viernes, 30 de enero de 2026

UNA CANDIDATURA DE OTROS TIEMPOS

Celebra este domingo la hermandad cabildo de elecciones, y se me ocurrió traeros al blog una papeleta de voto que mi padre guardó como recuerdo de la primera vez que se presentó para ocupar un cargo en una junta de gobierno. Se trata de la candidatura oficial presentada al cabildo de cuentas y elecciones que se realizó el 28 de julio de 1963, y en la lista podemos ver nombres y apellidos que marcaron una época y que en su mayoría ya han pasado por estas páginas. De hermano mayor y de teniente figuran Manuel y José Moreno Serrano; de mayordomos, Guillermo Cantalapiedra y Vicente García González "Vicente Valencia"; de secretarios, mi padre y Jose María Loreto Lázaro; diputado mayor de gobierno José María De la Concha; fiscales, Antonio Moreno Alonso y Manuel Villareal; promotor sacramental don José Manzano Pérez; priostes, Juan Miguel Ortega y Rafael Granados, y consiliarios, Francisco Vega Moreno "Francisquito", Salvador Millán Navas, Antonio Lorente, Manolo Ortega, Joaquín Gallardo, Manuel Lérida "el Mellizo" y Francisco Lobato. Nombres que, con otros que vinieron después, fueron "la hermandad" en mi niñez.



Si os fijais, mi padre anotó el número de votos que recibió cada uno junto a su nombre. No muchos. Según el acta sólo acudieron a votar 38 hermanos en aquel lejano julio, en plena canícula, incluidos los componentes de la junta de gobieno, pero también advertiréis que ninguno alcanzó los 38 votos asistentes por una sencilla razón. Tenían la humildad de no votarse a si mismos.

También os fijaréis en las líneas de puntos que aparecen bajo cada candidato. Entonces no se votaban listas cerradas, sino abiertas, y se podía elegir para un cargo específico a un hermano que no fuera en esa candidatura oficial y se presentara por libre. No se daban muchos casos. Estar en una junta suponía entonces, en una hermandad sin empleados, un volumen de trabajo enorme, y bueno... cuando había que rascarse los bolsillos para conseguir alguna mejora en el patrimonio de la cofradía, también los miembros de junta se veían moralmente obligados a dar ejemplo y contribuir más que el resto de los hermanos.

Hoy, día de cabildo de elecciones, con tres candidaturas pidiendo nuestro voto, no dejo de pensar cuanto ha cambiado esto. Mi voto y el de mi familia desde luego está decidido. Votaremos a Carlos de Paz Moreno, nieto de Manolo Moreno. El hombre que encabezaba aquella candidatura en la que fue mi padre. El hermano mayor que inició una época de esplendor en la cofradía.

Va también Milagros Moreno, hija de Manolo Moreno, que para mi es como una hermana. Uno de mis primeros recuerdos en la hermandad es de aquella segunda madrugada en la que salí de nazarenito toda la noche. Comenzó a llover cuando el Señor iba por Bustos Tavera, y se tuvo que volver con el impermeable puesto. Yo, que me había tomado San Román como campo de juegos, me subí ni corto ni perezoso al pulpito para verlo entrar, pero al contemplar aquella escena por primera vez en mi vida, se me cayó el mundo encima y comencé a llorar como una Magdalena. Fue Milagros, también prácticamente una niña, quien me consoló diciéndome que estas cosas pasaban y que ya tendría años para salir de nazareno ¡Y tantos años que han pasado, Milagros!

Pero volviendo a las elecciones, van además en esa candidatura Juan Carlos Vázquez Alejo, coautor de este blog,  mi "sobrina" Alejandra Moreno, hija de mi amigo Manuel, y una serie de hermanos, unos a los que conozco más, otros a los que conozco menos, pero a los que considero lo bastante preparados para llevar la hermandad en estos tiempos distintos, pero no más fáciles. Hemos ganado mucho en patrimonio, somos una gran cofradía pero hemos perdido en hermandad. Somos tantos que se perdió en el trato, en la acogida, en la asistencia, pero yo confío en que ellos se esforzarán en que se recupere algo de aquel ambiente familiar que entonces tuvo.

Esa es mi opción, cada cual que vote lo que le parezca mejor, pero que se vote. Que se demuestre que hoy hay mucho más de 38 personas preocupadas por el futuro de su cofradía. Sin rencores y no contra nadie, sino pensando en el Señor de la Salud, en la Virgen de las Angustias y en nuestra hermandad. ¡Y qué Dios reparta suerte!

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