázares, Plaza de Argüelles, Almirante Apodaca, Santa Catalina, Terceros y Sol. 

Dios guarde a V. EmS. S.
Sevilla 20 de Enero de 1900
Firma Juan Niño López

(Dirigida al Señor Alcalde Presidente del Exmo. Ayuntamiento de Sevilla)"

Observamos como en su escrito Niño habla de una reforma total del paso del Señor ese año, y conviene detenerse en el asunto para aclarar algunos puntos. En agosto de 1898 la hermandad había comprado a la del Valle la antigua canastilla del paso de la Coronación de Espinas, con el que se procesionó ya desde 1899. La reforma de la que habla el escrito es que, aparte de suprimirle el estrado escalonado en el que figuraba el misterio sustituyéndolo por un monte de corcho, cosa que debió hacerse el mismo año de su estreno para que pudiera usarlo un Nazareno, se le cambiaron los escudos de las cartelas para que figurara el de la hermandad. Y ese paso no sólo lo utilizó nuestro sagrado titular, puesto que en los primeros años del siglo XX se funda una nueva cofradía por el párroco y un grupo de jóvenes de la collación de San Roque, barrio, no olvidemos, en el que nació Juan José Niño, y con el que siguió relacionado (3). La hermandad de los Gitanos presta esas andas a la de San Roque entre 1902 y 1912 para que procesione Nuestro Padre Jesús de las Penas, y creo que no sería mucho aventurar alguna intervención de nuestro mayordomo.


Ntro. Padre Jesús de las Penas retratado por Almela en 1903 sobre el paso cedido por Los Gitanos.

El 8 de noviembre de 1913 la hermandad, representada por su hermano mayor Antonio García Sánchez, el propio Juan José Niño López en calidad de mayordomo, y el oficial Antonio Moreno Vega, contrata con José Rodríguez Carrera, maestro dorador con taller en la calle García de Vinuesa, una nueva reforma de las andas a las que nos referimos. Se doran de nuevo y se le añaden unas molduras a modo de crestería a la canastilla, y ese es el "estreno" de 1914 que tanta confusión ha generado en torno a este paso.

El mismo paso, portando a la antigua efigie del Señor de la Salud, retratado por Juan Barrera después de la restauración que se le practicara en 1914, durante la mayordomía de Juan José Niño. Archivo Víctor González Ramallo.


Por cierto que esta reforma de 1914 debió de causar a Juan José Niño más de un quebradero de cabeza en sus últimos días (4). Se acordó su pago en cuatro plazos, de los que se pagaron religiosamente en su fechas los tres primeros, pero hubo un cambio de junta de gobierno y el último plazo de 75 pesetas fue demorado más tiempo de lo debido, lo que motivó alguna que otra visita del dorador a la calle Pureza para pedirle explicaciones al viejo mayordomo, que lamentablemente murió con la cosa de que la deuda no se hubiera todavía saldado totalmente, pero esa es otra historia que quizás contemos otro día.



1.- Sobre el particular recomendamos el estudio que la filóloga Teresa Catarella realiza en "El Romancero Gitano-andaluz de Juan José Niño",  editado por la Fundación Machado en 1993.
2.- A.H.M.S. Colección Alfabética. Semana Santa. Caja 633. Año 1900. El documento en cuestión ha sido localizado por Juan Carlos Vázquez Alejo y llevado en soporte digital al archivo de la secretaría de la hermandad 
3.- Su hermano Pedro Niño López continuaba viviendo allí, concretamente en la calle Salud, en la época en que se funda la hermandad de San Roque.
4.- Sobre esta reforma hay un escrito del hermano del dorador al arzobispado que nos ofrece algún dato más sobre los problemas económicos de la corporación aquellos años (A.G.A.S  Justicia y Hermandades. Expte. 38 signatura 15898).


viernes, 1 de marzo de 2019

EL HÁBITO DE NAZARENO EN LOS GITANOS

Durante los 265 años de historia de nuestra corporación y en los cuatro distintos siglos en los que ha procesionado, la estética ha ido cambiando y evolucionando. No siempre a mejor, claro está. Dentro de esos cambios, se encuentra el hábito del hermano nazareno.

Ya en nuestras reglas fundacionales de 1753, se hace mención al modo de salir la cofradía diciendo "a la procesión deberán de asistir los hermanos... con los vestidos que usan las demás Hermandades de esta ciudad... ".   Las hermanas irían "con sus mantos con mucha compostura y devozión". Al respecto señalaban la obligación de los fiscales de no permitir "que nuestras hermanas asistan con mantillas de color, sino que gasten mantos de Anascote o de Seda en las Fiestas que tubiere la Hermandad" (1).

En el libro de reglas de 1818, en su capítulo segundo se establece que en la estación de penitencia se vestirá túnica negra de holandilla, "debiendo abstenerse de algún otro trage de penitencia, en cumplimiento de la Real Orden de veinte de febrero del año de mil setecientos setenta y siete"(2). Se referían con esto a la prohibición de Carlos III de que concurrieran a la procesiones empalados o disciplinantes, aunque hubo momentos en que el rigor de la norma se extendió al uso del antifaz nazareno, que por aquella época denostaban tanto autoridades civiles como eclesiásticas.

Ya en los primeros años en la parroquia de San Román, en el escrito fechado en febrero de 1892 del hermano mayor Nicolás Moreno Camacho al Ayuntamiento de Sevilla. que sacamos a relucir en este blog hablando de la túnica bordada que se estrenó aquel año, entre otras cosas se menciona que los nazarenos visten túnicas moradas y negras (3). Dos años más tarde la prensa se hace eco de algunos detalles de nuestra cofradía. De lo que nos atañe esta entrada, diremos que precisan en cuanto al hábito, compuesto de túnica y antifaz morado, y capa negra (4). Es curioso como en los primeros grabados que el pintor e ilustrador Francisco Hohenleiter Castro dedica a nuestra cofradía, ya antes de sus conocidas láminas sobre nazarenos, su plumilla refleja esta tono oscuro de nuestras túnicas. Así se aprecia por ejemplo en el grabado que tenemos por cabecera del blog, que refleja la salida de Nuestro Padre Jesús de la Salud por la ojiva de San Román, o en otro que tituló "Gitano Nazareno" (5).





En fotos fechadas en 1918 vemos claramente que los hermanos llevan el hábito compuesto de túnica de cola blanca, cinturón de esparto y antifaz negro, la indumentaria que inmortalizó Hohenleiter en su célebre colección. 



En 1922 los hermanos llevan túnicas blancas con capa y antifaz morado (6). Debemos anotar este dato con cuidado, pués en muchas ocasiones el número de un año para otro en cuanto a la información de las cofradías era un "corta y pega". Aparte, debido a la pobreza de la hermandad, las túnicas se adquirían por ésta para prestarla a los hermanos, y ese cambio frecuente era debido a que se compraban las que alguna otra cofradía había desechado, ya por viejas. A decir verdad, en fotografías de 1921 se observan hermanos con antifaces morados y lo que parece ser una capa blanca. Y en 1922 como si los hermanos llevaran tanto capa como de cola y esparto. Hubo años en que nazarenos de Cristo y del palio llevaban distinto hábito, como era entonces harto frecuente, costumbre que incluso hoy conservan algunas hermandades

Imprenta y Librería de Eulogio de las Heras, Sierpes, 13.-Sevilla.

Hermanos posan ante el palio de la antigua Virgen de las Angustias a mediados
de los años veinte. Se aprecian los dos colores distintos del cortejo.
Archivo Sáinz de Vicuña.



En el año de la Exposición Iberoamericana en Sevilla, 1929, la hermandad estrena la que hasta hoy es nuestra actual túnica, adoptándose el modelo juanmanuelino de nazareno de capa, y así ha perdurado hasta nuestros días, aunque hubo dos momentos en que la cosa pudo cambiar. En 1942, cuando la hermandad es sancionada con una comisión gestora, a la autoridad eclesiástica no se le pasó por alto el detalle de que las reglas todavía vigentes de 1818 establecían que se usara la holandilla negra, y pretendió restablecer ese antiguo hábito, quizás pensando que el vestirlos de negro obligaría a una mayor seriedad a los nazarenos más revoltosos. El nacionalcatolicismo imperante quería desterrar de las cofradías cualquier atisbo de costumbrismo, y a alguna que otra hermandad le salió bastante caro el escarmiento. El caso es que el mismo decreto sancionador matizaba el asunto añadiendo que "en caso de imposibilidad pondrán en la actual un distintivo especial y visible que impida el que forme parte en su procesión otros nazarenos provenientes de otras cofradías de igual manera de vestir" (7). El otro momento de frustrado cambio, ya tratado en este blog, fue cuando, allá por los primeros años cincuenta del pasado siglo, se estudió usar el azul pavo como color de los antifaces de los nazarenos de la Virgen (ver aquí).


Hermanos nazarenos en los años treinta. Foto Juan José Serrano.
Fototeca Municipal de Sevilla.


En fin, nuestro hábito nazareno, que cumple esta próxima estación de penitencia sus noventa años, es ya parte de nuestro patrimonio y de nuestro sello de identidad ¡Ya queda menos, hermanos, para volverlo a vestir!



(1). Archivo General Arzobispado de Sevilla. Reglas Hermandad Santo Cristo de la Salud y Madre de Dios de las Angustias (Los Gitanos). Año de 1753. Capítulo 16. Del modo de salir la Cofradía luego que tenga las lizencias nezesarias.
(2). Archivo Hermandad Sacramental de los Gitanos. Reglas de 1818.
(3). Archivo Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Semana Santa. Expediente 2.Caja 631. Año 1892. 
(4). Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Noticiero Sevillano. Jueves 22 de marzo de 1894. Página 2. "La Semana Santa. Las cofradías de la madrugada".
(5). Revista Blanco y Negro. Número del 19 de marzo de 1922. Página 9.
(6). B.N.E. La Semana Gráfica. Extraordinario de Primavera. Año 1922. Páginas 62 y 66.
(7). Decreto de la Vicaría General del Arzobispado de 16 de septiembre de 1942. Archivo de nuestra secretaría.

viernes, 1 de febrero de 2019

VIENE EL SEÑOR VESTIDO DE MAJESTAD

En memoria de José Manzano Jiménez

"Viene el Señor vestido de majestad, vestido y ceñido de poder". Me acordé de ese salmo cuando el pasado diciembre acompañábamos los restos mortales de nuestro hermano Pepe Manzano a los piés del Señor de la Salud y su bendita madre. El padre Dobado nos había emocionado a todos los presentes en el reponso contando como el día anterior, cuando iba a administrarle a Pepe los últimos sacramentos, su valiente esposa, María Jesús, le animaba en su agonía:

- ¡Pepe! ¡El Señor viene a verte! ¡Que viene el Señor!

Si siempre es dolorosa la pérdida de una vida humana, aún más lo es cuando se trata de una persona todavía joven y que tenía tanto amor todavía que dar a su familia y también a su hermandad, su gran pasión, como dijo nuestro Director Espiritual aquel día. Desde luego que Pepe Manzano trabajó mucho por nuestra cofradía desde el cargo de mayordomo, pero quizás su obra principal, la que muchos hermanos le agradecemos enormemente, la realizó desde fuera de una junta de gobierno. Fue él quien reunió y lideró a ese grupo de hermanos que quiso donar esa túnica bordada, recreación de la atribuida a Rodríguez Ojeda que tuvo la desaparecida efigie de Nuestro Padre Jesús de la Salud, así como la réplica de ese bello cíngulo con la rosa de pasión que la hermandad conserva como una reliquia del pasado. Sin la capacidad de organización de Pepe, sin su voluntad impetuosa, sin su personalidad arrolladora, sin su entrega sin medida, quizás no hubiera sido posible.


Pepe Manzano en el taller de bordados de Sucesores de Elena Caro firmando el contrato de la túnica bordada

Hoy queremos traer a estas páginas, en recuerdo de él,  un viejo documento fechado en 1892, el año en que se estrenaba aquella túnica que Pepe y ese grupo de hermanos se propusieron, más de un siglo después, recuperar de algún modo para el patrimonio de la hermandad. Se trata de un escrito dirigido a la alcaldía por el entonces hermano mayor, Nicolás Moreno Camacho, en el que traslada a la máxima autoridad municipal la intención de la cofradía de hacer ese año estación de penitencia, informándole del estreno de la túnica, comunicándole el itinerario y, sobre todo, solicitando la entonces tan necesaria subvención municipal (1). Dice así:





"Tengo el honor de contestar a su atenta comunicación fecha tres del actual en la que me manifiesta si la Hermandad que represento tiene o no acordada su salida. Le participo a V.E. que tiene acordada su salida el Viernes Santo de madrugada como lo verificó en el año anterior.
Las reformas que este año se han hecho la primera es la magnífica túnica de Jesús; la peana de la Virgen, algunas insignias y sus nazarenos visten túnicas moradas y negras.
Ruego a V.E. atienda muy especialmente en mi petición cual es que esta Hermandad es de pobres jornaleros que hijo de sus privaciones han podido a fuerzas de sacrificios confeccionar la túnica expresada y es la razón para suplicarle a V.E. que al hacer la asignación que estime conveniente o justa, teniéndose en cuenta que los gastos sólo de salida ascienden a cuatro mil quinientos o cinco mil reales puesto que se trata de una de las estaciones más largas y de tener un numeroso cuerpo de nazarenos.
Estación por donde ha de transitar = Peñuelas = Bustos Taveras = Castellar = Plaza del Almirante Espinosa = Feria = Correduría = Amor de Dios = Santa María de Gracia = Sierpes = San Francisco = Génovas = Alemanes = Placentines = Franco = Culebras = Salvador = Cuna = Universidad = Encarnación = Coliseo = Alcázares = San Pedro = Alhóndiga = Plaza de los Terceros = Sol =
Dios guarde a V.E. muchos años.
Sevilla 25 de Febrero de 1892
El Hermano Mayor
Nicolás Moreno

Exmo. Presidente de este Ayuntamiento"






Para aquellos antiguos gitanos, que sólo un año antes habían conseguido sacar la cofradía por primera vez desde San Román tras medio siglo sin poder hacerlo, la realización de aquella majestuosa prenda para el Señor fue todo un logro. Se ha contado incluso, no sabemos con cuanto fundamento, que las autoridades eclesiásticas no eran muy favorables a que la hermandad volviera a salir en ese 1892, tras la experiencia del año anterior, considerando que por su pobreza desentonaba con el resto de las cofradías de la jornada, pero con este estreno aquellos hermanos les convencieron de que tanto esfuerzo merecía tener su recompensa (2). Puede que aquel viejo paso, hecho para otro tiempo en el que los gustos eran distintos, no fuera gran cosa, pero la prensa de la época recogía como aquellos hermanos presumían de la túnica de su Cristo, calificándola como la mejor (3).

No quisiéramos terminar esta entrada del blog sin expresar un deseo, un ruego, que creemos extendido entre un numeroso grupo de hermanos. Pensamos que no hay mejor ocasión para que el Señor de la Salud luzca de nuevo esa prenda en la calle, en su salida procesional, que en la próxima madrugada del Viernes Santo, en homenaje y reconocimiento a nuestro querido Pepe Manzano, al que el Rey de Reyes, vestido con toda su majestad, vino a recoger recientemente para llevárselo a su gloria.




1.- Archivo Municipal de Sevilla. Colección Alfabética. Semana Santa. Expediente 2.Caja 631. Año 1892. 
2.- Así lo cuenta el periodista sevillano Francisco Coves Araisa en su artículo "Las Cofradías de Sevilla", aparecido en la revista madrileña Estampa en su edición de 5 de marzo de 1929,  página 10.
3.. H.M.S. El Noticiero Sevillano. 6/4/1898,  pág. 2.