miércoles, 1 de noviembre de 2023

LA CORONA DE LAS ESPERANZAS Y LAS ANGUSTIAS

Es sabido que nuestra titular posee en su ajuar una bella corona en plata sobredorada, atribuida por algunos al prestigioso orfebre Eduardo Seco Imberg, que ha lucido en la cabeza de las tres dolorosas coronadas canónicamente de la madrugada. Su historia es bastante conocida, aunque no por eso vamos a dejar aquí de repetirla, añadiendo algunos matices, y claro, como es norma en el blog, aportando algún documento o reseña (1). 

La primera en llevar esta presea, pues para Ella fue hecha, fue la Esperanza de Triana, allá por los años de la Exposición Iberoamericana de 1929. Sucedió que el entonces mayordomo y después hermano mayor de la corporación trianera, D. Jacinto Flores Gómez, adelantó el dinero que había costado, cosa habitual entre los mayordomos de la época, pero el hombre falleció en 1931 sin que se hubiera saldado la deuda, de modo que éste y otros enseres quedaron en posesión de su viuda, que era además camarera de la Virgen. En 1933, quizás por alguna desavenencia, la mujer dimitió de este cargo, y aunque se le reconoció la deuda, tratándose de que devolviera la corona, la señora dijo que todo lo que había en su casa era propiedad de su difunto esposo, así que ahí terminó el paso de esta corona por San Jacinto.


La Esperanza de Triana en 1929 luciendo la corona de Flores en su paso de palio.

Tras estallar la guerra civil, la hermandad de la Macarena entrega al tesoro nacional, para sufragar los gastos de guerra, su corona de oro de 1913, que había diseñado Juan Manuel Rodríguez Ojeda y labrado la joyería Reyes. Aunque dicha corona se devolvió sólo un año después, tras pagar la hermandad su precio en metálico, la Esperanza Macarena usó la atribuida a Seco Imberg en ese intervalo. Pero no fue la única que utilizó. También consta que portó en algun culto la de la Virgen del Dulce Nombre. Como vemos en la instantánea de abajo, ya por las fechas en que la Esperanza Macarena lució ésta de la que estamos tratando, se le habían retirado las doce estrellas que originariamente tenía.


La Esperanza Macarena en la Anunciación en los años treinta, con la misma presea.


Lo que es más que dudoso es que la corona fuera nunca propiedad de la corporación de la Macarena, sobre todo si, prescindiendo del no muy acertado titular, leemos entre líneas el artículo de prensa que hoy traemos al blog, y que se publicó en el diario F.E. el Miércoles Santo 9 de abril de 1941, con motivo de su entrega a nuestra hermandad. Dice así (2):



La antigua corona de la Macarena, para Nuestra Señora de las Angustias

En la iglesia parroquial de Santa Catalina, á la una de la tarde de ayer martes, se celebró un hermoso acto de confraternidad y compenetración espiritual entre dos de las cofradías más populares de Sevilla: la de la Esperanza, de la Macarena, y la de los "Gitanos", que hacen estación á la S.I.C. en la madrugada del Viernes Santo.

Ambas Juntas de Gobierno se reunieron ante el altar donde se venera á Nuestra Señora de las Angustias, titular de la Hermandad de los "Gitanos", para hacer entrega á ésta de la corona que antaño lucía la Virgen de la Macarena en su brillante desfile por las calles sevillanas, y que en su tiempo fue ofrecida á la señorita María Queipo de Llano para la Virgen de las Angustias, de la cual es camarera. La corona ha sido adquirida expresamente para este obsequio por la Junta de Gobierno de la Esperanza, habiendo contribuido también con sus donativos varios entusiastas macarenos.

El hermano mayor de la Esperanza, coronel del Cuerpo Jurídico don Francisco Bohórquez, pronunció breves palabras en el momento de hacer la entrega de la corona, preciada y artística joya, diciendo que se congratulaba y á todos les satisfacía grandemente, de que fuera lucida por la Virgen titular de una Hermandad como la de los "Gitanos", que tantas simpatías goza en el pueblo de Sevilla. En nombre de la cofradía recipiendaria le contestó el secretario, don José Vega (3), quien expresó el profundo agradecimiento de todos los hermanos por el bello gesto de desprendimiento de cuantos han contribuido al donativo, haciendo patentes los arraigados sentimientos de amistad y comunidad espiritual existentes entre ambas Hermandades.

Después fueron recibidos de hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud todos los componentes de la Junta de Gobierno de la Macarena, y quedaron hechos hermanos, á su véz de ésta, todos los miembros de la Mesa de los "Gitanos", la cual, terminada la ceremonia, obsequió a sus visitantes con una copa de vino español.


La Virgen de las Angustias en los años cuarenta del siglo pasado.


Como vemos, se señala que la corona se ha adquirido expresamente por los macarenos para su donación, por lo que todavía entonces puede que fuera propiedad de la viuda de Flores o de un tercero. Puesto que, no sólo se les había devuelto la suya de oro, sino que además ya tenían otra en plata sobredorada para uso diario en el camarín, encargada en 1940 a la joyería Dalmás, decidieron comprar ésta para donarla a nuestra Virgen, con lo que, a la vez que se tenía un bello gesto con nuestra hermandad, se complacía a Maruja Queipo de Llano, que habría preguntado por dicha presea para que se le prestase a nuestra titular, seguramente desconociendo su procedencia y que no era patrimonio de la hermandad.

La corona fue durante tres décadas la única que tenía nuestra Virgen. Cuando en 1972, durante el mandato como hermano mayor de Manuel Moreno Serrano, la hermandad consigue que las Angustias también tenga su corona de oro, obra de Manuel Seco Velasco, ésta sobre la que tratamos pasa a ser de uso diario, pues la de oro sólo salía del banco para la estación de penitencia y en muy contadas ocasiones, e incluso cuando en 1991 se realiza una réplica en plata de la de oro por orfebrería Triana, tampoco dejó de emplearse de vez en cuando. Es más, se restauró en el año 2000 por Manuel de los Rios, como consta en una inscripción colocada en su cruceta. Es desde hace algo más de una década cuando han dejado de ponérsela a nuestra titular, y no sabemos los motivos. En Triana gusta tanto que incluso la han pedido prestada en años recientes en dos ocasiones. Una en 2016 para la exposición "Un sueño de forja y cerámica", que se realizó en el Círculo Mercantil, y otra en 2020, para ponérsela a la Esperanza cuando salimos de la pandemia, sólo por el gusto de recrear estampas antiguas de su Virgen. Algo que, por ejemplo, se podía haber hecho en esta última salida extraordinaria de nuestra titular hace unos días, en la que parece que se quiseron también recuperar estéticas de antaño.

En fin, quizás algún día, los que crecimos rezándole a nuestra Virgen contemplando esta corona sobre sus benditas sienes, y los más jóvenes, que sólo la conocen por fotografías, podamos volver a vérsela puesta.


1.- SÁNCHEZ DE LOS REYES, Fco. Javier. "Una misma corona para tres dolorosas coronadas". Boletín Hermandad Sacramental Esperanza de Triana. Nº 59. Adviento de 1997. Págs. 24 y 25.

2.- F.E. Diario de Falange Española de las J.O.N.S. Sevilla. Edición de 9 de abril de 1941. Pág.4.

3.- Por la fecha se trataría de José Vega Niño, que también ocupó el cargo de hermano mayor de la cofradía, y al que hemos nombrado en varias entregas del blog.

domingo, 1 de octubre de 2023

UN QUINARIO PREDICADO POR EL PADRE TRENAS

Ya mencionamos aquí la influencia que tuvo la Compañía de Jesús en la hermandad en los años cuarenta del pasado siglo, a raíz sobretodo de la dirección espiritual del padre Pedro María Ayala, el sacerdote que bendijo al Señor de la Salud y que murió en olor de santidad (1). Fue Ayala quien convenció a otro afamado soldado jesuita, el escritor mexicano Ramón Cué, para que predicara el quinario de 1948 (2), y tampoco sería de extrañar su intervención en el de 1949, aunque el abnegado sacerdote falleció sólo unos meses después, en octubre de aquel año.

Si el quinario de 1948 se había organizado por una comisión de cultos constituida al efecto, presidida por el párroco de San Román y Santa Catalina, con José Vega Niño "Joselete"  y Diego Vargas García, "Diego de Concepción" como vocales, y con José Vega de los Reyes "Gitanillo", José Mª de la Concha Meneses, Francisco Ponce Redondo y José Mª Forcada Cabanellas, como auxiliares, éste que nos ocupa es el primero que organiza la junta gestora que encabeza en funciones de hermano mayor Francisco Antúnez Garrido -el recordado Paco Antúnez- que llevaba en su junta de teniente a Nicolás Moreno Serrano, a los mayordomos José Vega de los Reyes y Francisco Vega Moreno "Francisquito", de secretario a José Mª de la Concha Meneses, y de consiliarios a Antonio Moreno Serrano, Antonio Moreno Rodríguez, José Filigrana Lérida y Pedro Rodríguez García (3).

Adquirí recientemente a un anticuario una convocatoria de mano de este quinario de 1949, el último celebrado en Santa Catalina antes del regreso a San Román, y que se desarrolló durante los días 30 y 31 de marzo, y 1, 2 y 3 de abril. En la misma, ocupando la sagrada cátedra, figura otro conocido miembro de la compañía, el Reverendo Padre Manuel Trenas López, director de la congregación mariana de los Javieres, y secretario de la procura de la misión del Japón en Andalucía.



El padre Manuel Trenas, nacido en 1914 en Málaga, había llegado destinado a Sevilla precisamente en 1948, y aunque pronto empezó a ser conocido entre las cofradías por el impulso que dió a la fundación de la Hermandad de los Javieres, sería principalmente su entregada labor social con los chiquillos huérfanos la que le hizo popularísimo en la ciudad. Trenas fundó y dirigió la Casa del Niño Jesús, la institución que después se conocería como "La Ciudad de los Muchachos", nombre que se tomó prestado de una película americana interpretada por Spencer Tracy. Como una especie de versión andaluza de aquel padre Edward J. Flanagan, Trenas se desvivió por encauzar a aquellos centenares de chavales a los que dio acogida, llegando a pedir personalmente limosnas para su manutención. Murió en 1981, y tiene una calle con su nombre en la barriada de Bami como reconocimiento a su labor (4).



Pero volviendo a la convocatoria de este quinario que adquirí, realizada y costeada, cómo no, por la imprenta de D. Francisco Vera Mármol, viene ilustrada con una conocida fotografía de la Virgen del afamado Juan José Serrano, en la que nuestra titular aparece vestida con un manto de camarín de la Caridad del Baratillo, recogido en sus brazos, como siempre lo llevó nuestra Virgen, fajín militar y la saya atribuida a Rodríguez Ojeda de finales del siglo XIX, que entonces estaba pasada a un tejido blanco. Era por aquellas fechas vestidor Francisco Ponce Redondo, y su impronta se deja ver en la forma del tocado, que le cubre casi toda la frente. Pocos años después Juan Miguel Ortega Ezpeleta tomaría prestado de Garduño el tocado con el pico macareno, que es con el que muchos la hemos conocido durante prácticamente toda nuestra vida.

De aquel quinario que predicó el padre Trenas se conservaba en el salón de actos de la antigua casa-hermandad una vieja fotografia de Albarrán, en la que se distingue el ábside del presbiterio de Santa Catalina, destacando la profusión de cera, y la presencia de un San Juan Evangelista, cedido, que no parece que sea el de la hermandad de la Exaltación. El año anterior se les había pedido prestado, pero finalmente hubo que colocar una imagen de la Magdalena.


Archivo Hermandad Sacramental de los Gitanos



La verdad es que eché de menos esta fotografía en alguna de las últimas veces que pisé aquella casa para sacar mi papeleta de sitio. Luciano Conde, prioste en los años noventa, que conocía el percal, me pidió una vez que le ayudara a confeccionar un inventario de aquellos cuadros cuando yo era un joven secretario, y de aquel me acordaba bastante bien. Me llamó entonces mucho la atención la suntuosidad con que celebraban los cultos en los años cuarenta, aunque fuera con enseres prestados. El cuadro años después parecía haber desaparecido, pero afortunadamente le pregunté por él no hace mucho a Juan Carlos Vázquez Alejo, ya entonces miembro de la comisión de archivo, indagó, y finalmente lo encontró guardado en un cajón, junto a la chimenea de la sala de juntas, y con un buen montón de cristales de otros cuadros rotos encima. Menos mal que se creó este grupo de archivo y que parece que ya se le presta más atención a las cosas históricas. Aunque claro, la historia le duele a quien le duele, y para algunos parece que es mejor olvidarla. La hermandad empezó con ellos.


(1) Véase en el blog la entrada "El Padre Pedro María Ayala", publicada en noviembre de 2019.

(2) RAMOS SÁEZ, Javier. "Una comisión de cultos en la Hermandad de los Gitanos", en Boletín de las Cofradías de Sevilla. Nº 656, Sevilla, abril de 2013. Pp. 754-756.

(3) Cargos que aparecen en el libro de registro de hermanos de abril de 1949. Archivo de la secretaría de la hermandad. 

(4) Infosj. Información de la Compañía de Jesús en España. "Una calle en Sevilla dedicada al padre Trenas". 5 de diciembre de 2014.


viernes, 1 de septiembre de 2023

AL CIELO CON ELLA

Ya va a estar aquí, un año más, el ocho de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora, la fecha en la que se inicia el curso cofrade en nuestra hermandad con la función que se dedica por reglas a la Virgen de las Angustias, y su posterior procesión claustral. Es el día del reencuentro entre los hermanos, pero también el de las ausencias, y en esa tarde-noche echaremos especialmente de menos a un hombre que ya es historia de nuestra corporación escrita en letras de oro, a Alberto Gallardo Aguilar. La Santísima Virgen lo ha llamado para que se vaya "al Cielo con Ella" este pasado mes de agosto, aunque su recuerdo permanecerá imborrable para todos los que lo conocimos, y muy especialmente para los que trabajaron a su mando bajo el palio de la Señora.

De Alberto Gallardo y de la hermandad se podrán escribir muchas cosas. Nacido en la calle Sol, y criado en Artemisa, sus vivencias en nuestra corporación fueron muchas, en épocas muy distintas, la mayoría no tan fáciles como la actual. Gallardo fue uno de esos chiquillos que iban a por las flores del palio de Montesión, para que no faltaran en el de nuestra Titular. En el primer cuadrante de la cofradía archivado en nuestra secretaría, de 1950, ya figuran un joven Alberto de dieciséis años y su hermano Joaquín, de pareja de nazarenos, cuando el número de estos no llegaba al centenar. También se encuentran sus nombres en el libro de hermanos de 1949, el más antiguo que conserva la hermandad, con los números 71, Joaquín, y 72, Alberto (1). 


Gallardo en una comida de hermandad de los años sesenta en el Gran Almirante,
en la misma mesa que el entonces capataz de la cofradía Salvador Dorado "El Penitente", y junto a Juan Vega Niño.

Yo confieso que siempre le tuve tal admiración y respeto a Gallardo que no se siquiera por dónde podría empezar a escribir algo sobre él aquí en estas pobres páginas, así que en su recuerdo he optado por traeros fragmentos de una entrevista que el periodista José María Aguilar le hizo para el diario ABC en la cuaresma de 1989 (2), de manera que sean sus propias palabras las que nos hablen de su trayectoria vital, que trasciende el ámbito de nuestra hermandad, pues Alberto fue patrimonio de toda la Semana Santa de Sevilla. Dice así:

Hace más de treinta y cinco años, un joven del barrio de San Román, llamado Alberto Gallardo trabajaba cuando podía en el mercado del Pópulo. Trabajaba cuando podía porque el paro, ya por entonces, causaba sus estragos...

-Paro sí que había antes; hoy está más camuflado y hay mucho cuento. Yo tenía diecinueve años y dos hijos en el mundo. Estaba de suplente en el mercado del Pópulo en la cuadrilla de metedores. Cuando no me tocaba trabajar me iba al muelle para que me diera trabajo Alfonso Borrero. Y fue Alfonso el que me metió en el mundo de las cofradías. Me metió en su cuadrilla y consiguió que me dieran permiso en la mili para que pudiera sacar las cofradías.

El primer paso que yo saqué con Alfonso fue el de la Borriquita, cuando tenía diecinueve años. Luego saqué el Amor. Aquel año sacamos también Las Penas de San Vicente el Lunes; Los Estudiantes el Martes; San Bernardo el Miércoles; El Valle, el Jueves; El Silencio en la Madrugá. Después Alfonso cogería la Macarena en la Madrugá. Alfonso me mandaba el Viernes con Manolo Bejarano para sacar Montserrat. Por aquel entonces se podía ganar tres duros por una cofradía...

Alfonso Borrero era un hombre humano. Tenía una humanidad enorme. Todo lo que tenía de pequeño lo tenía de gran corazón. Atendió a muchas familias que lo necesitaban en aquel tiempo. Para mí, como capataz llegó a la cumbre. Tenía una voz alegre y sabía transmitir fuerza al hombre cuando éste no la tenía. Era dulce mandando.

A él siempre le oí decir lo de "Al Cielo con Ella", pero quizás no fuese suya la voz, sino de "El Balilla". Se ha atribuido esa voz dedicada a la Macarena, cuando en realidad "El Balilla" la dijo por primera vez cuando iba mandado por Salvador debajo del palio de las Angustias de Los Gitanos.

Yo fui siempre en el costero izquierdo y llevaba de fijador a Manolo "El Carrero", conocido por el de los pollos ingleses, y detrás a Curro Benítez y Joselito "El Longui". Siempre saqué pasos de Cristo y me moría de ganas por sacar un palio. De costalero me llevé treinta años.

A Alfonso lo veía igualar a su cuadrilla desde chico y se murió sin verme mandar una cofradía. Cuando Alfonso murió yo pasé con Manolo Bejarano. Con él estuve unos años hasta que se retiró, y luego me retiré yo también. Después surgieron Manuel López Díaz "El Moreno" y Domingo Rojas, compañeros mios en el Merca, y me pidieron que les ayudara abajo para hacer la cuadrilla. Estuve en la cuadrilla del "Moreno" y Domingo Rojas hasta que tuve una lesión en la rodilla y les dije que ya no podía seguir más. Entonces "El Moreno" me dijo: "Tú te vas de ahí abajo, pero no de mi vera porque te vas a venir de ayudante en el Cristo". Para mí fue una alegría inmensa.

Mis capataces fueron Alfonso, Bejarano, "El Moreno" y Domingo Rojas y, de verdad me hubiera gustado escuchar a otros maestros para saber más aún, porque en esto no se termina nunca de aprender. Yo aprendí de Alfonso la humanidad y la alegría en el mandar; de Bejarano, la tranquilidad y el temple; de "El Moreno" la dulzura y la alegría de mandar de esa forma.

Ahora, cuando saco el palio de las Angustias a la calle miro al cielo y digo: "Manolo, va por ti..."


Mandando el paso de la Virgen en una entrada en San Román junto a la Duquesa de Alba.

Cuando dejé la trabajadera y pasé de ayudante con "El Moreno" estuve cuatro o cinco años. Y voy a contar como llegué a ser capataz.

El mundo más humano y más verdadero y más cariñoso y más puro es el de la trabajadera. Porque el Señor lo quiso, pude también conocer el mundo de fuera. Tuve la suerte de conocerlo porque me lo permitió el Señor, pero varía tanto... Es distinto totalmente y no hay tanta verdad como abajo. Hay más envidia, hipocrecia y falsedad.

Debido a las cosas que pasan en este mundo de fuera, llegó un día "El Moreno" y me dijo: "Niño, Alberto, ¿tú quieres trabajar las cofradías este año conmigo?". Le contesté: "Hombre, Manolo, por Dios, ¿me vas a preguntar eso? Si me has puesto delante de un paso y te lo agradeceré mientras el Señor me tenga en la Tierra...". A este hombre había que ayudarlo. Había tenido problemas algunos de salud y en ese momento le contesté que sí: "Manolo, pero te tienes que guiar de mí". Le dije esto porque ya se le iban las cosas de la cabeza y para que no metiera la pata le tenía que dar con el pié...

Firmamos los contratos ese año con las Aguas, de la calle Dos de Mayo, Buen Fin y El Valle. Al año siguiente, esto hace cuatro o cinco, ya murió. Pero el año que sacamos juntos las cofradías, él paseó todos los pasos por la carrera oficial para que toda Sevilla lo viera. Cuando "El Moreno" murió, las hermandades respetaron los contratos que tenían conmigo y ahí nació Alberto Gallardo como capataz de Sevilla.


Dos figuras señeras escoltando al Señor de la Salud en su Besamanos.
Manuel Moreno Serrano y Alberto Gallardo Aguilar.


La cuadrilla que teniamos era propia, de costaleros tradicionales, como me gusta llamarlos, porque eso de profesionales no es. Al año siguiente, ya muerto "El Moreno", seguí con las mismas cofradías. Menos la Coronación de Espinas, que iba con costaleros profesionales, yo mandé a hermanos costaleros.

Al siguiente año me propusieron el Buen Fin y las Aguas que hiciera las cuadrillas de palio con hermanos costaleros. Ahora saco las Aguas, de la calle Dos de Mayo, que este año sale de los Terceros; Buen Fin, El Valle y el pasopalio de las Angustias, de los Gitanos.

A mi me critican que mi hijo Alberto venga conmigo de segundo. Mi hijo y yo somos "los Albertos" de las cofradías, no "los Albertos" que tienen dinero... Mi hijo, ya digo, viene conmigo, y después de ver lo de fuera, ¿a quién mejor pongo de segundo que a mi hijo? Lo consideran inexperto, pero ahí están los pasos del Cristo de las Aguas, Buen Fin, el Nazareno del Valle y a la verita mía va en las Angustias de Los Gitanos (...)

Pero no quisiera terminar sin decir que no sé como pagarle al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias, de mi cofradía de Los Gitanos, que me hayan permitido que en mi Hermandad lo haya hecho casi todo. Y es haber llevado al Señor muchos años en las trabajaderas; haberlo mandado como segundo por las calles de Sevilla; llevarlo en el Centenario a la catedral; sacar a la Santísima Madre de las Angustias por primera vez como costalero de palio, lo que fue un orgullo porque hasta entonces jamás había sacado un palio y fue el de Ella; ser elegido entre varios por la junta de gobierno para crear una cuadrilla de hermanos costaleros en mi hermandad, lo que fue otro privilegio que el Señor me dio, pasearlo como se merece por las calles de Sevilla con los hermanos costaleros y, casi ná, llevar a la Virgen hasta la Catedral para que fuese coronada canónicamente por el arzobispo. Y ahí quedó eso por igual.


Gallardo con su nieto y su familia delante del paso de nuestra Señora.


1.- Libro-registro de hermanos diligenciado en abril de 1949 por el secretario José Mª De la Concha Meneses, con el visto bueno del hermano mayor Francisco Antúnez Garrido. 
2.- CAPATACES DE SEVILLA (y XII). Diario ABC, edición de Sevilla de 19 de marzo de 1989. Págs. 75 y 76


martes, 1 de agosto de 2023

DON AGAPITO Y EL ORDEN DE LA MADRUGÁ

La Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, Archicofradía Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción, más conocida popularmente como la Hermandad del Silencio, guarda como oro en paño en su archivo un singular y curioso libro. Se trata de un volumen facticio en el que el impresor Agapito López recopiló las nóminas de las cofradías que había reunido a lo largo de su vida, muchas de ellas impresas por él mismo.

Don Agapito López y Raposo nació en 1849 en Lucena, Córdoba, pero cuando sólo contaba nueve años su familia se traslada a Sevilla, donde nuestro protagonista aprendió desde abajo el oficio de impresor (1). Finalmente tuvo su propio taller en la calle Placentines número siete, la "Tipografía de Agapito López", que aparece como pie en los muchos impresos, libretos y opúsculos que editó, algunos de los cuales todavía podemos encontrarlos en librerías de viejo. La cercanía de su taller al palacio arzobispal le sirvió para que de su rotativa salieran impresos santorales, sermones y todo tipo de documentos elaborados por la iglesia sevillana, de manera que en su negocio no era raro encontrar a eclesiásticos que requerían de sus servicios. También se imprimieron en él desde 1898 las nóminas de las cofradías que cada año hacían estación de penitencia a la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla (2). Anteriormente, desde 1844, las había publicado el maestro impresor con el que Agapito aprendió su oficio, y de éste mismo, acompañándolo, adquirió la costumbre de asistir, primero los martes santos, y después los sábados de pasión, a los cabildos de toma de horas, en los que se fijaban las horas de salida y el orden de paso de las cofradías. Nuestro hombre se aficionó a aquel pequeño mundo de las hermandades, y como muchas veces disponía de información privilegiada, comenzó a sacar en el reverso de las nóminas que publicaba sus propias "observaciones", que hoy en día son un valioso testimonio de todo lo ocurrido en aquellos cabildos y de su intrahistoria. No existía en aquella época la prensa "morada" que tenemos hoy en día, y los diarios locales eran muy escuetos en lo relativo a este tipo de noticias. Alguna de estas notas y acotaciones ni siquiera se publicaron en las nóminas, quizás porque su propio autor las considerara escandalosas, pero sí que las añadió manuscritas a este volumen, que según algunos estudiosos es clave para conocer la historia de las cofradías a finales del siglo XIX y principios del XX (3).


Las obsevaciones a la nómina publicada por D. Agapito López en 1912.

Con respecto a nuestra corporación, son de destacar sus comentarios en torno a lo sucedido con el orden de paso de la madrugada. En 1885, en la Parroquia de San Ildefonso, se había fundado una hermandad que pretendía rescatar el recuerdo de la Antigua Cofradía del Santo Ecce Homo, Santísimo Cristo del Calvario y Nuestra Señora de la Presentación, una primitiva corporación que agrupaba a los mulatos sevillanos y que se extinguió a mediados del siglo XVIII. La cosa se quiso presentar como una reorganización, aunque por supuesto ya no quedaba vivo ninguno de los antiguos hermanos, y mucho menos mulatos. En el proyecto de reglas que sometieron a la aprobación eclesiástica en 1886 se indicaba que harían estación a la Santa Iglesia Catedral en la tarde del Jueves Santo, pero dada la modernidad de la cofradía, se les asignó el Miércoles Santo, y en este día salió los primeros años de su existencia. Quizás pensaron sus cofrades que sería más fácil conseguir salir en la madrugada del Viernes Santo que en el Jueves, y ya en el Cabildo de Toma de Horas de 1890 hicieron constar que saldrían este día si llovía el Miércoles, salvedad que era entonces frecuente que hicieran algunas hermandades –ese mismo año la de Las Siete Palabras solicitó lo mismo, y como efectivamente llovió el Miércoles, salió en la mañana del Viernes Santo, sin que por ello se creyeran con el derecho a reclamar ese sitio en años posteriores-. La del Calvario se colocó por su cuenta en aquella ocasión detrás de la del Gran Poder, pasando antes que la Macarena y Triana, incorporada esta última a la nómina de la madrugada el año anterior.

En 1891, en la convocatoria de la novena al Santísimo Cristo del Calvario se anunciaba que ese año saldrían en la madrugada del Viernes Santo, y advertido esto por el arzobispo, se les pidió informe el 21 de febrero, en el cual alegaron que así lo habían acordado en un cabildo general de hermanos celebrado el 21 de enero anterior, solicitando la reforma de las reglas en este punto. Al margen de la solicitud aparece una nota con fecha de 14 de Marzo en la que se suplica que “Como se pide por este año y procediendo la Hermandad de acuerdo con el Provisor del Arzobispado y del Párroco, se conceda”. Se les concedió por ese año y en la nómina aparece El Calvario, y después Triana y Los Gitanos, pero al año siguiente volvieron al Miércoles, y en los dos posteriores no llegaron a salir. En 1895 la que no pudo salir fue la nuestra, al no poder afrontar los numerosos gastos que suponía hacer la estación de penitencia, y el Calvario lo hizo de nuevo en la madrugada detrás de Triana, mientras que un año después no salía el Calvario y sí Los Gitanos.


Nómina de 1894. Imprenta de Diaz y Carballo. 


En la Semana Santa de 1897 tampoco pudo salir la nuestra y sí el Calvario, pero lo hizo el Miércoles Santo, pues aunque su representante en la toma de horas reclamó el sitio que “le correspondía”, el Sr. Provisor les indicó “que no había más orden de salida que el señalado en las listas publicadas por el Exmo. Ayuntamiento, pudiendo los cofrades hacer las reclamaciones que estimen convenientes en el Provisorato con anterioridad á este acto”. Un año más tarde, en 1898, el Calvario volvió a salir el Miércoles Santo y nuestra cofradía en la madrugá, detras la de las Tres Caídas de Triana, y también el paso de Cristo en la tarde del mismo día, en el Santo Entierro Magno.

La situación cambió cuando el 13 de marzo de 1899 fueron aprobadas unas nuevas reglas para la hermandad del Calvario, en las que ya se establecía que harían su estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo. Siguiendo los consejos que un par de años antes les había dado el sr. provisor, los cofrades de esta Hermandad se dirigieron a él con anterioridad a la celebración de la toma de horas. En los comentarios a la nómina de ese año don Agapito decía:

“El Hermano Mayor de esta Cofradía (Triana) fue llamado por el Sr. Provisor a instancias de la del Calvario, porque ésta pretendía ir delante de la de las Tres Caídas, y éste defendió sus derechos de mayor antigüedad, y en vista de que le fue negado, pidió en la toma de hora la de las nueve de la mañana que marca su regla, sin renunciar a sus derechos en la salida de madrugada, lo que le fue concedido”. 

Parece ser que el Sr. Provisor no se tomó la molestia de convocar a nuestro hermano mayor, y encontrándose el representante de nuestra Hermandad con la cosa ya fraguada en la toma de horas, quiso tomar una medida de protesta similar y “pidió que se le diera la hora que se le había concedido a la de las Tres Caídas de San Jacinto, sino se le ponía en su lugar que era delante de la del Calvario, lo que le fue negado”.

Era en aquella época provisor del arzobispado D. Jerónimo Alvarez Troya, tío del sacerdote y significado cofrade del Calvario D. Jerónimo Gil Alvarez, al que D. Agapito adjudica ser el verdadero promotor de la alteración (4). Conforme a lo que cuenta nuestro protagonista en sus anotaciones a las nóminas, “El señor Gil Alvarez debió de salir muy satisfecho de la antesala capitular por haber triunfado en lo que pretendía sobre la de las Tres Caídas, pero también supongo que imaginando o estudiando como hacía lo mismo con la de San Gil, por ser esta corporación de importancia y de influencia y, por consiguiente, difícil de dominar. Pero mucho más se alegraría cuando se enteró que la cofradía de las Tres Caídas, al día siguiente de la Toma de Horas, tuvo Cabildo General y, no estando conforme con la disposición de su hermano mayor de salir la cofradía a la hora que marca su regla, acordó que la salida fuera en la madrugada del viernes, ocupando cualquier lugar en la estación”. Según el diario El Porvenir, en su número de 28 de Marzo de 1899, en este cabildo de la hermandad trianera se llegó a discutir una medida más contundente, no salir ese año, lo que finalmente se rechazó en vista de los gastos realizados, pero volviendo a los comentarios de don Agapito, es aún más claro cuando escribe sobre la actitud que tomó nuestra corporación y las opciones que tenía, cuando nos dice que “La Cofradía de Jesús de la Salud, de San Román, hizo también reclamación por el mismo objeto, pero como esta es todavía menos importante que la de las Tres Caídas, ni se atendió siquiera por delicadeza, porque los cofrades de ésta son gitanos”.

Según nuestro impresor, el hermano mayor de la hermandad de Triana "se vio despreciado y desatendido, presentó su dimisión y se retiró para no volver más a esta corporación". La causa de este desprecio se nos aclara con cierta sorna en una nota inmediatamente posterior: "La Hermandad del Calvario ha comprado su puesto a la Esperanza de Triana en quince duros. El trato se ha efectuado en la taberna de Berrinche, a la bajada del puente, y se cerró a base de vino a las cuatro de la mañana (se comprende por ser cofradías de madrugada)" (5).

Todavía al año siguiente la arbitrariedad era objeto de sus comentarios en la nómina: “Sabido es por todos, como se ha dicho en otras listas, hace muchos años que este acto de dar las horas, no es más que una mala parodia de lo que fue, debiendo suprimirse por no tener razón de ser, porque solo sirve hoy de burlas y bromas de los concurrentes. Los Señores que Presiden este acto no conocen los trámites y costumbres antiguas que se han seguido siempre, sin duda por los pocos años que lo hayan sido. Hoy llevan la lista de las Cofradías con las horas puesta, arregladas por aquellos que están encargados de ello, que lo hacen á su placer, dándole la antigüedad a aquellas Cofradías (que siendo sus mayordomos compadre de éstos) las colocan en el lugar que le placen, resultando que las reclamaciones son nulas, diciendo el Sr. Presidente que aquel acto es para dar las horas y no para hacer reclamaciones”. Aquel año de 1900 Triana volvió a salir en la madrugada, detrás de la del Calvario, quedando nuestra hermandad postergada para siempre al último lugar, pues aunque en 1901 se autorizó que pasara antes que la de Triana si ésta no llegaba a tiempo a la carrera oficial, y aunque en 1907 y 1908 el Calvario no salió, estas circunstancias no se tuvieron en cuenta para nada.

Don Agapito López continuó imprimiendo las nóminas hasta 1915, año en que saca la última, con una reducidísima tirada, sólo para sus más fieles coleccionistas. Después de toda una vida trajinando con las cajas de tipos, el anciano impresor se había quedado ya ciego, y tuvo que despedirse de su afición y de sus lectores. Tardó en hacerlo, porque ya desde 1912 venía anunciando que era la última nómina que publicaba, por los muchos gastos y trabajos que le ocupaba esta labor, haciendo constar que, tras más de medio siglo asistiendo al cabildo de toma de horas, “hemos presenciado infinidad de peripecias, de disgustos, atropellos e imposiciones”. ¿Qué diría Don Agapito de lo que sucede hoy en día?  ¿Qué opinaría de los tejemanejes y los favoritismos que se orquestan en este siempre tan difícil mundo de las cofradías? 

En la actualidad se argumenta que no es la antigüedad de las hermandades la que debe regir el orden de cada jornada, sino otras pautas, como la cercanía o lejanía de cada cofradía de la carrera oficial, la alternancia a la salida de la catedral, el que se eviten los cruces, etcétera, etcétera, pero el orden de la madrugada… eso por lo visto es intocable. Ahí estos nuevos criterios que se aplican el resto de las jornadas pierden toda su vigencia. Todo está atado y bien atado desde entonces.

Suponemos que si don Agapito levantara la cabeza diría lo que los antiguos romanos: Nada nuevo bajo el sol.


1.- En el censo de 1875 encontramos a D. Agapito López viviendo en la calle Alhóndiga con sus padres y su hermano mayor Filomeno, haciéndose constar que son todos naturales de Lucena. Agapito, de 26 años, trabaja como tipógrafo, y su hermano, de 28, como litógrafo.
2.- GUILMAÍN ALONSO, Juan / SÁNCHEZ CARMONA, Julio. "Las crónicas de Don Agapito". Revista Nazarenos, número siete. Junio de 2022. Pág. 96 a 107.
3.- CREAGH ÁLVAREZ DE TOLEDO, Jesús F. "Eso no estaba en mi libro de Historia de Sevilla". Editorial Almuzara, 2020. Págs. 167 a 178.
4,- D. Jerónimo Gil Álvarez (Villamartín, Cadiz, 1877- Sevilla. 1954) fue también décadas después el primer presidente de la Comisión Diocesana de Cofradías.
5.- Sobre la popular taberna de Berrinche, en la confluencia de las calle San Jacinto y San Jorge, véase un artículo publicado en el Diario de Triana por José Luis Tirado Fernández, en el que nos da cuenta de un accidente ocurrido allí: https://www.eldiariodetriana.es/blog/el-berrinche-de-un-tranvia/


sábado, 1 de julio de 2023

LAS CANTONERAS DE DON JOSÉ MANZANO

El diario "Sevilla", en su edición de 9 de marzo de 1951, nos informa del quinario al Señor de la Salud que se estaba celebrando esos días, y de los estrenos que la hermandad iba a realizar aquel año. Dice así:´




LA HERMANDAD DE LOS GITANOS

Mañana termina el quinario que se está celebrando en la iglesia de San Román a Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, que está predicando el R. P. Adolfo Paricio, superior del convento de San Antonio de Padua.

Esta cofradía estrena este año en su desfile procesional de la madrugada del Viernes Santo la Cruz de Guía en talla, los cuatro casquillos de plata de la Cruz de salida del Cristo, parihuelas del "paso" de la Virgen y una magnífica toca de encaje de Bruselas, donación de las señoritas Carmen y Antonia Bernal Roldán. La plata para la construcción de los casquillos ha sido donada por el hermano don José Manzano.

Esta popular cofradía estrenará también este año una nueva marcha que interpretará la banda de música, compuesta y donada por el maestro Mejías, quien la ha titulado "Salud y Angustias. Los Gitanos".

Como vemos, no se menciona la túnica conocida como del magistrado, que también concurrió ese año a la exposición de estrenos de las cofradías que se celebraba en el salón Colon del Ayuntamiento, y a la que Juan Carlos Vázquez Alejo dedicó una de las entradas del blog hace tiempo (1).

La Cruz de Guía a la que se refiere la noticia es la que muchos hemos conocido presidiendo el salón de actos de nuestra antigua casa-hermandad, y la toca regalada por las hermanas Bernal probablemente sea esa que vemos superpuesta a la mantilla de Peñaranda en una foto de 1952, sobre la que nos preguntábamos su procedencia (2). Se cita también el estreno de una marcha procesional dedicada a la hermandad del pacense Manuel Mejías Pérez, subdirector de la Banda del Maestro Tejera, pero el detalle en el que quisiéramos detenernos es en el de los casquillos o cantoneras para la cruz del Señor.


Nuestros Titulares a la salida de la catedral en 1951. Fondos del fotógrafo húngaro Nicolas Muller
pertenecientes al archivo de la Comunidad Autónoma de Madrid.



Desde 1939 nuestro Titular procesionaba con una cruz arbórea sin cantoneras. Esta naturalista cruz debió de hacerse algo después que la imagen del Señor, pues en 1938, en la única foto que conocemos de aquella accidentada salida, llevaba una de sección cuadrangular perteneciente al Santísimo Cristo de las Tres Caídas, que todavía conserva la trianera hermandad. 

D. José Manzano Pérez, era tasador del Monte de Piedad, y vivía en un elegante rincón de la ciudad. Nada más y nada menos que en la plaza de los Refinadores, esa recoleta placita entre los jardines de Murillo y el barrio de Santa Cruz. Su matrimonio con Mercedes Camacho Vargas, perteneciente a una familia gitana de la calle Artemisa muy vinculada a nuestra corporación, hizo que D. José se hiciera "hermano protector", y por suspuesto apuntó a su hijo, Pepe Manzano Camacho, que muchas décadas después, allá por los años ochenta del pasado siglo, llegaría a ser hermano mayor de la hermandad. Su nieto, el recordado Pepe Manzano Jiménez, que el Señor tenga en su Gloria, fue mayordomo en la primera junta de Pepe Moreno Vega, ya en nuestros tiempos.


La hojilla de inscripción como hermano protector de D. José Manzano Pérez. Archivo de nuestra secretaría.



Parece que a pesar del diferente estatus social de Manzano -al que nunca le apearon en la hermandad el don- se integró bastante bien entre los cayos reales. En noviembre de 1950 lo nombraron miembro de la comisión gestora que, encabezada por Paco Antúnez, gobernaba en aquellos tiempos la hermandad, comisión de la que también formaba parte su cuñado, Manuel Camacho Vargas. Vicente Valencia me contaba que eran dignas de ver y escuchar la tertulias sobre la cofradía que entablaban cada domingo después de misa Paco Antúnez, nuestro tasador y Manuel Lérida García "El Mellizo", maestro herrero de la calle Sol, normalmente frente a unas fichas de dominó en el Bar Trinidad. Quizás fuera en uno de esos ratos de esparcimiento en los que se ideara hacerle al Señor unos casquillos para la cruz. La cruz del Cristo antiguo las había tenido. Unas cantoneras sencillas, sin mucho repujado ¿Por qué no iba a tener unas la nueva imagen? D. José se apresuraría a ofrecer la plata, pues por su profesión sabía donde obtenerla a buen precio.


Detalle de las antiguas cantoneras del Señor



No tenemos constancia documental del orfebre que realizó la obra, aunque muy probablemente fuera alguno de la familia Seco, con los que la hermandad tenía más trato. Puede que incluso fuera Manuel Seco Velasco, que tres lustros después realizó las potencias de oro. La primorosa labor así parece indicarlo.

Con el paso de los años, el Señor de la Salud ha tenido otras cruces, y otras cantoneras, labradas unas por Manuel de los Rios, otras por Emilio Méndez, quizás hasta con más valor artístico, pero ninguna seguramente tiene detrás la historia que éstas, las de Don José Manzano, que dejaron de usarse cuando se cambio el diámetro de la cruz para realizar una exáctamente igual a la que lleva el Gran Poder, allá por el 2007 (3).


D. José Manzano en los últimos años de su vida, venerando en un besamanos
al Señor de la Salud, con su nieto Pepe (Q.e.p.d).


No me gustaría terminar esta entrada sin comentaros otra faceta del protagonista de nuestra entrada del mes. D. José Manzano debió de ser una persona muy interesada en esto de la historia de las cofradías, porque se contaba que consiguió recuperar de la parroquia de San Nicolás unos antiguos varales de madera que habían pertenecido a nuestra hermandad, así como una vieja convocatoria de cultos en seda del siglo XIX. Ninguna de ambas cosas las he conocido. Los varales supongo que se reutilizarían para hacer unas hachetas o unas varas, cuando estas eran de madera, sino no me explico como volvieron a perderse ya en San Román. De la convocatoria decían las malas lenguas -y el que me lo decía especificaba nombre y apellidos- que alguien se la llevó a su casa sólo porque en las intenciones aparecía el nombre de su abuelo o su bisabuelo. En fin, la historia de nuestra cofradía tiene estas cosas.




1.- Véase en el blog "La Túnica del Magistrado"
3.- León, Ángel. "Nuevos casquillos para la nueva cruz del Señor de la Salud de los Gitanos", en la web Arte Sacro. Julio de 2007.


jueves, 1 de junio de 2023

DEL PRENDIMIENTO A LOS GITANOS

Alguna otra vez hemos hablado aquí de la fotografía que a finales del siglo XIX Emilio Beauchy Cano le realizó a la desaparecida efigie del Señor de la Salud sobre el paso de la cofradía del Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento, más conocida como la de los Panaderos. Es una foto que presidía el despacho de la secretaría en la antigua casa-hermandad de la calle Socorro, y que me encanta por todos los detalles que ofrece: La antigua y majestuosa túnica bordada, esa corona de espinas de entrelazado geométrico, que probablemente fuera la original del Señor, la gola y los puños de la camisa que viste la imagen, la cartela plateada del frontal del paso, en la que se adivina el plato con los ojos de Santa Lucía y debajo la cruz de San Andrés, que entonces completaban el escudo de la hermandad panadera. Parece que está tomada al regreso de la catedral, en la antigua calle Universidad, hoy Laraña. Al menos eso nos parece por la cornisa del edificio que figura detrás, que debe ser la del desaparecido colegio de Villasís. Lo que siempre me he preguntado es cómo nuestra corporación logró que le prestaran un paso nuevo, estrenado sólo unos años antes, en 1894. El diario El Noticiero Sevillano nos ofrece el sábado de pasión de dicho año algunos datos sobre este estreno:


Nuestro Padre Jesús de la Salud a finales del siglo XIX. Foto Beauchy.
Archivo Víctor J. González Ramallo.


"La canasta del paso del Prendimiento es asimismo nueva, de metal dorado, y con cuatro medallones de plata repujada, que representan el Prendimiento, la calle de la Amargura, la Oración en el Huerto y el escudo de la hermandad. 6.000 reales ha costado la canasta y ha sido fabricada por el tallista Sr. Dominguez y por el dorador Sr. Vargas. Desde el año de 1887, no sale en procesión el paso del Prendimiento" (1). 

Tras el cierre en 1870 de la que había sido su sede, la parroquia de Santa Lucía, y después de que una inundación anegara en 1876 el almacén donde guardaban a sus titulares y todo su patrimonio, que se vio muy afectado, la hermandad de los Panaderos se reorganiza en los Terceros, desde donde hace estación el Domingo de Ramos de 1887, y creemos que lo hizo precisamente sobre aquel paso neoclásico de tableros blancos y columnitas que perteneció a nuestra hermandad, que se les prestaría al efecto. Existe una fotografía de dicho misterio que creemos que no puede fecharse sino en ese año, o en el Santo Entierro Grande de 1890, en el que participaron, porque no vuelven a salir hasta 1894, año en que estrena las andas a las que hacemos referencia. 


El antiguo titular de la Hermandad del Prendimiento sobre el paso de Los Gitanos, 
con el viejo escudo del corazón agustino en el frontal.

En 1895 los Panaderos salen desde San Román, y es allí donde ambas corporaciones tuvieron que tener más contacto. Hay una persona que debió de resultar clave en estos préstamos. Nos referimos a Enrique Manuel de Villena y Alfonsís, que sabemos que perteneció a ambas cofradías. Él es el firmante del documento que hoy traemos a estas páginas. Se trata de un escrito dirigido al Excelentísimo Señor Alcalde Presidente del Ayuntamiento en 1899 en calidad de mayordomo de nuestra corporación. Dice así: 




REAL HERMANDAD 
Y
Cofradía de Nazarenos 
DE NUESTRO PADRE JESUS DE LA SALUD
y María Stma. de las Angustias 
de la parroquia 
DE SAN ROMAN

Ecmo. Señor

Esta hermandad tiene el honor de manifestar a V.E. que tiene hacordada su salida el Viernes Santo de madrugada, contando con la subención que se á servido asignar el Ecmo. Ayuntamiento de pesetas seiscientas cincuenta; debiendo decirle a V.E. que las reformas que á hecho es la del paso del Señor, y las insignias que obstenta esta hermandad.

Al mismo tiempo, le manifiesto a V.E. que las calles que á de rrecorrer son Peñuelas, Bustos Taberas, Gerona, Alcazares, Encarnacion, Unibersidad, Orfila, la Campana, Sierpes, la Carrera, Salvador, Cuna, Unibersidad, Encarnacion, Imajen, Santa Catalina, Bustos Taberas, Peñuelas, San Román; Lo que tengo el honor de manifestar a V.E. para que se sirvan sus oportunas ordenes con el fin de que las calles se encuentre en condiciones para hacer Estación.

Dios guie a V.E. muchos y dilatados años. Sevilla 22 de febrero de 1899. 

El Mayordomo

Enrique Manuel de Villena


¿Y qué hacía este hombre de apellidos tan castellanos y tan aristocráticos de mayordomo de nuestra hermandad a finales del siglo XIX? Por aquella fechas era todavía una corporación básicamente étnica, en la que casi todos sus componetes eran gitanos.

Don Enrique Manuel de Villena Alfonsis (1841-1911), era descendiente directo del tercer marqués del Real Tesoro, bisnieto en concreto, aunque allá por 1894 aparece en el censo domiciliado en el número uno de la calle Espada, ese humilde callejón que une Sol y Enladrillada, y en su profesión se especifica "cesante", es decir, que era un empleado público que había quedado sin plaza por cambios de gobierno, cosa harto frecuente en aquellos tiempos. Fue uno de los principales reorganizadores de la hermandad de los Panaderos. Así lo indica también El Noticiero Sevillano, que dando cuenta de un cabildo de dicha cofradía celebrado en su capilla de la calle Orfila en 1897 nos dice: "El secretario don Enrique de Villena, reorganizador de esta hermandad, y con seguridad de los que más han trabajado para colocarla á la altura en que se encuentra, presentó la dimisión de su cargo" (2).

Quizás por la cercanía de su domicilio a la parroquia de San Román, o por la devoción que el hombre le tuviera a aquel prodigioso Nazareno, o bien porque los gitanos pensaran que una persona que había demostrado su valía reorganizando en pocos años la hermandad de los panaderos podía aportar mucho a la nuestra, el caso es que dos años después era nada más y nada menos que mayordomo de la cofradía gitana.

Como vemos, Enrique Manuel de Villena menciona en este escrito las reformas de nuestra cofradía en 1899 y especifica la del paso del Señor, pues es en agosto del año anterior cuando se compra a la hermandad del Valle el paso que fuera de la Coronación de Espinas, y sobre el que iba a procesionar por primera vez esa Semana Santa nuestro Titular. Contando con que nuestra hermandad no pudo procesionar por dificultades económicas ni en 1895 -año en que los Panaderos salen de San Román- ni en 1897, y que en 1898 ambas corporaciones coinciden en el Santo Entierro Grande, el préstamo de este paso de los Panaderos debió hacerse o bien el mismo año de su estreno, 1894, o bien más probablemente en 1896, año en que la prensa destaca el esplendor y lujo con que ha procesionado la cofradía (3).

No era lo único prestado. También se observa en la foto unos candelabros góticos que igualmente se encuentran en antiguas fotografías del Cristo de la Fundación de los Negritos, o Nuestro Padre Jesús de la Penas, de la Estrella.

Para terminar, y volviendo a la foto de Beauchy, contaros que nuestro hermano Juan Carlos Vázquez Alejo, coautor de este blog, tiene la ilusión de regalarle al Señor de la Salud una camisa con golilla de encajes del siglo XIX, parecida a la que lleva en esa instantánea. La verdad es que completaría la estampa del Señor cuando viste esa túnica bordada que se consiguió recuperar. Habrá que echarle una mano si nos pide alguna ayuda.


1.- EL NOTICIERO SEVILLANO. Edición del 17 de marzo de 1894, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
2.- EL NOTICIERO SEVILLANO. Edición del 6 de junio de 1897, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
3.- LA ANDALUCÍA. Edición del 5 de abril de 1896, página 2. Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).

lunes, 1 de mayo de 2023

LA COFRADÍA FILMADA EN 1935

Contamos una vez por aquí como en alguna vieja filmoteca italiana puede que se conserven unos rollos de celuloide con la entrada de nuestra hermandad en 1934 (1), y mira por donde los investigadores Jesús Romero Dorado y Enrique Guevara Pérez han hallado en la Filmoteca de Andalucía, sita en Córdoba, una pequeña película que fechan entre 1934 y 1936, y en la que aparecen nuestros antiguos titulares transitando por la plaza de la Campana y la calle Martín Villa. De ello escriben en un interesante artículo en el último especial de Semana Santa del Boletín de las Cofradías de Sevilla (2).


Nosotros vamos a aventurarnos a concretar más la fecha, y pensamos que es de 1935. Ese paso, realizado por José Sanjuán, procesionó sólo en dos ocasiones, en 1935 y en 1936, antes de arder en San Román. El primero de esos años llevaba unos ramos cónicos de flores en las esquinas, junto a los candelabros, en el segundo no, y en la película se ven perfectamente. El asunto es que en 1935, en la "Nómina de las cofradías que hacen estación con sus horas e itinerarios", publicada por la imprenta municipal (3), se indica que la cofradía regresaría por Francos, Plaza del Salvador y Federico de Castro (actual Cuna), pero en las tomas en cuestión se observa que está entrando en la plaza de la Campana desde O'Donnell, para continuar por Martín Villa, llegándose incluso a ver imágenes del derribado colegio jesuita de Villasís, con el Cristo ya casi en Laraña. Están pasando por segunda vez en la estación por la Campana, cosa que como ya hemos contado muchas veces en el blog no era infrecuente en la cofradía de aquellos años, hasta 1942. ¿Qué sucedió para que se alterara el itinerario oficial?


NÓMINA DE LAS COFRADÍAS QUE HACEN ESTACIÓN CON SUS HORAS E ITINERARIOS. SEVILLA 1935. Imprenta municipal. ICAS. 

La de 1935 fue una madrugada singular. En plena república, las hermandades habían dejado de realizar su salida procesional en 1932 -con la conocida excepción de la Estrella- e igualmente en 1933. En 1934 sólo algunas se atrevieron. Trece en total, entre ellas la nuestra, pero en 1935 salieron todas, y después de tales años, los sevillanos estaban ansiosos por ver cofradías. Se sumó el hecho de que en esa madrugada se estaban filmando las escenas de la segunda versión, ya sonora, de "Currito de la Cruz", dirigida por Fernando Delgado de Lara, que se estrenaría en 1936, en la que aparece la procesión del Gran Poder. El caso es que se produjeron tales retrasos, en gran parte y según se cuenta originados por esta hermandad (4), que la nuestra, que salió a las 2:30, y que tenía previsto plantar la cruz en Campana a las 4:30, en la plaza de San Francisco a las 5:15, y llegar a la catedral a las 6:00, llegó a la misma dos horas más tarde de la fijada, y se la encontró cerrada. Se rodeó la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral, se subió por Álvarez Quintero, y se tiró por Francos, pero alguien debió de pensar que, ya que nos habiamos quedado sin visitar y cumplimentar el monumento ¿Por qué no darse el lujo de una segunda vuelta triunfal por la Campana? Se estaba estrenando el paso del Señor. También se estrenaba una nueva Dolorosa, la de José Merino, que sólo procesionó de forma efímera aquel año, y que hoy se encuentra en Málaga. El paso Cristo llevaba el acompañamiento, no de cornetas y tambores, sino de la Banda Municipal de Alcalá de Guadaira, y el palio la Banda Municipal de Lucena (5). Dicho y hecho ¡Vámonos por Tetuán!


Calle Francos. 1935. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.


Calle Chapineros. 1935. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano.

En el archivo Serrano se conserva una fotografia que creemos tomada en Chapineros ese mismo año, y en la que se ve a los nazarenos junto a lo que parece el cierre del comercio "Al Siglo Sevillano", que entonces ocupaba los números 35 y 37 de Álvarez Quintero, y el 8 de Chapineros. Les da el sol por la espalda, al contrario de cuando vamos camino de San Román, así que parece que van ya buscando la calle Tetuán. Por cierto que el crucero fue retratado en la Campana casi en idéntica actitud, con el antifaz levantado y fumándose tranquilamente un cigarrillo, por el conocido fotógrafo francés Pierre Verger, que anduvo por Sevilla aquella Semana Santa (5).


Cruz de Guía en Campana. Fotografía de la gira por Andalucía de Pierre Verger en 1935.

Pero volviendo a la película que nos ocupa, podemos encontrar detalles en ella curiosísimos. El paisaje urbano de la Campana de entonces, con la Farmacia Central y con el anuncio luminoso del coñaq Soberano en el edificio de Gómez Millán que hace esquina con el Duque, remedo local del anuncio de Tio Pepe de la madrileña Puerta del Sol. Camareros con chaqueta blanca sirviendo en las sillas a señoras y señoritas que parecen sacadas de un cuadro de la Belle Époque. Las gorras de plato de la republicana Guardia de Asalto precediendo a los pasos. El andamiaje y los toldos en el edificio esquina a Santa María de Gracia cuya reforma proyectó Talavera Heredia, donde hoy está precisamente la peña bética Campeón 1935. El propio colegio de Villasís, del que tan pocas imágenes se conservan. Y lo que no hay que perderse de ningún modo es el costero a costero que se marcan los costaleros del palio, y con el que hoy algunos se rasgarían las vestiduras. Todo un documento de otros tiempos, aunque nosotros... nosotros seguiremos esperando a que aparezca la filmación de los italianos, con el Señor y la Virgen antiguos entrando bajo la ojiva de San Román un año antes ¿Aparecerá?





1. Véase en el blog la entrada "¿Qué fue de aquel rodaje?" publicada en enero de 2019.
2. ROMERO DORADO, Jesús/GUEVARA PÉREZ, Enrique. "Las cofradías de Sevilla en el legado de la Filmoteca de Andalucía". Boletín de las Cofradías de Sevilla. Año LIX. Nº 770. Marzo de 2023. Especial Semana Santa. Pp. 253-256. 
3. "Nómina de las Cofradías que hacen estación con sus horas e itinerarios. Sevilla, 1935". Hemeroteca del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS).
4. PUENTE MAYOR, Antonio. "1935. El año que los Gitanos se encontró la Catedral cerrada". El Correo de Andalucía. Edición digital de 28 de marzo de 2019. Leer aquí.
5. CASTROVIEJO LÓPEZ, José Manuel. "De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX". página 79.
5. ROLDÁN SALGUEIRO, Manuel Jesús. "1935: La Semana Santa de Pierre Verger". Pasión en Sevilla. Diario ABC. Edición digital de 6 de mayo de 2016. Leer aquí.